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Sasuke ignoró la forma en la que Sakura cogío aire bruscamente. Su casa era mucho más grande que su habitación en el centro de Medicina y tenía una gran cantidad de muebles, cosas que le eran extrañas, pero que le resultaron atractivas. Las luces lo llevaron a una habitación, con una pequeña cama y un escritorio. Giró su cuerpo para que cogieran ambos a través de la puerta mientras la apretaba con más fuerza contra él.

-"Es la otra", susurró. -"Esta es mi oficina." alzo una mano y señalo en la otra dirección de la otra puerta que estaba al final del pasillo.

Él observó sus ojos y no vio ira o miedo en ellos mientras se daba la vuelta, para dirigirse al lugar donde ella dormía. Sus fosas nasales se dilataron, pero su esencia estaba en todas partes y era incapaz de usar su sentido del olfato para rastrearlo. La segunda habitación era mucho más grande, con una cama más grande. Se veía más atractiva que la que le habían asignado.

La entrada era un poco estrecha para cruzarla con ella en sus brazos, pero se las arregló para atravesarla sin soltarla, rozando su espalda contra la pared en lugar de la suya. El colchón estaba cubierto por una tela rosa y tenía al menos ocho almohadas apiladas en la parte superior de la misma. Se resistió a la tentación de tirarla sobre ella, ya que no estaba seguro de si sería lo suficientemente suave para amortiguar su caída.

Se sentó con ella en su regazo y el colchón se hundió demasiado bajo él. Él gruñó y la miró a los ojos.- "Algo está mal con la ropa tu cama."

-"¿No te gusta el color?"

-"Ha bajado demasiado con mi peso. ¿Lo he roto? "

Ella sonrió, le gustaba la forma en que sus rasgos se suavizaron. -"Está diseñado de esa manera. Hay suaves almohadillas debajo de ti. "

-"¿Te gusta hundirte en la cama?"

Su expresión debió parecerle graciosa ya que ella se echó a reír. Su pene se endureció más al escuchar el sonido dulce de su risa. Todo lo que quería hacer era arrancarle la ropa, darle la orden de que se pusiera sobre sus manos y rodillas y follarla por detrás. Las advertencias de Suigetsu le impidieron hacerlo. Tenía que tomarse las cosas con calma y aplacar su pasión un poco. Reprimió un gruñido de deseo. La sensación de sus manos amasando suavemente los músculos de sus hombro le obligaron a apretar con fuerza los labios para ocultar sus colmillos.

No quería a ningún otro hombre cerca de Sakura. Su toque era suave, muy diferente a lo que estaba acostumbrado. La idea de que ella estuviera cerca de otro hombre no le gustaba y lucharía contra ellos si alguno intentaba alejarla de él.

-"Eso sí, no te sorprendas si un equipo de seguridad entra en mi casa." se puso seria.-"No luches contra ellos. Están preocupados por tu seguridad. "Ella murmuró en voz baja-" O pensaran que te secuestré de nuevo. "Ella le sonrió. -"Aunque sería más difícil hacerlo ahora que estás despierto." Miró hacia abajo, entre ellos.

Realmente podía sentir su mirada caliente en su polla y esta le palpitaba al saber que le estaba mirando. Observó su rostro para medir su reacción, pero ella no parecía irritada porque quisiera montarla. Recordó que ellas hablaban y hablaban.

-"Creían que era salvaje."

-"No es cierto y se preocuparan cuando se den cuenta de que te has ido. Debería llamarlos, Sasuke ".

A él le gustó que ella saltara en su defensa.- "Suigetsu está fuera", admitió.- "Él me trajo a ti."

-"Oh." Ella se sorprendió y se encontró con su mirada.- "Eso cambia las cosas. Tienes permiso para visitarme ".

Decidió no mencionar que no le habían contado a nadie a dónde iban. Sakura estaba en su regazo, estaba desnuda y él la deseaba. Se centró en su boca.

-"Muéstrame lo del beso."

La lengua de Sakura salió para humedecer sus labios y se tragó otro gruñido. Era difícil tener paciencia cuando él sólo quería inclinarla delante de él. Sólo la idea de agarrar sus caderas para sostenerla en su lugar y entrar en ella, hacía que le doliera la polla. Ella estaría mojada y apretada. Caliente. ¡Mía!

