Capítulo XV: Bajo la luz de la luna
¨Bajo una tenue luz, sentí que me sucedieron mil cosas…¨
La mañana se asomaba por la ventana de la habitación de Diana, los escasos rayos del fresco sol se metían sin permiso hasta llegar a iluminar el rostro de la rubia quién aún se encontraba enrollada al delgado cuerpo de la pequeña chica inconsciente de su habitación.
- Ummmm, ah…- la rubia se removió entre las sabanas mostrando molestia por la luz lastimera que atacaba directamente hacia sus párpados. Movió su cabeza de manera que pareciera como si al agitarse la luz desaparecería tal y como si se tratara de secarse el rostro después de lavarlo.
A los pocos segundos reaccionó, y notó que no se encontraba sola, en esa cama aún se encontraba una Akko dormida entre sus brazos por lo que aminoró la brusquedad de sus movimientos.
POV. Diana
No había notado la presencia de Akko, creí que simplemente se trataba de un sueño, pero no, no fue un sueño; Akko seguía en mi cama al parecer durmiendo profundamente, me acerqué para ver su rostro y mi corazón empezó a excitarse por primera vez en la mañana, no pude evitar sonreír y reír un poco ¡había pasado la noche con Akko! Y la mejor parte era que la había pasado con un contacto físico muy cercano. Acaricié un mechón de su cabello y la acomodé en la cama separándola con dificultad de mi cuerpo, me asomé y miré el reloj, apenas marcaban las 7:30 lo que indicaba que quedaba suficiente tiempo para alistarme y llegar puntual a mis clases, sin embargo si por mi fuera yo no me despegaría de ella en todo el día, suspiré con aire de tristeza al caer en la cruda realidad y decidí comenzar con mi rutina.
Pasaron 30 minutos cuando me terminé de preparar para las clases y no sabía qué hacer con Akko quién seguía en mi cama, era extraño que no se hubiese despertado desde ayer ¿Y si el golpe había sido grave?, me acerqué nuevamente para tomar su pulso y afortunadamente se encontraba normal, sólo parecía estar durmiendo plácidamente. Entonces, había tomado la decisión de simplemente retirarme y dejarla dormir, pero al acariciar su cabeza por última vez, noté que debajo de su flequillo había una parte enrojecida, probablemente se trataba de la marca del golpe que dejó el impacto de aquella pequeña pelota por lo que me preocupé y consideré llamar a la profesora Chariot para informarle del estado de Akko y de paso para que me ayudara a llevarla a la enfermería.
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Pasó casi una hora después de que le solicité a la profesora que valorara el estado de Akko, al parecer se encontraba sumamente ocupada y era por eso que se demoraba tanto en llegar, pero por mi parte me encontraba desesperada debido a que a éste paso llegaría tarde nuevamente y sinceramente no estaba dispuesta a hacer otro numerito como el de la vez pasada. Comencé a desesperarme y a caminar por toda mi habitación mientras de paso aprovechaba para mirar tanto como pudiese a Akko. De pronto, en mi vuelta número 55 pude escuchar que llamaban a la puerta así que paré mi ritmo y me apresuré a abrirle a quién seguramente era la profesora Chariot.
- Buen día Diana
- Muy buenos días profesora, adelante, pase.- abrí completamente la puerta y dejé entrar por completo a la profesora.
- Cuéntame, ¿Qué sucedió?
- Verá ayer, Akko y yo estábamos…- de repente, la imagen de Akko y yo en la biblioteca a punto de besarnos hizo que mi cuerpo sufriera de la nada un fuerte golpe de calor, para después recordar todo lo que sucedió después de escapar de la biblioteca.
Simplemente no podía contarle completamente la verdad a la profesora, debido a que si se enteraba que el accidente se efectuó desde ayer, seguramente me reprendería por no haber llevado a Akko directamente a la enfermería, además, de que seguramente podía pensar mal respecto a mi decisión de traerla a mi alcoba, tenía que ser sumamente cuidadosa al contarle los hechos.
