Disclaimer: Todo lo que reconozcáis le pertenece a Rick Riordan.

Las tramas son mías y algunos personajes son de lectores que me los han prestado.


Capítulo 88.

-¿Por qué tan ansioso, Apolo? -Hermes preguntó curioso.

-No es como si fuera a decírtelo, hermano.

-¿Qué? -El dios de los ladrones parecía ofendido con el hecho de no ser partícipe de la diversión y ansiedad.

-Es que es un secreto. No quiero desvelarlo antes de tiempo.

-¿Pero Apolo. Soy tu bro. Jodemos a los dioses en conjunto. Somos los Fred y George del Olimpo. Solo que vivos y no somos gemelos ni pelirrojos.

-Sacarlos a colación ha sido un punto bajo, Hermes. -El dios del sol se quejó. -Está bien. Te lo diré pero debes guardar silencio al respecto.

Él se acercó al dios del engaño y le susurró algo que le hizo reír a carcajadas. ¿En serio? No puedo esperar.

Zeus estaba furioso. No entendía de qué hablaban y eso le ponía de mal humor.

No es que sonriese mucho habitualmente de todos modos...

Pero él quería saber. Y matar gente. Pero ya que lo segundo no podía hacerlo...

Dichosas moiras y sus reglas...

Annabeth y Park estaban compartiendo opiniones e información sobre el poder del segundo. Éste le explicaba lo que podía hacer y realizaban pruebas.

-Es como ver una película a cámara rápida. -Ella le sonrió tras soltar su mano.

-Y mira ahora. -Él cogió la mano de la hija de Atenea y se concentró.

Carsten en forma de lobo paseaba por el salón de los tronos y tanto Annabeth como Park lo veían a cámara lenta.

-¿Alguna vez has visto como cambian de forma a esta velocidad?

-Claro. -Él contestó. -Me he tomado la libertad de ver muchas cosas.

Ella iba a responderle, cuando alguien más se colocó en el centro de la sala.

Era un chico alto, atlético, llevaba cadenas en los pantalones, varios pendientes y un collar de perro.

Apolo hizo pucheros. Aún no se presentaban los trillizos. Parecía que lo hacían a propósito.

-Hey, Olimpo. ¿Qué tal os va, tíos? Me llamo Leiton. Pero me podéis llamar bro.

Su pelo oscuro le caía en ondas hasta los hombros y el flequillo le tapaba el ojo derecho. El izquierdo se le veía perfectamente y era azul.

-¿De dónde has salido? En serio. Quisiera saberlo.

-Tía. Tus preguntas son estúpidas. Pues ¿de dónde voy a haber salido? De mi padre, claro está.

Thalia no pudo evitar la risa que se le escapó.

-Mi padre divino es Hermes y no habré sacado exactamente sus habilidades más conocidas, pero puedo memorizar cada mapa sea del tipo que sea y nunca me pierdo. Soy como una brújula y GPS todo junto.

-¿Y cuántos años tienes? -Kayla quiso saber.

-ah, sí. Mi edad. Gracias, sister. Pues tengo 16. Soy joven, pero muy maduro y todo eso.

-Claro que joder. Soy un puto mimado de la hostia. Me gusta que mi otro padre me consienta todo el tiempo. Joder. Es un padre legal. Y quien evite a sus propios padres es que anda muy mal de la bola de pelo que tiene sobre el cuello.

Apolo y Hermes se lo estaban pasando de lo lindo con Leiton.

-¿Entonces ahora es cuando dices que tu padre es Percy y que la razón por la cual no has dicho tu apellido se debe a eso? -Connor interrogó.

-Joder, tío. Eres mazo de listo. Pues sí. Precisamente es como tu has dicho, colega.

Percy gimió pero ya no se molestó en cabrearse. No había caso.

Quien sí que se enfadó fue Poseidón que fue tras el dios de los ladrones pero Leiton se interpuso entre ellos.

-Paz, hermanos. La violencia es molesta, ¿sabéis? Ya bastante tenemos todos con los monstruos del mundo.

-¿Estás hablando en serio? -Poseidón no daba crédito.

-Pues claro, viejales. Tu no entiendes pero los tiempos cambian y tal. Ahora a sentarse como seres pacíficos, por favor.

Los dioses obedecieron. La situación era demasiado surrealista.

-Pues bien, tíos. Después de esta interrupción, seguiré hablando. Mis padrinos son Chris Rodríguez y Annabeth Chase.

Los nombrados estrujaron entre sus brazos a Percy.

-Puedo manejar las corrientes de agua, los barcos y entiendo a los caballos. Son los mejores putos animales del jodido mundo. -Leiton sonrió.

-Eso es cierto. -Poseidón estuvo de acuerdo.

-Vivo en el campamento mestizo y a veces duermo en la cabaña 11 y otras en la 3.

-Esa es la mejor de las cabañas. -Percy comentó.

-Lo sé, tío... Papá.

-Entonces, Leiton, ¿tienes pareja? -Chris preguntó.

Se estaba divirtiendo de lo lindo.

-Esa es una pregunta muy personal, bro. Pero te diré que sí. Tengo a mi terroncito de amor. Es Lebron.

-Lebron. -Repitió Malcolm como si eso no le cupiera en la cabeza.

Es que eran tan diferentes...

-Sí. ¿Algún problema? -El hijo de Zeus y Poseidón se levantó.

-No. En absoluto. Solo me sorprendió lo diferentes que sois ambos.

-La diferencia es importante en una relación, tronco. Hace las cosas mazo de interesantes. ¿Sabes?

Percy se levantó a abrazar a Leiton. Era una persona peculiar pero él no era quien para juzgar.

Tyson levantó a Leiton y le hizo girar y la perra del infierno le bañó de babas cuando le lamió

Lebron lo limpió pero no parecía que a Leiton le molestara.

-Eres una perra jodidamente crac, amiga peluda. Te abrazaré una patita. Paz, peluda. Paz, amigos.

Leiton se inclinó ante los dioses y después se acomodó con Lebron en su trono.

-Esto no ha terminado, Hermes. Te espero a la salida. -Poseidón gruñó.

-Eso ha sido tan niños de instituto... -Chace se echó a reír.

-Tio P... Paz...

-Voy a estar en paz cuando te decapite, maldita sea.

El dios de los ladrones ya estaba planeando una ruta de escape. Estaba asustado.

¿Y cómo no estarlo? Poseidón imponía. Mucho.


Nota: ¡Volví! Tras más de medio año sin contenido nuevo, he vuelto.

No tenía planeado a Leiton pero aquí está. Espero os haya gustado. Me he divertido escribiéndolo.