Disclaimer: Los personajes y lo que reconozcáis le pertenece a Rick Riordan.

Los OCs son míos excepto algunos que me han prestado. No obtengo beneficio alguno al escribir este fic.


Nota: Diangelofamilia me ha prestado a estos dos chicos. Muchas gracias.

Espero os gusten.


Capítulo 90.

Estaba siendo un día algo desastroso para algunos. Si hacía unas semanas les dijeran que iban a conocer a sus descendientes, muchos se estarían riendo a mandíbula batiente de aquello. Pero las moiras tenían otras cosas en mente y claro que nadie se esperaba que... Bueno. Fueran a reunirlos a todos ahí en el Olimpo para que; Como si de una actuación teatral propia de los festejos de Dioniso se tratara, decenas de personas e incluso animales que tomaban la forma de seres humanos se presentaran.

Pero eso era lo que ocurría y no podían detenerlo ni querían hacerlo.

A veces cuando algo es aterrador y extraño, también resulta ser fascinante y las personas no pueden dejar de mirar ni aunque quieran.

Por eso habían asistido a tantísimas presentaciones.

Al menos ya se habían acostumbrado y no se sorprendían tanto de los acontecimientos que ocurrían en el salón.


Dos chicos se acomodaron en el centro de la sala que se había convertido en el lugar que servía para que todos vieran a quien se presentaría cada vez.

Los chicos no se parecían, la verdad. Mientras que uno de ellos tenía un pelo de color inusual, negro, blanco y rojo, los ojos blancos sin pupila y su piel era incluso más pálida que la de Nico di Angelo por ejemplo, el otro chico tenía el pelo negro y corto, sonreía con diversión por algo que tal vez solo él comprendía y sus ojos azules brillaban. Su piel bronceaba lo hacía atractivo para muchos y muchas.

El chico pálido solo llevaba un pantalón gris. Su torso lo tenía al descubierto y no llevaba zapatos.

El otro muchacho llevaba puesta una camiseta del campamento mestizo de manga corta, pantalones vaqueros cortos y también iba sin zapatillas.

-¿Te olvidaste de tu camiseta o es que no sabes lo que son? -Un hijo de Hécate preguntó.

El joven le miró sin inmutarse aunque por dentro se sentía incómodo a causa de la atención que estaba recibiendo.

Su compañero le pasó un brazo por los hombros y amplió su sonrisa.

-Aléjate, Acrux. No soy un maldito poste.

-Aw, Antares. Parece que tienes algún problema con mi cercanía.

-Te arrancaré esa mano si no la apartas en dos segundos. Después se la haré comer a Evil.

Al que habían llamado Acrux, el chico con camiseta, se apartó rápidamente.

-Eres sádico, hermano. La última vez tuve que darle vomitivos por un tubo para que mi mano saliese de su cuerpo sin ser digerida. -Se quejó.

Los campistas miraban con ligero horror a los chicos mientras escuchaban la conversación.

-Te advertí. -El otro joven se encogió de hombros.

-¡Mira, Antares! ¡Pero si tenemos audiencia! ¿No te parece asombroso?

-Pues no, la verdad. Preferiría estar en casa planeando mi venganza contra esos idiotas de Hermes.

El dios nombrado frunció el ceño.

-¡Hey!

-Creo que la idea es que os presentéis. No que discutáis como siempre... -Blake comentó.

-Nosotros no discutimos. Nos queremos de forma diferente. Eso es todo. -Dijeron al mismo tiempo.

-Pero ya que insistes... -Acrux continuó. -Yo soy Acrux como supongo que habréis deducido y él es Antares. No os dejéis llevar por su expresión seria y distante. Él es bromista... Aunque sus bromas a menudo acaban siendo...

-Divertidas para mí. -Antares le interrumpió. Eso es lo importante, idiota. No hacer que otros se rían. Para eso ya te tienen a ti.

-Menos mal que te tengo cariño. Si no, pensaría que de verdad me odias.

-No lo he descartado aún. -Antares comentó.

-¿Os importaría continuar? Hay gente a la que no les importan vuestras diferencias estúpidas.

-Vaya, pero si es Tengounpaloenelculo Rey del Olimpo. Mira... No sigo órdenes de nadie. No me gusta ni lo haré. Solo hay dos excepciones. Mis padres. Los demás, para mí tienen importancia nula.

El dios del rayo se levantó muy dispuesto a fulminar al maldito insolente pero fue rápidamente detenido.

-Creo que no es buena idea cabrear a los dioses hasta ese grado. -Acrux se echó a reír.

-A mí me parece que sí lo es. Él no me importa. Ya lo he dicho.

