Disclaimer: Los personajes son de Rick Riordan.
Yo solo me divierto con ellos.
Capítulo 57.
Percy no duró desmayado mucho tiempo.
-Se está despertando. -Advirtió Aspen.
-Será mejor que no lo desmayes de nuevo. -Intervino Apolo. -No será bueno para su embarazo.
-¿Y esas pastillas lo son? -Inquirió el dios del mar. -¿Cómo sé que no dañarán a los bebés?
-Porque siguen aquí. -Contestó Atenea.
Will y Nico se estaban besando con ternura.
Percy se levantó y declamó gritando:
-¡Aaaamoooooorrr! ¡Eeeestoooo eeeessss aaaaamooooorrrr!
Se acercó a la pareja y les abrazó.
-¿No es bonito el amor? -Cuestionó Percy.
Afrodita y sus hijos estuvieron de acuerdo.
-Ten cuidado Nico. Los hijos de Apolo son adictivos. Una vez que los pruebas, no quieres dejarlos. Yo lo sé bien.
-Vaaalee… -Murmuró Nico.
El hijo de Poseidón se sentó al lado de Will y cerró los ojos.
Estaba rememorando su primera vez.
*Flashback.*
Percy abía vuelto de una misión de reconocimiento bastante alterado. No sabían por qué, ni si quiera él lo sabía.
Annabeth tenía la teoría de que algún dios menor había influido en sus emociones.
Entre Charles Beckendorf y Sherman Yang tuvieron que llevarle a la enfermería.
Lee Fletcher y algunos hermanos suyos estaban atendiendo a algunos campistas.
El consejero de la cabaña siete se acercó a los chicos que traían al hijo de Poseidón.
-¿Qué le pasa? -Preguntó.
-Ni idea. Ha vuelto de donde fuera que le había mandado Quirón y ha venido así de alterado. -Explicó Charles.
-Voy a darle una pastilla para que se calme.
La enfermería se había vaciado. Solo quedaban: Lee, Will, Charles, Sherman y Percy.
El hijo de Ares y el consejero de la cabaña nueve sentaron al líder de la cabaña tres en una de las camillas.
Percy se quedó quieto mirando a la nada.
Cuando estuvieron seguros de que no se movería, Yang y Beckendorf se marcharon dejando a los dos hijos de Apolo a cargo.
Lee se acercó a Percy y le dio un par de píldoras de color rojo.
El joven se las tomó y segundos después se calmó.
Will y su hermano suspiraron con alivio.
El hijo de Poseidón miraba a ambos rubios fijamente.
-¿Sabéis que?
-¡Ummm? -Dijo Fletcher sin prestar mucha atención. Estaba concentrado en leer un libro de medicina.
-Sois rubios. Tenéis el pelo amarillo pollito.
El moreno soltó una risita.
-¡no es amarillo pollito! -Rebatió Will ofendido.
Percy se levantó y se acercó a Lee.
El hijo de Apolo se sobresaltó. Tenía al ojiverde pegado a él y le estaba mirando con los ojos muy abiertos como si le asombrara algo.
Sin previo aviso se giró y cogió a Will de la muñeca.
-¡Mira pollito! ¡luces! ¡Luces!
-Percy… Eso es el sol.
Los hijos de Apolo tenían un maniquí con el que estudiaban la anatomía humana.
El hijo de Poseidón se acercó a él y le miró con furia.
-Will. Ese muñeco me está mirando.
El rubio menor negó con la cabeza.
-¡Qué dices tú bicho de plástico!
-Ahora cree que el muñeco le habla. -Susurró Will.
-Nunca volveré a darle esas pastillas. -Se estremeció Lee.
Percy estaba gritando y señalando al maniquí con el dedo.
-¡Cállate! ¿Cómo te atreves a decirme que soy un inútil? ¡Tú solo eres un mísero trozo de plástico!
-Emmm… Percy… ¿Qué haces? -Quiso saber Lee.
-¡Qué hago! ¿Qué hago? ¿Es que no oyes lo que me está diciendo este estúpido muñeco?
-Esto… El maniquí no habla… -Comentó el rubio menor.
-Pobre Will. Qué inocente es… -Dijo el moreno con un suspiro acariciándole la cara al hijo de Apolo.
Lee había dejado su libro de medicina y se acercó.
-¡Fletcher! -Gritó Percy antes de lanzarse a sus brazos.
El mayor atinó a sujetarle pero debido a la fuerza del impacto ambos cayeron en una de las camas.
Lee intentó levantarse pero Percy se lo impidió.
-Quédate quieto ojos azules. Quiero probar algo. -Susurró.
