Capitulo XXII: Atsuko y Kagari
- ¡Espera!, ¡No te vayas!, No otra vez, necesito hablar conmigo, bueno, contigo.
- ¿Qué-qué?...
La figura de Akko apareció de entre los árboles, si se tratara de una película, la situación de Atsuko Kagari sería como una viajera en el tiempo que se encuentra en un pasado o un futuro para advertirse sobre alguna tragedia. Lamentablemente esto no era así, aunque si demasiado parecido.
Akko no parecía muy divertida la situación, al contrario, estaba asustada. ¿Cómo podría haber dos Akkos en el mundo? O siquiera… ¿No se trataba de alguna impostora disfrazada de ella o algo así?; el impulso de querer correr no se había ido, pero no podía, mucho menos ahora que el miedo la paralizaba, intentó retroceder mientras su otro yo se acercaba con cautela, pero cayó de espaldas.
- Sé-sé que es una situación extraña, pero yo soy tú y tú eres yo y necesito decirte algo importante.
El viento sopló fuertemente y la otra Akko, la intrusa, se dio cuenta de la situación en la que se encontraba: Si alguien más veía que había dos personas igual seguramente se volverían el centro de atención y lo que menos quería era enfrentarse a eso, porque se quedaba sin tiempo, o mejor dicho, se quedaban.
Tomó a su otro yo del suelo y la jaló hacia los arbustos haciendo todo lo posible por no llamar la atención.
- ¿Qué te pasa?, ¿Eres alguna impostora o tengo una gemela?.- cuando al fin pudo reaccionar, se sintió molesta por lo que su "ella misma" había hecho.
Se levantó del arbusto sacudiéndose las hojas del uniforme.
- ¡Shhhh…!, basta, por favor, no hagas ruido. Sígueme, mejor vayamos a un lugar solo, nadie más me puede ver. – dijo murmurando
- ¿Por qué?, si seguramente eres otra cosa parte de mi imaginación, las cosas no podrían estar más raras.
- Oh, vamos. ¡Por favor!, no hagas esto ahora…
- ¿Y cómo sé que no se trata de otra persona que se paró en frente de otro espejo cómo yo lo hice cuando me convertí en Diana?
Silencio, no se contestó así misma, pero se observó. Observó en si misma a una Akko que había perdido el brillo de la vida, cansada, como si estuviese atrapada en un terrible insomnio, pero sobre todo confundida.
Se sintió terrible entonces, ella sabía lo que había hecho y lo que había provocado y ahora las consecuencias las estaba pagando ella misma, en otro escenario.
- Lo-Lo siento mucho. – Una lágrima caía sobre su mejilla izquierda, una lágrima y una expresión que reflejaba un alma culpable.
Akko no tenía ahora la menor duda, su otro yo, lloraba sólo a la mitad de su cuerpo, y ese sentimiento la estremeció en sólo la mitad de su propio cuerpo. Ahí estaban, eran como dos almas gemelas, el dolor se trasmitía, estaban ahí, dos mitades de una sola persona que se encontraban en un mismo tiempo. No sabía que era lo correcto, tomó su propia mano que se sentía con una especie de electricidad pero que no dañaba, tenían que hablar, tal vez ahí encontraría la respuesta… tenía que escucharse.
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Caminaron hasta el invernadero, a fin de cuentas era de noche y nadie se iba a parar ahí a esas horas, iban en silencio y sin saber que decirse exactamente, cuando llegaron se pararon en el centro justo bajo la luz de la luna y se sentaron en el suelo al mismo tiempo, como si se tratara de un espejo.
- Akko.
- Es-es extraño la manera en que me hablas si soy tú y tú eres yo.
- Si, tienes razón. ¿Te importaría si te llamo… Atsuko?
- Bien, entonces serás Kagari.- ambas sonrieron ante aquella curiosa situación, a final de cuentas, ¿Qué perdían por sonreír?, cuando ya se estaba yendo todo al diablo.
