Capítulo 19: El festival deportivo de Azabu. (Parte 2)

Para nadie en la preparatoria es un secreto que el club de atletismo de Azabu es uno de los más competitivos y famosos del país. Cuentan con un equipo de gran nivel que arrasa con todos sus contrincantes en cada una de las competencias en las que participa. Por ende, su pista de carreras, equipos de preparación, entrenadores y cuerpo médico, son de la más alta calidad y profesionalismo.

La gran mayoría de las actividades de este festival deportivo se llevarían a cabo en este gran espacio y sus alrededores. Era el sitio perfecto para que los equipos se enfrentaran en los más variados duelos de habilidades físicas que podías imaginar. La carrera de 500 metros se desarrollaría obviamente en la pista de carreras.

A unos pasos del lugar se dispuso una especie de mini toldo con una mesa y sillas justo en medio de la sombra que proporcionaba. Allí se hallaban dos maestras, Haruna y Luna, quienes eran las encargadas de supervisar la carrera. En las cercanías se agrupó una gran cantidad de alumnas que deseaba presenciar la competencia.

- Aún faltan chicas por llegar. – La maestra Haruna había notado la ausencia de algunas competidoras luego de contar a las que estaban presentes y que esperaban pacientemente en una fila. - ¿Cuánto más debemos esperar? –

- Da unos diez minutos a estas chicas. – Comentó Luna desde su asiento. Ella estaba acostumbrada a aguardar por sus jugadoras cuando se atrasaban.

- Bien, diez minutos y nada más. – La otra mujer estaba impaciente por comenzar con la carrera.

Makoto llegó trotando hasta las inmediaciones de la pista, divisando al instante la fila de competidoras.

- Llegué a tiempo. – Suspiró aliviada la castaña.

La joven avanzó con tranquilidad y se posicionó al final de la fila, justo detrás de cierta rubia familiar para ella. Se trataba de Haruka. Sin embargo, no saludó, pues prefirió callar para escuchar la discusión que ella estaba teniendo en esos momentos con Seiya.

- ¿Así que igualmente te presentaste hoy, Kou? Es una pérdida de tiempo, pues la ganadora seré obviamente yo. – Anunció Haruka con suprema confianza. Creía en sí misma, sabía que era superior a la azabache. - ¿Por qué no te limitas a presenciar la carrera desde afuera? –

- ¿Y perderme la posibilidad de ser quien te derrote y cierre esa boca engreída que posees? No, creo que paso. Me quedo acá para disfrutar. – Seiya no se dejaba atemorizar por la actitud y palabras de la rubia. – Cuando pierdas, no salgas corriendo a llorar a los brazos de tu novia, ¿sí? –

Una vena palpitó en la sien de Haruka de pura ira.

- ¡No peleen, por favor! – Makoto pensó que era hora de entrometerse y frenar esta discusión antes de que alcanzara niveles peligrosos de agresión verbal. - ¡No vale la pena tratarse mal la una a la otra! –

- ¿Koto? –

- ¿Kino? –

- ¡No vale la pena pues yo seré la ganadora de la carrera! –

Seiya no se pudo aguantar la risa, mientras que Haruka le dio un suave golpe a Makoto en uno de sus hombros.

- Eres una tonta. – Bromeó la rubia. – Pero acepto tus aires de grandeza. Solo a ti. A otras personas no. – El mensaje era claro para quien iba.

Como aún quedaban competidoras por llegar, Makoto continuó conversando con Haruka y Seiya. Era divertido ver sus intercambios, siempre conseguía buenas ideas para respuestas sarcásticas de sus discusiones. Nunca las utilizaba de todas formas.

Y puede que esta rivalidad sea divertida, pero Makoto no le encuentra mucho sentido. Quizás exista algún secreto que ella desconocía.

- ¡No puede ser, no puede ser! – A la fila llegó corriendo Nezu, gritando a todo pulmón, claramente preocupada. - ¡Díganme que no han comenzado aún! –

- No, aún no comienza la carrera. – Informó Makoto para tranquilidad de la otra chica. – De hecho, creo que hay que primero pasar por donde las maestras para algo y luego es la competencia. –

- ¡Qué suerte! – Nezu pensó que iba a llegar tarde. – Aunque cierta parte de mí quería perderse la carrera. – Esto último lo murmuró, pero la castaña igualmente la pudo oír. Al notar la curiosidad en el rostro de la otra alumna, Nezu no tuvo más remedio que hablar. – No soy realmente una persona deportiva. ¡Solo mírame! Soy de baja estatura y delgada, sin nada de músculo. – Comentó la albina.