Sujetó las muñecas del mayor por encima de su cabeza y sonrió.
Will miraba perplejo la escena.
El hijo de Poseidón acercó la cara a la del otro chico y trató de darle un beso en los labios.
El hijo de Apolo se resistía y se removía tanto como el cuerpo del más pequeño le permitía.
Lee era bastante fuerte, pero Percy sabía bien como inmovilizar a una persona.
-Mira lo que has conseguido moviéndote tanto. -Comentó el moreno acercando las caderas a las del rubio.
El otro chico sintió un enorme vulto presionándose contra su entrepierna.
Se quedó quieto debido a la impresión y Percy aprovechó para besarle.
Se sentó sobre las caderas del mayor moviéndose muy despacio.
Lee trató de escapar, pero el menor aprovechó el momento en el que Lee se sentó para arrancarle la bata de médico que llevaba y rasgarle la camiseta.
Percy mordió el lóbulo de la oreja del rubio provocando que el arquero dejara escapar un gemido involuntario.
Lee fingió someterse a los deseos del moreno y cuando Percy se distrajo mordisqueándole el cuello, el hijo de Apolo intercambió las posiciones inmovilizándolo.
Fletcher ya cantaba victoria en su mente, cuando Percy en un único movimiento se colocó sobre él. No por nada pasaba el tiempo en el campamento peleando a lo bestia con los hijos de Ares.
Will no lo admitiría nunca, pero esa escena le excitó.
-Av… Avisa a Mi… Michael. -Le dijo Lee a su hermano.
Solace asintió y salió corriendo.
-Lee, deja de resistirte. Sé que me deseas.
Para recalcar su punto, Percy frotó la gran erección que tenía el mayor.
-No es lo que…
-Me pregunto… -Dijo ignorando las protestas del otro chico.
-¡Tengo pareja! -Chilló el rubio cuando sintió una mano colándose dentro de su ropa interior.
-¿Ah sí? ¿Y quién es?
-N no puedo decírtelo.
Percy rió.
-Lee, ya sé quien es tu novio. Y no creo que le moleste que haga esto.
Bajó de un tirón los pantalones y los calzoncillos del mayor y se le quedó mirando.
-¡Suéltame!
-Vamos Fletcher. He visto cómo me miras cuando crees que nadie te ve.
Cogió el cinturón de los vaqueros del rubio y le ató las manos al cabecero de la cama.
-¡Jackson!
El menor le ignoró.
Gateó hacia atrás hasta que su cabeza quedó a la altura del miembro hinchado del médico.
-P puede venir algún campista y vernos.
-Espero que no. -Dijo el joven. Y lamió la punta de la goteante erección.
Lee no pudo evitar el jadeo que se le escapó.
-Mmm. Sabe bien.
Jackson… En serio… Quiero que me sueltes.
En ese momento, la puerta de la enfermería se abrió. En el umbral estaba un atónito Michael y un muy ruborizado Will.
-Y yo m me voy. -Susurró Solace. Y salió corriendo de allí.
O eso les hizo creer a sus hermanos y a Percy. En realidad, había vuelto a entrar por la puerta del almacén y se quedó allí escondido entre estantes llenos de cajas de medicamentos, botellas llenas de néctar y sacos de ambrosía. deseaba ver lo que sucedía.
No sabía si Michael ensartaría a Percy con todas las flechas disponibles de la cabaña siete y de la sala de armas, o se iría corriendo, o… Tal vez… Se quedara y… Pensó Will.
Desde esa zona tenía una visibilidad perfecta de lo que sucedía en la enfermería. Por suerte, ellos no podían verlo a él.
Michael no sabía si salir corriendo como su hermano, si matar a Perseus Jackson, o tal vez podía quedarse allí mirando con los ojos muy abiertos cómo el hijo de Poseidón le hacía sexo oral a su Lee.
Yew buscó a tientas la puerta detrás de él y la cerró. También echó el pestillo por si acaso.
-M Michael… ¿Qué haces?
El moreno no contestó. Seguía mirando cómo Percy movía la cabeza de arriba abajo y como de vez en cuando sacaba la lengua para pasarla alrededor del grueso miembro del rubio.
Con una de sus manos acariciaba sus testículos y con la otra impedía que pudiese mover las caderas.
Mientras Percy hacía todo esto, no dejaba de mirar a Michael a los ojos.
-M Michael… Quí… Quítamelo de encima.
-¿Yo? ¿Por qué yo? -Logró preguntar.
-Porque tú… tú no estás atado.
-Pareces muy cómodo con la situación.
-¿Cómo estarías tú s si a alguien t te estuviera haciendo sexo oral?
