Disclaimer: los personajes que reconozcáis son de el genialoso Rick Riordan.

Capítulo 46.

Matthew carraspeó y dijo:

-Antes os hemos dicho que teníais seis hijos. -Dijo mirando a sus futuros padres.

-Pero en realidad, somos más de seis. -Aportó Lee.

-Hay muchísimos legados, puesto que… Emmm… vosotros… -Dijo Michael mirando a todos en la sala. -Tuvísteis bastantes hijos.

-O al menos la mayoría. -Comentó Matthew.

-Lo que queremos decir, es que aquí estamos los que tenemos de doce años para arriba. -Dijo Chace.

-Los demás, los pequeños, se han quedado en nuestro tiempo. -Finalizó Aspen.

-¿Y cuántos hijos tenemos en realidad? -Quiso saber Nico.

-Diez. -Contestó Matthew en voz baja.

Will enrojeció más que un tomate maduro.

Jason tenía miedo de preguntar. No estaba seguro de querer saber si tenía más de nueve hijos.

Pero Leo, curioso e inquieto como siempre, fue el que hizo la temida pregunta.

-¿Y nosotros cuántos tenemos en realidad?

Los Grace-Markowitz-Valdez se miraron los unos a los otros.

-Ese silencio quiere decir que tenéis más de nueve hijos. -Comentó Percy.

-Tú cállate. Que a saber cuantos tienes tú. -Apostilló Jason.

El hijo del dios del mar se quedó callado.

-S somos quince. -Dijo Jace al cabo de un rato.

Entonces Leo se arrepintió de haber preguntado.

Sintió como todo daba vueltas y se desmayó.

Lo siguiente que sintió, fue algo que impactaba contra su cara y le empapaba de pies a cabeza.

-¡Jackson! -Escuchó que alguien gritaba.

-Es efectivo. -Se justificó Percy. ¿Ves Grace? Ya está consciente.

-¿Q quince hijos? -Preguntó el latino al cabo de un rato.

Alec asintió.

-Dioses. Esto es demasiado. -Gimió Leo.

-Tú no pareces afectado. -Le dijo Annabeth a Cecil.

-¿Bromeas? Estoy acostumbrado a la multitud. Al fin y al cabo, en la cabaña once siempre hemos sido muchísimos hasta hace unos años.

-Ahí tienes razón. -Intervino Malcolm.

*-x-*

Un chico se adelantó.

Era alto, musculoso, con el pelo rubio y los ojos verdes.

-Hola a todos. Me llamo…

-¿Eres hijo de Paolo? -Preguntó Damien interrumpiendo.

-Sí. -Respondió él.

-Me llamo Dean Montes.

El hijo de Hebe sonrió.

-Tengo diecisiete años.

-¿Quién es tu madre? -Quiso saber Drew mirando con lascivia a Paolo.

-¿No te resulta patético hacer lo que haces?

Todos miraron al brasileño con la boca abierta.

-Así que hablas inglés. -Dijo Cecil.

-Solo cuando lo creo necesario.

Dean reía entre dientes.

-Mi otro padre es un dios. -Dijo el chico.

Paolo miró a los dioses uno a uno.

Se detuvo brevemente en uno de ellos pero al final apartó la mirada.

-A ver si lo adivináis.

-El señor D. -Dijo Drew enfadada.

-Mejor él que tú. -Espetó Matthew aún resentido por lo que había dicho el día anterior sobre su padre.

-Nop. -Dijo Dean.

-Hermes. -Intervino Annabeth.

-Fallaste.

-Es Apolo. -Dijo Percy muy seguro.

Dean sonrió.

-Acertaste.

El hijo de Poseidón levantó el puño y lo chocó contra el puño de Rhen.

Hebe, que también estaba invitada a ver la presentación, miró al dios del sol como si quisiera convertirlo en una cucaracha y aplastarlo con uno de sus tacones.

Paolo sonreía ampliamente.

Siempre le había gustado el dios.

-Vivo en la cabaña de Hebe. Mis habilidades son las propias de esa cabaña.

La diosa sonrió.

Apolo hizo un puchero adorable.

-Mis padrinos son Damien White y Kayla Knowless.

Los nombrados se lo agradecieron a Paolo.

-¿Tienes pareja? -Quiso saber Hebe.

-Aún no se ha presentado.

Después, Dean se inclinó ante los ttronos y se sentó al lado de Paolo.