- Atsuko… sé que esto te parece totalmente extraño, ésta situación y acontecimientos, talvez incluso estés pensando que soy una viajera en el tiempo o algo por el estilo. Por qué si, esto es absolutamente descabellado y-…
- Está bien, te contaré lo que me sucede. – dijo de repente cortando el discurso de Kagari mientras tomaba sus propias manos para que se calmara. El temblor en sus manos era evidente.
"Atsuko" pasó entonces exactamente 30 minutos explicándole a "Kagari" todo lo que pasó, aunque sabía que Kagari ya lo sabía y si no, por lo menos lo presentía.
- Oh por… no sabía que se había abierto un túnel.
- ¿Un túnel?
- Si…un túnel, después de lo que hice yo… no pensé que esto se alteraría.
- ¿Qué quieres decir?
- Atsuko, nada de esto es parte de tu imaginación, somos reales y todo lo que te pasa mientras "duermes", también es real, incluso hasta lo que le sucede a los demás.
- No-no comprendo.
- Lo que quiero decir, es que somos una misma persona que vive en realidades distintas, nuestra alma es una división en el cosmos, vivimos en escenarios distintos que se crean conforme a las vivencias de un solo ser interno. Pero… se supone que nunca de los nunca, ambos escenarios se tocan entre sí.
- ¿EH?
- Atsuko, cuando dormimos soñamos ¿No?
- Si…
- ¿Alguna vez has soñado estar en un lugar que nunca has visitado?
- Si
- ¿Alguna vez te ha pasado algo como un… Deja Vú?
- Si-si…
- Pues bien, es algo como eso. Pero sólo visitamos esos escenarios en la inconsciencia de nuestro cuerpo, cuando nuestra alma se libera de nuestro contenedor.
- ¿Quieres decir… que en realidad los sueños se tratan de una vida mientras dormimos?
- Si, algo así.
- ¿Desde cuando eres inteligente?
- Siempre lo hemos sido, pero en mi realidad, yo si pongo un poquito más de atención a los libros.- le guiñó el ojo, Akko se dio cuenta que se sentía cómoda consigo misma y hablarse entre sí fue algo sumamente reconfortante, como aquellas veces que uno canta al vacío.
- ¿Y entonces?, ¿Cómo fue que nuestras realidades chocaron?
Kagari suspiró, no quería que Atsuko se molestara, pero tenían que hacerlo y ella debía comprenderla.
- No puedo decírtelo.
- ¿Qué?, ¡¿Por qué?!
- Atsuko, no puedo, de lo contrario esto…
- ¡¿Me hiciste perder el tiempo?! y ahora… ¡¿Cómo se supone que resolveré esto si ni siquiera sé cómo sucedió?!- caminó hasta un árbol y golpeó su cabeza con frustración. –Me siento… perdida, ¿Co-cómo remediaré esto? Diana… Diana se fue y yo...
- Calma Atsuko, por eso estoy aquí, para resolverlo.
- ¿Cómo harás eso?, ¿Con una varita mágica?
- No… Dije que no puedo decírtelo, pero sí que hacer para conseguirlo.
- Tú-tú… ¿Tienes las respuestas?
- No, pero si ventajas. Y llegar hasta a ti es prueba de una de ellas.
- …
- Atsuko, el juego consiste, en tener que descubrir que quién está detrás de todo esto, y para conseguirlo, yo te guiaré para conseguir pistas.
- Oh…
- Y ahora…Atsuko, ¿Confías en mí?.- extendió su mano y su rostro parecía haber recobrado parte de su confianza.
Puede que Atsuko Kagari sea un desastre de persona, pero algo que la caracteriza es la valentía y la alegría con la que se enfrentaba al mundo. Cuando creyó que estaba perdida, sólo necesitó de hablar consigo misma para volver sentirse completa, para volver a ser la gran Akko bruja de Luna Nova.
- Sí, confío en mí. – Y su confianza se reflejó en una hermosa sonrisa.
Continuará...
E.C.
