Capítulo XXIII: Búsqueda

"Ella se sumergió en sí misma, a la profundidad de sus propios recuerdos...¨

Lo primero que hicieron fue salir de la academia, el invernadero no era lugar al que solían frecuentar pero no querían correr el riesgo de que alguien por casualidad se metiera y las descubriera.
Robaron una escoba y se decidió que Kagari (la Akko más lista) manejaría, así que salieron de ahí. Necesitaban un lugar aislado y entonces Akko recordó la vez que se perdió con Sucy en la otra realidad por lo que sugirió dirigirse ahí, no quedaba muy lejos y podrían hacerlo bajo el gran árbol en dónde se estrellaron.

- Espera, antes necesito hacer algo.

- ¿Qué?, dijiste que no debemos tardar demasiado, ¡¿Qué tal si nos descubren?! , ¡Me meteré en problemas por 50° vez!

- ¡Por favor Atsuko!, de seguro a ti siguen sin importarte los problemas, ¿Por qué ahora?

- ¡Claro que me importa!, ¡Odio recibir castigos que cada vez son más duros!, además yo... - Una imagen de cierta rubia de ojos azules vino a su cabeza , recordó lo que le acababa de decir y volvió ese molesto nudo a su garganta. "Siento que no te creo, me niego, tendré que salir a buscarte como lo hice aquella vez y si me castigan, me tendrán vigilada y no podré ir tras de ti".

- Es... es importante, por favor. –dijo con la misma mirada triste que ella al pensar en Diana

- Ok. Hagámoslo rápido.

- Gracias.

Y lo que tenían en común no fue sólo su físico, el nombre o la persona, era la nostalgia, la melancolía y la tristeza.

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- Pero aquí es...

- Sí, necesito verla, necesito sentirla una vez más. Sé que todo esto es mi culpa y lamento haberte orillado a ver a una de tus mejores amigas como algo más.

Pero para Akko el sentimiento de culpa que ahora experimentaba no era por la manera en que se habían desarrollado las cosas por su mejor amiga o por sentir que traicionaba a su tan amada Diana, sentía culpa por haber olvidado a la Sucy del ahora, aquella que estaba inconsciente en aquella cama de hospital después de ese catastrófico accidente, aquella a quién después de lo sucedido no volvió siquiera a visitarla; se sentía como la peor amiga, aquella que se olvidó completamente de su existencia.

Entraron por una salida de emergencia con sigilo, ya que si alguien las veía podría hacer un escándalo , Kagari trató cubrirse más el rostro con su capa mientras Atsuko caminaba delante de ella para guiarla y alertarla. Cuando llegaron, 2 enfermeras y el doctor se encontraban revisando a Sucy, por lo que a Akko se le ocurrió que para ingresar podrían cambiar su forma humana a un ratón, sin embargo, la idea se desechó cuando sintieron que la magia era muy débil y además el hechizo muy escandaloso.

Se escondieron tras la última pared del pasillo que daba hacia una especie de armario y esperaron por lo que parecieron 10 largos minutos a que salieran las enfermeras y el doctor de la habitación. Cuando salieron el doctor iba cabizbajo mientras movía su rostro en negación.

- Esto va mal, tendremos que prepararnos para dar la mala noticia.

Un golpe, un golpe violento atacó el pecho de ambas Akkos, un ataque más fuerte para una a comparación de la otra.

- ¿E-estás bien?

- Si...- afirmó, sin embargo sus ojos reflejaban una amarga tristeza, tenía ganas de llorar, pero sabía que no quería encontrarse con ella en esa forma.

- Vamos, entremos.

Cuidadosamente abrieron la puerta de la habitación, Kagari entró primero y Atsuko decidió quedarse en la puerta a vigilar. Kagari camino hacia donde yacía ella, se sentó y tomó su fría mano y al contacto no pudo resistir, sus lágrimas salían como una lluvia ácida mientras su cuerpo parecía ahogarse ante la sensación de falta de aire en su pecho por su tan frenético latir.

Sucy seguía postrada en aquella misma cama, en la misma posición durante esos 7 meses, afuera el viento soplaba con intensidad, ya casi estaban cerca de las épocas navideñas y en cualquier momento el invierno con la nieve llegarían y Sucy quizás, no volvería a jugar ni a celebrar aquellos tan esperados días del año. Y Akko, parada ahí en la puerta pensó que quizás tampoco volvería a ver aquella mirada tímida y ojos resplandecientes que ponía la érudita bruja rubia al recibir un regalo bajo el árbol.

