Capítulo XVII: Detrás de la fiesta

Las profesoras Croix y Chariot habían hecho su trabajo, habían convencido a Diana de participar en el evento de la noche y creyeron que ya había sido suficiente para ellas. Se alejaron tan pronto como dejaron a Diana con la directora.

Sí, toda la noche ambas brujas adultas habían fingido disfrutar la fiesta cuando en realidad lo único que buscaban era un poco de privacidad, y es que parecían un par de tórtolas que aprovechaban cualquier oportunidad para demostrarse su mutuo afecto.

Croix jaló a Chariot y corrieron lejos del salón por la puerta trasera antes de ser descubiertas o llamadas para algún otro favor, se aventuraron a entrar a la profundidad del pequeño bosque que se encontraba cerca de la escuela y se detuvieron en una pequeña cabaña en la que se guardaban algunos libros viejos que ya no cabían en los estantes de la biblioteca y que afortunadamente nadie visitaba porque lo consideraban un lugar terrorífico a pesar de ser todo lo contrario.

- AH… Al fin, estamos… solas…- decía agitada Croix a su acompañante.

- Si… ha… ha…- Chariot trató de cobrar la compostura y calmar su agitado corazón debido a la carrera que acababan de tener.

Ambas brujas se sentaron en el frío piso de madera para descansar, sus largos vestidos se desparramaban a sus costados y se quedaron unos instantes acomodándolos para descubrir un poco sus piernas sudadas. Cuando Chariot pudo descansar lo suficiente se acercó lentamente a Croix y pasó sus brazos alrededor de su cuello, mientras que Croix sólo la miraba.

- Vamos, siéntate arriba.- Chariot siguió su petición y se acomodó en el regazo de Croix poniendo sus piernas a los costados de ésta y apretando aún más su abrazo.

- Al fin un poco de tranquilidad, ¿no crees?

- Si…- Sus palpitaciones volvieron a acelerarse, pero en ésta ocasión la razón no se debía a la carrera que habían tenido sino por lo que ambas sentían y la excitación que comenzaban a sentir.

Croix comenzó a acariciar la espalda descubierta de la mujer que tenía arriba de ella, lentamente, primero con toda la palma de su mano y por último delineando la línea de su espalda, Chariot en su lugar comenzó a sentir que su temperatura corporal se elevaba y sin querer dejó que se le escapara un pequeño gemido que provocó una sonrisa lasciva por parte de su amante.

- Oh cariño… ¿Tan rápido?

- Tú-tu sabes co-como me pongo.- Después de escuchar eso, Croix también comenzó a sentir que el vestido le quemaba la piel y en su mente comenzó a imaginar el cómo agregaría otra noche de pasión a su bitácora de vida junto a su amada, sin embargo, por un momento la luz de la luna que entraba por la ventana pareció tranquilizarla un poco trayéndole memorias en las que durante todo el tiempo que estuvo lejos de su amada la luna era su única consejera y la miraba todas las noches pidiéndole ver a Chariot siempre una vez más.

Comenzó a sentirse un poco melancólica entonces, calmando un poco su excitación, mientras que a Chariot se le hizo extraño que su amante no se comportara tan enérgica como siempre.

- ¿Qué-qué pasa?- preguntó un poco inquieta.

Croix dejó de acariciar a Chariot y a cambio profundizó más el abrazo, hundiendo su cabeza entre el escote de la peliroja.

- No es nada nena, sólo… recordaba…

- ¿Recordabas?- Chariot se despegó de Croix para poder mirar su rostro y en su lugar encontró una nostálgica sonrisa.

- Si… recordaba, cuando deseaba verte con todas mis fuerzas.- inexplicablemente Croix comenzó a sentir una profunda tristeza, puesto que a sus repentinos recuerdos se le sumaron, aquellos tiempos en los que ella había sido una persona ambiciosa y que si Chariot y ella no habían podido estar juntas era debido a sus propias acciones.

Las lágrimas comenzaron a brotar de aquellos ojos verdes, Chariot se asustó por la repentina actitud de Croix pero decidió no preguntar ni decir palabra alguna, en su lugar, sólo limpió las mejillas de su amante y le dedicó una sonrisa.

- Pero ahora estoy aquí, contigo, hace un año… más adelante tres años, cuatro años, cinco… y toda la vida.- Croix miró con asombro la cálida sonrisa de Chariot y comenzó a pasar de sentirse triste y melancólica a idiota y afortunada.

Y es que después de todo, Croix siempre había pensado que Chariot era débil y que su deber era protegerla, sin embargo, la verdad es que era todo lo contrario, era ella misma la débil y Chariot, su Chariot, era siempre quién la protegía con toda su fuerza.

- Bésame…- le pidió a Chariot secando sus propias lágrimas, Croix quería capturar aquella sonrisa, esa que le trasmitía tanta paz, esa misma que la recibió después de dos años sin verse, esa que le regaló en su primer beso y su primera vez.

Y Chariot como siempre, cumplió su petición. Sentada en el regazo de aquella bruja de hermosos ojos verdes se inclinó para besar sus labios lentamente, tratando de disipar todas las preocupaciones que atormentaban a su acompañante, tratando de curar su corazón. Croix, en su lugar, la apretó con más fuerza atrayéndola a su cuerpo, ¿Cuántas veces había sentido aquel cuerpo moldeándose en su piel?, innumerables veces.

