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Sasuke era enorme y la tenia inmovilizada bajo su cuerpo. Podría matarla por haberle golpeado. Ella también emitió un sonido, pero sólo fue un suave gemido. El tiempo pareció congelarse mientras esperaba a ver lo que le iba a hacer. El impulso de gritar para pedir ayuda era fuerte.

Sus fosas nasales se dilataron mientras cogía aire por la nariz y dejó caer más peso sobre ella para inmovilizarla. Deslizó una pierna sobre sus muslos para mantenerlos inmovilizados también.

-"Me golpeaste."

Abrió la boca, pero no salió nada. Ella cogió aire cuando su rostro se bajó y su nariz tocó la de ella mientras la miraba a los ojos.

Sakura tenia miedo de moverse. Él acababa de afirmar lo obvio, pero no le estaba atacando. Ella lo contó como una bendición, mientras trataba de encontrar la manera de salir de la complicada situación. Él volvió un poco la cabeza y rompió el contacto visual con ella para mirar su garganta.

Oh dios. ¿Me va morder con esos dientes afilados? Él no era como cualquiera de las nuevas especies que conocía. Sasuke era tan peligroso como Sasori pensaba.

-"Por favor ...", susurró.

Él gruñó suavemente y bajó la cara al hueco de su cuello, su nariz le rozó la garganta. Su aliento caliente le abanicó la piel, ella cerró los ojos cerrados y se quedó muy quieta.

-"¿Sasuke? Lo siento. Tú me enfureciste y asustaste al mismo tiempo. Sólo reaccioné ".

Su nariz remontó hasta su oído y ella se sobresaltó bajo él cuando su lengua húmeda y caliente la lamió. Él inhalo y empujo la cara contra su mejilla para obligarla a inclinar la cabeza a lado. Su largo pelo le hizo cosquillas en el brazo, ella apoyó las manos en su pecho musculoso y trató de empujarlo, pero era como tratar de mover una pared. No podía moverse.

-"¿Sasuke?" le tembló la voz.- "Por favor, deja que me levante. Eres pesado y ya dije que lo sentía. No debería haberte golpeado. "

La punta de su lengua delineó la forma de su oreja. Era una sensación extraña, pero no era desagradable. Él se detuvo.

-"Tú no eres la primera mujer que me golpea", dijo con voz ronca y brusca.- "Mi compañera lo hacia a menudo."

Sakura podía entender eso. Sasuke podía ser un bruto y un matón.

-"Ella a veces se ponía muy irritable."

Cuando abrías la boca y hacías exigencias poco razonables, pensó Sakura, aunque era incapaz de expresar sus pensamientos en voz alta.

El movió la pierna y deslizó su pie bajo tobillo y la cama. Ella jadeó cuando él uso su pie para obligarla a separar las piernas. Él agarro el bajo de su halda, la empujó hacia arriba y con su gran mano cubrió la parte delantera de sus bragas. Ella estaba tan sorprendida que tardó un momento en reaccionar. Sasuke no tuvo el mismo problema. Deslizo sus dedos entre sus bragas y su piel, agarró el material en su mano y de un sólo tirón se las arrancó.

-"Quieta", exigió su voz profunda y sus dientes afilados pellizcaron muy suavemente su oreja durante una fracción de segundo antes de soltarla. -"Voy acariciarte y a calmarte."

Sus ojos se abrieron de par en par y ella trató de volver la cabeza para empujar su rostro, pero él le mordió el lóbulo de la oreja con la suficiente fuerza como para hacer que jadeara. Su gran mano cubrió la curva de su coño y frotó. Ella le empujó fuerte en su pecho, pero él no se movió.

-"¿Qué estás haciendo?" Su voz sonaba tan débil como se sentía.

Aunque tenía una buena suposición. Naruto y Sasori le habían advertido que Sasuke era un macho sano de las nuevas especies. Ellos tenían un fuerte apetito sexual. Una parte de ella siempre había sabido que si se quedaba con él, terminarían haciendo algo más que dormir en su cama. El hecho de que él ya había explorado su cuerpo con sus manos, obviamente con curiosidad, sólo cimentaba esa teoría y ella se había quedado a pesar de ello.

