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Sakura observó con diversión como Sasuke desayunaba. Él olió la salchicha y su lengua la lamió antes de, cautelosamente, diera un pequeño mordisco. Fijo su oscura mirada en ella mientras masticaba.
-"Te dije que era seguro comerla."
-"Ellos no ponen esto en mi bandeja."
-"Yo lo cociné."
Él arqueó las cejas mientras la estudiaba.- "¿Cómo?"
Su pulgar señalo en dirección a la cocina.- "En la hornilla. allí es donde se calientan y cocina los alimentos ".
Se levantó lentamente. -"Enséñame ahora."
Bebió un sorbo de café, pero no se movió. -"No es así de simple."
Él se sentó de nuevo en su silla, mirándola como si fuera a empezar a sacar conejos de un sombrero o algo así. Ella sonrió mientras sostuvo su mirada.
-"No es mágico ni nada. Son habilidades básicas de la vida. Te dejaré ver como cocino el almuerzo dentro de unas pocas horas. Así es cómo aprendí. Mi mamá me enseñó ".
Ella estudió sus hermosos rasgos. Se veía muy descansado. Tenía el pelo aún mojado. Levantó una mano para apartar de su rosto su propio cabello húmedo. Habían hecho el amor cuando se habían despertado y había conseguido salir de la ducha primero para preparar el desayuno para ambos, huevos revueltos, salchichas y tostadas.
-"¿Cómo fue eso?"
-"¿Aprender a cocinar? Un poco aburrido, la verdad. Yo realmente no quería, pero mi madre insistió en que debía aprender hacerlo. Ahora me alegro ".
-"¿Qué se siente al tener una madre?"
Su humor murió rápidamente, al recordad que él había crecido en el frio ambiente de Industrias Mercile.- "Mis padres eran fenomenales. Permanecieron juntos hasta que llegue a la adolescencia, después se divorciaron. "
-"¿Qué es eso?"
-"Ellos se dieron cuenta de que habían dejado de amarse y decidieron no seguir viviendo juntos. Ambos conocieron a otra gente y volvieron a casarse. Me llevo muy bien con mis padrastros ".
Una expresión de horror arrugó su cara. -"¿Ellos dejaron de vivir juntos y ahora están con otros compañeros?"
-"Sí".
Un gruñido bajo retumbó de él. -"Eso está mal. Los compañeros son para siempre ".
Ella respiró hondo. -"Los seres humanos tienden a divorciarse bastante a menudo. Hace cincuenta años, no lo hacían tanto, pero las cosas se han modernizado en este tiempo.Las personas se distancian y se van si no son felices con su pareja para estar con alguien que hace que su vida sea mejor. "
-"No me dejaras. Tú eres feliz. " Ella se quedó atónita.-"Matare a cualquier hombre que trate de de alejarte de mi."
Ella decidió no perturbarse por la amenaza, ya que sabia que él no era exactamente como los demás hombres. Se alarmaría realmente si eso mismo se lo hubiera dicho un tipo normal. -"Yo no soy tu compañera," le recordó suavemente.
Los ojos oscuros se estrecharon y otro brusco gruñido salió de sus labios entreabiertos.
-"Eres mía".
Había llegado el momento de cambiar de tema.- "¿Qué quieres hacer hoy?" Ella miró a su alrededor.- "Hay muchas cosas que debes aprender. Sé que sabes manejar al dedillo el mando a distancia de la televisión, pero puedo enseñarte a utilizar las otras cosas de mi casa ".
-"¿Por qué?"
-"Se te asignará al edificio de hombres en algún momento. Tendrán que enviarte a alguien para que te enseñe lo básico pero podemos saltarnos eso. Debes aprender a utilizar una aspiradora, una fregona y a hacer la colada. De lo contrario, tendrías una casa desordenada y no dispondrás de ropa limpia ".
-"¿Es importante para ti?"
-"¿Que no vivas en una pocilga? Claro. "Ella dejó su café.- "¿Quieres ser autosuficiente y no depender de los demás?."
-"Conozco ese término, pero yo tengo a ti. "
-"Yo no voy a ser tu sirvienta." Ella se rió mientras se levantaba de su silla y entró en la sala de estar. Su humor murió rápidamente cuando se acordó de que no podría hacer esas cosas por él aunque quisiera.- "Tienes que aprender a cuidar de ti mismo."
-"¿Qué es una sirvienta?" Él la siguió con la gracia de un gato. Su pecho desnudo era impresionante y la única ropa que llevaba, era los pantalones de chándal del día anterior.
-"Es alguien a quien le pagan por hacer el trabajo de casa. Limpian, a veces cocinan y lavan la ropa, si acuerdas ese servicio al contratarla. Yo tenía una antes de mudarme aquí. Trabajaba demasiadas horas y era la única forma de tener mi casa ordenada y limpia. Incluso me hacía los recados "
-"¿Qué es eso?" Él la siguió hasta que ella se encontró acorralada en una esquina.