-"Está bien", susurró mientras se volvía un poco más hacia él y ahuecaba las manos en su cara.

Le gustaba que ella le tocara tan íntimamente. Naori nunca le había acariciado y sólo le tocaba la cara, para darle una bofetada o un golpe, cuando estaba enfadada. Su compañera había sido muy cruel cuando estaba furiosa.

-"¿Qué hago?" Se negó a admitir que estaba nervioso pero ansioso al mismo tiempo.

-"Bésame de nuevo. Explora. Te acostumbraras. "

Él arqueó las cejas, pero entonces Sakura cerró los ojos y se apoyó contra él. Sus suaves labios rozaron los suyos. Ella había cerrado los ojos, por lo que él hizo lo mismo. La agradable sensación se intensificó cuando ella inclinó ligeramente la cabeza a un lado para unir sus bocas. Su lengua se deslizó a lo largo de sus labios y él los abrió para ella al recordad la última vez habían iniciado el contacto de esa manera.

Ella sabía a chocolate y él estaba empezando amar ese sabor. Su lengua se deslizó sobre la suya y eso causó que su polla se endureciera más. Quería tirarla sobre la cama, girarla sobre su estomago y levantar su culo en el aire para entrar en su acogedor cuerpo, pero besarse era importante para ella. Empezó a ver que su excitación aumentaba cuando él imitaba lo que le gustaría hacerle en su coño y aceptó lo que ella le ofrecia.

Sus manos desgarraron su camisa por la mitad, pero Sakura no se apartó. Sólo quería sentir su piel, toda ella, cada centímetro. Odiaba todo lo que le prohibía el acceso a cualquier parte de su cuerpo. Un gruñido escapó de él, pero su boca lo amortiguo, cuando una de sus manos ahuecó su pecho. Era suave y flexible, su pezón al instante se puso duro cuando sus dedos lo rozaron.

Deslizo los brazos alrededor de su cabeza y Sakura se levantó de su regazo y rompió el beso que estaba disfrutando. Tenía miedo de que ella le dijera que parara, pero en vez de hacerlo, se volvió para plantar sus rodillas a cada lado de sus caderas y se sentó a horcajadas sobre su regazo. Él ahuecó las manos en las mejillas de su culo y ella lo besó de nuevo. No necesitaba más instrucciones. Él la dominaba con su lengua, disfrutaba de su sabor y de sus respiraciones mezcladas.

Sasuke la necesitaba. Soltó su pecho para agarrar su cintura. Los pantalones delgados que llevaba cedieron fácilmente cuando agarró la cinturilla con sus dedos y tiró. El material se rompió para revelar su piel. Sakura dejo de besarle y jadeó, pero él no se detuvo. No podía. Arrancó toda la tela que le impedía llegar entre sus muslos.

Estaba tan húmeda y acogedora como se había imaginado que estaría antes de que sus dedos trazaran la línea de su sexo. Con sus piernas bien separadas, no tuvo ninguna dificultad en deslizar un dedo dentro de los estrechos confines de su coño. Ella echó la cabeza hacia atrás y gimió.

Él vio la línea de su cuello expuesta. El instinto y la necesidad le golpeo duro. Su boca se posó en ese área, justo debajo de la oreja. Ella no podía ver sus colmillos, pero seguro que los había sentido mientras se habían besando. No la había asustado y esperaba que cuando la mordiera ligeramente no tuviera un efecto adverso.

Sakura arañó su espalda con las uñas, pero se sentía bien. No le hizo sangre o emitió un sonido de advertencia que le indicara que ella quería que se detuviera. Sus piernas se tensaron y ella movió las caderas contra su mano. Los movimientos frotaron su pene contra su vientre firma y el de ella suave y flexible. Su control amenazaba con romperse.

Empujó el dedo dentro de ella más profundo para verificar que estaba preparada para tomarlo. Lo retiró completamente y dibujo su apertura antes de que dejar de tocarla completamente de tocarla con la mano y la boca. Sakura gimió en señal de protesta y bajo la cabeza para mirarle a los ojos sexys.

-"No te detengas".