Nezu apenas alcanzaba a llegar al hombro de Makoto.

- Además, fui escogida al azar en mi clase, pues nadie se ofreció voluntariamente para la competencia. Pero realmente no quería presentarme, no creo que pueda ganar. – No tenía lo necesario para dar batalla en esta carrera y no tenía deseos de estar aquí.. Este era el dilema de la joven. – Vaya, lamento desahogarme, debe ser raro… -

- No, está bien. Sacaste todo lo que llevabas dentro. – Makoto sonrió a Nezu. - ¿Te sientes mejor? –

- Sí, algo. – De todas formas, aún tenía que competir. – Gracias por escuchar. –

- Si te sirve de algo, compite de todas formas, pero no lo hagas sintiéndote obligada a ganar o demostrar algo. Estás acá para representar a tu clase cuando nadie más lo quiso hacer, no te pueden recriminar nada. – Dijo la castaña. - En cambio, disfruta del viento u observa el cielo, trota mientras tratas de reconocer a la mayor cantidad de estudiantes y maestros que nos han venido a ver. Has lo que tú quieras, pero diviértete. –

Nezu finalmente pudo sonreír después de varias horas de haber estado sintiéndose nerviosa e inquieta.

- ¡Tienes toda la razón! – Ahora que lo pensaba mejor, no importaba si llegaba última, otras chicas podían llegar primeras y ganar los puntos para su equipo. - ¡Muchas gracias por tu consejo! –

- No hay problema. – Era un gusto ayudar a los demás.

La fila comenzó a avanzar a medida que las competidoras firmaban su participación en una lista que presentaba la maestra Haruna a todas y después de recibir un adhesivo con el número que utilizarían en la carrera. Eran en total ocho alumnas que se enfrentarían, cada una con su número pegado en la espalda, en un trayecto de 500 metros. Cuatro pertenecían al equipo blanco, las restantes al rojo. Así ambos equipos tenían las mismas posibilidades de ganar.

- Tengo el número seis. – Pensó Makoto mientras caminaba junto al grupo de competidoras para tomar su respectivo lugar en la pista. – El seis no es mi número favorito, pero supongo que no tenía opción de escoger.

La hora de la verdad había llegado. Equipo rojo contra equipo blanco. Los primeros puntos estaban a punto de disputarse.

- ¿Dónde está Ami? – La castaña la buscaba entre la multitud, pero no lograba dar con ella. – Dijo que me iba a apoyar. – La presencia de su amiga era importante para ella, pero no podía perder la concentración a causa de su ausencia. Aunque no estuviera aquí, igualmente tenía que dar lo mejor de sí. – Aunque quizás… -

Un punto azul batía sus brazos desde el ventanal de la enfermería, captando la atención de Makoto, quien afinó la vista para divisar con mayor claridad a Ami. La peliazul estaba junto a la enfermera Meio observando la carrera desde un lugar alto, en unos puestos algo alejados, pero sin ningún tipo de obstrucción a su visión. Y quizás estaba imaginando cosas, pero parecía que Ami tenía unos binoculares.

- Ella me está apoyando. – Este era el mejor impulso que sus ánimos y energías necesitaban. - ¡Mírame atentamente Ami!

Estaban todas las chicas listas y dispuestas para dar comienzo a la tan esperada carrera. Luna era la encargada de anunciar el inicio de la competencia haciendo sonar un silbato que traía consigo. Al final de la pista esperaba Haruna a la ganadora.

- Una salida en falso anula inmediatamente la carrera. De ocurrir esto, se repetirá la salida cuantas veces sea necesario hasta que sea correcta. – Entregadas todas las instrucciones, Luna levantó un brazo y llevó el silbato cerca de sus labios. - ¡Preparadas, listas…! –

El silbato dio comienzo a la competencia.

Para nadie fue sorpresa que Haruka y Seiya tomaran con facilidad la delantera, sacando una buena distancia de diferencia de sus rivales. Fue así por escasos segundos, pues la gran sorpresa vino con el inesperado robo del primer lugar que Makoto llevó a cabo. A paso acelerado rebasó a ambas jóvenes, dejándolas rezagadas en un humillante segundo lugar que ninguna de las dos pensaba aceptar.

Pero esto recién había comenzado, cualquiera podía ganar.

