Capítulo XVI: Príncipe

¨Somos pedazos de vidrio, conectados a una maraña de acciones y recuerdos…¨

La humedad hizo consiente de sus actos a Akko, ¿Porqué de pronto lloraba amargamente si al fin se encontraba besando a la persona que más amaba?, no lo podía evitar, sin embargo no estaba dispuesta a arruinar aquel momento que con tanto anhelo había esperado por mucho tiempo; se acurrucó aún más en el pecho de su amada para profundizar aquel beso, Akko ya no sólo quería saborear sus finos labios sino que también retratarlos sobre los suyos para recordar y jamás olvidarlos, pero… la mitad de su cara seguía expulsando lágrimas sin piedad.

Con uno de sus brazos trató de limpiar su rostro, pero Diana pareció darse cuenta y con sus largos dedos acarició la mejilla húmeda de la pelicastaña, sin dejar aquellos labios. No faltaron muchos segundos para que sus pulmones les exigieran oxígeno, sus cuerpos no querían abandonarse ni mucho menos el calor que las abrazaba, ellas querían seguir trasmitiéndose todos los sentimientos que sentían la una por la otra, pero la composición de sus cuerpos las obligaba a separarse, lentamente, despegaron sus labios mientras con un suspiro exhalaban todo el aire que guardaban y poco a poco fueron abriendo sus ojos, tal y como si se tratara de un hermoso sueño del que nunca quisieran despertar.

Y cuando los abrieron completamente ahí estaban, sonriéndose y riendo como idiotas en aquella fría y obscura habitación de hospital. Akko dejó de llorar, Diana no quiso preguntar, pues suponía que su amada lloraba por la emoción del momento, ella por poco también lo hacía, Akko le correspondía y eso era suficiente para que su corazón explotara de alegría.

La habitación se inundó de pronto de un cálido silencio, de aquellos que no incomodaban sino todo lo contrario de aquellos que pareciera que con la simple presencia podían comunicarse, las dos estaban ruborizadas pero ninguna podía notarlo por la falta de luz, ninguna se movía sólo se podían escuchar pequeñas risas, casi inaudibles y pequeños suspiros, suspiros de tranquilidad, Diana se movió, caminó lentamente hacia Akko y la abrazó.

- Gracias por no rechazarme, Akko.- Akko extendió sus brazos y capturó el cuerpo de Diana.

- Te amo, Diana.

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Eran entonces las 8:00 de la mañana, las niñas podían darse el lujo de levantarse a la hora que se les apeteciera, puesto que era sábado y estaban libres de clases, sin embargo muchas ya se encontraban despiertas preparándose para la gran fiesta que se presenciaría esa misma tarde. Todos en Luna Nova se encontraban en constante movimiento a excepción de dos brujas que al parecer habían pasado una noche espectacular como para aun encontrarse dormidas.

Flashback

Ambas chicas salieron del hospital después de haberle pedido una disculpa a su amiga en coma, faltaban todavía dos horas para la hora límite de regreso y no sabían si regresar o quedarse más tiempo en el hospital hasta que a Diana se le ocurrió una idea, tomó de la mano a Akko y caminaron hacia la salida principal del hospital, ya afuera Diana montó su escoba haciéndole una señal de invitación a Akko:

- Vamos, sube.

- Pe-pero, yo traje mi escoba.- Diana no lo había notado pero Akko había atravesado aquel túnel sola con su escoba y era lógico que sería incomodo viajar con una escoba extra.

La rubia miró a su alrededor hasta que entre unas macetas encontró lo que parecía ser una vieja cuerda y se le ocurrió otra idea:

- Espera aquí.- le dijo con una dulce sonrisa que inmediatamente derritió de nueva cuenta el corazón de Akko.

Regresó con la cuerda que había tomado ¨prestada¨ hacia donde se encontraban Akko y las escobas y tomó ambos medios de transporte y los unió, una encima de la otra para después enredarlas entre sí con la cuerda haciendo un fuerte nudo.

- ¡Listo!

- ¿Qué hiciste?

- Amarré nuestras escobas para que no puedas negarte a dar un paseo nocturno…conmigo…- comentó Diana apartando la mirada hacia otro lado avergonzada.

Akko se ruborizó fuertemente hasta las orejas, puesto que un paseo nocturno a solas con su amada después de lo que pasó hace algunos instantes sólo significaba una cosa: era un paseo romántico y eso la hacía sentirse como una colegiala enamorada a punto de estallar por todo el revoloteo que causaban las mariposas imaginarias en su estómago.

Tomó la mano que le ofrecía Diana ¨caballerosamente¨ y aceptó subir junto con ella a su escoba y juntas se elevaron hasta las nubes, Akko recordó entonces aquella vez que regresó con Diana la primera vez que había ido a ese hospital y la pena que sentía al estar tan cerca de ella, sin embargo ésta vez trató de calmarse y como si aquel beso le hubiese dado una especie de autoridad sobre Diana se acercó y se abrazó con todas sus fuerzas del cuerpo de su conductora, sin vergüenza ni arrepentimiento, mientras aspiraba el dulce aroma a rosas que desprendía de su cuerpo. Por su parte, Diana sólo sonreía, acelerando el vuelo hasta poder ver la luna desde cerca.

