Capítulo XVIII: La profundidad de los recuerdos
¨Entre las profundidades del agua me hundí en tus recuerdos…¨
POV. Akko
Rosas y lavanda, fue el aroma que percibí junto una intensa sensación de dolor alrededor de mi cuello, parpadeé un par de veces y cuando recobre la conciencia me di cuenta que ya no estaba en aquella fiesta; ¿Se había tratado de un sueño?, ésta vez no tuve la sensación de viajar de una realidad a otra, sin embargo mi cabeza me punzaba y yo seguía recargada bajo el árbol en aquel atardecer junto a la caja, la llave y la carta arrugada. Volví a observarla, desarrugándola mientras que en el fondo recordaba aquella frase: ¨Por favor, ayuda a Sucy…¨
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Guardé todo en la caja y la volví a cerrar bajo llave, entré a mi casa y subí directamente a mi habitación, mis padres que habían salido aún no regresaban, pero soledad, eso era lo que necesitaba. Me tiré en la cama abrazando la caja, ¿A qué se refería el mensaje?, ¿Qué era yo de Sucy y porqué tendría que ayudarla?; mi corazón y mi mente se sentían angustiados al punto de ni siquiera saber quién era yo.
Miré el reloj, apenas eran las 7:30 de la tarde, si en realidad no fue un sueño, en la fiesta ya era de noche, quizás ya había cambiado de día mientras que aquí, el tiempo seguía siendo el mismo desde que lo dejé; suspiré pesadamente, cansada y confundida, tomé mi ropa de dormir y una toalla para bañarme, sólo quería despejarme, que se me escurrieran los problemas, así que decidí entrar en la regadera.
Me quité la ropa mientras trataba de encontrar respuestas en mi reflejo frente al espejo, primero comencé con mis prendas de la parte de baja de mi cuerpo para dejar al final la playera y mi sostén debido a que extrañamente cuando desperté me dolía parte de mi cuello y el centro de mi pecho; me quité la playera y el espejo me reveló la verdad, sí, la verdad de que no se trató de un sueño, sino una pesadilla real. Tenía marcas en aquellas partes que me dolían, hematomas y raspones, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Quién?, ¿Por qué?, quién sabe, yo ya me estaba acostumbrando a no encontrar nunca respuestas; pasé mis manos por la marcas, sorprendida de cómo pudieron aparecer, dolían, dolían mucho pues parecían ser recientes y estar frescas, entonces abandoné el espejo y me metí a la regadera, quizás el agua podría ayudarme a hacer conjeturas.
Abrí la llave y efectivamente el agua estaba fría, pero no me importó, era lo que necesitaba, me tocaba el cuello y el pecho y la sensación de dolor cada vez se hacía más intensa por lo que por un momento dejé mi cuerpo en paz para dejarle la sanación al agua. Abrí un poco más la llave, dejándome inundar, extrañamente no sentía frío, al contrario, me sentía bien; sentía como el agua se metía por cada poro de mi piel y escucharla caer relajaba mis tímpanos, cerré los ojos tratando de calmarme y entonces, poco a poco fragmentos de mi memoria me eran revelados sin piedad:
Yo, estaba en la fiesta, no había nadie y yo estaba esperando a Diana, tenía miedo porque de repente noté que una presencia extraña se manifestaba, salió de los arbustos y me di cuenta que se trataba de mi misma que caminaba hacia mí con desesperación, ¨Por favor, ayuda a Sucy¨, ¨Por favor, ayúdame¨, era lo que decía, pero yo sentía como una fuerza extraña me hacía sentir más pesada mientras escalaba desde mis tobillos hasta mi cuello, de pronto, no supe si se trataba de miedo o desesperación por querer correr y gritar, pero aquella extraña fuerza se me había metido con intensidad a la cabeza y mi pecho, oprimiendo hasta que pude sentir como si me faltara el aire.
- Di-diana, Di-diana, Ayu-ayudame…- yo había visto a Diana a lo lejos, quería que me ayudara, pero entre más caminaba hacia a mí, yo sentía que la distancia se extendía.
La presión me subió, sentía que me asfixiaba, con la vista trataba de buscarme a mí misma pero ya no estaba, inconscientemente me tomé del cuello tratando para sacar aquella fuerza que me oprimía, y fue ahí donde yo misma me lastimé, arañándome y golpeándome tratando de salvarme de algo invisible, de pronto, el tiempo se paró, la fuerza que me oprimía había desaparecido, la música cesó y Diana ya estaba a escasos centímetros de mí, pero yo… yo ya no sentía que estaba ahí.
