Capítulo 20: Batalla de titanes.
- Pensé que habías olvidado tu promesa, Makoto. –
Era el segundo y último día del festival deportivo de la preparatoria Azabu. Uno que comenzó algo diferente al primero, pues se inició la jornada de actividades con las presentaciones artísticas de las clases de segundo año. Fueron verdaderos espectáculos que el resto del alumnado disfrutó y aplaudió. Makoto tuvo la oportunidad de ver una faceta de Akane, su compañera de equipo, que desconocía; pues la chica resultó tener una gran aptitud para el baile.
Luego de eso, todo el mundo se dirigió hasta el salón de teatro para presenciar la obra que sería protagonizada por Natsumi Ginga y Taiki Kou. Un relato dramático sobre el romance prohibido entre una princesa y un mercader ambientado en un futuro distópico. La puesta en escena atrajo a una gran cantidad de público, resultando en que la obra fuera todo un éxito.
Y como había prometido, Makoto comentó sobre esta presentación a sus compañeras de salón. No todas asistieron a la obra, pero un buen número la vino a ver, así que en teoría ella cumplió con su palabra.
- Yo no olvido mis promesas, Natsumi. – La obra había acabado hace aproximadamente media hora, así que castaña se hallaba conversando tranquilamente con la otra chica afuera del salón. – Me alegra que todo les haya resultado bien. Nunca había visto una obra de teatro antes, pero esta estuvo muy interesante. –
- Eso es porque nuestro club es muy profesional. – Además de que Natsumi protagonizó la obra. Una obra con ella como la estrella siempre resultaba ser un éxito. – Pero gracias por venir. Se agradece cualquier muestra de apoyo al club y a nuestras obras. –
Alguien entreabrió la puerta del salón y una cabeza se asomó a observar.
- ¿Natsumi? ¿Estás acá afuera? – Taiki finalmente dio con la otra chica. - ¡Aquí estás! Te estaba buscando por todas partes. –
- ¿Ocurre algo, Taiki? –
La castaña se acercó a las otras dos chicas con calma.
- Sí, la maestra Agatsuma quiere hablar con todo el grupo. – La charla después de las obras ya era una costumbre para las integrantes del club de teatro. - ¿Qué tal todo, Kino? ¿Disfrutaste de la obra? –
- ¡Claro que sí! – Para Makoto fue una sorpresa enterarse inicialmente de que Taiki participaría en esta obra, pero luego de analizarlo por un rato, le pareció de lo más obvio. Según Ami, Taiki es una amante de la poesía y literatura. El teatro debe ser ese pasatiempo que complementa sus gustos a la perfección. – Las dos lo hicieron de maravilla. Invítenme para la próxima obra, ¿sí? –
- Por su puesto. – Taiki no se olvidaría de extender una invitación especial para Makoto en una próxima oportunidad. - ¿Oh? Creo que te están esperando, Kino. – La chica apuntó a las espaldas de la jugadora.
Makoto miró por sobre su hombro y se alegró de encontrar a Ami junto a Minako y Usagi, las tres esperando por ella al final del pasillo. El trío saludó desde lejos al otro grupo.
- Acordamos de almorzar juntas. – Comentó la castaña. – Creo que deben tener mucha hambre. –
Makoto se despidió de Natsumi y Taiki. Les volvió a felicitar por su desempeño en la obra una última vez antes de retirarse junto a sus amigas. Las jóvenes se marcharon conversando jovialmente sobre la presentación.
- ¿No piensas entrar, Taiki? –
La mirada de la chica dejó la imagen del grupo, en especial la de cierta peliazul, desviando su atención a Natsumi. Su compañera se le había adelantado, pero se detuvo en la puerta al ver que Taiki no iba junto a ella.
- Sí, ya voy. – Respondió con esa voz serena que poseía. – La maestra se debe estar preguntando en dónde nos metimos. –
Las chicas partieron a buscar sus almuerzos, pues en pocos minutos más daría comienzo una singular actividad que se llevaría a cabo en el patio de la preparatoria, una enorme área verde donde resultaría más cómodo reunirse en grupo.
Hoy, segundo día del festival deportivo, se realizaba el gran almuerzo comunitario.
¡Sí, almuerzo comunitario! Una instancia donde todas las alumnas participaban. Las jóvenes se reunían y formaban verdaderos picnics en el patio de la preparatoria. Las risas y charlas animadas reinaban en este agradable ambiente que se gestaba al aire libre.