Se elevaron hasta poder tener una vista increíble y se quedaron admirando desde la altura la belleza de las estrellas, mientras tímidamente se tomaban de las manos.

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Llegó la hora de regresar, primero pasaron a reportar su presencia a la directora y después se retiraron a sus respectivas habitaciones, iban tomadas de las manos tímidamente y lanzándose miradas y risillas, Akko decidió acompañar a Diana ésta vez a sus aposentos aunque su habitación quedara más cerca y cuando llegaron ninguna se atrevía a soltarse de las manos:

- Ésta noche… fue maravillosa… Akko

- S-sí…, yo también, pienso lo mismo…

Se lanzaron una última sonrisa y poco a poco fueron despegando con dificultad uno a unos de sus dedos, y en un último movimiento, Diana capturó los labios de Akko brindándole un atrevido y rápido beso.

- Qué-que descanses

- Tu-tu-tu-tu-tu tam-tam-bién je je je jejeje jaja…- Akko se sonrojó por el atrevimiento de Diana, se despidió de ella y al cerrar la puerta ambas acariciaron sus labios… para así poder conservar un poco de aquel hermoso recuerdo.

Fin Flashback

8:01 a.m, Diana estiró su brazo para visualizar el despertador y cuando lo vio saltó de un golpe de la cama, ésta vez su preocupación no se debía a las clases se debía a algo incluso más importante que eso: hoy era la fiesta y más tarde… el baile, recordó entonces aquella noche en la que danzaba con Akko en la habitación de hospital de Sucy, y comenzó a danzar sola alrededor de su habitación, recordó de pronto el beso y sus mejillas se ruborizaron rápidamente; llegó danzando sola hasta el espejo y se observó, se dio unos cuantos golpes para salir de su ensoñación y después se sonrió así misma pensando en que hoy podría ser su día de suerte y pudiese bailar con Akko.

Volvió a observar el reloj y se animó a prepararse para aquella noche, puesto que no iba a ser cualquiera, no, ésta vez era especial y tenía que ponerse hermosa para aquella persona tan especial.

-Akko…- suspiró y comenzó a prepararse para ese día.

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- Akko, Akko, ¡Akko!

- ¡WAAAAAAAAAAAA!- El sonido de un fuerte golpe se escuchó en el dormitorio rojo, Akko efectivamente se cayó de la cama al escuchar el grito de su amiga Lotte.

- ¡Qué-qué! ¡¿Qué pasó?!

- Akko, debes guardar un poco de silencio cuando duermes- susurró Lotte

- ¡¿Por qué?!

- SHHHHHHH…, ya se han venido a quejar que haces mucho ruido cuando duermes.

- ¿Enserio?

- Si… además… de las cosas que… que dices…- Lotte comenzó a ruborizarse de golpe, lo que sorprendió y asustó a Akko.

- Qué-qué ¿Qué tipo de cosas… Lotte?- tragó saliva, esperando no escuchar lo que ya se imaginaba.

- Bueno… tú… no parabas de decir… Diana esto, Diana el otro… mientras reías y… besabas la almohada…- Lotte le decía mientras chocaba sus dedos nerviosamente entre sí, mientras Akko parecía sacar humo de los oídos por tan vergonzosa declaración.

- ¡¿En-enserio?!

- Sí… pero no-no te preocupes, sólo se quejaron porque pateabas la pared, creo que nadie escuchó lo que decías porque afortunadamente no estabas gritando.

- Ah…me-menos mal…- Akko tragó saliva y observó a Lotte un poco apresurada guardando algunas cosas y preparándose para salir.

- ¿Qué harás hoy?, ¿No tenemos clases, cierto?

- Iré a visitar a Sucy al hospital y después regresaré a arreglarme para la fiesta.

- ¿Fiesta?, ¿Qué fiesta?.- preguntó y poco después de haberlo hecho recordó su noche especial y el baile imaginario que había tenido con Diana, y una sonrisa apareció de pronto.

- Pues la de ésta noche, la fiesta por el aniversario de Luna Nova. Todas salimos a comprar nuestros vestidos ayer, ¿no recibiste la invitación?.

Era cierto, Akko no había comprado ni conseguido absolutamente nada para la fiesta y a su mente le vino la imagen de una Diana vestida elegantemente mientras ella usaba el mismo ridículo vestido que usó en la fiesta de Andrew.

- ¡Demonios Lotte!, ¡No tengo nada que ponerme!

- ¡¿Enserio?!, Pero Akko, desde ayer todo el mundo estaba de cabeza con el evento, ¿Cómo no pudiste cuenta?

- Pues, porque estaba muy ocupada… además, me entregaron el aviso ya muy tarde.

- Bu-bueno, entonces tendrás que utilizar un vestido que ya hayas usado.- Lotte guardaba las últimas cosas para su salida y se preparaba para visitar a su amiga.

- ¡No!, ¡No volveré a utilizar ese ridículo vestido rosado de la fiesta de Andrew!

