Disclaimer: Los personajes que reconozcáis le pertenecen a Rick Riordan.
Yo no obtengo beneficio alguno al utilizarlos.
Nota: Este capítulo puede molestar a algunas personas debido a su contenido.
No habrá nada explícito como relaciones, a no ser que la mayoría de lectores lo quiera, pero la siguiente personaje, que me la ha prestado fujoshisuprema77
es hija de Poseidón y Percy.
Si no os gusta o os causa rechazo, podéis esperar a la siguiente actualización.
Un enorme saludo.
Capítulo 84.
Cuando Zeus y Poseidón se acomodaron en sus respectivos tronos como si no se hubieran ausentado durante una hora y media, se dieron cuenta de que los mestizos comían repartidos en largas mesas por familias.
Al dios de los mares se le hincharon las venas del cuello al percatarse de que la mesa de su hijo era la más grande.
Quería matar a todos y cada uno de esos ingratos que se habían atrevido a tocar a su pequeño.
No tenían derecho a hacerlo. ¿Qué se creían? ¿que su hijo era una yegua de cría o algo así?
Les observó a todos comer y charlar mientras reían de algún comentario que alguien decía.
Los que aún no se habían presentado estaban en una mesa aparte cubiertos por la niebla de Hécate.
La miró durante un rato intentando vislumbrar a través de ella, pero lo único que consiguió fue un dolor de cabeza.
Maldijo a la diosa de la magia. A ella le encantaba causarles migraña a los fisgones. Aunque bien mirado, él haría lo mismo o algo incluso peor.
Cuando todos acabaron de comer y reposaron un poco, por fin continuaron las presentaciones.
Ver a la chica que se colocó al centro no mejoró su humor.
Era como Percy pero mucho más bajita. Parecía una muñequita.
Tenía el pelo negro, largo y rizado y sonrió al pensar que sus ojos verdes eran grandes en aquella carita tan pequeña.
Quiso rezar para que la chica no fuese hija de Perseus, pero, ¿A quién le rezaría un dios? ¿A sí mismo? ¿A Zeus? Solo de pensar en eso último le dieron
escalofríos.
Si su hermano menor ya era egocéntrico, no quería ni imaginarse cómo sería si además, los demás dioses le rezaran en busca de ayuda o consejo. Aunque tal vez Atenea se ofendería por no haberla pedido ayuda a ella…
Decidió dejar de pensar en esas cosas porque no tenían sentido alguno y la adolescente iba a hablar o al menos, eso era lo que se suponía que tenía que
hacer sin embargo, parecía como si se le hubiese olvidado como formular palabras.
-Hola. -Comenzó. -Mi nombre es Isabella. Tengo quince años y…
-Vamos Bella. ¿Por qué no dices quiénes son tus padres? -Inquirió María di Angelo con maldad.
-Eso, dilo. A ver qué opinan ahora de… Ese desliz. -Secundó Bianca.
Varias miradas, la cual más fulminante que la anterior, se clavaron en las mellizas.
Ellas no se dieron por enteradas a pesar de que Alya y Edda eran aterradoras juntas.
Noah miró serio a su novio. Sus cuñadas ya le tenían harto.
-¿Pero qué os pasa? -Quiso saber Will. -¿Por qué le habláis así a la chica?
Ellas arrugaron la nariz.
-¿No dices tu apellido porque eres hija de Percy? -Interrogó Annabeth. -Porque déjame decirte que sois clavados.
-Sí, excepto que soy pésima manejando cualquier arma. -Murmuró agachando la cabeza.
-No pasa nada Isabella. Ya te hemos dicho miles de veces que tu eres buena en otras cosas. -Aspen trató de confortarla.
-¿Entonces es verdad que eres hija suya?
-¿Es que no ves el parecido?
-Puede ser descendiente de Poseidón o Tritón. -Discutió Austin.
Bianca tosió o más bien trató de aguantar una carcajada sin éxito.
-Soy una Jackson. -Confesó.
-¿Quién ha sido esta vez? ¡Juro que voy a atravesar con mi tridente al que…
-S soy hija de Percy Jackson y el dios Poseidón. -Dijo en voz baja.
El silencio cayó como una pesada capa en toda la sala.
-Vamos, papá, atraviésate con tu propio tridente. -Se carcajeó Tritón.
-Explícame dónde coño ves tú la gracia. Porque a mi parecer, no tiene ninguna. -Espetó el rey de los mares con furia.
-Oh, pero sí que la tiene. Tanto quejarte de que tus hermanos y sobrinos han tomado a Perseus, y tú no te has contenido de hacerlo. ¿Sabes que en el mundo
mortal eso está mal visto?
Isabella se sintió muy mal. Eso le recordaba a una época que…
-¿Y cómo es que…? -Preguntó Malcolm.
