Capítulo 11: Relámpago imparable. (Parte 1)

- ¡Bienvenidos sean todos hoy a un nuevo enfrentamiento entre preparatorias! Por la semifinal del décimo cuarto campeonato regional de Minato: Las dueñas de casa, East Aoyama, se miden frente a las forasteras de Azabu. –

La voz de la presentadora se podía oír por todos los rincones del gimnasio. Una animada mujer que se encontraba sentada al lado de la mesa de anotadores, con micrófono en mano, ilustraba a los presentes el panorama de aquel día.

- Las vencedoras de hoy tendrán el honor de pasar a la final. Su contrincante se decidirá mañana, cuando Shinbashi y Takanawa midan sus fuerzas en un emocionante juego. –

Ami seguía a Setsuna por las tribunas mientras escuchaba de fondo las palabras de la presentadora.

El grupo iba liderado por la maestra Mai, quien aseguró que en cosa de segundos iba a encontrar asientos para todas. Y así lo hizo, en un abrir y cerrar de ojos, ya había encontrado cómodos lugares que tenían una excelente vista del campo de juego.

- ¡Qué gusto da ver caras conocidas en este lugar! –

A unos cuantos puestos de donde decidieron sentarse se encontraba la maestra Kakyuu en compañía de otras alumnas de la preparatoria. La mujer saludó de forma amistosa al grupo y las invitó a que tomaran asiento más cerca, así podían apoyar todos juntos al equipo.

Junto a la maestra se encontraban Seiya y Taiki. Las jóvenes no querían perderse el juego de su hermana menor por nada del mundo, y tuvieron la suerte de que Kakyuu haya aceptado traerlas hasta acá para poder ver a Yaten, pues no tenían forma de movilizarse hasta East Aoyama por su propia cuenta. Estaban profundamente agradecidas de ella.

- ¿También estás de niñera? – Preguntó Mai a su colega.

- Las chicas me pidieron el favor con mucho respeto, así que no pude negarme. –

- Igual que Setsuna y yo. - La mujer dejó escapar un suspiro. - Por lo menos me arrastraron a este juego, así que supongo que está bien. - A ella le gustaban los deportes.

- Admite que te preocupas por tus alumnas, Mai. - Dijo Setsuna desde su asiento. - Te haces la dura, pero al fin y al cabo las quieres mucho. -

- ¡Claro que no! - Mai se hizo la ofendida. - ¡Estas chicas son un dolor en el trasero! -

Más atrás en las graderías se hallaba la presidenta del consejo estudiantil, Rei Hino, junto a Kotono, su ayudante y secretaria. Las dos jóvenes saludaron a Ami cuando tomó asiento junto a las hermanas Kou. Reiko, Nezu y Suzu estaban en el otro extremo, acomodadas al lado de la maestra Mai.

- No somos tantas personas en esta ocasión. – Ami se puso a contar a las estudiantes de Azabu que se encontraban en las cercanías. Quizás algunas terminaron por equivocación en el sector donde se encuentra la barra de Aoyama. Pero aún así, seguían siendo minoría, apenas treinta y algo según el conteo de la peliazul. – Espero que el equipo no se desanime por esto.

- Somos pocas, ¿verdad? –

Ami prestó atención a lo que dijo Taiki.

- Sí, eso mismo estaba pensando. – Respondió la chica. – Las veces anteriores, como se jugaba de local, el equipo recibió bastante apoyo. Es algo deprimente ver tan pocas personas animando, pero supongo que hay varios factores adversos que no permitieron la llegada de más personas hoy. –

- Tienes toda la razón. – Taiki concordaba con la otra joven. – Por eso creo que hoy debemos apoyar al equipo con el doble de ánimo. Somos pocos, pero tenemos que hacernos escuchar, así las chicas sabrán que estamos con ellas… -

- ¡Vamos Azabu! – Se escuchó el grito eufórico de Seiya cuando las jugadoras entraron al campo. - ¡Hoy vamos a ganar! –

Taiki se acercó a Ami para comentarle algo con mayor discreción.

- Como puedes ver, Seiya grita como por cuatro alumnas, así que estamos bien. – El comentario de la castaña le causó gracia a Ami.

Desde atrás se pudo escuchar el regaño de Rei. Debido a que se encontraba sentada justo detrás de Seiya, apenas podía ver el campo de juego por culpa de la alta figura de la otra joven.

- ¡Me estás entorpeciendo la vista, Seiya! – Gritaba molesta la pelinegra. - ¡Ya toma asiento! –

- Presidenta, cálmese… - Pedía la pobre de Kotono. – Está llamando mucho la atención. -

Sí, eran pocos en esta ocasión. Pero este ambiente se sentía tan vivo y tan lleno de emociones, igual como las veces anteriores. Sin duda estos encuentros entre las alumnas, cuando todas se reunían para alentar al equipo, eran mágicos.