Su cabello largo y brillante de tonos violeta bellamente esparcidos sobre la almohada, su pálida piel lechosa intacta y su rostro tranquilo y sereno, Kagari jamás la había visto tan hermosa.

- ¿Qué-que te ha pasado?, ¿Por qué estás aquí?, ¿Para qué me seguiste?...- era demasiado, su cuerpo no podía parar de llorar, primero se había alejado de Sucy aquella tarde cuando se fue junto a la tormenta y ahora que encontró una salida era Sucy quién se desvanecía.

- Perdóname por favor, jamás quise dejarte, fue él quien me arrastró, lamento haber sido tan estúpida y ahora tú...

- Espera, ¿Te refieres a que alguien nos hizo esto?.- de pronto interrumpió Atsuko mientras se alejaba de la puerta. – Dime, ¡¿Qué fue lo que hiciste?! O... ¿Hice?

- Lo siento Atsuko, no puedo decírtelo.

- ¡¿Y por qué?! ¡Por un demonio!, ¡¿Si lo sabes por qué no puedes decírmelo?!

- ¡SHHHHHHHH! Baja la voz, nos pueden...

- ¡¿Cómo quieres que baje la voz?! Maldita sea...

- Atsuko, por favor, prometiste confiar en mí, ¿Lo recuerdas? Te prometo que vamos a salir de esto.

Akko sentía que la ira la estaba controlando, jamás en su vida sintió un enojo tan intenso como este, pero al final reflexionó que hacer un escándalo en un lugar donde se infiltraron no valdría la pena.

- Lo hablaremos afuera.- dijo y miró por un instante a su amiga en la cama "Sucy..." y tras un suspiro acompañado abandonó la habitación.

Mientras, Kagari se sentía como una completa idiota, hacerle esto a su amada y a su vez así misma no tenía perdón pero es en su defensa no creyó que una acción aparentemente inocente pudiera llegar hasta estos extremos. Se levantó de su lugar y sosteniendo la mano de Sucy la besó despidiéndose como si supiera que quizás esa sea la última vez que se verían.

- Lo arreglaré Sucy, te lo prometo.

Y se fue tras de sí misma.

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- ¡Atsuko por favor escucháme!

- ¡No quiero escucharte hasta que me digas la verdad!

- ¡Te lo he dicho!, ¡No puedo hacerlo!

- ¿¡Por qué?!, ¿No confías en ti misma?

- ¡No es eso! Yo...

- Es ridículo pensar que hice y no hice algo pero no sé qué es.

- Lo entiendo, pero por favor, ¡tienes que escucharme!

- ¡Y tú tienes que decirme la verdad!

Silencio... el viento soplaba frenéticamente, Atsuko tomó la escoba, y aunque aún no lo dominaba del todo encontraría la forma de irse.

- Estoy harta, si nada de esto hubiese pasado, quizás ella no me sentiría tan mal porque ella dejó la Academia.

- Lo siento, siento no confiar en mi misma ni apoyarme en mis momentos más difíciles. Se volteó, y con eso decidió que lo haría por su cuenta.

Entonces, Akko lo sintió, sintió que no se quería así misma. ¿Puede ayudar a cientos de personas desconocidas pero no a ella misma?, se sentía patética, por qué lo era.

- Ah... - suspiró. – Perdón, es sólo que... e-estoy tan harta de esto... y...

No hacían falta las palabras, Kagari la abrazó, se abrazó a si misma hundiendo sus lágrimas en su propio uniforme.

- Saldremos de ésta.

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- ¿Estás lista?

- Te-tengo miedo...

- No temas, yo te sostendré. ¿Lo sentiste aquella vez cierto?

- Sí.

- Entonces hay que hacerlo, a la profundidad de los recuerdos.

- Bien.

Paradas frente al inmenso lago en dónde se había caído en ¨el otro lado¨ se tomaron de las manos para llegar a la profundidad, sabía que era arriesgado, pero correría el riesgo ¿Qué más podría perder?. Contaron hasta 3 y al llegar al último número se sumergieron, sin luchar, únicamente dejándose llevar por el corazón del lago.

PARTE II

Fue cuestión de segundos para que pudieran pasar de respirar burbujas a respirar oxígeno, el túnel se abrió, pero ésta vez Akko no se sentía asustada, tomada de la mano de su otro yo sentía que no estaba sola. Aparecieron en aquel campo de Lavandas, llovía y la ciudad estaba demasiado gris por las nubes, el viento era violento, sin embargo había algo diferente ésta vez en el campo de lavandas algo de un color que desentonaba con el color de ellas: Rosas rojas.