Obviamente las chicas aprovecharon la oportunidad para reunirse a almorzar bajo la sombra de aquel árbol que está cerca de la pista de atletismo.
Aparte de su almuerzo, cada una preparó un aperitivo para compartir con el resto. La sorpresa la trajo consigo Makoto, quien se dio el trabajo de preparar el postre para todas. Con esto, la castaña terminó por ganarse el corazón de Minako y Usagi.
Sin embargo, la tranquilidad de este almuerzo se vio interrumpida por la voz de cierta rubia.
- ¿Adivinen quién tiene un jugoso chisme que está dispuesta a compartir con ustedes? – Minako dejó la pregunta colgando en un suspenso que esperaba fuera roto por la curiosidad de las presentes.
Fue una lástima que realmente ninguna le pusiera mucha atención. Usagi parecía más interesada en acabarse la tempura que Makoto había preparado para todas. Y dicha castaña escuchaba atentamente la charla de cierta peliazul, absorta de cualquier cosa que ocurriera a su alrededor.
- ¡Bien, así será entonces! ¡Olvídense de ser de las pocas personas que estén al tanto de la gran sorpresa de este festival deportivo! –
- ¿Gran sorpresa? – Recién en aquel momento sus amigas le prestaron atención a la rubia.
Minako sonrió complacida.
- Vean lo bondadosa que seré con ustedes al compar… -
- Ve al grano, Mina. – Pidió Usagi, interesada en el rumor.
- ¡Qué aburrida! Uno debe armar una historia interesante antes de soltar el chisme. – Eso provocaba más suspenso. – Pero bueno, si tanto desean saber sobre la sorpresa, yo no me puedo negar a ser su informante. –
Las tres chicas aguardaron expectantes a que Minako decidiera hablar.
- Escuché que al final del día, para celebrar el término del festival deportivo de este año, se llevará a cabo un concierto. – Reveló la rubia al grupo. – Dicen también que se hará una fogata. –
El asombro se adueñó de los rostros de las jóvenes.
- ¡Este es, sin duda alguna, el mejor festival deportivo de la historia! – No solo hubo divertidas competencias, comida deliciosa que probar, muchos momentos para compartir con sus amigas, sino que también tendrían la oportunidad de presenciar un concierto en vivo. Para Usagi esto era maravilloso. - ¡No puedo esperar a que caiga la tarde para ver el concier…! –
Minako saltó a cubrirle la boca a su amiga.
- Esto no lo puede saber nadie más, Usa. – Era conocimiento que seguramente debía mantenerse en secreto, pero que por cosas del destino, llegó a manos de ella. – Arruinarías la sorpresa a todas. –
- No creo que lo de la fogata sea cierto. ¿No es un poco peligroso prender fuego dentro de la preparatoria? – Un poco no, era bastante peligroso. Makoto esperaba que alguien estuviera supervisando dicha fogata con un extintor en mano. – Pero un concierto no estaría nada mal. Ya saben, podríamos divertirnos bailando toda la tarde. –
Minako y Usagi voltearon a ver a la castaña con un aire de malicia en sus ojos.
- ¿Y con quién te gustaría bailar a ti, Makoto? – Hablaron con tal sincronía, que Makoto juró escuchar una sola y traviesa voz realizar esa pregunta.
La jugadora afiló sus ojos, poniéndose a la defensiva al instante.
- Ustedes dos quieren ver el mundo arder, ¿verdad? –
El par de rubias no pudo evitar reír.
- ¿Y dónde te enteraste de este rumor, Minako? – Ami pudo haberse sorprendido por la revelación de la rubia, pero hasta no saber la fuente de aquellos rumores, ella lamentablemente no creería en sus dichos. - ¿Lo escuchaste de algún miembro del consejo estudiantil? ¿O de algún maestro? –
Minako dejó de comer por un momento para responder a las dudas de la peliazul.
- Nada de eso. – Admitió ella. – Lo escuché en el baño del segundo piso, el que está junto al laboratorio. –
Eso le quitaba total seriedad y credibilidad al rumor.
- ¡No se rían, yo sí creo que este rumor es cierto! – Minako estaba que botaba humo por sus orejas al ver que Makoto y Usagi se reían a su costa. - ¿Por qué, entonces, tienen un escenario armado justo en medio de la cancha de volleyball? –
- ¿Para anunciar al equipo ganador de este festival? – Sugirió Ami como opción.
