Capítulo XII: Milímetros

¨Agua y fuego se consumían en aquella fría biblioteca queriéndose fusionar, hasta que el destino decidió decir: ¡Basta!... convirtiéndose en frustración…¨

POV. Akko

Abrí la puerta del dormitorio, me habían avisado que me asignarían pronto una nueva asesora suplementaria puesto que mis estudios no iban muy bien del todo, pero en esos instantes mi cabeza volaba en lo que había pasado en aquella extraña dimensión con Sucy y por lo tanto, me había olvidado completamente del asunto e incluso, ni siquiera me había hecho idea alguna de quién podría ser mi asesora; cuando la puerta comenzó a sonar me imaginé que probablemente se trataría de la profesora Croix, puesto que es a la única a la que seguramente por su experiencia y por ser tan extrañamente cercana a la profesora Chariot ella podría apoyarla, sin embargo, después la terrible imagen de la profesora Finnelan atacó mi cabeza y es que seguramente como siempre anda detrás de mí regañándome ahora ella se habría ofrecido a asesorarme, por lo que de pronto un extraño toque de electricidad recorrió mi espalda y ahora dudaba entre abrir la puerta o hacerme la dormida.

Tock, tock, volvieron a tocar, y con la incertidumbre que ahora me atacaba no estaba segura que hacer:

- Ok, a las de tres abriré la puerta… uno… dos… ¡Tres! – me di valor y no medí la fuerza, así que la abrí tan agresivamente que mi mirada cayó al suelo y pude visualizar un par de zapatos escolares y un listón azul colgando.

Lentamente subí mi mirada y me di cuenta de quién se trataba:

- ¡Diana!

- Hola Akko, Yo soy tu nueva asesora…

¿Diana?, ¡¿Mi asesora?!, ¿Cómo pudo convertirse en mi asesora?, Si, ella es considerada una eminencia pero al final de cuentas es también una alumna con obligaciones y seguramente le llevará doble esfuerzo mantenerse con energía en el día si gastaba su poco tiempo libre en capacitarme… ¨tiempo libre¨ esas dos palabras resonaron con insistencia en mi cabeza después de haber pensado en todo lo anterior, Diana gastará su tiempo libre conmigo, lo que significa que… ¡Estaré con Diana casi 16 horas del día!, mi corazón comenzó a palpitar como loco y no supe en que momento mi cara comenzó a hacer muecas extrañas y a ponerse colorada hasta que la misma Diana me sacó de aquel trance:

-¿Eh?, ¿Akko?, ¿Su-sucede algo?- dijo Diana con cara de preocupación para después avanzar dos pasos hacia atrás cuando me vio completamente a la cara.

- Ah, ¡ah! ¡No-no es nada! Jejejeje – comencé a reír estúpidamente y a sudar notablemente de las manos.

- ¿Segura?

- ¡Sí-sí!, sólo ignórame, estaba pensando en otras cosas como siempre jeje- no sabía que más decirle y es que sólo su presencia bastaba para ponerme toda tonta.

- Yo, jamás podría ignorarte… - Soltó Diana de repente mirándome seriamente a los ojos, y después nos quedamos un minuto en silencio, hasta que pudimos analizar lo que acababa de decir: ¨Yo, jamás podría ignorarte…¨, de pronto, una severa oleada de calor pareció habernos inundado a ambas, puesto que curiosamente nuestras caras parecían tomates.

- Ah…. ¡AH! No-no-no me-me malinterpretes A-akko, yo-yo me refería a… a… que como soy tu-tu nueva asesora, pues, pues, es mi deber estar al pendiente de ti, así que, que, ¡nos veremos mañana en la biblioteca después de que terminen las clases!- dijo casi gritando para después empujarme hacia dentro y cerrar la puerta de mi habitación.

- ¿Será que no debo hacerme ilusiones?- pensé, pero sólo con recordar sus reacciones algo dentro de mí me decía que estaba mintiendo y eso fue suficiente para sembrar más mis esperanzas.