Caminaron hacia ellas con curiosidad y Atsuko inmediatamente sabía de quién se trataba.

- Ha cambiado, ¿Será porque ambas estamos aquí?

- ¿De qué hablas?

- Las rosas, las rosas rojas no estaban aquí la última vez.- sonrió.- Es ella, es Diana.

- Espera... tú... ¿la recordaste?

- ¿Qué?, yo siempre... oh...- era cierto, cada vez que Akko viajaba a esa realidad tenía la sensación de olvidarse de alguien pero por primera vez la recordó. Sentía que en su estómago se encendían las mariposas y sus mejillas se ponían rojas, ella recordó a Diana ésta vez y sintió una calidez agradable en su corazón.

- ¿Diana?.- dijo, y una mirada de vergüenza y tristeza reflejó mientras miraba las rosas. No podía decirle nada, al final de cuentas, ella se enteraría y eso era lo que más le dolía.

Siguieron caminando, hasta que Akko recordó lo que había sucedido ahí:

*FLASHBACK

Cómo una reacción química exploté, me abalancé hacia su cuerpo... uniendo con fuerza nuestros labios.

*FIN DEL FLASHBACK

- ¡Lo siento!, ¡Lo siento mucho!

- ¿Por qué... por qué te disculpas?

- Por... ¡Ay! ¡Me vas a matar!, bueno... ¡Me voy a suicidar!

- ¡¿Qué?!, dime, ¿es algo grave?, ¡¿recuerdas algo?!

- No-no... es sólo que... uggg!

- Atsuko.

- Bien... puede que tu-tu tu no-novia, que básicamente también es mía...- al escuchar lo último Kagari ya comenzaba a sentir una oleada de celos. – Bueno... puede que quizás, ammmm... que-que quizás...

- ¡Suficiente!, ¡Ya dilo!, ¿¡QUÉ DEMONIOS LE HICISTE A MI SUCY!?.- Una gota gorda de sudor frío corría por la frente de Akko, ya no sabía si se trataba de la lluvia o si la había producido ella, ahora comprendía como la gente se intimidaba de su cara cuando se enojaba.

- ¡Sucy y yo nos besamos aquí!.- gritó de repente mientras sentía que podía hacerse pequeñita.

- ¿Qué hicieron..? ¡¿QUÉ?!

- Fu-fue el mo-momento yo-yo no-no sé, yo...

- Bien, te lo perdonaré por ésta vez.

- ¡¿En serio?!

- Sí... sabes, mientras yo estaba buscándote, podía sentir... ciertas sensaciones... no sé, no sé como explicártelo.

- ¿Cómo si la mitad de tu cuerpo sintiera culpa y la otra estuviera feliz?

- Si... exacto.

- Sentía lo mismo, sentía como si estuviera incompleta. Como si estuviera haciendo algo bien pero a la vez algo terrible.

- Yo igual, pero ¿sabes?, gracias, gracias a ti, pude sentir que estaba cerca de Sucy.

Ambas sonrieron y sin más distracción siguieron caminando.

Akko pensó que el primer lugar al que se dirigirían sería su casa, pero más equivocada no podía estar, primero se dirigieron a una tienda de ropa, en la cual se pusieron de acuerdo para ver quién entraba primero:

- ¿Cómo se supone que pagaremos esto?

- Con dinero, ¿Con qué más?

- Pero se me olvidó traer mi cartera.

- Entonces simplemente la robaremos.

- ¡¿Acaso eres una ladrona en ésta realidad?!

- ¡SHHHHHH! ¡Claro que no!, pero no tenemos de otra.

- ¿Y cómo le haremos?

- Tengo un plan.- sonrió pícaramente.

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- ¡Wow! ¡Eso fue fácil!

- Te dije.

- Quién diría que fingir haberla dejado dentro de los vestidores mientras yo la sacaba funcionaría, jamás pensé que dos Akkos funcionaría, me está comenzando a gustar eso de tener un clon, jajajaja.

- Bien, ahora yo me pondré la gabardina impermeable y las gafas, tú, ponte el impermeable y la sombrilla.

- ¡Ok!

Después de vestirse o mejor dicho, sobreponerse los artículos caminaron a su siguiente destino: La Academia Luna Nova, cuando llegaron a la entrada no se podía visualizar a ninguna niña en el área, la lluvia y el viento probablemente hayan sido la causa, lo que les dio ventaja para infiltrarse a dónde quiera que tenía planeado Kagari.

- ¿Recuerdas la novela favorita de Lotte?