-En fin. Antes de que Antares logre que nos fulminen a ambos, continuaré con la presentación. Ambos somos mellizos. Tenemos diecinueve años y residimos en el campamento mestizo.

-¿Ahora es cuando tengo que decir padrinos, habilidades y esas mierdas, no? -Antares resopló.

-Sí. Pero dioses, anímate. Estamos con estos viejales en su época joven. ¿No te causa curiosidad?

-Ninguna, realmente.

-Creo que tu pareja debería darte más amor. -Acrux parecía reírse de algo privado.

-Nuestros padrinos son Jason Grace y Annabeth Chase los míos, y Leo Valdez y Piper McLean los de Acrux.

Cuando miradas sospechosas se dirijieron, sí, a Percy, él ni se inmutó. Aunque solo los dioses sabían como haría para mantener a tantos niños y cuidarlos además de seguir con misiones para los dioses.

-Ya no es divertido si todos saben quien va a ser nuestro padre. -Acrux se quejó.

Su hermano resopló cuando hubo un afluente de abrazos. De verdad que esto le aburría ya a causa de lo repetitivo que era.

-Vale. Ahora Veamos. Podemos hablar con los caballos, controlamos el agua, tenemos ciertas predicciones de cosas que ocurrirán, pero se nos prohibe decirlo. A veces es bastante horrible porque podríamos... -Acrux suspiró y negó con la cabeza.

Cuando Percy los abrazó a él y a Antares se apoyó cómodamente en él.

-Como ya dije, habría sido mejor que te quedaras ahí. -Thalia se carcajeó.

-Muy graciosa, cara de pino.

-Lo sé, Cabeza de sal.

-¿De nuevo Apolo? -Poseidón dirigió su furia hacia el asustado dios del sol.

Él estaba aún enfurruñado porque los trillizos no se habían presentado. No había derecho. Él quería ver las reacciones... Se estaba planteando muy seriamente ver de antemano los acontecimientos de su futuro para evitar ciertas... Situaciones como ser congelado por el océano Ártico por ejemplo. Siendo dios del sol y todo eso, prefería el clima cálido, muchas gracias.

-Na. Nuestro padre es caos.

-Venga ya. -Poseidón rió nerviosamente.

No podía competir contra ese dios que habitualmente se mantenía al margen de los demás dioses.

-Bien, bien, bien. Maravilloso. Muy bien. -Caos aplaudió desde detrás de un pilar. -Así que mi plan dará resultado.

Percy lo miró. En su vida había visto a ese sujeto.

-Te robé una muestra de esperma, claro. Luego planeaba usarla para engendrar hijos. También con Nico di Angelo y Jason Grace. Me pregunto si habrá tenido resultados favorables. Ah. Y con Leo Valdez. Un usuario del fuego es tentador. Y ya me apetecía tener algunos retoños.

-¡Oiga! ¡Eso es ilegal de tantas maneras... -Jason comenzó.

-Pero eso a mí no me importa, jovencito.

Transformó un taburete en el trono más grande haciendo que Zeus quisiera rechinar los dientes y se sentó.

-Continuad hablando, niños. -Caos ordenó.

-Bien... No sé qué mas... Ah, sí. Yo formo parte de la caza masculina que formaron Lebron y Keanu.

-¿Qué? ¡Pero qué desperdicio! -Afrodita chilló logrando que muchos y muchas se taparan los oídos.

La señorita O'leari gimió debido al estruendo al igual que el perro de Cameron.

-¿Y tú? ¿Te has unido a la caza también? -La diosa le preguntó a Antares.

El joven se encogió de hombros sin dignarse a responder.

-Él tiene una relación romántica. Lo sé, sorprendente. Pero así es. Y nada más y nada menos que con Anteros. Antares y Anteros. Son tiernos y todo. Además mi hermano no parece ni él cuando están juntos. Son tan... Empalagosos...

Acrux recibió un puñetazo por parte de su mellizo.

-¿Y no utilizáis armas? -Un hijo de Ares preguntó incrédulo.

-Tenemos espadas gemelas. -Antares respondió. -Y somos de los mejores.

Acrux y él se sentaron cerca de Caos que se había colocado junto a la extensísima familia Jackson.

-¿Sería considerado infidelidad si mi yo de ahora tuviera algo con Antares Jackson? -Anteros se preguntó en voz alta.

La mayoría de personas negaron pero al semidiós hijo de Caos parecía no importarle eso y le lanzaba miradas furibundas al dios.

-No sin mi permiso o te trocearé. -Declaró.

-Al menos sé que saben valerse por sí mismos. -Percy suspiró.