Regresé a mi cama y pude notar que faltaba el único espejo que teníamos en nuestra habitación pero no le tomé importancia, porque el bello rostro de Diana ya ocupaba todo el espacio en mi memoria.

Y aquella noche, al fin pude dormir tranquila recordando aquellas palabras.

Fin POV. Akko

POV. Diana

¡¿En qué estaba pensando?!, ¡¿Cómo pude decir eso en voz alta frente a Akko?!, me encontraba a punto de colapsar de la adrenalina y la vergüenza que sentía por aquel incomodo momento por el que hice pasara a ambas, ¿Y si ahora ella me descubre?, ¿Qué pensará de mí entonces?, ¡AHHHHHHHHHHH!, mi cabeza iba a explotar y todo por un pequeño desliz; caminaba dando círculos recordando porque había dicho eso:

¨- ¡Sí-sí!, sólo ignórame, estaba pensando en otras cosas como siempre jeje¨

La miré y su cara demostraba que se sentía avergonzada, y es que ¿cuántas veces la han hecho sentir mal?, ¿cuántas veces se han burlado de su incapacidad de seguir las reglas o de restregarle que yo era aparentemente mejor en los estudios? E incluso yo, ¿cuántas veces por mi estúpido ego la humillé?, me sentí avergonzada de mi misma de haber sido una persona tan cruel y déspota, en ese momento sólo tenía ganas de tomarla entre mis brazos y apretarla hacia mi fuertemente para decirle que ella era importante, que todos los demás estábamos mal, que ella no debía ser ignorada, que ella era importante… pero me contuve, apreté mi puño y con mi rostro serio sólo pude pensar: ¨Yo, jamás podría ignorarte¨… sin embargo, no pensé que aquella frase saldría sin mi permiso hasta que noté un cambio en la actitud de Akko y el cómo por un eterno minuto me observaba, ¿Podría ser acaso que mi cuerpo deseaba transmitirle lo que por sí solo sentía por ella?; caí en cuenta de eso y no pude hacer nada más que sentir una severa oleada de calor que hizo ruborizarme por completo, Akko parecía estar de la misma manera, ¿será que la habré hecho sentir incómoda? Tenía que sacar una respuesta rápida y convincente, aunque al final de cuentas parece que sólo lo empeoré:

¨- Ah…. ¡AH! No-no-no me-me malinterpretes A-akko, yo-yo me refería a… a… que como soy tu-tu nueva asesora, pues, pues, es mi deber estar al pendiente de ti, así que, que, ¡nos veremos mañana en la biblioteca después de que terminen las clases!-¨ ¡Tartamudeé!, ¡hice que mis nervios se hicieran notables!, no sabía más que hacer, así que lo único que se me ocurrió fue empujarla al interior de su habitación, cerrar la puerta y salir corriendo a esconderme.

- Ah…. Soy una estúpida…- golpeé mi cabeza contra la pared para después voltear a ver un folder con el programa de asesoramiento que con mucho entusiasmo había creado para ella.

- Bueno, es suficiente y mañana será otro día…- me dije a mi misma acostándome nuevamente mientras apretaba aquellos papeles.

Y esa noche, yo no pude dormir tan tranquila, puesto que mi propio corazón no dejaba de sentirse emocionado.

Fin POV. Diana

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El despertador sonaba en ambos dormitorios, rojo y azul, una de ellas se levantó con dificultad puesto que odiaba levantarse temprano mientras que la otra se preparaba como todos los días según lo exigía su rígida rutina.

Ese era el penúltimo día de incapacidad de Akko, por lo que ambas chicas tendrían que esperar hasta el final de las clases para la ¨cita¨ de asesoría en la biblioteca, lo que provocaba que ambas sintieran un día lento con una horrible sensación de desesperación y ansias por el lento transcurso de las horas.

