Disclaimer:

Los personajes que reconozcáis son de Rick Riordan.

La historia es mía al igual que los OCs.

Nota:

Esta idea se la debía a una lectora de Wattpad que llevaba esperando algo así durante muchísimo tiempo.

No es exactamente lo que querías, pero espero que te guste.

Capítulo 64.

Una neblina cubrió la sala haciendo que los semidioses se sobresaltaran.

Los que habían venido del futuro simplemente bufaron. En especial los hijos de Percy.

Cuando se desvaneció, se sorprendieron al ver en el centro de la sala a tres lobos. Uno era dorado con ojos grises, otro era castaño con los ojos verdes

y el tercero era negro con ojos azules. Un rato después, dos lobos más aparecieron.

El cuarto tenía el pelaje blanco con algunas manchitas negras y los ojos dorados y el último de ellos era color gris Y sus ojos eran Negros.

-Artemisa. ¿Has tenido algo que ver con esto… Otra vez? -Preguntó Zeus.

La diosa de la caza se encogió de hombros.

-La verdad es que no he hecho nada… Aún.

-Esto me suena a que es obra tuya. -Dijo Apolo.

-Y yo he dicho que puede que lo sea tal vez en el futuro. Pero que de momento, yo no he hecho nada.

Los semidioses, que no sabían de qué estaban hablando sus progenitores, se quedaron en silencio a la espera de una respuesta.

-Tal vez son simples lobos. -Comentó Atenea.

-No sé por que me da a mí que eso no es así. -Revatió Hermes.

-Lo siento pero… ¿Podríais explicarnos? -Preguntó Malcolm.

Zeus se frotó las sienes. En serio esperaba que su hija no tuviese nada que ver. Pero algo le decía que no tendría tanta suerte.

Cuando Poseidón iba a hablar, los semidioses vieron estupefactos como los lobos se transformaban en humanos.

Cada chico tenía El color del pelo igual que el pelaje de su forma Lupina. Así que era un poco extraño ver a un chico con el pelo blanco con manchas y

a otro con el pelo gris.

-Definitivamente, esto es cosa tuya. -Le dijo Apolo a su hermana gemela.

Artemisa suspiró y preguntó:

-¿cómo habéis nacido esta vez?

-Pues… Alguien te ofendió y… -Comentó uno de los chicos.

-La misma historia de siempre. -Bufó Atenea.

-Por lo menos, yo no convierto a mis sacerdotisas en Medusa. -Devolvió la diosa de la caza.

-Explicadnos como pasó.- Interrumpió Zeus.

El chico de pelo dorado carraspeó.

-¿No deberíamos presentarnos primero?

El rey de los dioses asintió.

-Yo me llamo Carsten. -Dijo el de pelo castaño.

-Yo soy Dorian. -Prosiguió el del pelo gris.

-Mi nombre es Newt. -Comentó el chico del cabello con manchas negras.

-Yo soy Dirk. -Se presentó el rubio.

-Y yo soy Canis. -Finalizó el joven de pelo negro.

Los cinco llevaban pantalones cortos y camisetas naranjas del campamento mestizo.

-Eso es una camada y lo demás son tonterías. -Dijo Dioniso.

Artemisa le amenazó con una de sus flechas plateadas.

-Vamos Artie. No te enfades.

-¿Quieres comprobar cómo me puedo llegar a enfadar?

-Oh hermanita. Partes mi corazón. -Dijo Dioniso dramaticamente.

-Yo aún quiero saber como es que estos chicos han aparecido aquí. -Apostilló Apolo.

Dorian se aclaró la garganta y procedió a explicar como es que ellos estaban allí.

***En una misión…***

Percy estaba entrenando con sus hijos en la arena del campamento mestizo cuando Quirón le llamó.

Le sorprendió un poco que Justin, un hijo de Afrodita estuviera allí, pero no dijo nada.

Cuando el centauro les vio entrar, se puso serio y habló:

Lady Artemisa necesita que la ayudemos a recuperar algo. Sus cazadoras no pueden acceder al sitio donde se encuentra lo que la diosa desea recuperar, así

que me ha pedido que elija a dos semidioses y os he elegido a vosotros dos.