- Pues… entonces, deja ver si puedo conseguirte algo después de mi visita.

De pronto, Akko notó algo extraño, según Lotte ella había ¨dormido¨ toda la noche, ¿Acaso no había viajado a esa extraña dimensión otra vez?, miró a su alrededor con tanta extrañeza que comenzó a tambalearse en su lugar.

- Akko, ¿Estás bien?.- Debió haber externado su miedo, ya que Lotte lo había notado, su vista entonces se centró en el tocador de madera que tenían y observó que les hacía falta el pequeño espejo que usaban para ver su apariencia cada mañana.

- Lotte

- ¿Sí?

- ¿Y el espejo que estaba aquí?

- No lo sé, no lo he visto desde ayer por la tarde.

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Diana se había terminado de preparar para el día, había sacado el vestido que compró y acercó a su baño las fragancias que utilizaría para un baño relajante y las mejores cremas para que su piel quedara perfecta para aquella noche, después de haber organizado todo se encontraba debatiendo entre ir a ver ¨su Akko¨ o aguantarse las ganas y sorprenderla en la fiesta, sin embargo, no tardó más de 2 minutos para decidirse en ir a buscarla a su habitación.

- Bueno, prometo que sólo será una visita rápida.

Caminó por los pasillos hasta quedar enfrente de la puerta de la pelicastaña, y cuando estaba dispuesta a tocar, escuchó que la voz de Akko sonaba muy fuerte hablando con lo que parecía ser la voz de Lotte:

- ¡No!, ¡No volveré a utilizar ese ridículo vestido rosado de la fiesta de Andrew!

- Pues… entonces, deja ver si puedo conseguirte algo después de mi visita.

¿Había escuchado bien?, ¡Su princesa no tenía vestido para la fiesta!, y si no lo tenía… eso podría significar que no quisiera ir a la fiesta, y si Akko no iba a la fiesta entonces ella no podría confesársele apropiadamente ni pedirle que fuera su novia y si no lo hacía… ¡eso la pondría muy triste!.

Diana tenía que ver la manera de conseguirle algo hermoso a su ¨futura novia¨ para que su idea de ir a la fiesta no cambiara. Se alejó de la puerta y corrió hacia su habitación, en busca de alguno de sus vestidos aún no usados para regalárselo a Akko.

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Una gran cantidad de vestidos se encontraban esparcidos alrededor de toda la habitación de la rubia, más los que se sumaban a cada minuto después de ser evaluados:

- ¡NO!, ¡NO!, ¡NO! Y ¡NO!, no hay ninguno que resalte lo bonita que es Akko.- suspiró y se lanzó resignada en su pequeño sofá de lectura.

- ¡AGG!, ¿Ahora que podré hacer para que ella vaya?.- frotó su cabeza para sacar alguna idea, hasta que su mirada se desvió al vestido que había comprado ayer, se levantó y lo alzó imaginándose como se le vería a Akko si lo llevara puesto.

- Claro… al final de cuentas lo compré pensando en ella…, pero, ¿Qué me pondré yo?.- Dio un último vistazo en su armario y se encontró con un traje sastre muy elegante que utilizaría en un concurso de equitación pero que nunca vistió porque no asistió, aquel traje era para una competencia muy importante y que además serviría para una fiesta muy elegante con los duques de Inglaterra, sin embargo, usarlo la haría tomar un aspecto muy masculino.

Lo sacó y lo desempolvó, el traje conservaba su olor a nuevo, se imaginó entonces vistiéndolo mientras caminaba al lado de su amada vistiendo el vestido que había comprado el día anterior y simplemente le gustó la idea.

- Per-fec-to.- tomó el vestido y escribió una nota.

Cuando terminó, salió deprisa de su habitación hacia la de Akko, dejó el ¨paquete¨, tocó un par de veces y se alejó corriendo.

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En el interior de la habitación, Akko se encontraba sentada en el suelo con la playera empapada en sudor, Lotte se había ido ya a visitar a su amiga al hospital mientras que ella aún seguía dándole vueltas al asunto; ¿Acaso se había tratado de sueños?, por más extraño que pareciera su reacción ella simplemente no lo podía evitar, puesto que en el fondo se sentía extrañamente incompleta, como sui su subconsciente quisiera regresar a ese ¨sueño¨ para resolver algo que tenía pendiente. Se levantó y caminó en círculos, ¿sería que ella ya era libre y podría dormir normalmente?, su cuerpo comenzó a lanzarle señales nerviosas, sus manos temblaban y el sudor no cesaba, estaba pensando demasiado las cosas hasta que escuchó un par de golpes en su puerta que la hicieron detenerse. Preguntó quién era pero nadie contestó, y salió dudosa a ver de quién se trataba pensando que había sido sólo su imaginación, se asomó y no vio a nadie, pero al mirar hacia abajo se dio cuenta de la presencia de una bolsa, la metió a su habitación y encontró una nota:

¨Espero poder ser afortunada con tu presencia ésta noche.¨

- Diana

Abrió el contenido y sonrió, de forma que todas sus preocupaciones se habían esfumado.