- ¡Éxito, Makoto! – Los ojos de Ami estaban fijos en su amiga. En el campo, ya en su posición, la castaña y el resto de las jugadoras aguardaban la señal del árbitro. - ¡Yo sé que hoy ganarán!

Azabu contra Aoyama, frente a frente. Este era el encuentro que iba a decidir a las primeras finalistas. Este era un verdadero duelo a muerte.

En el círculo central del terreno de juego se encontraban de frente dos jugadoras rivales, entre ellas se distinguía un árbitro que sostenía en una de sus manos un balón. Con el silbato en su boca, estaba dispuesto a comenzar el juego en cualquier segundo.

Haruka era la que saltaría apenas el esférico dejara la mano del árbitro. Sentía los ojos de su contrincante clavados en ella, pero para la rubia en ese momento nadie más existía, solo el balón.

- ¡Ahora! – La capitana de Azabu fue la que obtuvo la ventaja al saltar más alto que la jugadora rival. Con la punta de los dedos acarició el esférico y se lo concedió a una de sus compañeras. - ¡Adelante equipo! – Ordenó al resto.

El ataque de Azabu se gestaba desde el fondo, con Yaten manejando el balón a su antojo, aguardando a que el equipo adelantara líneas. Sus compañeras se aventuraron en el área del rival, ella avanzó con seguridad.

- Aoyama se caracteriza por tener un juego que confunde a sus contrincantes. – La jugadora recordó las palabras de su entrenadora. – Cambios bruscos de ritmo combinado con estrategias que van intercalando a medida que transcurre el juego. – No por nada habían llegado tan lejos en este campeonato. Su juego realmente era de otro nivel. – Si queremos ganar hoy, tenemos que estar un paso delante de Aoyama. -

El primer pase fue para Akane.

La joven recibió el lanzamiento de la otra jugadora con total calma. Estaba analizando el panorama del grupo mientras mantenía el dominio del balón hasta que dos jugadoras de Aoyama se acercaron a marcar. Eran asfixiantes, Akane no pudo hacer más que devolver el esférico a Yaten.

Ese fue lamentablemente su gran error.

Una ágil jugadora contraria interceptó ese pase y se lanzó en una explosiva carrera hacia la zona de Azabu. De cerca la acompañaba otra chica de Aoyama, Akane y Yaten retrocedieron a toda velocidad para detener de alguna forma este contraataque, pero ya era muy tarde.

Un pase, recepción perfecta, una jugadora rival que salta y anota los primeros puntos para las locales.

El gimnasio explotó en ovaciones para el equipo de Aoyama.

- ¿Qué rayos acaba de pasar? – Makoto se había quedado en su lugar, estática. Todo ocurrió tan rápido, no tuvo oportunidad de regresar a su propia área para hacer algo. – Ellas anotaron primero… -

La castaña observó con molestia el marcador.

Siempre, en todos los juegos anteriores que han disputado, han sido ellas las primeras en marcar.

Hasta ahora, claro está. Hoy fueron las dueñas de casa quienes vieron la oportunidad y supieron aprovechar el momento. Era Aoyama quien tomaba la delantera en los primeros minutos de juego, y eso era un gran golpe anímico para ellas. En cambio, Azabu estaba comenzado el juego con dudas y temores.

- Ese cero se quedará allí hasta el final del encuentro. – Fue lo que dijo la capitana del equipo rival cuando pasó junto a Makoto. – Nuestra victoria hoy será aplastante. -

La castaña apretó los puños, conteniéndose de hacer o decir algo que podía perjudicar a ella y sus compañeras.

- Eso lo vamos a ver. - Fue lo que pensó Makoto cuando volvió a retomar posiciones.

Con el paso de los minutos, y tras múltiples ataques incisivos de Aoyama, el equipo de Azabu terminó adoptando una postura más defensiva. Cuando se gestaba un movimiento directo a la zona, todas volvían en seguida y cubrían a sus respectivas marcas.

- ¡Están encerradas en su propia área! – Mai se estaba estresando de ver a las chicas simplemente defendiendo. – No van a ganar sin anotar puntos. Deben atacar, tienen que perder el miedo. –

- No todo es ataques y tiros al tablero, Mai. – Habló Kakyuu en defensa del equipo. – Ellas tienen que pensar bien qué… -

- ¡Miren, están en la zona de Aoyama! – Setsuna apunto al campo de juego y las otras dos mujeres dejaron la charla de lado para poner inmediata atención al juego.

Unazuki se acercó lo que más que pudo al área de Aoyama. Apenas sus ojos captaron la veloz figura de Haruka ingresando, cedió el balón con cierta dificultad, pues ya había sido marcada por sus oponentes.

La capitana de Azabu recibió el pase y realizó un lanzamiento que buscaba de una vez romper con el cero que llevaban en el marcador. Pero la rubia se llevó una terrible desilusión cuando su tiro rebotó contra el aro y acabó en manos de una jugadora de Aoyama.