-¿Y por qué a mí? -Preguntó Justin. -No soy malo luchando, pero sin duda, hay gente mejor que yo.

-Porque necesitamos que un hijo de Afrodita ayude.

-Vaya ironía. -Murmuró el joven castaño.

El centauro les explicó la misión y enseguida Percy y Justin partieron hacia Bossthon.

Cuando acabaron con varios monstruos molestos, Justin se quejó diciendo que no entendía como alguien podía vivir sin amor carnal. También dijo que no podía

comprender por que alguien se haría cazadora.

En ese momento, la diosa apareció y sin alguna palabra de aviso, convirtió a Justin en una lova gris y a Percy en un lobo negro.

Al parecer, Artemisa se había cabreado con Percy porque uno de sus preciados arcos había quedado destruido por una de las dracaenae y por eso le castigó

a él también.

Unos días después, los lobos se dejaron llevar por sus instintos y se aparearon.

A Percy Artemisa le levantó el castigo… A medias.

Tuvo que quedarse a Justin en forma de loba embarazada y cuidar de ella hasta que diera a luz y durante un año más hasta que los cachorros fueran lo bastante

grandes como para valerse por sí mismos y poder transformarse en humanos.

Los chicos crecían como cánidos, así que pronto se hicieron adolescentes.

Pasaban el tiempo entre el campamento mestizo con sus padres y en la cacería con

Artemisa.

La diosa había decidido que todos los lobeznos fueran machos pero también impidió que pudieran tener parejas femeninas.

Esos cinco lobos eran inmortales pues Poseidón había decidido que fueran dioses menores de las olas y de las lagunas.

En cuanto a Justin, nunca volvió a quejarse sobre las cazadoras.

***En el Olimpo…***

-¿Qué? -Preguntó Percy estupefacto. -¿Tuve sexo en forma de lobo con Justin?

El hijo de Afrodita tenía la boca y los ojos muy abiertos fijos en los cinco adolescentes.

-Esto parece una historia mala de Fanfiction o Wattpad. -Gimoteó el hijo de Poseidón. -No es posible que yo haya tenido tantísimos hijos.

-Gracias por lo que nos toca papá. -Dijo Dorian.

-Tus hijos vienen en manada. -Comentó Rachel.

-Ya lo veo…

Mientras tanto, Poseidón se frotaba las sienes. Sabía que se avecinaba un dolor de cabeza.

-¿Por qué hiciste eso? ¿Qué te crees? ¿Que mi hijo es una fábrica de niños?

-Al menos no lo transformé en un Antílope y le di caza.

-Artemisa… No me busques… Esto ya es demasiado. Tratáis a Percy como un criadero.

-Y los que quedan… aún… -Murmuró Newt.

-Mira tío P. Aún no he hecho nada.

-¿Y crees que eso me importa? ¡Lo castigaste por un arco!

-Cosas menores han recibido penitencias peores. -Dijo ella.

El dios de los mares agitó su tridente con furia haciendo que todo el salón temblara.

Una luz azul cubrió una esquina de la sala trayendo consigo a Tritón que al ver a su padre tan enfadado, se apresuró a su lado para tratar de calmarlo.

-¿Qué ha pasado? ¿Y quién es toda esta gente?

Entre todos los descendientes de Percy, Daanna, Rhen y Tritón, lograron que el dios de los mares se tranquilizara.

Percy decidió quedarse en su sitio. No quería arriesgarse a perder a los bebés.

Cuando Poseidón volvió a sentarse, Apolo chasqueó los dedos y Tritón parpadeó varias veces hasta que pudo asimilar la información.

-Los descendientes de Poseidón somos muy fogosos. -Dijo.

Muchos semidioses se echaron a reír.

El heredero del dios del mar se sentó en una silla al lado de su padre.

Bueno… ¿Dejáis que mis hijos sigan presentándose? -Dijeron Justin y Percy al mismo tiempo.