¨Hola… niños, ahora les voy a contar la hermosa historia de la desgraciada princesita… es mi cuento favorito, porque lo que yo escribo… se convierte en realidad…
Empecemos: Había una vez una princesa que estudiaba en un instituto muy prestigiado pero que quedaba lejos de su hogar, una tarde de Noviembre, la prestigiosa escuela festejaba el aniversario de su fundación y preparó una gran fiesta para ese día. Sin embargo, a la torpe princesita se le olvidó comprar un elegante vestido y no sabía que hacer, puesto que ella tenía muchas ganas de ir para ver si así podría encontrar al apuesto príncipe con el que soñaba todas las noches y no había tiempo para confeccionar uno. Hasta que… apareció un hada madrina invisible y le dejó un hermoso vestido en la puerta de su habitación.

La princesita estaba muy contenta, puesto que se trataba de un hermoso y elegante vestido que le quedaba a la perfección para esa noche, entonces, agradeció a su hada madrina invisible y se preparó para ir a la fiesta de ese día…¨

El reloj marcaba las 19:00 horas, todas las estudiantes entraban al salón principal en el que se daría la fiesta, los empleados de Luna Nova habían hecho un estupendo trabajo con la decoración, puesto que, pareciera como si se tratara de un evento para recibir a algún Rey.

Lotte y Akko caminaban tranquilamente ya con sus elegantes vestidos, muy distintos y más sencillos que los anteriores que habían utilizado.

- ¡Qué bonito vestido Akko! ¿Cómo le hiciste para que te dieran permiso de salir a comprarlo?

- ¿Eh?, Emmmm… Bueno… digamos que fue como una… ammm… compensación por avisarme tarde je je.- reía nerviosamente Akko tratando de ocultar la verdad del vestido.

Siguieron caminando hasta adentrarse en el salón, Akko escaneaba el lugar con precisión tratando de encontrar algún rastro de Diana hasta que pudo notar la presencia de Hannah y Bárbara, se acercó a toda prisa mientras que Lotte la seguía confundida, pero al llegar en dónde se encontraban ambas chicas se dio cuenta de que Diana aún no llegaba:

- Ho-hola, chicas…

- ¡Hey, Akko!- contestaron ambas

- ¿Y Diana?

- No lo sabemos, no la hemos visto en todo el día, sólo tocamos su puerta y nos dijo que nos veríamos más tarde.

- Oh… seguro no debe tardar, entonces.

- Pues quién sabe, quizás se sentía enferma y por eso no quiso salir.- tras escuchar esto Akko se entristeció de tan sólo pensar que después de tan lindo regalo Diana seguramente no tendría que ponerse por su culpa y ahora no asistiría a la fiesta.

- ¡WAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!- De pronto, se escuchó unos gritos de impresión en todo el salón por parte de varias alumnas.

- ¡¿Ya vieron a quiénes invitaron?!, ¡Que guapos!

Si, Luna Nova había invitado al colegio de caballeros en el que estudiaba Andrew, el amigo de Akko y justo por la puerta venía entrando él y a su espalda todos los demás alumnos vestidos de etiqueta.

¨Apuestos príncipes de otros reinos también habían sido invitados a tan espectacular evento, todo ellos muy atractivos y de familias poderosas, sin embargo nuestra princesa no estaba contenta, puesto que de todos los ahí presentes ninguno era el príncipe de sus sueños…¨

- ¡Akko!- Gritaba Andrew acercándose cada vez más a la pelicastaña, anteriormente su relación no era tan cercana, puesto que Andrew no estaba de acuerdo con la magia y además las locuras de Akko casi ponían su vida en riesgo, sin embargo, poco a poco todo eso fue cambiando con el tiempo y ahora se habían convertido en grandes amigos… o… eso es lo que creía Akko.

- Ah, Hola Andrew, ¿Qué hacen aquí?

- Bueno, la directora invitó a nuestra escuela a la fiesta.

- ¡Qué bien!

- Si… Akko, te ves… muy bien- Akko notaba como Andrew se ruborizó, mientras la miraba de pies a cabeza y al no agregar nada más a la conversación se quedaron observándose incómodamente, de manera que los que se encontraban a su alrededor comenzaron a alejarse pensando que los dos estaban coqueteándose.

Akko no sabía qué hacer, Andrew sólo la miraba con una sonrisa dispuesto a no decir nada, mientras ella seguía buscando con la mirada a Diana.

- ¿Te apetece ir por una bebida?- soltó de pronto Andrew sin despegarle la mirada.

- Ammmm…. Bueno, sí.- contestó y caminó junto a él para deshacerse de ese ambiente tan incómodo para ella.

¨Un apuesto príncipe conocido de la princesa, se acercó a ella con la intención de pretenderla, él siempre había estado enamorado de ella, sin embargo, la princesita sólo tenía cabeza para su bello príncipe de ensueño…¨

El tiempo transcurría y no había ninguna señal de Diana, por lo que Akko pasó todo el rato en compañía de Andrew que no dejaba de verla con fascinación. Para ella era evidente que Andrew tenía otras intenciones con ella desde que él acostumbraba a visitar su escuela con más frecuencia, lo que a la pelicastaña hacía sentir mal por no corresponder a sus sentimientos. Suspiró entonces de tristeza por la falta de Diana, la compañía de Andrew y lo acontecido esa mañana.