- ¡Vamos, continúa! – Se repetía constantemente Makoto a cada zancada que daba. - ¡Los puntos deben ser del equipo blanco!

Al frente del grupo continuaba la castaña, dando una magnífica muestra de sus grandes aptitudes deportivas. Esos entrenamientos, esos juegos de baloncesto, todo rendía sus frutos. Se sentía inalcanzable, veloz como nadie.

También sintió que el suelo se alejó por instantes de sus pies.

- ¡Maldición! – Un tropiezo asustó tanto a Makoto, como a las otras competidoras y al público en general. Pero la chica rápidamente reanudó su veloz ritmo. Sin embargo, Haruka y Seiya aprovecharon este traspiés para acelerar y pasar a Makoto.

Ya no estaba en el primer lugar.

- ¡Corre, corre y no te detengas! – Tampoco ocupaba más el segundo, menos el tercer puesto, había sido dejada atrás, en el cuarto. - ¿Qué rayos me pasa?

La estamina de su cuerpo se redujo estrepitosamente con su actuación inicial, conduciendo a Makoto a un estado de debilidad y agotamiento con el que trataba de luchar en contra sin un resultado positivo. Pues por más esfuerzo que pusiera, su organismo simplemente se había quedado sin energía.

Sus intentos desesperados por no quedar en último lugar fueron inútiles.

Era un desastre, se sentía terrible.

- Aunque sea alcanza la meta… - Era a lo que finalmente se había resignado Makoto, pero hasta aquella tarea se le estaba haciendo muy complicada.

Sus piernas habían caído presas de un temblor constante y por su piel rodaba el sudor de forma excesiva. Su respiración errática no la ayudaba mucho a recuperar el aliento. De hecho, se sentía ahogada.

Así y todo, Makoto logró cruzar la línea de meta, obteniendo el último lugar. Nezu, que llegó antes que ella, la estaba esperando junto a Seiya y Haruka. Era raro, pues no estaban discutiendo por el triunfo de la azabache. Parecían más bien preocupadas.

- ¿Todo bien, Koto? – Preguntó la rubia, posando una mano sobre la espalda de su amiga. – Llegaste última. –

- Yo la noto algo pálida. – Señaló Seiya, incluyéndose de la conversación.

Makoto asintió, sin aliento, pese a que realmente los ruidos y las voces se escuchaban para ella lejanos y distorsionados. Fue peor cuando levantó la vista y el mundo comenzó a dar vueltas a su alrededor.

Era una locura.

- ¿Te sientes bien? – Preguntó inocentemente Nezu, pero era obvio que la castaña no se encontraba bien. - ¿Quieres agua o algo? –

Quería con urgencia que sus piernas dejaran de temblar o iba a caerse en cualquier momento.

- ¡Makoto! – Se escuchó un grito colectivo.

Ya era tarde.

Makoto se terminó desmayando minutos después de terminada la carrera de 500 metros.


Cuando Makoto recobró el conocimiento, lentamente abrió sus ojos, permitiendo así que su vista se ajustara a la luz ambiente.

Se encontraba recostada sobre una camilla, una delgada sábana la cubría en esos momentos, cortinas blancas rodeaban su lugar de descanso.

¡Conocía este lugar! Esta era la enfermería.

- ¿Qué me ocurrió? ¿Acaso me desmayé? – En su memoria los recuerdos de la carrera de 500 metros estaban más que frescos. Fue una participación desastrosa la suya, pero al menos Seiya ganó y eso le daba los puntos a su equipo. Las cosas se pusieron muy feas una vez acabada la competencia. De allí en más, todo se fue a negro. No recordaba nada.. - ¿Quién me trajo hasta acá? -

El ventanal de la enfermería debe estar abierto, pues una suave brisa se logra colar en la habitación y las cortinas ondulan serenamente a su alrededor. Es un movimiento relajante, Makoto siente que puede caer dormida en cualquier momento, pero un par de voces captan su atención e impiden que caiga en un plácido sueño.

- Realmente se excedió hoy, ¿no crees? – Se trataba de la enfermera Meio. – Tiene un muy mal hábito esta chica. –

¿De quién estaba hablando?