Le soltó la oreja. -"Relájate". Movió la mano, acariciándola. -"Estás tensa y no hay razón para eso. No te voy a montar. Eres demasiado frágil. "

Su mano se movió hacia atrás y adelante, presionando con la fuerza suficiente para dar masajear su clítoris. La rigidez de su cuerpo sólo intensificaba las sensaciones y su agotada mente empezó a calmarse tras comprender que él no les estaba haciendo daño. Su boca volvió a su cuello y la abrió lo suficiente para lamerle. Sus dientes rasparon a los largo de su garganta. No dolía. Ella se estremeció, pero no era de ser frío, ya que su gran cuerpo se sentía caliente contra el suyo.

Todos esos meses observándole, preocupándose por Sasuke, habían hecho que se obsesionara con él. Él no era un extraño. El hecho de que él estuviera sobre ella, con ese sexy pelo que tanto le gustaba tocar, mientras su boca le hacía cosas maravillosas en la garganta, era demasiado excitante. Había tenido sueños salvajes e inapropiados con él tocándola y ahora estaba ocurriendo de verdad. Sabia que podía gritar pidiendo ayuda y que llamaría la atención del oficial estacionado en el pasillo. En su lugar, cerró la boca y trató de relajarse. Sasuke la estaba seduciendo y ella le deseaba. Dejo de empujar su pecho y sólo se aferró a él. Él era muy cálido y firme. Su piel lisa le tentaba a explorar su cuerpo y ella cedió a la tentación.

Sasuke luchó por controlar sus deseos mientras tocaba cuidadosamente a Sakura. Era tan pequeña en comparación con él y se sentía delicada. Él la había empujado demasiado hasta que su temperamento había estallado. Su bofetada todavía hacia que le picara la mejilla mientras su boca saboreaba su piel. El deseo de ver lo que estaba tocando su mano era cada vez más fuerte, pero tenía que mantenerla inmovilizada.

Ella empujaba su pecho, pero no le clavaba las uñas en su carne. Eso significaba que no podía estar demasiado furiosa. Cerró los ojos, escuchando el ritmo de su respiración y supo que estaba consiguiendo que distraerla de su ira. Ella tenía un poco de pelo en su sexo y era suave. Su compañera no había tenido. Su pulgar encontró su clítoris y lo acarició para tranquilizarla más.

Naori siempre había necesitado ser calmada cuando él la había enojado lo suficiente como para querer atacarle. Él no quería discutir con Sakura. Lo mejor era detener su enojo antes de que creciera demasiado y le obligara a luchar contra la nueva especie en el pasillo si ella decidía involucrar a otra persona. Deslizó su lengua por lugares que sabía que la tranquilizarían, a su pareja siempre le había gustado que lamiera su garganta.

Su cuerpo respondió a su tacto y él extendió la humedad de su deseo sobre su clítoris, para facilitar su toque. Sus dedos se clavaron en la pared de su pecho, pero ella no le clavo las uñas. Ella arqueó su espalda e hizo un suave sonido de placer que hizo que su pene se pusiera más duro. La curiosidad pudo más que él y movió su mano lo suficiente para insertar cuidadosamente un dedo dentro de su sexo. Ella estaba muy húmeda.

Empujo su dedo profundamente en su interior y la estrechez de su coño casi le envió al borde.

-"Oh, Dios", susurró.

Él gruñó suavemente en respuesta y empujó su dedo más profundo. Ella estaba caliente, apretada y se sentía tan pequeño como había imaginado. Nunca sería capaz de soportar que la montara. La frustración aumentó pero se recordó que no era suya y que Sakura necesitaba ser tranquilizada.

Retiró el dedo y lo empujo de nuevo en su interior. Su cuerpo se sacudió bajo sus manos y ella deslizó las suyas hasta sus hombros, se agarró a ellos y se dio cuenta de que no era muy fuerte. Le recordó que ella era humana. Él curvó el dedo en los pequeños confines de su coño, buscando el lugar adecuado y supo cuando lo encontró. Ella cogió aire bruscamente. Froto ese punto en su interior mientras su pulgar hacia el mismo movimiento en su clítoris.

Sus pequeñas manos amasando sus hombros se sentían bien. Ella gimió contra su oído y su polla empezó a palpitar dolorosamente. Él balanceó sus caderas hacia atrás y adelante contra su muslo, para frotar ligeramente su eje atrapado dentro de sus pantalones y así aliviar algo de su agonía. Tenía ganas de darle la vuelta, ponerla sobre sus rodillas y montarla por detrás.