-¡AHH!.- grité, me moví de un lado a otro y el agua seguía cayendo, había sido presa de mis recuerdos, el agua, me ayudó y me dijo que no se había tratado de un sueño sino de una realidad aterradora. Cerré la llave y con cuidado salí, me miré al espejo por última vez antes de salir y pude notar que ahí seguían, marcas frescas hechas por mis propias manos. Salí a mi habitación y cerré la puerta y las ventanas, escondí el espejo de mi cuarto con una sábana puesto que ni reflejo quería ver, a lo lejos pude escuchar la puerta de la entrada abrirse y las voces de mis padres anunciando su llegada, pero esa tarde-noche no bajé, me metí entre las sábanas y me abrigué de pies a cabeza, estaba temblando no por frío sino por miedo, aquel día me dije que ya era suficiente, no quería ver a nadie, quería dejarme llevar por lo cotidiano y descansar, quería dormir y desaparecer de aquella maldita y extraña realidad.
Fin POV. Akko
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¡Tock!, ¡tock!.- tocaba la puerta la madre de Akko a las 8:00 de la mañana, Akko se levantó con dificultad, su cara todavía guardaba residuos de lágrimas secas, pero al despertar se alegró de al menos haber podido dormir un poco.
- ¡Akko!, ¡Hija!, ¡Levántate, que tienes que presentarte a la escuela!.- No lo recordaba, ese día ella había sido citada para entregar un formulario de reincorporación junto a otros documentos para no perder el año y tenía presentarse antes de las 9:00 de la mañana. Iba a contestarle a su madre para comunicarle que ya estaba despierta y que estaría lista en pocos minutos, hasta que su madre le informó de la presencia de alguien que de sólo escuchar su nombre le erizó la piel.
- ¡Akko, cariño!, ¡Sucy llegó por ti, te está esperando!
" Sucy"
- ¡Ya-ya voy, mamá!.
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No tardó más de 20 minutos para estar lista, y a pesar de conocer a Sucy y verla innumerables veces en ésta ocasión Akko por primera vez se sentía nerviosa de volverla a ver. Se despidió de su madre y lentamente abrió la puerta para salir, primero asomó la cabeza y lo primero que vio fue a Sucy de espaldas vestida con el uniforme de la escuela. Salió completamente y se sentía sumamente nerviosa y con dificultades para emprender una conversación.
Sucy volteó y Akko inconscientemente le apartó la mirada, la chica de piel pálida no le tomó importancia a aquello y la saludó normalmente:
- Hola, ¿estás lista para irnos?.- Akko la observó con extrañeza hasta que cayó en cuenta que Sucy la llevaría a la escuela porque en primer lugar ella no sabía siquiera en dónde se encontraba su escoba y en segundo, la única amiga con la que había tenido contacto desde que ¨despertó¨ fue Sucy.
- Si-si.
- Ok, súbete y sostente fuertemente de mí, sabes que me gusta volar rápido.
Akko siguió las indicaciones, se aferró de la cintura de Sucy, pero cuando lo hizo, su corazón comenzó a palpitar rápidamente, tal y como las veces con las que se había subido junto a Diana, Sucy la regresó a ver y se acomodó para que Akko tuviera más espacio entre la cola de la escoba y su cuerpo, y comenzaron a flotar.
En el camino, Akko no podía controlar sus emociones, estaba totalmente ruborizada y su mirada se perdía en admirar la silueta de Sucy, su corazón palpitaba rápidamente y sentía las manos sudadas, de repente sintió un deseo por pegar más su cuerpo al de su compañera y sin querer apretó más a Sucy, lo que provocó que ésta también se ruborizara.
POV. Akko
No sé por qué razón estar con Sucy despertaba en mí los síntomas de estar enamorado, y lo peor, es que sentía exactamente lo mismo que cuando estaba junto a Diana. No podía dejar de mirar a Sucy, sin querer me perdí entre el aroma que desprendía de su hermoso cabello, nunca había montado así una escoba con ella, pude observar su firme espalda que se aferraba del transporte con firmeza y con mis brazos comprobé que tenía una frágil y esbelta silueta al aferrarme a su delgada y bien formada cintura. No podía ver el brillo de sus ojos, puesto que sus cabellos volaban firmemente, además de que su acostumbrado mechón que siempre cubría su ojo izquierdo me lo prohibía, pero afortunadamente si podía notar parte del lindo perfil que le resaltaba su pequeña nariz blanca.