- Ejem… verá, ayer después que terminaron las clases, fui a buscar a Akko para ir a la biblioteca y cuando llegamos discutimos acerca de los horarios y algunos aspectos de las asesorías, nos dimos un descanso y yo fui por un momento al sanitario, pero cuando regresé encontré a Akko recargada en un librero con una mueca de dolor, le pregunté que le sucedía y me comentó que se había golpeado fuertemente la cabeza con algo… "te salvé el pellejo Amanda, ya veré la forma en que me pagues ésta¨, la revisé y aún no presentaba ninguna marca del golpe pero viendo en el estado en el que se encontraba le sugerí que visitáramos la enfermería, ella me dijo que no que se encontraba bien, pero no le creí y… "¡¿Ahora cómo le invento la parte de mi habitación?!"… ammm, como no la vi muy bien le ofrecí tomar un té para relajarnos aquí en mi habitación, hasta que me dijo que de pronto tenía mucho sueño y después de que me fui a lavar la vajilla la encontré dormida en mi cama, ammm… no quise despertarla porque quizás si se sentía muy mal. "¡bien hecho Diana!"
- Oh… pues, lo mejor será que llame a la enfermera, ¡Claro! Si no te molesta que venga a revisarla.
- No, no se preocupe, no será ninguna molestia.
El reloj ya marcaba menos de 10 minutos para comenzar la primera clase, por lo que tenía prácticamente de correr para no llegar tarde.
- Profesora, me tengo que ir, ¡ya es muy tarde! Muchas gracias por venir nos veremos más tarde.- tomé mis cosas y me dispuse a salir corriendo hasta que la profesora me detuvo.
- ¡Espera Diana!
- Si-¿Si?
- Hoy no tienes por qué preocuparte de las clases, mañana es el baile.
- ¿Baile?
- Oh, es cierto, ayer Croix y yo te estuvimos buscando y como no te encontramos se me había olvidado mandarte esto.
La profesora me dio un elegante pergamino envuelto en un listón de color oro, parecía contener algo importante, lo abrí y comencé a leer:
Estimado alumnado:
Con motivo de la conmemoración del aniversario de la fundadora de Luna Nova, se les invita cordialmente a la gran fiesta que se llevará a cabo en el gran salón de la misma institución el día Sábado a las 19:00 hrs., se les solicita vestir en corte elegante.
Atentamente:
La Dirección General de Luna Nova
Terminé de leer la invitación e inmediatamente la profesora me extendió otra invitación:
- Se me había olvidado darle su invitación a Akko, se la iba a dar a Lotte pero como desde ayer se fue a visitar a Sucy no me fue posible.- recordé que Sucy estaba en el hospital y una repentina curiosidad me invadió.
- ¿Y cómo está Sucy?.- la profesora suspiró con un aire de tristeza que me dio a entender que las cosas no estaban yendo muy bien.
- Aún no hay respuesta por su parte, los doctores están comenzando a preocuparse por los cambios constantes de sus ritmos cardiacos y su familia, por otro lado no quieren creer en la medicina.
- Oh… lo siento mucho…- De pronto, comencé a sentir ganas de visitarla, aunque no la haya tratado tanto yo sabía que Sucy no era una chica mala, y definitivamente no se merecía esto.
- Profesora… ¿usted cree que… se me permita visitarla?
- La profesora Finnelan aún sigue estando molesta contigo y con Akko, pero… yo puedo comentarle a la directora para que les dé permiso.
- Gracias.
Volví a mirar el reloj y ya marcaban 10 minutos después de la hora de entrada, me preocupé muchísimo pero entonces recordé que la profesora me había parado.
- Profesora
- ¿Sí?
- Entonces, ¿En que se relaciona la invitación de mañana con que yo pueda llegar tarde a las clases?
- Oh, es que hoy no habrá clases.
- ¡¿Cómo?!