- ¡O para que lo use el grupo que cantará hoy! – Lo que dijo la peliazul era el uso más obvio que le podían dar al escenario, pero Minako creía firmemente en que lo habían puesto allí para el concierto. – Y ya, creo que deberían estar agradecidas de mi bondad. Compartí un chisme que me podría costar la vida. –
Makoto y Usagi estallaron en carcajadas, ganándose la furia de Minako. La chica estuvo a segundos de lanzarse sobre el dúo a entregar unos cuantos coscorrones, cuando frente al grupo apareció la gracia y belleza de la presidenta del consejo estudiantil.
- ¡Presidenta Hino! – La rubia canceló su ataque de furia y retrocedió.
Rei venía acompañada de otras dos jóvenes, pero el grupo no reconoció a ninguna como parte del consejo. Todas estaban usando una tenida deportiva, lo cual era algo curioso.
- ¿Hay algún problema, presidenta? – Preguntó Ami.
- No, ninguno. – La azabache apuntó a Makoto. – Solo hemos venido por ella. -
- ¿Vienen por mí? ¿Acaso ya va a comenzar el juego? – Por andar distraída, Makoto olvidó completamente el hecho de que hoy iba a participar en la última competencia del festival deportivo. Estaba tan a gusto compartiendo con sus amigas que olvidó estar pendiente de la hora. - ¡Por favor, esperen a que termine mi almuerzo! –
- No tenemos de otra. – Dijo una de las chicas.
- Sí, esperaremos por ti. – Habló la siguiente.
Makoto quedó viendo a Rei, quien se encogió de hombros y después se cruzó de brazos, volteando a ver a otro lado.
- ¡Gracias! – La castaña se apresuró en acabar con su almuerzo.
Minako obviamente no iba a desaprovechar la oportunidad para conversar, aunque sea por un par de minutos, con Rei. Hasta le ofreció algo para comer mientras aguardaba por Makoto.
- ¿Puedes creer que a mí me negó probar un poco de su pulpo picante, pero a la presidenta se lo está regalando? – Usagi se sentía traicionada. – Esto es favoritismo. –
Al ver el puchero que puso la rubia, Ami decidió ofrecerle algo de su comida para levantar su ánimo.
- Si lo deseas, puedes comerte mi hamburguesa con queso. – Ella ya estaba satisfecha, así que no había problema alguno con que Usagi se quedara con algo de su almuerzo.
- ¡Eres la mejor, Ami! – Usagi iba a recordar este bello gesto por siempre.
- ¿Verdad que lo es? – Makoto ya había terminado de comer y empacó todos los recipientes en la linda bolsa donde siempre los trae. Dicha bolsa se la entregó a Ami, pues había quedado de acuerdo con ella para que se la cuidara mientras participaba de la competencia. – Es un ángel. -
- No digas eso. – La peliazul se había puesto roja debido a la exagerada comparación. – Solo regalé mi hamburguesa, nada más. –
- Pues eso es lo que un ángel haría. – Makoto no pensaba entrar en debate. Nada ni nadie le haría cambiar de idea. – En fin, ya estoy lista. ¡Ya nos podemos ir! –
- Espera un poco… -
La castaña ya había comenzado a caminar, pero se percató de que nadie la acompañaba.
- Aún no me acabo el pulpo. – Rei, también las otras dos chicas que la acompañaban, aún no acababan de probar la comida que les ofreció Minako. – Espera un poco, ¿sí? -
Makoto suspiró. - ¿Para qué me apresuré entonces? –
De haber sabido que se iban a relajar, ella se habría comido su almuerzo con más tranquilidad. Bueno, no había porqué amargarse. Podía conversar con Ami mientras aguardaba.
Esta era quizás la competencia más anticipada por las alumnas, esa que despertaba el verdadero espíritu competitivo de los equipos y que encendía los cánticos en apoyo de quienes participaban: Quemados.
Dos equipos separados en un campo delimitado, dos grupos que debían ir eliminando a los jugadores contrarios haciendo uso de un balón. Destreza, agilidad y cooperación. Un juego que a veces puede convertirse en una verdadera batalla.
- ¿Por qué no me sorprende verte aquí, Kino? –
Hoy era trabajo de Setsuna tomar los datos de las participantes, junto a ella, el maestro Tomoe hacía entrega de las camisetas que debían utilizar las alumnas. Algunas rojas, otras blancas. Makoto y Rei recibirían del mismo color, pues comparten equipo.
- ¿A qué equipo planea alentar hoy, enfermera Meio? – La castaña esperaba que fuera al equipo rojo.
