Disclaimer: Los personajes son de Rick Riordan
Capítulo 37.
Percy y Poseidón estaban cenando con tranquilidad.
El joven semidiós estaba calmado porque sabía que recuperaría a sus pequeños. Seguía sintiendo un bacío en su vientre, pero ya no lloraba.
-¿Estás nervioso? -Preguntó su padre.
-No mucho.
-Si no fuera porque con esto hará que Aspen y Chace vuelvan, mataría a mi hermano por la propuesta.
Percy sonrió.
-Es más fácil si no pienso en que voy a acostarme con mi tío.
-Los dioses no tenemos ADN. Así que no importa.
-Ya. Pero sigue siendo extraño.
El dios del mar rió entre dientes.
-¿Perséfone no se enfadará? -Se preguntó Percy.
-Ella está feliz con su... chica. -Contestó Poseidón.
-Ya.
-¿Vas a comerte todo eso?
-Los dioses gastan mucha energía.
-No quiero acordarme por qué sabes eso. -Refunfuñó el dios.
-Yo tampoco quiero hablar de sexo con mi padre.
Si a Percy le hubiesen dicho hace dos años que no estaría con Annabeth y que además tendría hijos con diferentes dioses y con Malcolm, habría atravesado a varias personas con Anaklusmos.
Poseidón miró muy serio a su hijo.
-Percy sé que es tarde, demasiado tarde, pero tengo que hacerlo.
-¿El qué?
-Como progenitor tuyo que soy, está en mi deber darte la... Charla.
-¿Charla? -Se escandalizó el chico.
-Sí. Es algo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo.
-No hace falta. Paul ya me la dio en su día. Fue... Tengo un trauma.
-No lo hizo muy bien cuando vas a tener cuatro hijos de golpe. Uno con el chico de Atenea y los otros tres con Apolo y Hades.
-¡Papá!
-Por desgracia, no miento.
-En serio papá. No hace falta que...
Poseidón carraspeó.
-Bien hijo. Cuando dos personas se quieren, o desean divertirse, si se sienten atraídos el uno por el otro, comienzan a sentir ciertos... deseos que...
Percy estaba muy colorado. Quería poder transformarse como Frank, convertirse en una tortuga y esconderse en su caparazón para no salir jamás.
El dios del mar se echó a reír. Reía tanto, que se cayó de la silla en la que estaba sentado.
-¿Te has visto la cara? Jajajaja. Tenías que haberte visto la cara.
-No es divertido.
-¡Claro que lo es! Jajajajaja. ¿En serio creías que te daría la charla?
Percy le tiró un trozo de pan a su padre dándole en el pecho.
El dios no paraba de reírse.
Alguien carraspeó.
-¿Qué haces en el suelo hermano?
Poseidón se levantó rápidamente al ver a Hades.
-¿Estás listo Percy?
El semidiós asintió.
Se levantó de la silla y se colocó al lado de Hades.
Éste le cogió de la mano, y sin despedirse siquiera, desapareció con Percy envuelto en sombras.
-Estúpido Hades... -Murmuró el dios del mar.
*-x-*
La habitación donde aparecieron Percy y Hades era blanca con dibujos de olas, peces y conchas marinas.
El semidiós quedó encantado.
-¿Te gusta?
El joven asintió con una sonrisa.
Hades aparentaba tener veinte años. Se había cambiado sus habituales ropas negras por unos vaqueros, una camiseta azul con un cervero en la parte delantera y unas zapatillas negras.
El dios era un poco más alto que Percy.
Ambos se miraban algo cohibidos.
Un rato después Hades decidió tomar la iniciativa.
Se acercó con lentitud a Percy y le sujetó por la cintura pegándolo a él.
Con la mano derecha, Percy sujetó al dios por la nuca y juntó sus labios con los del más alto.
El beso fue lento, para que cada uno pudiese explorar la boca del contrario.
El beso se volvió más exigente y los cuerpos de ambos, comenzaron a frotarse despacio.
Hades empujó a Percy hasta la enorme cama que se encontraba en el centro de la habitación.
El chico se tumbó tirando del dios para que hiciera lo mismo.
El mayor besó al semidiós por toda la cara, aún frotándose contra él.
Sus endurecidos miembros chocaban entre sí.
Pronto la ropa estorbó y se desnudaron el uno al otro entre besos, mordiscos, lametones y caricias.
Hicieron el amor casi toda la noche. Disfrutando el uno del cuerpo del otro.
Cansados, se tumbaron con los cuerpos entrelazados.
Percy se impresionó por la mirada tan intensa con la que le observaba Hades.
El semidiós era lento en lo que a sentimientos se refería, pero habría dicho que aquella mirada era de amor o cariño.
Decidió no pensar más en eso porque no creía que el gran dios Hades sintiera aquello por él.
Quizá fuera un cariño de familia o algo así.
El dios del inframundo acarició la barriga de Percy.
Recitó unas palabras en griego demasiado antiguo incluso para que el semidiós pudiera ntenderlo del todo, y una luz dorada envolvió su cuerpo.
Cuando se desvaneció, Hades volvió a colocar la mano donde la había puesto antes.
-Ya tienes dentro a los tres críos.
Percy sonrió y le besó con pasión.
Minutos después, ambos se quedaron dormidos abrazados.
Al día siguiente, Percy se despertó de buen humor.
Hades y él desayunaron juntos, y en la ducha volvieron ha hacer el amor.
El dios del inframundo llevó al chico al templo de Poseidón para que nadie sospechara nada y él se marchó a su palacio.
El dios del mar al ver a su hijo le abrazó con fuerza.
-Creo que voy a convertir en una costumbre eso de abrazarte.
-Por mí encantado. -Contestó el joven.
-¿Sabes que tienes que fingir aún un rato más verdad?
Percy asintió.
Padre e hijo se dirigieron juntos al salón de los tronos donde ya se encontraban todos incluido Hades.
Percy decidió sentarse solo en un rincón.
Nico se acercó a él.
-¿Qué tal ha ido?
-¿A qué te refieres? -Quiso saber Percy.
-Mi padre me contó lo que haría. Me resulta extraño pensar en que él y tú...
-Ha ido bien. -Contestó Percy.
Ambos hablaban en voz baja.
Nico le apretó el hombro a su amigo y se alejó para sentarse cerca de Will.
-Las presentaciones tienen que continuar. -Dijo Hestia.
Todos asintieron aunque no tenían ganas de seguir.
