Disclaimer: Los personajes y el universo le pertenecen a Rick Riordan. los que no reconozcáis son míos y algunos de la gente que lee. No obtengo beneficio económico alguno al escribir esto.
Capítulo 86. El accidente de Cameron.
Era un día lluvioso. Cameron, un hijo de Mercurio y una hija de Vulcano estaban en su una búsqueda por petición de Vulcano.
Al parecer, alguien estaba robando chatarra del vertedero del dios de las fraguas y Talos no realizaba su trabajo por alguna razón.
¿Quién mejor para resolver el misterio que un hijo suyo, otro de Mercurio y un legado tanto de Marte como de Plutón?
Los jóvenes tardaron diez días hasta llegar donde la chatarrería del dios herrero se encontraba.
Estaban algo inquietos, pues no se habían topado con ningún monstruo durante todo ese tiempo y eso era preocupante cuanto menos a pesar de que Donnie, el hijo de Mercurio trataba de aligerar el ambiente y asegurar que los monstruos se habían asustado de ellos o que eran demasiado geniales como para encontrarse con seres tartáricos, sí, había utilizado esa palabra que no existe, todos notaban la tensión y tenían malos presentimientos.
Al llegar a la chatarrería, todo estaba demasiado tranquilo.
Johanna, la hija de Vulcano, le pidió a Donnie que cogiera algo y se alejara unos metros y cuando lo hizo, efectivamente, el autómata gigante no se movió.
La chica, decidida, escaló por el coloso metálico que había sido reparado años antes después de que Bianca di Angelo lograra pararlo muriendo en el proceso, y se introdujo en su interior para repararlo.
Estuvieron allí durante horas, Johanna reparando y soldando, y Cameron y Donnie esperando.
Cuando la chica salió del autómata, el caos comenzó.
Hordas de monstruos y más monstruos aparecieron de todas partes rodeándolos rápidamente.
Cuando los mestizos acababan con uno, tres más ocupaban su lugar.
Estuvieron luchando varias horas y cuando creyeron que las cosas no podían empeorar, aparecieron palomas del estínfalo.
Los tres no podían solos con tanto monstruo y supieron con certeza que iban a morir.
Hasta que el lugar se llenó de chicas cabreadas armadas con arcos y flechas y también había cinco muy enfadados lobos.
Canis llevaba siendo un adolescente durante un tiempo. Su padre, había decidido que sus hijos llevasen una vida normal el mayor tiempo posible y su padre gestante había estado de acuerdo.
Él y sus hermanos estaban con las cazadoras y perseguían a unos cuantos monstruos.
Su actitud no era normal y en vez de disparar primero y preguntar después, Thalia, la teniente de las cazadoras decidió esperar.
Y menos mal que lo hicieron.
El joven llevaba sintiendo algo por Cameron durante un tiempo, y al verlo allí, rodeado por monstruos, la ira lo embargó y comenzó a matar monstruos como un loco.
Las palomas, viendo que serían masacradas, decidieron hacer el mayor daño posible y se lanzaron todas contra Zhang.
Sus garras arrancaron piel, carne, músculo y algo de tejido además de dañar para siempre sus ojos.
Cuando Apolo fue llamado de urgencia, no podía creer lo que veía.
Sanó a Zhang lo mejor que pudo, pero incluso él admitió que por un momento pensó que Cameron no sobreviviría.
Su cuerpo quedó con varias cicatrices y sus ojos no pudieron ser salvados.
Canis estuvo a su lado en todo momento incluso cuando el nieto del dios de la guerra le gritaba y le echaba a patadas de su casa.
A pesar de todo, nunca se rindió y ocho meses después, sus esfuerzos dieron frutos cuando Zhang lo besó.