-Tenemos quince años. -Dijo Dirk.

-Todos somos excelentes arqueros. -Intervino Canis.

-Estoy seguro que no lo sacaron de mí. -Comentó Percy.

-Eso seguro. -Masculló Will frotándose la oreja derecha.

-De mí tampoco. -Rió Justin.

-Carsten, Dorian y Newt tienen encanto vocal. -Dijo Dirk.

-Los cinco podemos hablar con todos los animales. -Aportó Dorian.

-También podemos respirar bajo el agua y controlar las corrientes. -Prosiguió Carsten.

-Además, sanamos rápido. -Finalizó Dorian.

-Sí que tenéis poderes. -Intervino Atenea.

-Lady Artemisa nos dio su vendición y el tío Tritón nos dio la suya. -Respondió Newt.

-Y en unos años podremos teletransportarnos y transformarnos porque el abuelo Poseidón nos convertirá en dioses menores. -Secundó Dorian.

Tritón bufó.

-No incordies… Hoy no estoy de humor. -Intervino Poseidón.

Percy se levantó y abrazó a sus cinco lobeznos.

Tyson y la Señorita O'Leary le acompañaron.

La perra del infierno estaba muy contenta por estos nuevos cachorros.

Cuando volvieron a sus sitios, los adolescentes continuaron.

-Si estamos en el campamento, dormimos en la cabaña tres. -Dijo Newt.

Justin fulminó con la mirada a sus hermanos que se estaban riendo de él.

-Los padrinos de Dirk son tía Lacy y tío Jason.

-Los de Carsten son tío Mitchell y Reina.

-Los de Newt son tía Thalia y tío Nico.

Los de Canis son tío Will y tía Hazel.

-Y los de Dorian son tía Piper y tío Leo.

Los diez que habían sido mencionados se acercaron a abrazar a Percy y algunos a Justin.

Nico solo inclinó la cabeza en dirección al hijo de Afrodita.

-Se nos ha olvidado mencionar algo. -Dijo Newt de repente.

Los semidioses les miraron intrigados.

-En nuestra forma de lobos, podemos comunicarnos mentalmente con quien queramos. -Comentó Dorian.

Percy silvó impresionado.

-¿Tenéis pareja? -Preguntó Connor.

-Carsten, Dorian y Newt no tienen. -Contestó Dirk.

-Y los chicos de Dirk y Canis aún no se han presentado. -Dijo Newt.

-Dorian no tiene porque no quiere. -Masculló Terry Stoll.

El lobo le miró con el ceño fruncido.

-¡Piérdete con tu querido Bruce!

-Oh Dorian. Ladras demasiado. Lo que pasa es que estás celoso.

-¡Cierra el hocico Kieran!

-Yo quiero oír esa historia. -Comentó Connor.

Los chicos se despidieron ignorando al hijo de Hermes y tras inclinarse ante los dioses, volvieron a su forma lupina.

Todos menos Carsten y Dorian se colocaron alrededor de Percy.

El lobo castaño se acercó a Justin y tiró de su manga.

Cuando el hijo de Afrodita se levantó, Carsten hizo que se sentara cerca de Percy y de sus cachorros.

Por otro lado, Dorian corrió hasta donde estaba su hermano Tailor y se lanzó sobre él.

Entonces, frotó su cabeza contra el vientre de su hermano mayor.

Al darse cuenta de lo que hacía, el chico trató de apartarle.

-Me haces cosquillas Dorian.

El lobo gris se quedó muy quieto y después retrocedió lentamente mirando al novio de su hermano.

Le enseñó los dientes y gruñó.

Sus hermanos se herizaron y también gruñeron.

-¿Qué pasa? -Quiso saber Tailor.

-Hermanito… Estás esperando un cachorro. -Le contestó Dorian.

Al oír esto, el hijo de Malcolm palideció y se desmayó.

-¿Qué le has dicho? -Se sobresaltó Percy.

El lobo gris negó con la cabeza y se acercó a sus hermanos.

-No puedo decírtelo papá. No es mi… Secreto.