POV. Akko

¡AAAAAGGGGGGGG!, ¡No puedo concentrarme!, apenas son las 12 del día y no puedo seguir investigando nada, ¡¿Por qué?!, caí rendida en la mesa de la biblioteca, en lo único que podía pensar era en lo que sucedió ayer y en que en unas cuantas horas más vería a mi hermosa Diana aquí mismo, observé alrededor del ambiente y me encontré un espejo en el escritorio de una vieja recepción y de la nada me surgió la necesidad de quererme verme bien para Diana; tomé el espejo, era pequeño y muy simple, observé mi reflejo y comencé a arreglarme el cabello y a limpiarme con un poco de saliva algunos rasgos hasta que de repente, pude sentir una sensación de calor enorme en la mano con la que sostenía el aquel espejo.

- ¡AG!- lo dejé sobre la mesa y la cabeza me comenzó a punzar, probablemente era porqué me sentía ansiosa. Respiré hondo y decidí que sería bueno tomar un poco de aire fresco para calmar mí acelerado corazón.

Fin POV. Akko

¨Comienza la cuenta Akko… ¿Puedes escapar de lo que dejaste cuando cerraste los ojos?, dime, pequeña, ¿Por quién serías capaz de darme tu vida…?

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El tiempo en las clases parecía una eternidad para Diana Cavendish, mientras que ella ni siquiera podía concentrarse y parecía suplicarle al reloj de la pared que caminara más rápido, cada hora que terminaba parecía representar para la señorita eminencia un logro en su vida, puesto que, inconscientemente siempre extendía más su sonrisa.

Pasó más tiempo para que al fin el reloj se apiadara de la susodicha, la última clase estaba a escasos minutos de terminar y ella ya se encontraba guardando todos sus útiles, todas sus compañeras la observaban con curiosidad, ¿Por qué Diana tendría tanta prisa por irse?; ¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING! Sonó al fin la alarma que indicaba que su eterna espera había terminado. Se levantó inmediatamente y apresuró el paso para salir antes que todas, hasta que sus amigas Hannah y Bárbara le impidieron el paso a la salida para invitarla a comer, sin embargo Diana poseída por la aceleración de sus acciones, sólo respondió con un ¨lo siento¨ y salió casi corriendo del aula.

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Llegó a la entrada de la biblioteca, hace unos instantes se sentía segura de sí misma y con pasos acelerados caminaba hacia su destino, pero al llegar a la entrada de la biblioteca su seguridad se desvaneció por completo y ahora podía sentir como sus piernas temblaban; se asomó por una de las ventanas de la biblioteca y notó que Akko aún no había llegado por lo que decidió entrar para apartar la ¨mesa perfecta¨. Caminó y caminó a los alrededores ansiosamente mientras pensaba en como iniciaría la conversación con Akko hasta que de pronto escuchó el chirrido de la puerta abrirse.}

POV. Akko

Había salido a tomar algo de aire, sin embargo cuando me fijé en la hora me di cuenta de que habían pasado ya 10 minutos de retraso y seguramente Diana ya estaría esperándome, aceleré el paso desde donde estaba feliz de que al fin la vería, hasta que llegué a la puerta y comencé a ponerme nerviosa; me arreglé el cabello nuevamente y el cuello de mi camisa también, me sequé el sudor de las manos y me decidí a entrar, y cuando lo hice la vi, se encontraba sentada en una mesa de hasta el fondo leyendo tranquilamente un pequeño libro de color verde, parecía estar tan concentrada que ni siquiera quería acercarme para no distraerla hasta que pudo notar mi presencia e inmediatamente me hizo señas para que me sentara a su lado.

- - Ho-hola Diana- pronuncié tartamudeando estúpidamente

- - Hola Akko, bienvenida.

Me senté a su lado, Diana parecía estar tan tranquila mientras que yo a cada segundo me ponía más nerviosa…

Fin POV. Akko

Ambas chicas pasaron el tiempo estudiando, parecía que Diana se había controlado y desempeñaba a la perfección su papel de tutora mientras que Akko sólo se limitaba a prestarle atención a las manos de la chica cuando señalaban o remarcaba con señas un ejercicio, sin embargo, era evidente que el ambiente no resultaba ser muy cómodo para ninguna de las dos, por lo que cada vez que se querían ver contaban con la mala suerte de cruzar miradas y terminar por desviarlas inmediatamente con el rostro totalmente ruborizado.

