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La confusión se apoderó de Sasuke mientras recuperaba la conciencia lentamente. Había algo presionado contra su lado derecho, un peso ligero descansaba sobre su pecho y trató de olfatear para identificar la fuente. Su cuerpo no obedecía sus órdenes. No podía ver ya que sus ojos no se abrían o bien estaba demasiado oscuro. Se alarmó cuando trató de levantar la mano hasta su cara y no respondió, era como si ya no estuviera conectada a su cuerpo.
Se concentró en el peso que descansaba sobre su pecho, le resultaba familiar por alguna razón pero no podía entender por qué. Él respiró hondo varias veces y cada una de sus respiraciones le ayudó a descubrir la forma que se mantenía contra él. Pensó que era una mano apoyada sobre su tórax y parte de un brazo. La alegría y el alivio le invadió de repente al imaginar que Naori estaba tocándolo.
Ella estaba bien, pero esa euforia se desvaneció de repente cuando algo siniestro tiró de su mente. Trató de recordar qué provocaba esa horrible emoción, pero su mente estaba empañada. Debía estar drogado. Ellos habían paralizado su cuerpo una vez más, lo que significaba que había peleado contra los técnicos. Los odiaba. Trató de gruñir para demostrar su protesta, pero fracasó.
El miedo llegó después. ¿Qué le habían hecho? El brazo extendido sobre su pecho y el calor presionado contra su costado le aseguraba que estaba vivo y que Naori seguía estando cerca. Las cosas no podían ser tan malas si no la habían apartado de su lado. Los técnicos lo hacían con frecuencia para castigarlo y todas esas veces le preocupó que ella no regresara.
No podía recordar lo que había hecho para provocar su ira. Su mente estaba en blanco. Eso le alarmó más. ¿Cuánto daño le habían hecho? ¿Qué medicamentos habían probando esta vez en su cuerpo? No podía moverse, hablar o incluso usar su nariz para ayudarse a reunir las pistas que determinara su situación.
Estaba atrapado dentro de su propio cuerpo. El terror y la impotencia casi hicieron que entrara en pánico. Era lo peor que le podían hacer. Refrenó sus emociones, se concentró en su respiración y fue capaz de contener el aliento durante unos segundos. Eso era algo. Él simplemente tendría que luchar más contra la nueva droga que habían introducido en su cuerpo. Ya lo había hecho antes y no les permitiría ganar. Naori necesitaba su protección y él tenía la intención de cumplir su promesa de no permitir que los técnicos volvieran hacerle daño otra vez.
La mano sobre su pecho se movió, lánguidamente acarició su piel, mientras su cuerpo se presionaba más fuerte contra el suyo. Parecía como si estuviera estirándose. Algo no estaba bien, pero simplemente no podía adivinar qué. Sus dedos se clavaron un poco en sus músculos, escuchó un suave suspiro y su pelo hizo cosquillas en su hombro cuando ella se acomodó a su lado.
-"Lo hiciste".
La voz de la mujer era suave, desconocida y si él hubiera podido, se habría apartado de ella. Había dormido acurrucada contra su costado y con su mano sobre su tórax. ¿Dónde está Naori? ¿Quién es esta hembra? ¿Por qué ha sido puesta en mi celda?
Sus suaves dedos se deslizaron por su pecho hasta su cuello, se presionaron contra la arteria y se detuvieron. La presión cesó y el colchón debajo de ellos se movió ligeramente cuando ella cambió de postura. Escuchó el suave raspado del metal contra metal y su calor se apartó de su lado para dejar paso a una corriente de aire frío. Una manta volvió a cubrir su cuerpo y ella las remetió meticulosamente por ambos lados. Después sintió una ligera caricia en su mejilla.
-"Tu pulso es constante. Me preocupaba que no pudieras conseguirlo sin las máquinas, pero parece que lo estás haciendo muy bien. Ahora tengo que darte un baño de esponja. Cambiare tu bolsa antes de que te vuelva a insertar el tubo de alimentación. Lo siento, pero tendré que hacerlo hasta que estés lo suficientemente bien como para comer por tu cuenta. Debí haberlo restablecido anoche, pero pensé que ya habías sufrido suficiente al ser trasladado".