- ¿Te encuentras bien?

- ¿Ah?, Ah-ah… sí, es só-sólo que…estoy preocupada por… por Sucy.

- Es cierto… ¿Cómo se encuentra?

- Pues, aún no hay noticias…- a su mente se le vinieron todos los recuerdos del incidente de Sucy y comenzó a sentir una punzada de dolor y tristeza en su corazón, Andrew quién se encontraba ahí parado se maldijo por haberle seguido esa conversación, a lo que se acercó un poco para intentar abrazarla, hasta que un fuerte sonido interrumpió su acción.

- DIIIIIIING DOOOOONG.- Sonaban las campanas anunciando la hora del baile, todos habían encontrado pareja para la danza y los únicos que quedaban era aquel apuesto pelinegro de ojos verdes y la brujita de pelo castaño.

¨De pronto, de entre todos los invitados ¡Apareció!, ¡Apareció aquel hermoso príncipe con el que tanto había soñado nuestra princesa!, y llegó… llegó a reclamar lo que por derecho era suyo…¨

- ¿Bailamos?.- Andrew le extendió su mano a Akko invitándola a bailar con él, mientras le trasmitía una cálida sonrisa y una mirada que expresaba sus ganas de poder danzar junto a ella.

Akko no sabía qué hacer, era evidente que con quién hubiese querido pasar la noche era con Diana, pero lamentablemente ella nunca apareció y poco a poco comenzaba a sentir pena por ser tan cortante con Andrew, por lo que resignada decidió aceptarle la invitación.

- Si-si…- iba a extenderle su mano, hasta que unos gritos de admiración como los que había escuchado hace un rato los distrajo y voltearon a ver de qué se trataba ésta vez.

Efectivamente, por aquella gran puerta del salón entraba con un porte imponente y elegante un hermoso príncipe de cabellos rubios y ojos azules de agua cristalina que vestía un elegante traje azul rey, era sumamente atractivo, de piel blanca y figura menuda, todos fijaron sus ojos en aquella persona hasta que notaron que ¨él¨ en realidad era ¨ella¨ y se trataba de Diana, que caminaba directamente hacia Akko y su acompañante.

- Lo siento, ella no podrá bailar contigo… porqué ésta pieza, me la concederá a mi…- tomó delicadamente la mano de Akko y la apartó de Andrew mientras le dirigía una sensual sonrisa que hacia juego con su intensa mirada que provocó que Akko se ruborizara al máximo. Andrew en su lugar se molestó por el atrevimiento de la chica, aquella era su oportunidad y la rubia lo había arruinado, pero pensó que contrariarla no lo llevaría a nada, así que decidió dejarlas, no sin antes pedirle algo a Akko.

- Akko, por favor… cuando todo esto acabe… ven a hablar conmigo, hay algo que quiero decirte.- Akko estaba tan encantada por la presencia de Diana que ni siquiera prestó atención a la petición de su amigo.

- Disculpe, pero no lo creo señor… la pieza y toda la noche… ya está reservada.- Diana apretó suavemente la mano de Akko y la alejó de Andrew mientras le lanzaba un gesto de triunfo por habérsela ganado. A lo que él sólo se limitó a gruñir y a salir del salón para no volver a la fiesta.

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¨ ¡Los músicos se prepararon a la llegada del más atractivo y poderoso príncipe de la fiesta!, Y al compás de los violines la princesa bailó majestuosamente con el amante de sus sueños durante la noche…¨

- Di-Diana…- le llamó Akko aún sorprendida por el traje de Diana

- Disculpa la tardanza pero tenía que encontrar algo que quedara con tu vestido.

- No tenías que deshacerte de tu vestido.

- No importa, el vestido nunca fue mío porqué lo compré pensando en ti.- Akko comenzó a sentir que se derretía ante aquella seductora voz, aquella noche Diana estaba espectacular a pesar de haber elegido un vestuario fuera de lo común, hacía sentir a Akko como en un cuento de hadas y en ese cuento Diana era su guapo y valiente príncipe.

Diana volvió a tomar la mano de Akko y la besó delicadamente mientras se inclinaba en forma de una cortés reverencia:

- ¿Me concedería ésta pieza, señorita?...

- Sí, ¡Si quiero!.- Akko sonrío y se abalanzó a los brazos de su nueva acompañante, para sumirse entre el compás del vals.

Las palabras no hacían falta para expresarse que estaban pasando por un mágico momento, no les importaba las miradas que comenzaron a ganarse por el atuendo de Diana, ni siquiera si bailaban bien o no; se movían al ritmo de la música mientras se perdían entre miradas.

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La música terminó y todas las parejas cesaron de bailar, Diana y Akko se quedaron observándose con una sonrisa en los labios.

- Gracias, por concederme éste baile…- Sonrió

- A ti, por hacerme venir.- respondió Akko, ambas parecían exhaustas de la danza por lo que Diana le sugirió a su acompañante ir por un aperitivo, a lo que muy contenta, Akko aceptó y tomó del brazo de Diana para caminar juntas a la mesa.