Pasaron entonces diez minutos para la última lección, el cielo ya se había pintado rojizo indicando la llegada de un atardecer tranquilo que amenazaba con obscurecerse en por lo menos una hora más, Diana seguía explicándole a Akko mientras que ésta seguía observando el libro que leían sin alguna pizca de interés, hasta que de pronto por su cabeza pasó: ¨Yo nunca podría ignorarte…¨

Entonces, Akko comenzó a recordar todo lo que había pasado e incluso desde aquel día de castigo en el sótano de las escobas, por lo que inconscientemente comenzó a ruborizarse por completo, acción que Diana notó debido a que Akko saltó ligeramente de su asiento.

- ¿Pasa algo?- preguntó la rubia y paró la lección.

- ¿Yo… tendré oportunidad?…No… me ignorará…- Akko soltó de repente todo lo que estaba pensando de Diana, hasta que se dio cuenta de lo que había hecho y con vergüenza trató de excusarse.

- ¡AH! Ammm…. ¡No-no-no es lo que crees!, yo-yo te-te estoy escuchando, ammm… ¿en que-que íbamos?, ¿en la reacción de… amm… los hongos?- De la nada, Diana sintió como su corazón comenzaba a acelerarse después de lo que había dicho Akko inconscientemente puesto que ya sabía que ésta no le estaba prestando atención seguramente desde que comenzaron.

POV. Diana

¿Oportunidad?, ¿A quién se refería?, ¡¿Y si se trata de mi porque le dije que nunca podría ignorarla?!, mi corazón comenzó a enloquecer de repente después de haber escuchado a hablar a Akko así, volteé a verla y supuse que le había pasado lo mismo que a mí con la situación incómoda de ayer, puesto que podía ver como sus orejas estaban tan rojas como el color de un tomate maduro al igual que su visible tartamudeo. Pero, no quería hacerme ilusiones tan pronto, yo amaba a Akko con intensidad pero sabía perfectamente que debía mantener un poco de distancia, puesto que nada me garantizaba que ella sentía lo mismo por mí. Me senté resignada y lancé un suspiro de agobio que Akko bien pudo notar, decidí no verla a la cara por un instante hasta que pudiera calmarme un poco, mientras que por otro lado, Akko parecía un tanto incómoda y me pidió permiso para ir al baño; cuando se fue, pude soltar toda mi frustración tirándome completamente vencida en la mesa, escondí mi rostro por completo entre mis brazos y decidí cerrar los ojos para no pensar más, ¿Akko sentirá lo mismo que yo?, ¿Akko sólo me verá como una rival o como una amiga?, odiaba tener esas dudas e incluso me odiaba a mí misma por no sentirme lo suficientemente fuerte como para resolverlas. Pasaron unos minutos más y Akko aún no regresaba del baño, miré a los alrededores para distraerme pero nada podía hacerlo, hasta que de pronto, el recuerdo de lo que pasó entre nosotras aquella noche en el sótano de las escobas apareció y una extraña fuerza interna de valentía comenzaba a inundarme como un milagro o más bien, una fuerza divina.

Fin POV. Diana

Después de unos largos minutos Akko se reincorporó a la biblioteca aun visiblemente nerviosa por lo que había pasado, no se atrevía a ver a Diana a los ojos, así que se sentó con la mirada apuntada al suelo creando una atmósfera sumamente incómoda que se debatía entre seguir con la asesoría o simplemente abandonarla.

¡CRASH! De pronto un audible sonido rompió con aquella incertidumbre, Diana había cerrado el libro con el que estudiaban con tanta fuerza que ni siquiera le importó que pudiesen reprenderla por tal acto, mientras que Akko se asustó por el repentino sonido y sólo así pudo volver a mirar a los ojos a Diana.