Nada podía detenerlo ahora. Era suya para tomarla. Agarró sus caderas, no podía hablar. Sentía una necesidad demasiado básica y primitiva. Él sólo actuaba, su instinto se hacia cargo de todo. La levantó y la obligó a soltarlo cuando él le dio la vuelta. Ella no pesaba nada. Él la inclinó sobre la cama, la agarró por la cintura y metió una rodilla entre las suyas, las separó y miró hacia abajo para agarrar su pene.

Reduce la velocidad, se gruñó a sí mismo en silencio. Le costó hasta la última gota de disciplina alinear sus cuerpos para que sus caderas quedaran en posición contra su culo y hacerla tomar cada centímetro de su polla. Él quería enterrarse en su interior.

Ella apoyó las manos sobre la cama, se echó el pelo hacia un lado y lo miró por encima del hombro. No vio miedo en su mirada, confusión tal vez, pero no le exigió que la soltara.

Empujó la corona de su polla contra ella y cerró los ojos cuando se encontró con un poco de resistencia. Bajó un poco sus caderas y empujó de nuevo, con la mano ajustó el ángulo sólo un poquito. Ella lo tomó, lo aceptó, pero estaba muy apretada. Él quería echar la cabeza hacia atrás y aullar. Estaba tan caliente, tan húmeda y se sentía tan bien. Nada de lo que había experimentado antes se podía comparar con Sakura.

Un suave gemido salió de ella y le instó a ir más profundo. Se estaba matando para no follarla rápido y duro, como él quería. Abrió los ojos y miró la curva de su culo. Era perfecto. Él la inmovilizó contra la cama, donde la tenía inclinada y se balanceó hacia atrás y adelante, penetrándola más profundo con cada embestida.

Ella agarró la ropa de la cama de color rosa. No estaba sobre sus manos y rodillas, ya que temía que sus brazos se vendrían abajo cuando perdiera el control y lo perdería en poco tiempo. Cada vez que introducía un centímetro más de su polla, oleadas de puro éxtasis atravesaba su sistema, cada vez que se retiraba, se interrumpía la construcción del orgasmo que derramaría su semilla dentro de ella y la marcaría con su olor.

Sus músculos vaginales se apretaban a su alrededor y su gemidos cada vez eran más altos. Sakura estaba más húmeda, más caliente y él perdió su mente un segundo antes de que sus pelotas se apretaran para advertirle que no podían aguantar más. Echó hacia atrás la cabeza, agarró sus caderas y se dejo llevar por el intenso placer que amenazó con hacerle rugir su satisfacción.

Su polla se hinchó y disparó el semen con tanta fuerza, que casi le dolía y se estremeció a la vez que aminoraba sus movimientos, hasta que se detuvo bloqueado en su interior, porque no quería lastimar a su Sakura. Su coño le apretaba con tanta fuerza que se derrumbó sobre ella, acurrucándose contra su espalda, sentía como sus dos cuerpos se habían unido para ser solo uno.

La conciencia regresó cuando su mente comenzó a despejarse de la bruma inducida al tener sexo con Sakura. Su peso inmovilizaba su pequeño cuerpo contra la cama mientras ambos respiraban con dureza. Le soltó las caderas para levantar su pecho. Ella jadeó, dijo algo que no entendió y se alarmó. ¿La había aplastado?

Ella volvió la cabeza y sus ojos verdes le miraron, en ese momento se dio cuenta de que ella no había llegado. Podía ver claramente la frustración en sus ojos mientras se mordía el labio inferior. La ira se apoderó de él. Él se enderezó unos pocos centímetros, pero la llevo con él, por lo que sus caderas continuaron juntas, ya que sabía que no debía tratar de separar sus cuerpos mientras su hinchazón no disminuyera y deslizó una mano entre el borde del colchón y ella. Sus dedos encontraron su clítoris y lo acarició despacio.

Observó sus ojos mientras deslizaba la yema de su dedo alrededor de su brote sensible y cuando vio que sus pupilas se dilataban al encontrar el punto adecuado, lo frotó con un poco más de presión.

Su coño le apretó con más fuerza y apretó los dientes para atrapar el gemido dentro de su garganta. Tomaría el dulce tormento de estar demasiado sensible hasta que se asegurara de que se había ocupado de ella.

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