¨Tras aquel majestuoso baile, el príncipe quedó encantado por la doncella, se había enamorado de ella y había decidido no dejarla ir; por lo que, entre tímidos pensamientos decidió pedirle que le regalara una noche…¨

La fiesta seguía, Diana y Akko se apartaron de sus amigas quienes al parecer tampoco las necesitaban, se la estaban pasando muy bien, habría un segundo baile a las 12:00 de la noche como clausura de la fiesta y Diana en todo aquel rato que conversaba con su acompañante ya se había ganado una multitud de admiradoras que le habían pedido el siguiente baile, sin embargo a todas las rechazó amablemente mientras poco a poco intentaba calmar los notorios y tiernos gestos de celos de su pelicastaña.

- Oye, no estés molesta ¿sí?

- ¡No lo estoy!, E-e-es só-sólo que… es de mala educación que vengan a interrumpir a las personas cuando están co-conversando.

- Jajajajaja

- ¡¿De-de que te ríes?!

- Jajajaja, es sólo que… te ves muy linda cuando te pones celosa.- acarició la mejilla de Akko lentamente mientras que la pequeña bruja se le coloreaba la cara como tomate.

- ¡Yo no-no estoy celosa!.- contestó haciendo un puchero

- Jajaja está bien.

Continuaron platicando el resto de la fiesta, conversando acerca de la decoración, la invitación de los estudiantes de la escuela privada en la que estudiaba Andrew, de Andrew, etc., sin embargo ninguna de las dos se atrevía a mencionar acerca de lo que hicieron la noche pasada. Las dos en su mente, sabían que era importante hablar de los ¨hechos¨ pero al final de cuentas las dos eran mujeres y la timidez era su peor enemigo.

De pronto, Akko comenzó a recordar el extraño suceso de la desaparición del espejo de su habitación, así como todo lo que había atravesado después de la desgracia de Sucy, por un momento pareció que le estaba arruinando el momento pero en el fondo, comenzó a surgirle una esperanza en la que Diana pudiese saber algo al respecto:

- Diana

- ¿Qué sucede, hermosa?.- Akko se ruborizó y se molestó con Diana por las múltiples taquicardias por las que había atravesado en toda la fiesta a causa de cada una de sus seductores cumplidos, sin embargo eso no la detuvo y se aventuró a preguntar con la esperanza de que su galante ¨príncipe¨ le ayudara.

- Tú, ¿Sabes algo acerca de las ¨maldiciones¨?

- Mmmm… efectivamente, es esencial tener conocimiento básico sobre la magia negra, ¿Por qué?.

- Bu-bueno… es que estaba leyendo un libro en donde, la protagonista cada vez que duerme o queda inconsciente se-se transporta a una especie de realidad alterna.

- ¿Realidad alterna?

- Si, como si tuviera si viviera su vida normalmente pero con cambios en estilo de vida y… relaciones…

- Mmm… recuerdo sobre algo que leí alguna vez en un libro de hechizos de maldición acerca de la realidad alterna, pero fue hace mucho tiempo, y sólo recuerdo vagamente de que no se trata de una dimensión distante sino más bien, como un escenario real en el espacio-tiempo del que no somos conscientes y que se abre ante la toma de decisiones.

- ¿Toma de decisiones?

- Sí, es como cuando decides actuar de cierta forma antes un acontecimiento crucial y después te preguntas: ¿Qué hubiera pasado si yo actuaba de ésta otra manera?, sin embargo, éstos escenarios aunque existen el cuerpo ni el alma misma puede percibirlos por completo, así que se presentan sólo como vagos sueños o incluso en el famoso ¨deja-vú¨. Recuerdo que en aquel libro, se hablaba de un objeto… que mostraba tu reflejo y era capaz de darle al individuo la capacidad de involucrarse en aquel escenario.

- ¿Y-y tú crees que todavía esté ese libro en la biblioteca?

- No lo sé, ya es viejo y seguramente sus páginas ya deben de estar deterioradas o rotas, era sumamente interesante, ya que, sin duda mostraba las horrorosas consecuencias de lo que puede llegar a ser capaz la magia negra.

Akko tragó saliva, lo que Diana comentaba parecía ser un tema serio y en el fondo le aterraba que le estaba pasando pudiese ser algo serio. De repente le dieron ganas de sentarse y Diana notó que la pelicastaña parecía preocupada.

- ¿Te encuentras bien?, ¿Quieres un poco de agua?

- Si-si… por favor.

Diana se alejó para conseguirle un poco de agua a su acompañante, se notaba preocupada, no sabía porque Akko se ponía así de repente sólo por una historia que había leído; sacudió la cabeza borrando cualquier rastro de preocupación, puesto que, seguramente Akko sólo se había aficionado a aquella historia y en realidad no se trataba de algo grave, mientras caminaba se le ocurrió que podría dar un pequeño paseo nocturno ahora que los jardines de la escuela se encontraban solitarios y perfectos para una velada romántica, sonrió ante tal pensamiento y se apresuró a llegar hacia su especial acompañante para proponerle aquella idea.