En cosa de segundos el otro equipo burló la defensa de Azabu y volvieron a anotar.

- ¡Maldita sea! – Eso estuvo tan cerca. Seiya había creído que finalmente Azabu iba a marcar unos puntos. - ¡Vamos chicas, ustedes pueden! –

- ¡Arriba esos ánimos! – Gritaba Rei desde más atrás.

Otras alumnas se unieron para alentar a las jugadoras. Pronto sus voces se hicieron una sola, vociferando sus mejores deseos para reconfortar a las chicas.

- ¡Adelante Yaten! – Se escuchó la clara orden de Haruka.

La joven estrella se libró de su marca y avanzó rauda con un solo cometido en su mente: anotar. No paró hasta llegar bajo el tablero, donde elevó el balón con elegancia y destreza, marcando el solitario descuento para Azabu.

- ¡Yaten anotó! -Taiki no podía sentirse más orgullosa de su hermana. – ¡Bien hecho, este solo es el comienzo! –

- Ahora las chicas se animarán a más. – Comentó Ami, compartiendo la felicidad de todos los demás. Las cosas ahora pintaban mejor para el equipo.

En el campo, Makoto quedó observando a la capitana de Aoyama con una sonrisa en los labios.

- ¿Y bien? ¿Ese cero no debía quedarse allí en el marcador? – Preguntó en un tono burlesco.

- Eso fue solo suerte. – Comentó la otra joven, quien se arregló la jineta de su brazo y volteó, dándole la espalda a la castaña. – Ahora sí nos pondremos serias. –


Veinte puntos arriba en el marcador, esa era la ventaja que al final del segundo cuarto Aoyama lucía ante el derrotado quinteto de Azabu. Fueron minutos terribles en los cuales el equipo local demostró porqué eran las favoritas.

- Nos patearon el trasero muy duro… - Haruka se sentía abatida. Sentada en el banco, con la cabeza cubierta con una toalla, trataba de encontrar una explicación a este desastre. – Estamos jugando pésimo. -

- ¿Qué estamos haciendo mal? - Preguntó Akane, claramente desanimada. - ¿Qué podemos hacer, entrenadora? -

- ¡Ya basta, no quiero que se depriman por esto! – Alzó la voz Luna. La entrenadora estaba frente a sus jugadoras cargando su pequeña pizarra con anotaciones. – ¡Hoy han jugado bien! Cuando lo hacen mal, yo soy la primera en decírselos. Pero no, hoy están haciendo bien las cosas. – La mujer había observado atentamente a sus chicas y no había notado errores en su actuación. – Han defendido como se debe y atacado con ferocidad. ¡Vamos, sigan haciendo eso! –

Los ánimos estaban muertos, nadie respondió a la entrenadora.

- Sé que Aoyama sigue un patrón en su juego, no pueden hacer todo al azar. Estoy tratando de ver a través de sus jugadas y descubrir este patrón, pero hasta ahora no tengo buenos resultados. – Luna se agachó frente a las chicas para mostrar a todas sus ideas. – Continúen con la buena defensa. Si ven una opción para contraatacar, háganlo. No duden, vayan por los puntos. –

- Cuatro minutos para volver al juego… - Informaron a Azabu.

Luna se tomó un momento para retomar su explicación. Con rápidos consejos, armó una estrategia nueva para este nuevo bloque, algo que de alguna manera pudiera contener a Aoyama y diera chances a sus jugadoras para crear jugadas.

- ¿Alguien quiere ir al baño antes de que este descanso termine? – Fue la pregunta de la mujer cuando terminó su charla. – Ustedes gustan mucho de beber agua y después andan sufriendo por una vejiga llena. –

Makoto levantó la mano avergonzada.

- ¿Ven cómo las conozco? – Luna hizo la señal para que la castaña partiera al baño.

Por un pasillo largo caminó Makoto hasta llegar a su destino. Fue rápida, pues pronto iban a retomar el juego. Ahora más aliviada, decidió refrescarse un poco mojándose el rostro. Antes de abandonar el baño, se fijó en su reflejo en el enorme espejo que había en el lugar.

- Debes hacerlo mejor. – Se dijo a sí misma. – El equipo, todos los que han venido a ver el juego, sueñan con que Azabu pase a la final. Tienes que sobresalir, tienes que ayudar para que el equipo alcance la victoria. –

Esta era la primera vez en años que el equipo de la preparatoria llegaba tan lejos en el campeonato. Si ganaban, sus nombres serían siempre recordados.

- Sé un relámpago imparable. –


Ya era hora de actualizar esta historia. ¡Y vaya que me emocioné escribiendo! Este capítulo me quedó demasiado extenso, por eso decidí dividirlo en dos partes. Mil gracias por la paciencia y el apoyo.

Gracias por leer. ¡Suerte!