- Sí, ¡Cómo olvidarlo!, casi se convierte en la próxima escritora.

- Pues bien, lo primero que tenemos que hacer es entrar y buscar entre tus... mis, mis pertenencias un bolígrafo negro con las iniciales de Lotte talladas en el.

- ¿Entraremos sólo por un estúpido bolígrafo?

- Atsuko.- Kagari tomó ambos hombros de su reflejo y con un suspiro le dijo: Es importante.

- Está bien.

Se adentraron a la habitación que compartía con sus amigas, era el mismo dormitorio y las mismas cosas, a excepción de algo que no había notado hasta ahora: No existía ni la más mínima pertenencia de Lotte, si se hubiera ido por seguir su sueño como lo había dicho Sucy... ¿No se supone que sería temporal y regresaría?, Akko comenzó a sentir un mal augurio respecto a eso, en sí, aquella explicación cortante de Sucy no tenía sentido alguno, ¿Por qué Lotte decidiría volverse en la nueva escritora cuando lo había rechazado una vez?, ¿No se supone que le encantaba ser una bruja?.

- Vamos, hay que darnos prisa.- dijo Kagari comenzando a buscar el objeto.

Segundos después Akko salió de aquel trance y comenzó a buscar junto a Kagari, hasta que de pronto escucharon que unos pasos se acercaban a la habitación. Se quedaron quietas y en silencio por un segundo y después Kagari se escondió debajo de su cama.

Cuando abrieron la perilla de la puerta se trataba de Sucy.

- ¡Akko!.- corrió a abrazarla, Akko por su parte, se sentía ajena a la acción de su amiga, ya no se sentía como antes... hasta que recordó que la verdadera protagonista estaba escondida debajo de la cama, y se sintió apenada por la situación.

- ¿Qué haces?

- Yo-yo emmm... nada, sólo vine a buscar, ammm... un bolígrafo.

- ¿Boligrafo?

- ¡Sí!, el bolígrafo de Lotte.

- Oh... Yo puedo prestarte uno.

- No, no es necesario... ne-necesito ese.

- ¿Estás segura?

- Si-sí, gracias de todas formas.

- Ok.

Un helado silencio se posó en la habitación, era incómodo, y Akko durante toda su travesía jamás se había sentido así con Sucy. Por lo que muy apenadamente tuvo que decirle:

- Crees... que... ¿Podrías dejarme un momento la habitación?.- Pensó que Sucy se molestaría pero en cambio sólo obedeció sin decir nada.

Mientras, Kagari en su posición, derramaba lágrimas de alegría por al menos ver en la distancia el lindo y vivo rostro de su amada.

Cuando por fin encontró el bolígrafo salieron de la habitación, volvieron a la lluvia y se dirigieron al lugar más solo de la escuela: el invernadero, y ahí examinaron el bolígrafo.

- Bien, ¿Y para que nos sirve esto?

- Atsuko, lee lo que dicen las letras rotuladas.

El bolígrafo era negro, elegante y brillaba, Akko lo puso en lo alto y pudo visualizar unas letras y número escritos con una caligrafía elegante. Y decía: Lotte Jansson 06/09/2000- 05/011/2018 .

- ¿Qué-que es esto?.- y aquel mal presentimiento volvió a hacer presente, ¿La fecha del cumpleaños de su mejor amiga y otra? ¿Unas iniciales?.

- ¿Recuerdas esas iniciales?

- No-no... yo...- Y como un relámpago, a su cabeza se le vino un nombre muy sonado, aquel que lo había escuchado muchas veces: St. Constancio De Capri.

- St. Constancio De Capri, ¿no es un Santo italiano?

- Si y...

- Los santos se encuentran en una ¿Iglesia?, ¿Lotte está en una iglesia?, ¡Oh por dios!, ¡¿Lotte se convirtió en monja?!

- ¡No!, ¡Vamos Akko! ¡Piensa!, en dónde más puedes encontrar el nombre de un santo.

Le tomó 10 minutos en que su cerebro lo asimilara, pero cuando llegó a su mente, sintió un vacío intenso en el estómago, y esperaba que no fuese esa la respuesta, porque de lo contrario quizás vomitaría.

- En... En u-un ¿Cementerio?

- Sí.- contestó, sin querer mirarse a sí misma.

Sentía que sus piernas no le respondían, pero se trataba de una suposición, ¿no?. Así que salieron corriendo, en diferentes direcciones, Kagari a encubrirse sin descuidar a Atsuko y Akko a buscar la verdad.

Continuará...

E.C.