- Es algo que Mako hace algunas veces sin darse cuenta. – La dulce voz de Ami era fácilmente reconocible para la castaña. – Se empuja más allá de sus límites sin pensar en las consecuencias. –

- Bueno, es algo que debe cambiar con urgencia. – Insistió Setsuna. – Te dejo a cargo, debo ir a entregar unos documentos al señor director. Cualquier cosa me envías un mensaje a mi teléfono. –

El silencio volvió a la enfermería hasta que se escuchó abrir y cerrar una puerta. La enfermera Meio seguramente ya se había marchado.

Estaban hablando sobre ella.

Sí, nuevamente fue imprudente y se excedió. Otra vez llevó su físico al extremo, terminando exhausta. De hecho, terminó desmayándose justo luego de una competencia. Makoto era consciente de que a veces podía llegar a ser autodestructiva, pero estaba trabajando para cambiar.

- En mi defensa, apenas dormí un par de horas anoche. Además, no he comido nada. Y es raro, pues en los últimos días esto se ha vuelto en algo muy común. – Makoto esperaba que Ami la estuviera escuchando. – No suelo ser tan débil, soy más resistente… -

Una de las cortinas fue apartada con gran energía, dejando ver a una preocupada Ami de pie frente a la camilla donde se encontraba Makoto. La inquietud que se había plasmado en su rostro se desvaneció de a poco, sus facciones se relajaron considerablemente, pero las lágrimas de todas formas comenzaron a rodar por sus mejillas. No se pudo contener por más tiempo.

- ¡Qué alivio! – La peliazul ignoró cualquier protocolo existente en la enfermería y se lanzó a abrazar a su amiga. Daba igual la incomodidad de estar medio colgando de una camilla, Ami necesitaba este abrazo. - ¡Estaba tan preocupada! –

Una de las cosas que más le molestaba a Makoto era ver llorar o sufrir a Ami. También hacerla preocupar por algo que pudo evitarse de algún modo. Era su culpa que ella estuviera en este estado, se sentía como una verdadera villana de película.

- Disculpa, Ami, no era mi intención preocuparte. - La castaña quería de algún modo hacer sentir mejor a la otra chica. – Soy una gran tonta. –

- No eres una tonta. – Negó fervientemente la peliazul apenas escuchó aquella descalificación. La joven rompió el abrazo y quedó viendo a Makoto directamente a los ojos. Además, no pudo evitar sostener una de sus manos. – Debes aprender a respetar tus límites. Puede que seas muy enérgica y una persona saludable, pero hay un punto en el que debes detenerte y descansar. No pasará nada malo si decides relajarte un poco. –

Makoto le sonrió, dando un firme apretón a las manos de Ami mientras asentía.

- Prometo ser más cuidadosa y no excederme para la próxima. – Mañana sería un largo día de competencias y el resto de la semana estaba plagada con entrenamientos para la final del campeonato, pero Makoto juraba que se iba a cuidar para no terminar como hoy. – Aunque esto seguramente se habría evitado si me hubiera comido tu maravilloso emparedado. –

- ¿No te lo comiste? –

La jugadora negó con la cabeza. – No tuve realmente el tiempo. Cuando te fuiste, justo después se escuchó por el altavoz al maestro Tomoe avisar sobre el comienzo de las competencias. – Makoto tuvo que ir a presentarse para la carrera, así que guardó el regalo de Ami en su bolso. – Me gustaría tener el súper poder de teletransportar cosas, así traería mi bolso hasta acá y me podría comer el emparedado que me hiciste. – Lamentaba tanto no haber podido darle una mordida.

Makoto vio a su amiga abandonar su lado momentáneamente, para luego volver con su bolso deportivo en las manos. La castaña sonrió, sus ojos brillando emocionados.

- ¡Tienes súper poderes…! –

- No, Tennoh vino a dejar tu bolso luego de traerte a la enfermería con ayuda de otras chicas. – La rubia estuvo unos minutos acompañando a su amiga mientras estuvo inconsciente, pero luego tuvo que irse a otra competencia. Haruka le encargó a la peliazul cuidar bien de Makoto antes de partir. – También me pidió que te entregara un recado. – Ami le pasó el bolso a la castaña.

- ¿Un recado de Haruka? – Makoto no se demoró nada en encontrar el emparedado que le había obsequiado su amiga. Le quitó el envoltorio cuidadosamente y le dio una gran mordida. ¡Oh, un Monte Cristo! Estaba delicioso. - ¿Y qué dijo esa tonta ahora? -

- Dijo que te quería muchísimo. –

Makoto se puso roja en tiempo récord. En silencio, mordió nuevamente su sándwich y se llenó la boca, todo con tal de no hablar. La verdad es que no tenía una respuesta para entregar.