- Como es un evento importante todo se está preparando para mañana, y a las alumnas se les permitió salir a la ciudad a comprar sus vestidos y adornos necesarios para el evento, ya que también habrá un gran baile. Así que puedes salir a comprar hasta la hora que quieras.
- Oh, ya veo.- Aquella noticia me alivianó, sin embargo, de haberlo sabido antes definitivamente no me hubiese despegado de mi Akko, regresé a verla y la profesora la estaba revisando, pensé que podía quedarme con ellas hasta que la puerta volvió a sonar.
- ¿Sí?
- ¡Diana! ¡Diana!, ¡Vayamos juntas de compras!.- Eran Hannah y Bárbara quienes me invitaban efusivamente, yo no quería ir pero la profesora me hizo un gesto de aprobación y no pude negarme, probablemente si me quedaba sólo estorbaría.
- Ok, vayamos.
Salí de la habitación pero antes de cerrar la puerta la profesora Chariot me preguntó:
- Diana, ¿Sabes quién fue el que rompió la ventana de la biblioteca?.- "Amanda" recordé con desprecio.
- No profesora, no lo sé…- ¨De una u otra forma me las pagarás, Amanda".
Fin POV. Diana
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¨Yo recordaba estar en un lugar muy tranquilo, hasta que la obscuridad me invadió¨
POV. Akko
Yo recordaba estar sentada en aquel patio, bajo la sombra de un árbol y un agradable viento de tarde, recordaba también sentirme muy triste y agobiaba con una caja abierta y una carta arrugada. Sucy, era en lo único que podía pensar, hasta que de pronto, todo a mi alrededor comenzó a obscurecerse y el viento comenzó a volverse violento tal y como cuando se anuncia la llegada de una terrible tormenta. Comencé a sentir miedo y cerré los ojos, me invadió nuevamente una total obscuridad y la sensación de miedo y fue entonces cuando comencé a tener otro de esos viajes.
Y éste fue distinto, porque éste me gustó.
En éste viaje pude ver un campo de rosas y la fragancia que éstas emitían me recordaban a la esencia de Diana, ahí todo era muy tranquilo, el cielo estaba teñido de un color rosado y entre los caminos de rosas cruzaba un río con agua cristalina, ahí ya no sentía miedo ni preocupaciones y por primera vez sentía como mis preocupaciones se desvanecían; caminé hacia algo que parecía ser un hermoso kiosco y cuando llegué noté que estaba adornado por miles de luciérnagas que lo adornaban con su luz, me metí en él, para poder contemplar todo desde ahí y cuando lo hice… supe que jamás quería salir de ahí. No sabía si era el kiosco o qué, pero pude sentir una agradable calidez invadir mi cuerpo, como aquella calidez que se consigue de un abrazo sincero, aquel que te transmite paz y tranquilidad.
Quería quedarme ahí para la eternidad, pero al parecer el destino me odiaba y comenzó a arrasar con todo, pude sentir como aquel kiosco en el que me encontraba comenzaba a moverse, me agarré fuertemente de una de sus verjas y poco a poco nos internamos en una especie de túnel.
Obscuridad, obscuridad, hasta que el túnel terminó y pude ver una luz al final del camino.
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Abrí los ojos y sentí que desperté, lo primero que vi fueron a las profesoras Croix y Chariot y a la doctora encargada de la enfermería con una pequeña lámpara que utilizaba comúnmente para alumbrar a detalle las partes del cuerpo que presentaban problemas.
- ¡¿Qué-que pasó?!- pregunté alterada.
- Oh, Akko que bueno que estás bien
- Por favor, no te alteres pequeña, sólo tuviste un shock.- comentó la doctora
- ¿Un shock?- pregunté ingenuamente
- Sí, te golpeaste la cabeza y Diana te trajo hasta aquí y nos llamó.- miré a mi alrededor y comencé a percibir la fragancia de Diana, si, estaba en su habitación y justo encima de su cama. No pude evitar ruborizarme, así que inmediatamente me bajé y me dispuse a salir.