- Lo lamento, pero soy imparcial en estos casos. – No quería favorecer a nadie en específico. Setsuna hoy se limitaría a cumplir con su trabajo y ya. – ¿Y dónde está Ami? Pensé que estaría contigo. –
- Estaba terminando de almorzar cuando me tuve que venir. – Comentó Makoto a la mujer. – Pero dijo que vendría a apoyarme, así que lo más seguro es que pronto estará por acá. –
Rei carraspeó unas cuantas veces.
- Kino, deja de hacer vida social, hay una fila detrás de ti. – La azabache estaba formada después de la otra chica. – Avanza, ¿sí? -
- ¡Ya voy, ya voy! – A veces la presidenta resultaba ser muy molesta cuando se ponía tan mandona. No que Makoto fuera a comentar eso en voz alta alguna vez en su vida. De hacerlo, firmaba su sentencia de muerte. – ¡Nos vemos luego, enfermera Meio! –
- Hasta luego, Kino. – Se despidió Setsuna.
Hoy el juego tendría un tiempo límite de media hora. Si algún equipo quedaba sin integrantes antes de ese tiempo, terminaba el juego. De no ser así, aquel que mantuviera la mayor cantidad de jugadoras en el campo, ganaría. El número máximo de jugadoras sería de diez por lado, incluyendo a una capitana dentro de este número.
- Así que tú serás la capitana del equipo blanco. – Makoto no estaba para nada admirada de toparse frente a frente con un rostro conocido.
Haruka sería la que comandaría a las rivales.
- Dime Koto, ¿quieres que te elimine de las primeras o deseas que te deje para el final? – Siempre tan engreída. – Tendrás el privilegio de escoger solo por ser mi amiga. –
- Hoy no será necesario, pues me encargaré de mandarte fuera del campo lo antes posible. –
La rubia era la mayor arma que poseía el equipo blanco. Otras chicas podían ser un peligro a lo largo del juego, pero solo de vez en cuando. Haruka era una amenaza segura y constante. A cada momento se debe tener cuidado de lo que ella haga o esté pensando en hacer.
- ¿Oh? ¿Presidenta Hino? – Haruka posó sus ojos en Rei. Después levantó una mano y la saludó, sonriéndole de forma amigable. – Usted por ser tan bonita estará a salvo. –
- ¡Deja de coquetear con todo el mundo! – Makoto habría saltado a golpear a su amiga, pero respetaba mucho las líneas de separación del campo y no se quería pasar al lado enemigo. Sí, no comenzaba aún el juego, pero de todas formas se resistía. - ¡A la presidenta se le respeta! –
Rei se limitó a ignorar este extraño intercambio entre amigas.
El maestro Tomoe leyó las reglas para ambos equipos de pie en medio del campo. Una vez acabó, fue en busca del balón con el que se jugaría. Para elegir qué bando comenzaría primero, dejó caer el esférico justo sobre la media línea, y después de unos cuantos botes, éste rodó en dirección izquierda; favoreciendo al equipo blanco.
- ¡Recuerden mantener este juego amistoso! – Recordó Tomoe a las alumnas. – ¡Comiencen! –
Obviamente fue Haruka quien inició los movimientos desde el área rival. La rubia dio un pase a una de sus compañeras, y esa chica decidió entregar a el balón a otra jugadora que estaba alejada en una esquina, quien sorprendió al equipo rojo con un potente lanzamiento.
- ¡Este es mío! – Pero hoy Makoto no planeaba escapar de los tiros, ella los iba a interceptar. - ¡Ahora nos toca a nosotras! –
La castaña compartió el balón, este cambió dos veces más de dueña, hasta que voló de vuelta al lado de las rivales, acertando en una de las chicas del equipo blanco.
Una fuera, quedaban nueve.
Para desgracia del equipo rojo, Haruka se encargó de quemar a dos integrantes de este bando en lo que fueron dos magníficas jugadas de receptar el balón y devolver el lanzamiento de inmediato. Otra más siguió a la dos anteriores, siendo ésta eliminada por otra integrante del equipo blanco.
Makoto estuvo a punto de ser la cuarta en abandonar el campo, pero pudo esquivar el tiro, derrochando agilidad.