Y a continuación aquella atmósfera que de por sí era ya incómoda, se transformó en una que posiblemente era peor:

POV. Diana

Aquellos recuerdos me sirvieron para armarme de valor, en aquella ocasión Akko estaba a punto de besarme, si ella me odiara o si no sintiera algo por mi… ¿hubiésemos llegado a esa situación aquella noche?, no lo creo, las esperanzas de que Akko me amara resurgieron en mi corazón, la situación en la que estábamos desde ayer era muy incómoda pero al menos sé que lo que dije era verdad, la amaba y nunca podría ignorarla, y ésta vez sentía que nos encontrábamos en el momento perfecto, puesto que, en aquella biblioteca en la última mesa en la que nos encontrábamos estaba totalmente vacía, nada ni nadie nos interrumpiría por lo que pude sentir que era el momento perfecto para declararme, para decirle todo lo que sentía por ella.

Tomé la iniciativa, sentía que la fuerza de mi corazón me acompañaba, agarré su mano y ella me miró con extrañeza.

- - ¿Di-diana?

Me preguntó, sin embargo yo sólo me limitaba a observarla sin decir nada, y es que sentía que mis palabras no serían suficiente, por lo que decidí demostrarlo con acciones:

- - Di…diana…

La tomé de la cintura, pegando nuestros cuerpos y abrazándola para fundir su fragancia a mi piel, podía sentirla temblar entre mis brazos pero me tranquilicé al ver que tenía un rubor en su rostro, cosa que para mí representaba una buena señal. Deslicé mis dedos entre su cabellera castaña, y por un instante me perdí en su mirada…

- - Diana…- volvió a llamarme, por lo que no me quedaba de otra más que responderle.

- - Akko… Porfavor…

Acallé sus palabras acariciando con mis dedos sus delgados labios y entonces ella me regaló la respuesta que esperaba con locura mi corazón:

Akko cerró sus ojos, lo que para mí representaba una señal para poder seguir; me incliné un poco puesto que era más alta que ella, podía sentir la felicidad en cada centímetro que nos acercábamos más, estábamos ya a milímetros, a milímetros de decidir nuestro destino, de probar lo que era la felicidad…

Te amo, Akko… pensé hasta que, a escasos milímetros de distancia pude escuchar un sonido desde la ventana y…

Fin POV. Diana

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Era un atardecer hermoso, y cierto grupo de chicas del dormitorio verde se encontraban afuera disfrutando de su libertad después de un largo día de clases, estaban aburridas, hasta que a Amanda se le ocurrió una idea para matar el aburrimiento.

- - ¡Hey!, ¿Qué les parece si jugamos beisbol?

- - ¿Ah? Pero ni siquiera tenemos con que tirar, ¿cómo podremos jugar?

- - Tsk, eso es sencillo, ¿Para qué más sirven las escobas?

- - Ummmm, no, parece arriesgado, ¿Y si mejor nos sentamos a comer galletitas?- contestó Jasminka desde su lugar

- - ¿¡AH!? ¿Qué se supone que tiene de divertido comer ¨galletitas¨? Oh, vamos! ¡No pasará nada, al final de cuentas las escobas tienen palos!

- - No Amanda, ni siquiera hay suficiente espacio, olvídalo.

- Buuuu… ¡que aburridas!, si claro que se puede, sólo observen- Amanda tomó su escoba desde la punta mientras que con la otra sostenía una pequeña pelota de beisbol, apuntó al cielo y con una sonrisa llena de confianza lanzó… y…

- - ¡ AMANDA, NOOOOO! – Gritaron al mismo tiempo sus amigas, sin embargo había sido demasiado tarde.

Amanda golpeó con tanta fuerza la pelota que la desvió y terminó por romper una ventana de la biblioteca y termino por caer… en la persona menos indicada en el momento menos apropiado…

POV. Diana

Estábamos a escasos milímetros y podía sentir mía a Akko, hasta que el sonido de la ventana romperse arruinó mi tan esperado momento, al principio decidí no hacerle caso, pero al voltear comencé a interesarme del culpable de la ventana rota:

Sí, la pelota golpeó justamente en la cabeza a Akko, provocando que se desmayara entre mis brazos, arruinando el momento… arruinando mi destino…

¡Amanda no!, fue lo último que pude escuchar… antes de apretar ambos puños y cegarme por la ira…

- - ¡TE ODIO AMANDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Continuará…

Eimi Catto.