Percy se sacó la erección de la boca y dijo:
-Créeme, no está cómodo. Seguro que está pensando mil y una formas de matarme en cuanto le suelte.
-Eso es precisamente lo que haré Jackson. -Gruñó el rubio entre dientes.
-¿Por qué? -preguntó el moreno con curiosidad.
-Porque estás haciendo esto sin mi consentimiento y… Michael va a matarme después de dejarme ¡Por tu culpa!
-¿Quieres que también le quite la ropa? -Preguntó.
-¡No! ¡Quiero que me sueltes!
-¿Cómo habéis llegado a esto? -Preguntó Michael con curiosidad.
-Las pastillas… Esas malditas pastillas rojas… -Se lamentó el rubio.
-A mí me gustan. No me importaría tomar más.
-¿Qué pastillas rojas?
-Las Hipnos.
-Pero esas son para dormir.
-¡A este loco le afectan de manera diferente! -Chilló Lee.
-Ya veo. -Murmuró Michael.
Entonces se acercó ha la cama donde estaban Percy y Lee.
-¿Te ayudo con eso? -Preguntó señalando la erección del consejero de la cabaña dorada.
-Claro. -Contestó Percy sonriendo ampliamente.
El más bajito se subió a la cama y se colocó entre las piernas del rubio. El hijo de Poseidón se había puesto a un lado.
-M Michael. -Gimió Lee al sentir su boca.
Entre los dos morenos, le estaban dando el mejor sexo oral de su vida.
Antes de que el rubio pudiera correrse, se detuvieron.
Percy sujetó a Michael por la nuca y compartieron un beso voraz.
El moreno hijo de Apolo se deshizo de la camisa del más joven y fue dejando un camino de mordiscos por cada trozo de piel que iba descubriendo.
Se tomó su tiempo en lamer cada pezón hasta que ambos tomaron el tono rojizo que él deseaba.
Lee jadeaba a causa de aquella visión.
Como tenía las manos atadas, no podía masturbarse y se retorcía inquieto.
Por otro lado, Will estaba en el almacén mirándolo todo muy excitado. Con una mano retorcía sus pezones y con la otra se acariciaba el pene por debajo de la ropa interior.
-Tenemos un espectador. -Dijo Percy.
Will se Atiesó.
-(Dioses, me ha descubierto.) -Pensó.
-¿Quién? -Preguntó Michael.
Los tres ya estaban sin ropa.
-Ese estúpido muñeco. No me gusta como me sigue con la mirada.
El moreno hijo de Apolo había desatado a Lee y éste, se levantó suspirando y le dio la vuelta al maniquí.
Will suspiró aliviado.
-(Menos mal.) -Pensó. Y siguió disfrutando del espectáculo.
El consejero de la cabaña siete empujó a Percy contra la cama y se tumbó sobre él.
-Michael ven aquí. -Demandó.
Él obedeció.
Los hijos de Apolo compartieron un tierno beso.
-Prepáralo. -Ordenó Lee. -Yo te prepararé a ti.
Percy tenía los sentidos nublados debido al placer.
El moreno miembro de la cabaña siete se colocó entre las piernas abiertas del ojiverde y tomó su erección con la boca.
Por su parte, el rubio estaba a los pies de la cama masturbando a Yew y lamiendo su entrada como si se tratara de un caramelo.
-Abre la boca. -Pidió el arquero.
Percy obedeció y procedió a lamer los dedos que Michael le había puesto en los labios.
Cuando el hijo de Apolo creyó que era suficiente, los sacó de la boca del más joven.
De vez en cuando, gemía por el placer que Lee le estaba dando.
El moreno introdujo un dedo en la estrecha entrada del hijo de Poseidón.
Éste ni se inmutó debido a las cosas que Michael le hacía a su miembro.
Tampoco se enteró cuando metió un segundo dígito.
Lee había sujetado con fuerza la base del pene de su chico porque no quería que se corriera todabía.
Ya había metido tres dedos en su entrada y los movía dándole justamente en la próstata.
Fletcher deseaba enterrarse en él como había hecho tantas veces, pero resistió las ganas de hacerlo.
En lugar de eso, vio como Michael ya había metido cuatro dedos en Percy, el cual gemía cada vez que el arquero tocaba su próstata.
Will se había corrido cuando vio a Lee lamer la entrada de Michael y volvía a estar excitado.
Percy maullaba de placer y Michael gruñía debido a lo que estaba sintiendo.
-ya es suficiente. -Jadeó Lee.
El moreno sacó los dedos del interior del más joven obteniendo un gemidito de protesta.
-Levántate.
El hijo de Poseidón obedeció.