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- Aquí tienes, veo que realmente te emocionaste con aquella historia, ¿Se trata de una novela?

- ¿Eh?, ¡Ah! ¡Sí!, Si, se trata de una novela que Lotte compró y me la prestó para leerla.- Ni ella misma se creía tal excusa, pero hasta no saber exactamente lo que le pasaba no le contaría nada a nadie, mucho menos a Diana, puesto que no quería preocuparla.

- Debe ser una novela muy interesante, ¿Cómo se llama?

- ¿Co-como se-se llama?, ammmm…. Jaja amm… se llama… La-la chica en pe-pedazos

- Que nombre tan extraño, seguramente debe ser una novela de suspenso

- Si-¡Sí!, es suspenso y… ammm… drama

- Pues me gustaría leerlo algún día.- Sonrió y de pronto recordó el plan que había pensado en el recorrido del vaso con agua.

- Akko, Hay-hay algo que qui-quiero que de-decirte, pero no creo que éste sea el espacio adecuado…¿Podrías acompañarme a…?.- Diana no pudo terminar su petición debido a que en ese momento llegaron las profesoras Croix y Chariot a anunciarle algo.

- Buenas noches señoritas.- decían ambas profesoras que vestían elegantemente, la profesora Chariot con un vestido escotado color rojo carmesí que combinaba con el color de su cabello y la profesora Croix, quién tomaba del brazo de su acompañante con un vestido color azul cian de mangas que resaltaban sus delgados brazos.

- Buenas noches, profesoras.- contestaron al unísono ambas chicas

- Diana, la directora te solicita, le gustaría que antes del último baile dieras una de tus espectaculares exhibiciones de magia.

- Pero…- ambas profesoras le dieron una palmada de motivación en la espalda para que la estudiante no se negara.

- Por favor, Diana. Después de tu exhibición la directora planea darte algo, así que… ¿Vienes?.- Aquella proposición obligatoria arruinó su oportunidad para declararse al fin a Akko, pero no se daría por vencida y la citaría más tarde.

- Akko, lo siento pero lo que te quiero decir es importante… ¿Podríamos vernos en la parte trasera del salón después de mi exhibición?

- Si-¡Sí!- Akko ya se imaginaba lo que Diana quería decirle y esa idea provocaba que su corazón se acelerara, se puso nerviosa y comenzó a experimentar la sensación de las mariposas en el estómago, mientras que una repentina felicidad se reflejaba en su rostro con una inevitable enorme sonrisa.

Se quedó ahí parada observando como Diana se iba junto a las profesoras, esperando a que el tiempo se pasara de prisa para poder reunirse con su amada.

"¡La música se acelera, niños y niñas!, ¡La presencia del imponente dragón aparece de pronto entre el romance de la princesa, para raptarla y llevarla muy lejos del príncipe!, ¡Oh no! ¿Qué hará?..."

El reloj marcaba las 11:40 de la noche, Diana estaba por concluir un hermoso espectáculo de magia que junto al último baile concluiría el festejo; Akko estaba sumamente nerviosa, sus piernas temblaban y su corazón casi estallaba, en menos de veinte minutos estaría a solas con Diana y ¨hablarían¨, decidió prepararse para aquel tan emocionante momento que le esperaba por lo que se dirigió inmediatamente a los baños para retocarse un poco.

Cuando terminó, quiso tratar de calmar a su galopante corazón y salió a caminar un poco con la intención de no volver al salón y esperarla puntualmente a su encuentro. Caminó y caminó, dando vueltas en el mismo lugar:

- ¡AHHHHH! ¡VAMOOOS! ¡CÁLMATE YA!.- se gritaba así misma por no poder controlar sus nervios y su emoción.

- Debo de tranquilizarme si no, terminaré desmayada y arruinaré el momento.

¡CRICK, CRACK!, ¡CRICK, CRACK!.- de pronto Akko se detuvo y escuchó sonidos de algo que parecía quebrarse.

- ¿Qué será eso?.- caminó y poco a poco comenzó a bajar algunas escaleras de la plazoleta para asomarse y averiguar de qué se trataba.

¡CRICK, CRACK, CRASH!.- volvió a escucharse ahora más fuerte, Akko entrecerró un poco los ojos para enfocar su vista a algo que se movía detrás de unos arbustos y notó una sombra corriendo de entre ellos.

- ¡¿Qué-qué es?!.- la forma no dejaba de moverse y Akko comenzó a asustarse, pues tenía la sensación de que ese algo se acercaba cada vez más hacia ella.

¡CRICK, CRACK, CRASH, CRICK, CRASH,CRICK, CRACK, CRICK, ¡CRACK!- El sonido se hizo más intenso, más constante, a Akko la paralizó el miedo y poco a poco sentía que su respiración se acortaba. El sonido se hacía ensordecedor, aterrador, el viento comenzó a correr más fuerte y los árboles se movían violentamente.