-Seguro que no por inseminación artificial. -Murmuró el heredero del mar ahogando una risita.
-Deja ya los chistes. -Dijo Poseidón entre dientes.
-Pero es que sí que tienen gracia… Al menos para mí. Aunque pensándolo bien, no sé que le habéis visto a ese mocoso.
El rey del mar amenazó a su heredero con su tridente.
-Vale, vale. Ya me callo.
-Haces bien.
En ese momento, desde que le habían dicho por primera vez a Percy que iba a ser padre, se desmayó.
Cuando Chace le despertó, miró a su futura hija con incredulidad y volvió a sentir que se mareaba.
-¿Pero cómo…? -Poseidón no daba crédito.
-Fue a causa de una broma de muy mal gusto entre dioses.
Tanto los mestizos como las deidades cambiaron de forma y también bebieron una poción que te hacía ver a quien más desearas. Pero… Lo malo era que la poción era efectiva cuando se cruzaban dos miradas tras tomarla y las personas con las que se miraron… -Explicó Tailor.
-No ha sido fácil para Bella ser quien es. Drew, María y Bianca a menudo se metían con ella. -Intervino Ashley.
-En una ocasión se pasaron tanto y ella se sintió tan mal, que se escapó. -Contó Blake.
-Tardamos en encontrarla dos semanas. -Se estremeció Nathan.
Varias miradas asesinas se dirigieron a las impertérritas muchachas.
-No nos miréis así. Seguro que vosotros habéis pensado en que era una asquerosidad. -Pero la niña no tiene la culpa. -Les espetó Percy como todo un futuro
padrazo.
Se acercó a su llorosa hija y la abrazó.
-Te quiero a pesar de todo. -Susurró. -Para mí eres como todos tus hermanos. Especial a tu manera, yo lo sé.
-Pero yo… -Comenzó a decir ella.
-Acostarme con Poseidón, (iba a decir con mi padre pero la expresión lo hizo estremecerse), no es sin duda mi sueño, pero ya que te tendré, no voy a hacer
como si nada de esto hubiera pasado. -Acarició su pelo con ternura.
Cuando ella se calmó, la soltó pero se mantuvo cerca.
-Tengo como padrinos a tío Nico y a lady Hestia.
La diosa del hogar se levantó y abrazó a su hermano.
Zeus puso mala cara.
-¿Celoso por no haber sido tu el padrino de Bella? -El dios del mar se burló.
-¿Celoso yo? ¿Por no apadrinar a una semidiosa? -Se carcajeó.
-No hace falta que finjas hermano. Estás rabioso.
-¿Pero ahora que sabe que va a tener una hija con su hijo, no cambiará el futuro para que no ocurra? -Quiso saber María.
-¡No te atrevas a sugerir algo así de nuevo! -Gritó Percy. -El embarazo le tenía más sensible de lo normal.
-Yo solo decía…
-Pues no digas nada. -Espetó -Noah.
Las mellizas miraron a Matt para que las defendiera.
-Esta vez no. Ni ninguna otra vez. -Les dijo el joven con fiereza. -Cortamos por culpa de vuestros prejuicios.
-Oye, Isabella. ¿Tienes pareja? -Preguntó Chris cambiando de tema.
Dos pares de ojos verdemar se clavaron en él con furia.
Como cualquier persona sensata, lo que hizo fue ocultarse tras su novia.
No era ningún cobarde, pero había cosas que era de locos tratar de enfrentar.
-Pues ahora que lo preguntas… Sí, tengo novio. -Se ruborizó.
-Es tan tierna… Dan ganas de cogerle los mofletes.
-Cállate Blake. -Se quejó Isabella.
El mayor infló los carrillos y dejó escapar el aire como una pedorreta.
Su novio le dio un puñetazo en el brazo para que se comportara.
-Bastian… -Le miró con carita de cerbero triste.
-Tan niño… -Suspiró. Pero le dio un beso en los labios.
-Dinos ya quien es tu novio para que podamos matar… Es decir: para que podamos conocerlo y saludarlo como es debido. -Intervino Percy.
-Es Dean Montes.
-¿El hijo de Apolo? ¿En serio? -Refunfuñó Poseidón. -¿No encontraste a otro mejor?
-Teóricamente es mi hermano. -Gruñó Chace.
-Los dioses no tienen ADN. -Resopló Dean.
Isabella dejó que sus familiares discutieran entre ellos.
Se inclinó ante los dioses, le dio un beso en la mejilla a Percy y se acomodó en el regazo de su novio ante las expresiones divertidas de Newt, Dorian,
Carsten, Dirk y Canis.
-Una hija con mi padre. -Gimió Percy con la cara entre las manos. -Después de esto, me creeré cualquier cosa.