- Cálmate por favor, deja de palpitar así.- le dije a mi corazón en voz baja, pero al parecer Sucy logró escucharme un poco.
- ¿Me decías algo?
- Oh-¡Oh! ¡N-no!, Es-es que me acordé de-de algo.
- Ok. – contestó, y suspiré aliviada de que no me haya escuchado.
Sin embargo, mis palpitaciones se hacían cada vez más intensas y repentinamente me entró un deseo por pegarme, aferrarme y no soltarme de ella, entonces, me acerqué y sin querer apreté más de cintura, pegué mi cara a su espalda tratando de respirar su perfume, no quería apartarme de su lado, una fuerza extraña en mi interior me lo prohibía; Volteé a ver a Sucy y noté que sus blancas orejas ahora estaban rojas, ¿La estaré incomodando?, pensé y con dificultad me aparté de ella.
Me sentía intranquila, así que decidí observar la vista a mi alrededor y noté que nos encontrábamos cerca de un lago, el cual, jamás había visto, ¿Habrá tomado otra ruta o quizás ya estábamos viajando dentro del túnel?, quise preguntarle pero al parecer Sucy no me escuchaba, así que pensé que quizás sin voltearme a ver, podía llamar su atención de alguna forma para que me escuchara pero cuando iba a llamarle causándole un pequeño cosquilleo en su abdomen la mano se me fue de más y terminé… bueno… tocándole la misma cosa que cuando desperté aquel día y terminó golpeándome.
Fin POV. Akko
Sucy había tomado una ruta más corta para llegar más rápido al túnel de Luna Nova, pero para eso tenían que pasar por un gran lago de ahí cerca, al igual que Akko ella se sentía nerviosa e intranquila con su acompañante sobre todo porque Akko había hecho algo extraño: aferrarse a ella y hundir su cara en su espalda.
- ¿Será que Akko ya esté recordando?.- se dijo a si misma con una pizca de esperanza, pero lamentablemente a los pocos minutos Akko dejó aquella posición para sentarse con en un principio.
- No… quizás aún no.
Siguieron volando hasta que llegaron por encima de aquel lago, ella tampoco lo había visto, puesto que era la primera vez que tomaba aquel atajo, sin embargo, el lugar parecía sobrio y tranquilo y sin querer comenzó a imaginarse a ella y a Akko sentadas bajo uno de aquellos árboles mientras observaban la tranquilidad de aquella agua, sonrió para sí misma, pero en su mente se decía que imposible si Akko no lograba recuperar la memoria. Se sumió entre sus pensamientos nuevamente, hasta que una mano en uno de sus pechos la sacó de su trance y la alteró por completo.
Akko apretó aquella parte blanda y las dos recordaron el incidente en la habitación de la castaña, Sucy se alteró y se puso más nerviosa de lo que estaba, no podía darle una cachetada a Akko porque su posición se lo impedía pero si pudo perder el control de la escoba y ambas brujas comenzaron a tener turbulencias en el aire.
-¡AAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!.- gritaban las dos, se aferraron fuertemente a la escoba mientras comenzaban a descender con velocidad, Sucy no podía controlar la escoba y Akko aún no sabía volar perfectamente. Afortunadamente descendían hacia el lago, Akko no aguantó y se soltó de la escoba a por lo menos 5 metros de altura, pero Sucy siguió aferrada y terminó por bajar la velocidad de la escoba para estrellarse en un árbol.
Akko había caído al agua, Sucy, había podido manipular a último momento la escoba y terminó con algunos rasguños atorada entre las ramas de un árbol cerca del lago.
POV. Akko
El agua volvía entrar a cada poro de mi piel, inundándome y abrazándome entre la calidez de su densidad. Habíamos caído de la escoba, no sé dónde estaba Sucy, pero yo…yo… sentía como mi cuerpo se iba entregando ante las profundidades de aquel elemento, me sentía pesada y a la vez ligera pero no desesperada; el agua me regalaba una sensación de tranquilidad y a mi cuerpo parecía gustarle. Azul, obscuridad, entre burbujas de oxígeno ahogadas en un espacio completamente distinto, ligero y a la vez imponente, cerré mis ojos y el agua volvió a inundarme de vagos recuerdos…
Fin POV. Akko
- ¡Sucy!, ¡Sucy!, ¡Sucy!