- Espera Akko, tenemos que seguir revisándote
- ¡Ya estoy bien!
- Akko, por favor no seas terca y deja que la doctora te revise.- comentó la profesora Croix
El problema no era que me revisaran, el problema era que de tan solo saber que estaba acostada en la misma cama en donde Diana reposa su perfecto cuerpo y que todo olía jodidamente bien inquietaba mi corazón.
La profesora Chariot parecía haber comprendido mi situación y le hizo una señal a la profesora Croix y la doctora para respetar mi decisión, por lo que sugirió que mejor nos moviéramos directamente a la enfermería.
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Llegamos y la doctora continuó examinándome, mientras yo seguía preguntándome: ¿Cómo llegué hasta la habitación de Diana?, ¿Qué-qué había hecho con ella como para quedarme en su cama?, mi cara comenzó a colorearse nuevamente y la doctora me midió la temperatura.
- Pues bien, afortunadamente sólo fue un gran impacto, no pasó nada grave, tal vez aquel prolongado sueño sólo se trata de una fatiga excesiva. Dime, ¿has dormido bien últimamente?
- ¿umm?, si-si…- la verdad era que no, últimamente esta serie de extraños acontecimientos me habían hecho perder la noción de todo, del tiempo, la realidad… ni siquiera podía asegurar que dormía o si mi cuerpo se sentía fatigado, lo único que sabía era que mi alma estaba agobiada, triste y desesperada, desesperada por encontrar respuestas lógicas y no hundirme en culpas y confusiones.
Después de haber respondido a su pregunta, todo a mi alrededor parecía haber perdido el sonido cuando en el escritorio de la doctora me encontré, un vaso que contenía una rama de Lavanda y una Rosa roja, la rosa estaba hermosa, pero mi atención se desvió a la rama de lavanda, que parecía comenzar a marchitarse… poco a poco… y entonces, por alguna extraña razón me recordó a… Sucy.
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- ¡Profesora Chariot!, ¡Espere!- le grité a la profesora antes de que se retirara a hacer sus labores.
- ¿Sí?, ¿en qué puedo ayudarte Akko?
- Profesora… ¿Me ayudaría a pedir un permiso… para visitar a Sucy, ésta noche?
Fin POV. Akko
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La mayoría de las niñas de Luna Nova se encontraban entusiasmadas por el evento que la escuela presentaría el día de mañana, y por su parte, todas las hadas con ayuda de las profesoras se encontraban haciendo todos los preparativos para el gran evento. El túnel mágico estaba abierto y las niñas salían a montones hacia la ciudad para buscar los vestidos más elegantes y bonitos junto con hermosos accesorios que adornarían su persona en aquel tan importante evento.
Diana, Hannah y Bárbara no eran la excepción, en cuanto llegaron a la ciudad comenzaron a examinar todas las boutiques para probarse el mejor vestido que se les acoplara.
POV. Diana
Pasamos por más de siete tiendas y ningún vestido me convencía, no sabía si era porque mis gustos habían cambiado o porque extrañamente tenía la intención de buscar un vestido que le gustara a Akko. Hannah y Bárbara comenzaban a fastidiarse por ser tan indecisa y tenía el presentimiento de que no faltaba mucho para que se hartaran de mí y terminaran abandonándome entre todas mis opciones. Por mí, estaba bien, necesitaba estar sola y meditar sobre la compra que iba a hacer, por lo que pensé que si seguía al mismo ritmo podría hacer que se regresaran inmediatamente a la escuela.
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Pasó otra hora y efectivamente como lo había predicho mis dos amigas se habían cansado y habían decidido regresar por su cuenta a la escuela, no sin antes haberles aclarado que estaría bien yo sola y que trataría de regresar lo más temprano posible.
Seguí caminando por la pequeña ciudad examinando las mejores tiendas de ropa, mis ahorros me daban el lujo de poder comprar cualquier vestido que quisiera, sin embargo, a pesar de que todos los que había visto tenían unos diseños muy hermosos ninguno lograba convencerme por completo y es que mi objetivo ya no se centraba en verme espectacular para los demás, sino para una sola persona… para ella.