- ¡Cuidado! – Pero de vez en cuando, por esas cosas del destino, Makoto terminaba chocando con Rei mientras trataba de escapar de los lanzamientos. - ¿Acaso no miras, Kino? – Gruñó la azabache. - ¡Tenemos un campo enorme para movernos! –
- ¡Lo mismo podría decir yo, presidenta! – Makoto no era de molestarse y gritarle a las personas con frecuencia, pero Rei la tenía a su límite. - ¡Vaya a otro lugar, esta es mi área! –
- ¡No te puedes quedar en un solo…! -
El balón viajó de un lado a otro, cruzando al lado del equipo rojo, dirigido para especialmente alcanzar a la castaña. De no ser por la rápida reacción de Rei, Makoto habría sido quemada. La azabache no esperó para responder y devolver el esférico, eliminando a una contrincante.
- ¡Buena atrapada, presidenta! – Exclamó Haruka. Fue la rubia la que había lanzado ese tiro. - ¡Para la próxima te daré, Koto! –
Makoto agachó la cabeza, molesta.
Era desesperante estar chocando a cada minuto con Rei, peor era que Haruka la tuviera como objetivo de caza.
Doble molestia.
Pero el enojo de la castaña duró poco, pues al escuchar la melodiosa voz de cierta peliazul apoyándola desde el público, sintió un agradable sentimiento expandirse por su pecho. Era un alivio, siempre podía contar con Ami para sentirse mejor.
- ¡Vamos, Mako! – Eran los ánimos que le brindaba su amiga. - ¡Tú puedes! –
Minako y Usagi también estaban presentes, pero ellas obviamente estaban dando su apoyo al equipo blanco.
- ¡Debo concentrarme y jugar! – No era el momento de distraerse molestándose con otras personas.
Pero es más sencillo decir algo que hacerlo. Makoto entendió esto luego de unas cuantas colisiones más con Rei y después de casi haber sido eliminada por los lanzamientos de Haruka en cuatro ocasiones.
Era extraño, pero cada vez que volteaba o intentaba retroceder, Rei estaba allí. La azabache se enojaba, la reprendía por no estar prestando atención al juego. Pero era como estar discutiendo con su sombra, pues se topaba con ella a cada momento.
- ¡Ya entendí! – Solo quedaban Makoto y Rei en el equipo rojo. De alguna forma ellas dos han sobrevivido todo este tiempo. - ¡No es por casualidad! –
La castaña se giró, ignorando al otro equipo, pero encarando a la azabache.
- ¡Me estás usando de escudo! – Recriminó Makoto a la presidenta.
Rei no se inmutó. De hecho, cuando la castaña recibió el impacto de un balón de lleno en la espalda, saltó y lo atrapó antes de que tocara el suelo, salvando nuevamente a su compañera de equipo.
- Sí, esa es mi estrategia. – Admitió la chica con total naturalidad. Lo siguiente que hizo fue lanzar el balón lejos de las manos de sus rivales. El tiro cruzó la línea de fondo del equipo blanco, dándole tiempo para aclarar algunas cosas con Makoto. – Pero debes admitir que ha sido exitosa. Aún estoy en el campo y he eliminado a más chicas que tú. –
Bueno, eso era verdad. Rei había quemado a tres jugadoras del equipo blanco. Makoto apenas llevaba una.
- Si me sigues escudando, yo prometo recoger cada balón que te toque. – La azabache no pensaba dejar que eliminaran a la castaña. – Solo olvídate de que estoy detrás de ti y juega. Eres ágil, atlética, tú puedes encargarte de todo. –
Aún quedaban otras tres rivales por quemar. Una de ellas era Haruka. Su insistencia por querer eliminar a Makoto era un problema, pero si Rei cumplía con su palabra, entonces no corría un peligro mortal.
- ¡Está bien! – Se dio la vuelta, poniendo atención a sus contrincantes. - ¡Cuida de mí y yo cuidaré de ti! –
Era hora de batallar sin miedos y acabar con esto.
Setsuna le había dicho a Makoto que hoy sería imparcial, pero quizás le había mentido tanto a la chica como a sí misma. Pues tras ver el cronómetro y chequear que solo quedaban cinco minutos de juego, la mujer no pudo evitar sentirse nerviosa.
- ¡Vamos, gana ya! – Mentalmente estaba apoyando a Makoto. - ¿Qué estás esperando, Kino? Saca alguna jugada mágica o algo. –
Haruka tenía el balón en su poder.
- ¡Ya vete a descansar, Koto! – La rubia apuntó contra su amiga y lanzó un violento tiro.
Era imposible que la castaña pudiera detener eso, así que se dejó golpear por el esférico. Pero tal y como Rei se lo prometió, la azabache se hizo con el balón antes de que cayera al suelo. Y aprovechando, se encargó de quemar a una rival.