- ¿Qué pasa?
- ¡Sucy!, ¡Vayamos al festival de fin de año!
- Ah… Akko, recuerda que tenemos exámenes y además estamos castigadas por habernos metidos en problemas otra vez.
- Ouuu, Sucyyyy, éste es nuestro primer año… ya sabes, juntas, y quería que éste fuera nuestro primer festival juntas. ¡¿Te imaginas?!, Tú y yo, tomándonos de las manos y comiendo dulces y jugando en los puestos para ganar premios, y-y-y…
- Ah… está bien, encontraremos la manera de ir.
- ¡WOW! ¡¿Enserio?!, ¡Gracias!, ¡Gracias!
- Está bien, está bien, cálmate un poco.- decía Sucy completamente ruborizada a su efusiva novia.
- Sucy… ¡Te amo!, ¡Te amo mucho! Jajaja…- contestó Akko abrazándola.
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- Oh vamos Sucy, ¡tienes que probar mis salchichitas de pulpo!
- Si Sucy, las salchichas de pulpo que trae Akko son deliciosas.- comentaba Lotte
Era la hora del almuerzo y las chicas se encontraban en el patio trasero compartiendo sus almuerzos, Lotte traía pan francés con mermelada y frutos rojos, Sucy traía un panini con salsa de tomate, queso y espinacas, y Akko, Akko traía un tradicional almuerzo japonés. Disfrutaban de su receso, Akko y Sucy sentadas muy juntas y Lotte al frente de la recién pareja, Akko les ofrecía probar sus sensacionales salchichas, pero en realidad su objetivo era alimentar a su novia en la boca, sin embargo, la aún tímida amante de los hongos y la extravagancia se negaba a hacer aquel número.
- Andaaaaaa, están muy deliciosas Sucy, me esforcé haciéndolas toda la mañana.
- No, si quieres que pruebe una la tomaré yo misma.
- Buuuuuu, yo quiero alimentarte.
- Jajaja vamos Sucy, no hay nada de malo que Akko nos de salchichas.
- Lotte, no le sigas la corriente.
- Buuuuuu, está bien, si no quieres no.- dijo haciendo un puchero. – Se las voy a ofrecer a Lotte o a….- en eso, iba caminando Amanda despreocupadamente buscando a sus compañeras de habitación.
- ¡Amanda!
- ¿Oh?, ¡Akko!, ¡Chicas!, Buen provecho.
- ¡Gracias!.- contestaron las tres.
- ¡Amanda!, ¿Quieres probar ésta última salchicha de pulpo?
- ¿Salchichas de pulpo?, wow, he escuchado de ellas pero jamás las he comido, ¡claro!
- Pues bien, abre la boca y di: Ah….- Amanda se acercaba para ser alimentada por Akko, pero una celosa Sucy quién miraba toda la escena empujó a Amanda a un lado robándose la salchicha de Akko.
- ¡Oye!
- Lo siento, se me antojó.- dijo mirándola con desprecio, mientras la pelicastaña festejaba el éxito de su plan.
- Oh, mira, allá están Constanze y Jasminka.
- Es cierto, Gracias. ¡Nos vemos chicas!, y Akko…
- ¿Sí?
- Tendrás que hacer más para que me alimentes la próxima vez.- dijo lanzándole un guiño para después ir con sus compañeras, acción que no le agradó en lo absoluto a la temible Sucy.
- ¡Tsk! Idiota…
- ¿Eh?
La campana anunció que el receso se había terminado, Lotte se adelantó dejando a Sucy y Akko aún en el patio, Sucy se acercó a la pequeña bruja y la tomó de la mano.
- ¿Su-Sucy?, ¿Estás molesta?
- No… pero que se la última vez que la alimentas, ¿Ok?
- Pero…
- De ahora en adelante es tu-tu o-obligación alimentarme a mi.- dijo tratando de ocultar su nerviosismo.
- Jaja, ¡Si!.- dijo y después le robó un beso para después correr a la siguiente clase.
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Ambas chicas caminaban por la escuela, era sábado por la tarde y se habían librado de las clases, nadie las veía y decidieron caminar tranquilamente como pocas veces lo hacían. Primero pasearon e hicieron travesuras en la biblioteca, casi las descubren, así que salieron del lugar a toda velocidad hasta llegar sin darse cuenta al jardín de la escuela.