El reloj marcaba entonces ya las 6:00 de la tarde, y recordé que tenía que acelerar el paso porque tenía que ir a otro lugar, además de que algunas tiendas comenzaban ya a cerrar y si no lograba comprar algo tendría que verme en la penosa necesidad de utilizar uno de mis vestidos viejos, aquellos que ya habían sido vistos por Akko anteriormente. Caminé con un poco más de prisa hasta llegar a una esquina, hasta que a lo lejos encontré una tienda que llamó mi atención por el elegante estilo que tenía su fachada, me aventuré a entrar y ahí estaba, había encontrado el vestido perfecto…
Fin POV. Diana
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Akko no sabía porque la escuela parecía más vacía de lo normal ni a que se debía por qué todos se encontraban sumamente ocupadas llevando de un lado a otro adornos que parecían ser lujosos. Decidió no tomarles importancia e inmediatamente tomó su escoba, que poco a poco ya había comenzado a manejar aunque aún con algunas fallas y cruzó el túnel que conectaba a la escuela de la ciudad.
POV. Akko
La profesora Chariot me ayudó a hablar con la directora, quién era un poco más accesible que la profesora Finnelan, para poder permitirme visitar a Sucy al hospital. Estaba preocupada por ella, pero aún más que eso por mí, necesitaba aclarar cuáles eran mis sentimientos por ella, que había pasado y porqué cada vez que vivía en aquella otra dimensión yo sólo podía pensar en ella. Pasé por el túnel con miedo a fallar con mi escoba y terminar en otro lugar, sin embargo me aferré con fuerza y oré para llegar a mi destino objetivo, y afortunadamente en menos de lo que canta un gallo llegué ahí sin problemas.
Cuando llegué a la ciudad me encontré con varias compañeras de la escuela comprando ropa en todas las tiendas abiertas, ¿Habrá una fiesta o algo parecido?, decidí no entretenerme más con eso, había recibido un permiso pero había prometo regresar antes de las 10:00 de la noche por cuestiones de seguridad y porque al parecer era el mismo toque de queda que les habían otorgado a todas las alumnas de la escuela.
Tomé un transporte para evitar usar mi escoba y llegar rápidamente al hospital, sólo me tomó 20 minutos en llegar y en cuanto cruce la puerta automáticamente corrí hasta el piso en donde mi ¨amiga¨ se encontraba internada, por suerte cuando llegue el doctor me había explicado que ya desde hace un buen rato que las visitas se habían ido y que podría pasar sin problemas.
Entre cuidadosamente como si cualquier ruido que hiciera pudiera molestar a Sucy aún conectada a esos tubos, me acerqué lentamente hasta quedar completamente cerca de ella, la observé detalladamente y tomé delicadamente una de sus manos, acariciándola con suavidad para tratar de trasmitirle todo los sentimientos extraños que había vivido después de su partida.
Y nada, por más que la observaba mi mente parecía haber borrado aquellas sensaciones abrumadoras que sentía cuando leí aquella carta.
- Sucy… por favor… ayúdame, ayúdame a entender que es lo que nos pasa.- besé su frente con la esperanza de que despertara, pero muy en el fondo sabía que eso no pasaría.
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El cielo se encontraba ya completamente obscuro, Diana al fin había comprado el vestido perfecto y de paso un pequeño pero precioso ramo de rosas, caminaba con prisa hasta una parada de autobuses pues necesitaba llegar a un lugar:
POV. Diana
Llegué lo más rápido que pude y me dirigí al piso número 4 para visitar la habitación 127, pero cuando estuve a punto de llegar al frente de la puerta, el doctor me detuvo diciéndome que la paciente tenía visitas hasta que de pronto pareció reconocerme y me dijo:
- Buenas noches señorita, discúlpeme, no la reconocí. Su amiga se encuentra ahora mismo ahí adentro, usted puede elegir si esperar a que ella salga o acompañarla. Con permiso.