Makoto también se anotó con una eliminación.
Al final, en cosa de minutos, la ventaja pasó a manos del equipo rojo. Quedaban Rei y Makoto contra una solitaria Haruka.
Pero ante la desventaja, Haruka sonreía con seguridad.
- ¿Creen que realmente me podrán ganar? – Era el turno de la rubia para arrojar el balón.
Sin embargo, vino y lo lanzó por un costado del área del equipo rojo.
Les había cedido un lanzamiento a las chicas.
- Adelante, inténtelo. – Fue su atrevida invitación.
Michiru, que hasta el momento estuvo silenciosamente observando el juego desde la ventana de un salón cercano al campo, se puso a reír.
- Está jugando con ellas. – Pensó la joven. – Qué cruel eres, Haruka. –
Makoto y Rei se miraron por eternos segundos, indecisas sobre quién sería la que iba a lanzar.
Podían simplemente dejar pasar el tiempo y ganar por mayoría, pero su espíritu competitivo se los impedía.
- ¡Está bien, lo lanzaré yo! – Fue Rei la que reaccionó antes.
Acto seguido, volteó encarando a Haruka y arremetió contra ella, arrojando el balón contra su cuerpo.
- Son tan predecibles. – La rubia con facilidad atrapó el tiro. Sus ojos se clavaron enseguida en Makoto y apuntó, segura de que iba a acertar y eliminaría a su amiga.
No contó con que Rei seguiría su tiro y dejaría que este la golpeara a ella.
- ¡Ya vete a descansar, Haruka! –
Makoto salvó a Rei, cogiendo el balón en el aire. Aterrizó, se dio nuevamente impulsó y saltó. La castaña se elevó, imitando la postura de alguien que está a punto de hacer una canasta, pero en vez de acertar en un aro; Makoto terminó eliminando a Haruka del juego.
- ¡Es victoria para el equipo rojo! – Anunció Setsuna, sonando más emocionada de lo que a ella le habría gustado. Pero a quién quería engañar, esta victoria la puso muy contenta.
Rei y Makoto obviamente celebraron. Quizás en algún momento del juego estuvieron a punto de enemistarse de por vida, pero supieron dejar las diferencias de lado y cooperar con la otra por el bien del equipo.
- Bueno, supongo que las debo felicitar. – Haruka se acercó a estrechar las manos de las otras dos. – Son un dúo raro, pero funcional. –
- Realmente creí que no lograríamos ganarte, Tennoh. – Admitió Rei mientras trataba de recobrar el aliento.
- Fue divertido jugar a ser enemigas. – Makoto no aceptó la mano de la rubia, ella se lanzó de lleno a abrazarla. - ¡Pero realmente creí que me querías matar, idiota! –
- ¡Pues estoy segura que ese último tiro me dejará alguna clase de moretón! – Reclamó Haruka. - ¡Tú casi me matas! –
Puede que ella no haya participado, pero luego de acabada la competencia, Ami partió a buscar un bebedero para refrescarse un poco y también saciar su sed.
Fue fantástico presenciar tan emocionante juego. Aunque a momentos se sintió preocupada de que las discusiones entre Makoto y Rei escalaran de forma violenta, todo terminó bien entre ambas jóvenes.
Le encantó ver a la castaña jugar, ver cómo se lució con esa jugada final.
- Aunque la presidenta también aportó mucho en el juego. – Fue una agradable sorpresa descubrir lo inteligente y ágil que era Rei. – Makoto y ella podrían ser buenas amigas si alguna vez tienen la oportunidad de conocerse mejor. –
Dejó su bolso y el de su amiga a un lado del bebedero. Abrió la llave y se inclinó para beber, pero al distinguir una sombra de reojo, se levantó enseguida.
Era alta, tenía cabello castaño y le sonrió a la peliazul.
- ¿Taiki? –
- Perdón por molestar. – Se disculpó. – Pero me gustaría charlar contigo sobre un asunto importante. -
Después de una ridícula cantidad de tiempo de estar enojados, este capítulo y yo acordamos llevarnos bien. Él se dejó escribir, yo fui feliz escribiéndolo. Todo está bien.
En serio, odio cuando esto ocurre. Pero adelanté el antepenúltimo y último capítulo, así que el final está asegurado. :D
Muchas gracias por la paciencia y sus reviews, también por leer. ¡Suerte!
PD: Disculpen si quedó algo extenso, me emocioné.