La confusión lo desbordó y nada de lo que ella decía tenía sentido. Él luchó para moverse, para abrir sus ojos, pero fue incapaz de hacerlo.
-"Ahora vuelvo. Voy a darme una ducha mientras la cafetera obra su magia." La caricia en su mejilla cesó y sintió un ligero tirón en su pelo, parecía como si ella lo manipulara.
-"Soy insoportable sin un café. Es un secreto. La mayoría de la gente no quiere escuchar que soy una adicta a la cafeína, pero era lo único que me ayudo a sobrevivir en mi residencia. Realmente me pongo de muy mal humor sin no tomo un café". La manta se subió hasta su barbilla, sintió como la remetía y después ella le acarició su pecho a través de las mantas.-"Me daré prisa. Estaré en la otra habitación, ¿de acuerdo? El único baño está aquí abajo. Incluso dejare la puerta abierta. Sé que no te despertaras tan rápidamente, pero siempre puedo desearlo".
Ella dejó de tocarlo pero la escuchó moverse no demasiado lejos. El agua corriendo. Un envase crujiendo. Deseó tener su agudo sentido del olfato, pero parecía que su nariz no funcionaba bien. El silencio siguió hasta volvió a escuchar el agua, el chirrió de algo y luego un clic. El sonido del agua se detuvo. Sasuke luchó para recuperar la movilidad de su cuerpo. Estaba solo y seguramente la hembra desconocida era un técnico. ¿Por qué una de ellos dormiría a mi lado? ¿A qué juego están jugando? ¿Es otro de sus retorcidos juegos para ver mis reacciones? Podía sentir el peso de algo en las muñecas y en los tobillos, se hacia más consciente de su cuerpo a medida que el tiempo pasaba. Le habían atado por las extremidades y yacía de espadas. Tenía que recuperar rápidamente el control.
El agua se detuvo demasiado pronto. No había progresado mucho con su cuerpo, pero había sido capaz de mover su lengua. El proceso era lento pero había sido capaz de sentir el techo de su boca. Movió su dedo meñique. La droga iba desapareciendo poco a poco de su sistema. Su cuerpo la expulsaría completamente, pero necesitaba más tiempo y no estaba seguro de que tuviera demasiado. Ella dijo que quería conectarlo a una máquina. El chirrido sonó de nuevo y ella suspiró suavemente mientras pasaba junto a él.
-"Está bien", dijo en voz alta. -"Me visto y me sirvo una taza de café mientras caliento un poco de agua para darte un baño." Hizo una pausa. -"Mierda. Me acabo de dar cuenta de que tendré que desnudarte. Lo siento mucho, pero tengo que hacerlo. A nadie le gusta estar sucio. Yo sentiré más vergüenza que tú. Confía en mí. Es la única cosa que me supera. Odiaba trabajar en la clínica porque siempre tenía que ver los penes de los hombres. Déjame decirte que no siempre eran lindos". Ella resopló. -"Por supuesto que ese día en la sala de emergencias deberían haberme dado un premio Emmy por actuar con normalidad cuando vi a ese tipo con la polla atascada en el interior de un tubo".
Él la escuchó, ya que era incapaz de hacer otra cosa, mientras ella se movía a su alrededor. Su charla sobre las pollas le sorprendió un poco. Tenía una voz agradable y no le irritaba.
-"Él soltó la peor de las excusas, como si alguien fuera a creer que le había pasado eso accidentalmente. Él dijo que iba caminando desnudo, que tropezó y que cayo sobre la maldita cosa. El tipo sólo era un pervertido que había metido su polla dentro de ese tubo". Ella se echó a reír. -"Por lo menos debería haber usado lubricante". Ella se acercó. -"Deberías haberle oído gritar cuando tuve que, bueno, seguro que no quieres saber donde tuve que clavarle la aguja. Odiarías escucharme hablar sobre ese procedimiento. Fui yo quien lo hizo y todavía me estremezco"
Ella acababa de admitir que había torturado a un hombre. Trató de gruñir para advertirle que se alejara de él mientras ella se acercaba, pero su garganta permanecía en silencio. La rabia se apoderó de él a la vez que le preocupaba que ella planeara hacerle daño.