Quería correr hacia el interior del salón junto a los demás pero no podía, simplemente no podía moverse o gritar, sus piernas comenzaron a temblar violentamente, quiso cerrar los ojos pero tampoco pudo, allá afuera había algo que quería acabar con ella, pero aquella amenaza era invisible a sus ojos. De repente, pudo escuchar el llanto ahogado de alguien, lloraba con intensidad y eso la asustó aún más, era ensordecedor y desgarrador, Akko comenzó a apretarse el pecho para tranquilizarse pero nada acallaba aquel espantoso llanto.

La sensación de que algo se acercaba volvió y ella sentía que en cualquier momento correría hacia ella para asesinarla, volvió a tratar de buscar de entre los arbustos y cuando ese algo al fin apareció Akko no pudo creer lo que estaba viendo…

- ¡Pe-pero! ¡¿Qué?!

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"El Valiente príncipe con su espada envainada corrió para proteger a la princesa ante tal amenaza, atravesó rosales de espinas, caminos destrozados para así poder llegar a ella…¨

El reloj marcaba las 11:55 antes del baile, Diana había recibido un reconocimiento por parte de la escuela y se sentía tan feliz que se sentía aún más motivada para declararle su amor a Akko. Caminó a toda prisa hacia su lugar de encuentro, en el camino muchas de sus admiradoras se interponían en su camino mientras pasaba apresuradamente pero ella sin molestarse a atenderlas se limitó a seguir caminando rápidamente para ver a la dueña de su corazón.

Cuando llegó a la entrada, demoró en atravesar la puerta, puesto que justamente venían entrando algunos empleados de la escuela cargando algo que parecía ser un enorme espejo.

- Con permiso, con permiso, es frágil. Por favor, con permiso

Diana tuvo que esperar a que pasaran por completo mientras que daba pequeños saltos para tratar visualizar la presencia de Akko. Un salto, no la encontró, dos saltos, al fin la encontró parada, tres saltos… Akko se recargaba en un descanso con dificultad y debilidad, acción que a Diana la inquietó y la llevó al borde de la desesperación.

"El príncipe, cansado y herido después de haber pasado por miles de obstáculos al fin pudo ser capaz de llegar hacia su doncella… sólo para ver… cómo se desvanecía en sus brazos…¨

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- ¡Pe-pero! ¡¿Qué?!

La cosa extraña salió de entre los arbustos y Akko se aterró de lo que acababa de ver, puesto que la extraña presencia se trataba de ella misma, sí, justo frente a sus ojos se encontraba ella misma viéndose con extrañeza. ¿Dos Akko?, su cabeza comenzó a retumbar causándole una migraña terrible, su presión bajó y sentía como a sus pulmones parecía faltarles oxígeno.

- Pe-pero… qué- qué… ¿Qué estoy haciendo ahí?...

- Por favor… ayuda a Sucy.- le contestó su otra yo

Podía ver como todo a su alrededor comenzó a obscurecerse aún más e incluso hasta podía sentir que llovía mientras el viento la empujaba violentamente y a lo lejos escuchaba la voz distante de Diana dentro del salón.

-¡AKKO! ¡AKKO!

- Di-Diana…

Se inclinó débilmente y tomó su cabeza con las dos manos fuertemente para tratar de calmar aquel terrible dolor, comenzaba a sentirse débil y entre alucinaciones se podía ver a ella misma pidiéndose ayuda con lágrimas en los ojos.

- ¡Por favor! ¡Ayúdame!

Las campanas sonaron anunciando las 12 de la noche, y la música se hizo presente anunciando el último baile. Diana corrió al fin hacia Akko, a toda prisa y tropezando con todos e incluso hasta lastimándose por la fuerza de los golpes que recibía por la velocidad con la que iban sus piernas para llegar hacia una Akko en lo que parecía estar en mal estado.

- ¡Ayúdanos!.- escuchó que se decía así misma, todo a su alrededor daba vueltas y lo último que pudo visualizar fue el rubio cabello de su amada Diana, después de haber caído inconsciente en las escaleras.

- ¡NO! ¡AKKO!.- Diana llegó hacia donde se encontraba Akko, la tomó entre sus brazos y ésta se desplomó débilmente entre ellos.

- ¡NOOOO! ¡AKKOO!, ¡AYUDA!

¨Y el príncipe no pudo hacer nada, la princesa se desplomó sin poder darle siquiera su último beso de despedida… ¡F-I-N! ¿No es un final hermoso el que te escribí, Akko?, ¿No?, Oh querida, tienes razón, esto no puede acabar así… la estúpida princesa debería pasar por más aventuras y tragedias o simplemente no estaré satisfecho jajajaja. SI, ÉSTE CUENTO LO ESCRIBO YO, TENGO TU VIDA EN MIS MANOS ATSUKO KAGARI, Y ME VOY A VENGAR DE LO QUE ME HICIERON, ¿TE SORPRENDISTE DE VERTE A TI MISMA SUPLICÁNDOTE?, PUES COMIENZA A ACOSTUMBRARTE, TODOS SOMOS SÓLO FRAGMENTOS… FRAGMENTOS HECHOS DE RECUERDOS… Y TUS RECUERDOS, PUEDO VERLOS… DESDE UN ESPEJO…¨

Continuará...

E.C.