El beso se hizo más intenso, Chariot pasó de querer curar su corazón a querer simplemente hacerlo suyo aun sabiendo que ya lo era, porque se amaban, lo sabían, se lo demostraban, desde dulces palabras y miradas hasta ardientes caricias y besos apasionados.

En la misma posición, Croix comenzó a deslizar los tirantes del vestido de su peliroja, lenta y suavemente acariciando sus hombros de paso, los dejó hasta la delgada cintura y contempló los firmes pechos envueltos en el hermoso sostén de encaje blanco de su Chariot; Chariot por su parte, dejó los labios de su amante separándose violentamente mientras dejaba un hilo de saliva que las unía perfectamente y su cara se puso colorada por aquel calor abrasador que volvía a inundarla, la miró, se miraban entre las sombras de la obscuridad y la luz natural que llegaba lo suficiente para poder contemplarse, con un gesto de aprobación le pidió a Croix que siguiera y con dificultad en su voz dijo:

- Ah, si-sigue y por favor… no te detengas…

- No te preocupes… no pienso hacerlo…- Y con aquella sensual mirada, Croix apartó lentamente a Chariot de su cuerpo, para acomodarla en el piso en dónde se encontraban.

- Te amo, Chariot…

- Y yo-yo a ti, Croix…

Besos, caricias, miradas… ambos hermosos vestidos desparramados en el suelo, en aquel frío suelo de una cabaña abandonada que ahora se sentía como lava para ambos cuerpos, lo que restaba del espectáculo y la condecoración, todo, sólo se limitaba a aprovecharse en todo el amor que se demostraban; no era la primera vez ni la segunda, probablemente haya sido la trigésima octava o más, no importaba, pues cada vez que hacían el amor sentían como si lo hicieran siempre por primera vez. Bajo la luz de la luna, la consejera de ambas… pasó el tiempo curándose de todas sus viejas heridas, siempre una vez más.

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- ¿Dónde se metieron Chariot y Croix?, ¡Diana ya va a recibir su reconocimiento!

- Tranquilícese profesora Finnelan, seguramente deben estar conversando con las alumnas, además no requerimos de su presencia, yo misma le daré el reconocimiento a Diana.

El evento y la condecoración a la alumna estrella había terminado, ambas amantes caminaban lentamente tomadas de las manos hacia el salón pero antes de llegar a la solitaria entrada principal, Croix aprovechó la presencia de una árbol para robarle un beso a su bella acompañante.

- Y bien, ¿Cómo estuve?

- Cro-Cro-¡Croix!

- Jajaja está bien… te lo preguntaré más tarde.- dijo besando la mano de Chariot mientras ésta se ruborizaba al máximo por lo que acababan de hacer.

- Me gusta esa cabaña.- Soltó de pronto la bruja de magia moderna con una pícara sonrisa

- A mi tam…- Chariot iba a responderle a su novia, pero un grito desgarrador lo impidió y se concentró en el lugar de dónde provenía.

- ¡AKKO!, ¡AYUDA!, ¡ALGUIEN AYÚDEME!

- Pero que…- dijo Croix y ambas brujas corrieron al lugar.

Lo primero que vieron fue a Diana en las escaleras de la entrada desesperada y llorando con preocupación mientras sostenía a una Akko inconsciente y con sangre saliendo de su nariz, la música del último baile era tan fuerte que nadie la podía escuchar a excepción de ellas quiénes corrieron inmediatamente a auxiliarla.

- ¡Diana! ¡¿Qué está pasando?!

- No-no no lo sé, yo-yo ve-venía a verla y-y…

- Está bien, tranquila, la llevaremos a la enfermería.- dijo Croix sosteniendo la cabeza de la pelicastaña inconsciente mientras trataba de tranquilizar a la rubia.

- ¡Akko!, ¡reacciona!.- decía Chariot mientras limpiaba la sangre de la nariz de la chica.

Croix era más alta y más fuerte que Diana, retiró de los brazos de la delicada rubia a Akko y con ayuda de uno de sus aparatos que había inventado cargó a Akko y se dirigeron a la enfermería de la escuela.

Cuando llegaron, acostaron a Akko en una de las camas, le quitaron los zapatos y la acomodaron para menearla un poco, no había respuesta. Diana caminaba de un lado a otro, preocupada por la situación repentina de su amada.

- ¡Diana!, Por favor, ¡Busca inmediatamente a la directora!

- ¡Sí!.- Salió del lugar a toda velocidad, rogando para que a Akko no le sucediera lo mismo que Sucy, para que el destino no la apartara de su lado.

- ¡CHARIOT! ¡VEN A VER ESTO!.- gritó Croix y en su mirada comenzó a reflejar pánico.

Chariot se acercó y cuando vió lo que le solicitó Croix quedó igual de perpleja:

- No… NO-NO… ¡NO PUEDE SER!

- ¡¿PODRÁ SER?! ¡¿OTRA VEZ?!

En el pecho de Akko, en su vestido, tres pedazos de vidrio de espejo se alojaban y en el cuerpo de la chica, algunas marcas de pequeños hematomas…

- Akko… por favor… ayu-ayudame…- dijo en sueños, la misma Akko sin rastro de consciencia alguna.

- No, no Croix, di-dime que no… ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!.

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SÍ… Hola de nuevo Chariot, Úrsula y Croix…

Continuará...

Me encanta Croix x Chariot, Después pienso escribir una historia de ellas, ¿Pre-cuela será?

Eimi Catto