-"Está bien. Haremos esto juntos". Ella estaba muy cerca. -" Hace más calor ahora que ha salido el sol, así que no creo que vayas a coger un resfriado. Esperaría unas cuantas horas más, pero tengo que restablecer el tubo de alimentación. Has perdido bastante peso". Ella apartó las mantas de su torso y las dejo sobre sus caderas.
El agua goteó sobre él antes de que un paño caliente tocara su cara. Ella frotó cada centímetro de su rostro con mucha delicadeza y se detuvo en su garganta. El paño se fue y escuchó el chapoteo en el agua antes de que regresara. Le lavó el cuello y los hombros.
-" No te preocupes. No has perdido demasiada masa, pero tus costillas están más definidas".-Ella le lavó alli, su vientre y llego a las mantas sobre su regazo.-"Soy una profesional. Esta bien.."
Ella alzo las mantas y él trató de gruñirle de nuevo mientras las deslizaba más abajo. Él podía sentir el aire en sus caderas y supo que no llevaba nada encima, excepto eso que se detuvo sobre sus muslos.
-"Está bien. Dije eso ¿verdad? Esto no está mal. Necesitaba comprobar tu catéter de todos modos".
No podía moverse mientras la hembra limpiaba su piel y se sorprendió cuando sus pequeños dedos ajustaron su polla. Ella estaba tocándole sin guantes y él sintió como su cuerpo respondía al contacto de piel contra piel.
-"¡Mierda!- Apartó la mano rápidamente.-"Supongo que eso es una buena señal. Sasori me dijo que nunca respondías cuando él te hacía esto, pero definitivamente esto es una reacción a los estímulos". Ella parecía nerviosa. -"Todo se ve bien. Todo está seguro aquí y, um, no sé si debería volver a insertar el catéter".
Ella apresuro un poco sus suaves cuidados mientras le lavaba las piernas y le cubrió el regazo con algo ligero y seco. Le hizo cosquillas cuando le lavó con la toalla los pies y entre los dedos de los pies.
-"Tu pie acaba de moverse". La emoción se mostraba en su voz. -"¡No habías hecho eso antes! Tal vez sacarte del Homeland fue una buena cosa después de todo"
El sonido de su respiración le señalo que se había acercado a su cabeza. Su cabello mojado cayó sobre su pecho desnudo cuando se inclinó sobre él. Sus cabellos estaban fríos pero su cálido aliento abanicó su garganta. Ella quitó algo que tenia sobre sus ojos. Tiró de algo que había en su frente y en sus mejillas.
-"¿Sasuke? ¿Puedes oírme? Por favor, abre los ojos. Te quité las almohadillas adhesivas. Estás a salvo. Te han rescatado de Industrias Mercile. Ellos ya no pueden hacerte daño".
¿Qué significa eso? Luchó para verla, pero todo continuaba oscuro.
Unos dedos se posaron sobre su pecho y acarició su piel con suavidad.-"Sólo tienes que despertar. Siento mucho lo que le pasó a tu compañera. Sé que duele, pero tienes que seguir viviendo. Eres joven, fuerte y tienes un futuro brillante. Hay un montón de gente que te ayudara a adaptarte a la vida fuera de las instalaciones de pruebas. Todos nos preocupamos por ti". Hizo una pausa.- "Me preocupo por ti".
¿Qué le pasó a Naori? ¿Por qué dice la hembra que lo siente? El pánico se apoderó de él y empujó la niebla que empañaba su mente. Los recuerdos regresaron como si una puerta mental se hubiera abierto y lo empujaran de vuelta a la realidad.
Naori había muerto. Los seres humanos le habían dado medicamentos que la habían puesto enferma, luego la asesinaron frente a la puerta de su jaula y él no había podido protegerla. Había tenido que ver con impotencia como moría en el suelo, sobre un charco de su propia sangre.
Aullidos de dolor habían desgarrado su garganta mientras había tratado de arrancar los barrotes de la jaula para matar a sus asesinos. Al final se había desmayado a causa del dolor que había sentido al intentar arrancar los barrotes indestructibles. Ella se había ido de su lado para siempre, le había fallado y él se había hundido en el oscuro pozo de la desesperación cuando había perdido la conciencia.