- También comentó que planeaba… - Ami dudó si era correcto decir la última parte. – Ya sabes, patear tu… -

- Tranquila, creo que ya entendí. – Era tierno que la otra chica no quisiera decir trasero. – Típica frase de Haruka. – Makoto no pudo evitar reír.

Entonces la castaña se fijó en el peluche extra que ella había hecho la noche anterior. Era un gato. O esa era la forma que Makoto trató de darle. La verdad es que se veía raro, pero para la joven era especial, pues lo hizo pensando en quien tenía en frente en estos momentos.

- Ami… -

La peliazul prestó atención a su amiga, ladeando su cabeza ligeramente con curiosidad mientras le sonreía.

- Tengo un gato en mi bolso. –

La expresión de la otra chica cambió drásticamente al oír aquella frase.

- ¿Un gato? ¿Y todo este tiempo estuvo allí adentro? – Ami ciertamente se preocupó por la salud del animal cuando la castaña asintió. – Pero Mako, eso es peligroso… -

- No, este gato es especial. – Le aseguró para tranquilizarla.

Un par de orejas disparejas aparecieron desde el interior del bolso de Makoto, luego unos ojos de botones, después una boca cosida con hilo. Ami suspiró aliviada, pues el gato era en realidad un peluche. Uno con parches de colores marrones y amarillos, bastante bonito.

- ¿Te asusté? – Makoto había preocupado otra vez a su amiga sin querer. – Perdón, quizás habría sido bueno mencionar que era un peluche desde un principio. – Después la jugadora volvió lucir un lindo rubor. – La verdad es que quiero saber si tú lo deseas adoptar. –

¿Todo este tiempo el peluche fue para ella? Pero Makoto había dicho que era para alguien muy especial. Ami pensó que era para alguna chica que le gustaba a su amiga. Esos detalles suelen ser para alguien que amas.

Las mejillas de la peliazul se tiñeron de carmesí ante esa idea.

- ¡Olvida lo que acabo de decir! – La jugadora se cubrió el rostro con el peluche, muerta de vergüenza. - ¿Quién querría tener un peluche como este? Parece más una rata que un gato…-

- Yo lo quiero. –

Ami había estirado sus manos en dirección a Makoto, esperando por el peluche. Algo insegura, Makoto estiró un brazo y depósito el gato en las seguras manos de la peliazul. La joven lo atrajo hasta su pecho y le entregó un cariñoso abrazo.

- Está muy lindo, Mako. – Dijo Ami alegremente. – Gracias. –

Luego algo ocurrió, algo de segundos.

Ami no supo de dónde sacó el valor, pero de algún lugar tuvo que salir. Quizás de su atolondrado y tímido corazón, ese que siempre se alegraba cuando tenía a su lado a Makoto. La cuestión es que en un momento pestañó, y cuando volvió a abrir los ojos, se encontró entregando un beso en la mejilla de su amiga.

Fue un impulso, uno de amor.

Makoto sintió que se volvió de piedra, y luego que magma ardiente le corría por las venas, quemándola sin piedad. Después se sintió tan fría como un hielo antártico. Fueron mil sensaciones, todo por un simple beso en la mejilla.

- Te dejaré sola por un momento, pero volveré de inmediato. Le debo avisar a Setsuna que despertaste, así no estará preocupada. – Ami abandonó el lado de Makoto cargando su peluche, también un lindo rubor. Su teléfono lo tenía en el maletín que había dejado en el escritorio de la enfermería. – Sé una buena paciente, ya vengo. –

El momento en que la peliazul desapareció detrás de las cortinas blancas, Makoto se deslizó por las sábanas y se hundió entre las almohadas. Quedó descubierta desde la nariz hacia arriba. Con los ojos cerrados, repetía una y otra vez lo que acababa de ocurrir. Era como estar viviendo el más bello de los sueños.

- Un sueño que no quiero que se acabe. – Estar enamorada nunca se sintió tan bien.


Apuesto a que más de alguno anticipó que Makoto se iba a desmayar en este capítulo. ¡Pero apuesto que nadie esperaba un beso! Que pese a ser en la mejilla, sigue siendo un beso.

Nota: Nezu Chuuko es la forma civil de Sailor Iron Mouse. Aunque creo que esto ya lo había aclarado antes. Meh.

Muchas gracias por sus reviews. ¡Suerte!