- Propio…- respondí, ¿Mi amiga?, ¿Quién podría estar ahora mismo con Sucy?
Caminé hasta la ventana y noté una silueta que inmediatamente reconocí, se trataba de Akko, sentada a un lado de Sucy, estaba inclinada, como si se lamentara de algo. No sabía si entrar o esperar a que ella saliera, hasta que noté que de pronto los hombros de Akko temblaban, ¿estaría llorando?, no, no quería que Akko sufriera así que me decidí entrar para tratar de calmarla y abrazarla.
- ¿Qui-quién es?.- Akko abandonó su posición y secaba sus lágrimas con las mangas de su uniforme.
- Soy yo, Diana.
- Oh, Diana… Ho-hola…
- Hola… ¿te-te encuentras bien?
- ¡Ah! Si-si, solo vine a visitar un rato a Sucy
- Entiendo… Yo también vine a ver como se encontraba y de paso, le traje algo para alegrar un poco su habitación.- sin embargo parece que fue mala idea, puesto que su habitación ya estaba repleta de adornos florales que seguramente su familia y amigos le habían llevado.
- Que bonitas.
- Gracias, siempre me han gustado las rosas, en especial su aroma.
- Si, a mí también…- respondió Akko
De pronto el ambiente se inundó de silencio, no me sentía incomoda en absoluto, sin embargo podía percibir una sensación de tristeza por parte de Akko, no quería que estuviera preocupada, así que trate de hacerle un poco de plática.
- Y… ¿Cómo estás?, de tu… cabeza.
- Ah, bien, la doctora me revisó ésta mañana, sólo tengo un pequeño chichón.- Quitó su flequillo y con una sonrisa me mostró la marca que dejó la pelota, sin embargo, esa sonrisa lo único que podía trasmitirme es que Akko no estaba bien y eso me agobiaba.
- Akko
- ¿mmm?
- Yo… yo sé que no puedo sentir lo que tú estás experimentando ahora por una de tus mejores amigas, pero… quiero que sepas que puedes contar con mi apoyo, en cualquier cosa que necesites.
- Diana…
- Así que… si necesitas un hombro sobre el cual llorar o… unos brazos en los cuales refugiarte… bueno yo-yo te ofrezco los míos.
Sentí como comenzaba a ruborizarme e inmediatamente desvié mi mirada hacia otro lado para evitar la mirada de Akko de quién podía sentir como me observaba en silencio, hasta que a los pocos segundos recibí como respuesta un agradable ¨Gracias¨ de su parte.
El tiempo siguió transcurriendo lentamente hasta que pude notar como la luna había llegado a su punto más alto, en aquella habitación solo nos encontrábamos ella, la silenciosa presencia de Sucy y yo en un silencio que se había vuelto incomodo; me levanté a acomodar mi bolsa de compra que se había resbalado en el piso hasta que recordé que yo tenía la invitación de Akko para el evento de mañana.
- Akko, se me había olvidado, toma.- le di su invitación y Akko parecía confundida.
- Es una invitación… para la gran fiesta de mañana en la escuela, se me había olvidado dártela porque no te había visto en todo el día.
- Oh, con razón todos esos adornos y las compañeras en la ciudad.- respondió
- Si.- Akko abrió la invitación y la leyó en voz alta.
- ¡Wujuuu! ¡seguramente prepararan de esos bocadillos que tanto me gustan!- dijo de manera animada, lo que causó que mi corazón y mi mente se despejaran por un momento de mis preocupaciones por ella.
- ¡Sí!¡ Y también habrá un gran baile en el gran salón!
- ¿Un baile?.- Mala idea, mencionar el dichoso baile había vuelto a poner triste a Akko, así que tenía que arreglar la situación.
- Si, un baile, ¿No-no te gusta?