La decepción golpeó a Sakura cuando el macho de las especies no abrió los ojos. Él había movido su pie y su pene había reaccionado cuando le había tocado para revisarle el catéter. Lo contaría como un progreso.
Ella dejó de acariciar su pecho, se echó hacia atrás y alcanzó una toalla para secarle las gotas de agua que había dejado sobre él cuando su cabello se había pegado a su pecho. Su mirada permaneció en su rostro, en busca de cualquier signo de emoción. Ni siquiera vio un simple parpadeo.
-"El que hayas tenido estas reacciones tiene que significar algo", le animó en voz alta y esperaba que su subconsciente registrara su voz.
Ella le habló en voz baja mientras trabajaba para conseguir estabilizarlo. Vació su bolsa de orina, volvió a insertar el tubo de alimentación y le alimentó. La dieta líquida no era suficiente para un hombre de su tamaño, pero al menos lo mantenía con vida y nutrido. Ella tuvo que girarlo sobre su lado, una tarea nada fácil, para limpiar su espalda y cambiar el empapador que tenía bajo sus caderas. Las enfermeras solían hacer las tareas de cuidado personal a los pacientes. Ella no había tenido que hacer nada de esto desde su residencia.
Remetió la manta firmemente alrededor de su cuerpo para mantenerlo caliente. Ella se dio la vuelta para vaciar el agua del cubo que había usado para bañarle en el fregadero. Había llovido durante la noche, pero en este momento brillaba el sol. Parecía que la predicción meteorológica no iba a ser tan lluviosa como había predicho.
La culpa la corroyó un poco mientras mordisqueaba una tostada, daba unos sorbos a su café y se sentaba a la mesa, pensando en su paciente. Su trabajo como médico en el Homeland no iba a durar mucho tiempo después de lo que había echo, pero Sasuke era su prioridad. Sarutobi podía manejar cualquier emergencia. Él podría quejarse de las horas extras pero también tenía la ayuda de unas cuantas especies que se estaban preparando para ser enfermeras. No le sería demasiado difícil cubrir sus turnos.
Apostaría las cinco barras de chocolate que había metido en su maleta a que la ONE estaba buscándola en este preciso momento. Lo único que esperaba era el haber cubierto la huellas lo suficientemente bien como para poder estar al menos una semana con Sasuke. En siete días les llamaría para decirles dónde estaban si él no mejoraba.
Se preguntó lo que harían con ella cuando realizara esa llamada y sus manos temblaron en respuesta. Seria uno de esos momentos en los que esperaba que tuvieran encuenta sus buenas intenciones. No había raptado a Sasuke para hacerle daño. Naruto había rechazado su propuesta, ella sabia que no era exactamente un tratamiento convencional, pero las nuevas especies tampoco eran normales de todos modos. Ellos estaban alterados genéticamente, eran humanos/animales y ella tenía que adaptarse a sus necesidades especiales como su doctora. Sakura lavó su plato, volvió a llenar su taza de café y arrastró una silla hasta la cama en el centro de la habitación. Se sentó, dejó su café sobre la mesa y suspiró.
-"Sera una semana muy larga, ¿verdad?" Sus dientes mordieron su labio inferior pero lo liberó rápidamente, le molestaba tener este hábito que parecía incapaz de abandonar.
-"¿Qué tal si te cuento una historia? No tuve tiempo de comprar un libro, pero me encantaba leer cuando era niña. ¿Has oído la historia de la Bella y la Bestia?". Hizo una pausa, como si estuviera esperando una respuesta que sabia que no llegaría, pero quería fingir que él iba a responderlo. -"Era mi cuento favorito cuando era niña". Su mirada se detuvo en su rostro lleno de cicatrices. Sabía que no era ético sentirse atraída por Sasuke pero no podía evitarlo. -"Aquí va".
Media hora más tarde se detuvo, había extendido la historia tanto como pudo, pero no quería quedarse sin voz. Se apartó de su lado para deshacer su maleta, pero se quedó en el salón. Le tomó el pulso cada pocas horas.
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