Michael y Lee se besaron y después besaron al otro semidiós.
El rubio empujó suavemente al más bajo a la cama.
El arquero se colocó boca arriba con las piernas abiertas.
-Colócate sobre él. -Ordenó Lee.
Percy le hizo caso.
-Ahora tienes que… meterla en… mi ano. -Intervino Michael.
El ojiverde consiguió colocar la punta en la entrada del chico y esperó.
-Ahora, empuja y ve introduciéndote en él poco a poco. -Le explicó el rubio.
Muy despacio, Percy fue adentrándose en Michael.
-Es tan… tan estrecho… -Gimió.
-No te muevas. Mike lo hará cuando esté listo.
-¿Y tú? -Quiso saber el hijo de Poseidón.
El médico no contestó.
Depositó un suave beso en la espalda del más joven y se colocó detrás de él.
-Yo, voy a penetrarte a ti… A no ser, que no quieras. En ese caso…
-¡No! -Interrumpió el ojiverde. Quiero decir: Sí quiero que… tú…
El rubio se incorporó quedando de rodillas en la cama.
Llevó la punta de su gruesa erección al agugero del moreno y empujó.
Percy sintió una punzada de dolor, que fue incrementando a medida que Lee iba entrando en él.
Michael le distrajo mordisqueándole el cuello. Pronto, el médico estuvo completamente dentro del más joven y unos instantes después, Percy se movió.
Al principio las envestidas fueron algo descoordinadas, pero enseguida consiguieron moverse al mismo ritmo.
No querían gemir muy fuerte por si alguien estaba cerca, así que Michael y Percy ahogaban sus gritos en la boca del contrario y Lee mordió el hombro del hijo de Poseidón.
Las estocadas se hicieron frenéticas. El choque de pieles además de los jadeos, llenaron la enfermería.
Will desde su escondite gemía bajito tapándose la boca con su mano izquierda.
Percy fue el primero en acabar seguido segundos después por Michael. Lee se corrió dos estocadas más tarde.
Solace también lo hizo a la vez que el consejero de su cabaña.
El rubio salió con cuidado del hijo de Poseidón y éste salió lentamente del interior del arquero.
Se quedaron tumbados recuperando la respiración.
Los hijos de Apolo besaron suavemente al otro mestizo.
-(Si tú supieras Percy…) -Pensaron ambos.
Más tarde, los tres se vistieron compartiendo suaves besos y caricias.
Will aprovechó para salir de allí e ir a ducharse.
-Siento que nos hemos aprovechado de ti. -Murmuró Lee.
-Yo te he atado.
-Pero las pastillas…
Percy negó. No me arrepiento, y mañana cuando deje de ver luces de colores y muñecos diabólicos, tampoco lo haré.
Los tres se besaron unos minutos más antes de que Percy se fuera.
Durante los días siguientes, cuando se encontraban a solas los tres, se daban algunos besos.
*Fin flashback.*
El hijo de Poseidón suspiró. A él le gustaba Annabeth y estuvo enamorado de ella durante un tiempo.
-(Pero… si Lee no hubiera muerto… Quizá…)
Al fallecer Lee, Michael había estado demasiado destrozado.
Percy y él se encontraban a veces, pero sin el rubio no era lo mismo.
-(Y luego… Se marchó Michael y… Yo comencé una relación con Annie.) -Pensó. -(Quizá… si siguieran aquí…)
Una lágrima resvaló por la mejilla del rostro del semidiós seguida de otra, y otra, y otra, y muchas más.
-¿Qué te pasa? -Se alarmó Nico.
De ninguna manera Percy iba a contarle lo especiales que fueron esos días ni lo que estaba sintiendo ahora.
Decidió hacerse el tonto. Al fin y al cabo, aún seguía viendo lucecitas de colores alrededor de Hera.
-Es que… Estaba acordándome de "Buscando a Nemo," y…
-No te preocupes. -Dijo el hijo de Hades. -Su madre está en los Elíseos de los peces.
Pero di Angelo no le creyó. Era verdad que Percy siempre lloraba como una fuente cada vez que veía esa película, pero sabía que no era esa la razón.
Los demás mestizos sin embargo, sí se tragaron esa escusa.
unos minutos después, el ojiverde logró calmarse.
Nota: Espero que os haya gustado el lemmon. No sé si me ha quedado bien. ¿Qué opináis?
PD: no quería que el cap acabase así, con un final algo triste, pero mi mente dice una cosa y yo tengo que escribirla o si no no se me va de la cabeza.
Me encantan Lee Fletcher y Michael Yew. Lo sé, son personajes que apenas aparecen, pero a mí me encantaron.
Charles también me encanta.