Nunca habían estado ahí, pero el lugar era tranquilo y solitario así que comenzaron a admirar el trabajo bien ejecutado de las hadas y duendes hacia las plantas. Encontraron diferentes flores, de distintos tipos y tamaños, pero Sucy se entretuvo con una gran planta carnívora que yacía en una maceta de color negro. Akko se acercó a ella y le preguntó:
- ¿Por qué esa planta tendrá una maceta tan deprimente?
- Quién sabe, pero es grande e interesante, ¿Te imaginas cuántos brebajes podría crear con una de éstas?
- Jajajajajajaja viéndola bien, se parece un poco a ti jajajajajajajaja.- Akko reía y reía, si bien la planta era extraña y aterradora, en realidad viéndola de cerca era exótica y sus colores eran hermosos.
- ¿Así?, ¿Y en qué demonios me parezco yo a eso?.- dijo fingiendo molestia.
- Oh-oh, no-no cariño, es una broma, una broma jejejeje
Sin embargo Sucy decidió extender su broma y fingir que estaba enojada ante el comentario, se volteó y le dio la espalda.
- Oh, Sucy, es-es una broma, tú no te pareces a la planta, ¡de verdad!.- decía Akko siguiéndola con insistencia, hasta que encontró una curiosa planta con pétalos morados, se acercó a ella y la olió, se trataba de una lavanda. Tomó uno de sus pétalos y se acercó nuevamente hacia su ¨novia molesta¨.
- ¡Sucy! .- increíblemente Sucy volteó a mirarla y con una sonrisa de lado a lado Akko la embistió en un abrazo que provocó que ambas cayeran de sentón al suelo.
- ¡Cu-cuidado!
- ¡Ya sé a qué te pareces!, ¡Eres una hermosa lavanda!
- ¿Una qué?
- ¡Una lavanda!, las lavandas son extrañas pero fascinantes, y de ellas se desprende un agradable aroma.- Akko se acercó a Sucy y comenzó a ponerle flores en su cabello.
- Aunque en realidad… para mí… eres muchas hermosas flores a la vez…- dijo desprendiendo una sonrisa tan hermosa como el atardecer…
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Akko se arrastraba hacia su cama, en la mano empuñaba un hoja de papel y un bolígrafo, respiraba con dificultad y en su rostro de podía percibir la forma de la angustia y la desesperación.
- Su-Su…cy…, Su…cy…, No… no me quiero… ir… ¡No me quiero ir de su lado!, ¡Déjame en paz desgraciado!
Afuera llovía, el viento soplaba con intensidad, Akko seguía arrastrándose, Sucy no estaba ahí, Sucy no estaba a su lado, arrastraba algo que parecía ser una carta y de su rostro descendían lágrimas, lágrimas de sufrimiento.
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POV. Akko
Lágrimas, abrí los ojos inmediatamente, el agua seguía abrazándome y yo seguía cayendo al fondo de sus entrañas, no podía moverme, sólo me hundía, me hundía entre los recuerdos de una petición, una hora de almuerzo, una visita a un jardín y una trágica lluvia junto a Sucy. El agua me regalaba memorias distantes y en cambio, yo sólo quería sumergirme. Hasta que a lo lejos el agua parecía recibir a alguien más, ciento de burbujas de oxígeno le abrían paso a aquella silueta que se dirigía con desesperación a mí, ¿Por qué venía tan rápido?, el agua era nuestra amiga y me regalaba respuestas, me abrigaba la piel, me abrigaba el alma.
Volví a cerrar los ojos, hasta que la sensación cálida de un par de brazos me envolvió, me arrastró, abrí mis ojos lentamente y envuelta entre los susurros del agua pude ver su pálido rostro, me acerqué a su pecho, ella me abrazó y en aquella profundidad comenzó a llevarme a la superficie, sin embargo, yo no quería… no quería irme, por qué, entre la calidez del alma del agua y sus brazos yo quería perderme y quedarme de esa manera ahí para siempre, para convertirnos en elemento y vivir entre hermosos y confusos recuerdos.
Quizás Sucy no era quién necesitaba ayuda, quizás quién realmente la necesitaba… era yo.
Continuará…
¡Hey! Invito a todo el público mayor de edad a leer mi segunda obra: Ordenes de Hokage.
¡Saludos y hasta el próximo capítulo!
Eimi Catto