Su espalda se arqueó de nuevo mientras se apretaba más contra él. Ella sacó una pierna de debajo de la suya, la envolvió alrededor de su cintura y clavó el talón del pie en su culo a la vez que lo atraía hacia ella. Era una señal de que él había ganado la batalla de voluntades. Ella le estaba dando su consentimiento para que tomara su cuerpo.

Quería gritar de frustración ya que él sabía que no era posible. Su dedo se movió más rápido y aplicó un poco más de presión contra su clítoris, aunque tuvo cuidado, ya que ella no era su clase. Su respiración se volvió entrecortada y sus caderas se mecieron contra su mano mientras él frotaba su pene más fuerte contra su pierna.

Él sintió que su cuerpo se ponía rígido bajo el suyo y apartó la caras de su garganta. Posó sus labios sobre su boca para amortiguar su grito, ya que tenía las manos ocupadas. La forma en la sus paredes vaginales se aferraron alrededor de su dedo era una auténtica tortura. Ella se deshizo bajo él mientras llegaba a su clímax. Los músculos alrededor de su dedo se agitaron fuertemente cuando ella se estremeció por la intensidad de su orgasmo.

Le sorprendió que no gritara. Él había amortiguado sus sonidos para asegurarse de que el oficial no oía nada, pero el miedo se apoderó de él. ¿La había lastimado de alguna manera? Enderezo el dedo dentro de ella y pudo sentir que ella se sentía mucho más relajada tras su liberación. Su cuerpo se quedo flojo bajo el suyo y ella volvió la cabeza, alejándose de sus labios. Ella jadeó suavemente y la curiosidad hizo que la mirase ala cara.

Ella tenía los ojos cerrados y su rostro enrojecido. Él retiró su dedo, poco a poco, de su coño y no pudo resistir la tentación de probarla. Él gimió al segundo que la punta de su dedo tocó su lengua y lo chupó. El sabor de Sakura era demasiado bueno y quería más. Ella no se resistió cuando él cambió de postura y la libero. Bajó un poco, con la intensión de abrirle más los muslos y enterrar su cara entre ellos, pero sus ojos verdes se abrieron de repente y se quedó paralizado. Nunca había visto a nadie mirarlo de esa manera antes.

No había ira en sus ojos, pero tampoco podía identificar esa emoción. Ella solto sus hombros y agarró su cara con las dos manos.

Su mirada bajó hasta su boca cuando sus labios se separaron y esperó a que ella hablara. Tal vez sus palabras le ayudaran a averiguar la extraña y fascinante forma enque lo miraba. Su lengua rosada salio para humedecer sus labios y ella levantó la cabeza a la vez que tiraba de su rostro para cerrar la distancia entre ellos.

Le confundió que ella cerrara los ojos antes de presionar sus labios contra los suyos. Los de ella eran increíblemente suaves, pero no sabía lo que significaba o por qué lo hacia. Le confundió aún más que ella abriera la boca y chupara su labio inferior. No le hizo daño, aunque él estaba preparado para que ella le lastimara con sus dientes como retribución por dominar su cuerpo. Esto era más bien un suave tirón y era agradable.

Sakura le soltó y deslizó su lengua entre sus labios. La sensación de la punta de su lengua tocando sus colmillos hizo que le doliera la polla. Toda su sangre se apresuró a su pene y se dio cuenta de que nunca antes había estado tan duro. Ella inclinó ligeramente su rostro y abarcó más de su boca con la de ella. La sensación de que ella estuviera explorandole tan íntimamente casi le hizo perder el control, aun así, se quedó muy quieto y lo permitió.

De pronto ella se detuvo y se echó hacia atrás, rompiendo el contacto. Abrió los ojos y esta vez si pudo identificar la emoción que vio en ellos, porque era lo mismo que él estaba sintiendo. Confusión.

-"No huyas de esta habitación", dijo con voz ronca y profunda.- "¿Entiendes?" Ella asintió con la cabeza bruscamente.

Sasuke se apartó de ella, se levantó de la cama y corrió hacia el cuarto de baño. Su pene palpitaba dolorosamente y necesitaba alivio, pero no lo haría en la habitación. Al segundo que cerró la puerta entre ellos, abrió la parte delantera de sus pantalones, cerró su mano alrededor de su eje y lo bombeo rápidamente. Presiono la espalda firmemente contra la puerta mientras contenía la respiración para evitar hacer ruidos. Él se corrió violentamente en cuestión de segundos.

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