- No es que no me guste… es que… yo no sé bailar…- Akko declaró con timidez mientras sus mejillas se encendían por la vergüenza, y yo no pude evitar reírme, no por burlarme de ella sino porque su reacción había sido demasiado tierna.
- No- ¡No te rías!.- Me gritó haciendo un lindo puchero
- Jajajaja, no, no es lo que crees jaja
- ¡¿Entonces?!
- No te molestes, sólo… pienso que, eso se puede arreglar, no hay porque avergonzarse.
- ¿Ah si?, ¿Cómo?.
- Así…
Fin POV. Diana
Diana tomó delicadamente la mano de Akko, invitándola a pararse de su asiento, la habitación en la que se encontraba Sucy no se compartía con ningún otro paciente por lo que sin dudarlo Akko aceptó la petición de Diana. En un principio no sabía que era lo que pretendía Diana, sin embargo obedeció y ya ambas paradas de sus asientos, Diana pasó un brazo por la cintura de Akko provocando que ésta se pusiera completamente roja.
-Di- ¡¿Diana?!
- Tranquila, te entrenaré para mañana.- dijo y le lanzó un guiño tan sensual que Akko sentía que se derretiría ahí mismo.
Las dos comenzaron a moverse al suave ritmo de Diana, Akko posaba ambas manos como toda una dama en los brazos de su acompañante quién fungía como la figura masculina de la danza, al principio hubo unos cuantos pisotones, pero poco a poco en aquella pequeña habitación lograron adaptarse, hasta el último movimiento:
Aquella habitación sólo se alumbraba con la luz de una pequeña lámpara, que al llegar a la última vuelta de aquella danza improvisada Diana se acercó para apagarla, danzaban con música imaginaria, en un ritmo sin reglas pero lo demasiado fino para tratarse de la primera vez de Akko, Akko no entendía porque Diana había apagado la única luz que alumbraba la habitación, sin embargo, en el interior ella se sentía contenta de que Diana lo hubiera hecho.
La última vuelta llegó, para dar fin a su baile de ensayo y Diana decidió mostrar su valentía expresando lo que hace tiempo quería, pues sabía que aquella era una señal y probablemente una oportunidad que la vida le estaba ofreciendo.
Bajo la luz de la luna sus cuerpos pararon de moverse, Diana se acercó lentamente a Akko y la atrajo hacia sí misma tomándola fuertemente de la cintura, Akko por su parte se había quedado completamente inerte mientras que su corazón se aceleraba a cada escaso centímetro en la que se encontraba su acompañante, y es que si, Akko la amaba o al menos estaba completamente segura de que en esa realidad ella lo hacía por lo que no puso resistencia alguna y en su lugar se acercó por voluntad propia hacia los brazos de su amada.
Ambos cuerpos parecían encajar a la perfección y Diana al ver la reacción de Akko la motivó para al fin trasmitirle todo lo que guardaba para ella, entonces, con una de sus manos deslizó sus dedos suavemente acariciando la mejilla de la pelicastaña hasta llegar a la comisura de sus labios, tomó la barbilla de la chica que instintivamente cerró los ojos y un poco antes del milímetro final le susurró a los labios:
- Akko… me gustas… mucho.
Y bajo la nítida luz inocua de la luna que se colaba en aquella fría y obscura habitación, no les importó la presencia extra que habitaba en aquel instante, ni siquiera el tiempo o las circunstancias, ambas unieron sus labios en un dulce y cálido beso que compartía los puros sentimientos de ambas.
¨Tú también me gustas mucho¨ pensaba Akko completamente feliz y enamorada mientras seguía disfrutando de la dulce sensación y el aroma de su amada Diana, apretó aún más fuerte los ojos para capturar el momento, pero sin embargo… en su lugar, sólo provocó que de uno de sus ojos se derramaran amargas lágrimas.
"No lamento esto Atsuko Kagari, ésta es mi venganza… y me encargaré de que lo pagues con creces, no podrás amar a una sola persona, esa es mi condena…¨
Continuará...