-"¿Los recados? Um, comprar alimentos y encargarse de las cosas a las que yo no podía ir. No creo que tengas que preocuparte de ir a la tintorería en el Homeland. Yo casi me he olvidado de como se plancha la ropa ".
Él la miró y resopló.
-"¿Qué estás haciendo?"
-"Hueles a comida de nuevo."
-"Tú también. Usaste mi champú y acondicionador. Ahora hueles a vainilla y coco ".
-"Tengo hambre".
-"Acabas de comerte todos los huevos, las salchichas y seis rebanadas de pan tostado. Tengo que pedir más provisiones. Podría hacerte un sándwich o cinco. ¿Tienes mucha hambre?".
Él la sorprendió cuando se puso de rodillas y se a su cintura.- "De ti".
Su ritmo cardíaco se aceleró cuando él acarició su vientre. Sus manos firmes se deslizaron hacia abajo para agarrar el dobladillo de su camisón y lo empujó hacia arriba. Él hizo un sonido de disgusto cuando descubrió sus bragas de color rosa.
-"No me gusta esto. Están en mi camino. "la miró.- "Deja de ponerte ropa innecesaria."
-"Las personas las llevan."
-"Tú no lo harás." extendió una mano para sostener su camisón mientras enganchaba los dedos de la otra mano en la cinturilla de sus bragas y simplemente les dio un fuerte tirón. Se las arrancó.
-"Esas eran caras."
No parecía impresionado cuando las arrojó detrás de él. Ella las vio aterrizar sobre la mesa de café.
-"No están bien hechas".
-"la seda no tiene mucha resistencia contra alguien tan fuerte como tú."
Él agarró la cara interna de su muslo, lo levantó y casi perdió el equilibrio. Ella tuvo que apoyar las palmas de su manos en la pared para mantenerse en pie. Él apoyó la curva de su rodilla sobre su hombro y bajó la cabeza para besar su ombligo. Su lengua cálida lamió su piel de forma brusca. Su respiración se aceleró a medida que cerraba los ojos. Sasuke la excitaba. Sus pezones se tensaron y su respiración se entrecorto cuando frotó la barbilla contra su montículo.
-"Tenemos que ir al dormitorio." Hizo una pausa.- "Aquí. Ahora ".
Ella lo miró cuando él se sentó en sus piernas, levantó más su pierna, hasta que el talón de su pie descansó sobre su hombro y empujó su muslo para tener más acceso a su coño expuesto. Nada pudo detener su gemido cuando él fijó su boca sobre su clítoris.
Agradeció que su espalda estuviera apoyada en la pared y su pierna en el hombro cuando el gruño con fuerza y sintió las vibraciones contra su brote sensible, o de lo contrario se habría desplomado. Su lengua estaba creando un infierno en su sistema. Él no estaba bromeando con eso de que tenia hambre, a juzgar por la forma en que devoraba su coño.
Ella apartó las manos de la pared y deslizó los dedos en su pelo sedoso para mantenerlo contra ella.
Uno de sus dedos la penetró y comenzó a follarla con fuerza, inundandola de un intenso placer. Ella jadeó cuando lo retiro volvió a penetrarla con dos. La sensación de ser estirada hizo que jadeara su nombre. Eso le instó a follarla más rápido con los dos dedos a la vez que su boca y la lengua mamaba frenéticamente su clítoris.
Sakura no podía pensar en nada más que tratar de mantenerse en pie cuando lo único que quería era desplomarse en el suelo. Sus gemidos llenaron la habitación cuando encontró un punto en su coño que la volvía loca y la empujaba al clímax. Ella sabía que se iba a correr fuerte y rápido.
-"Mas despacio", le suplicó.
Él hizo caso omiso de su petición. Sus manos soltaron su pelo y ahueco sus propios pechos, sólo para calmar la sensación de dolor de ellos. Sus dedos atraparon sus pezones endurecidos a través de su camisón y los pellizcó. Esa sensación fue suficiente para enviarla al orgasmo.
-"Mierda", se quedó sin aliento mientras su cuerpo se estremecía y echó la cabeza hacia atrás.
Él apartó su pierna de encima de su hombro y se levantó. Ella se habría derrumbado si él no hubiera enganchado su brazo alrededor de su cintura para levantarla contra su cuerpo. Le resultó difícil mantener los ojos abiertos cuando quería cerrarlos, pero el rostro de Sasuke estaba frente al suyo y su mirada fija en la de ella.
-"Envuélvete a mi alrededor", exigió dureza.
Su cuerpo no respondía, sus manos estaban atrapadas entre sus pechos y todavía ahuecaban sus pechos. Se mareó un poco cuando él giro rápidamente y camino por el pasillo. Entraron en la habitación y la dejó caer sobre la cama.
Sasuke cayó de rodillas, agarró sus pantorrillas, por debajo de sus rodillas y tiró de ella hasta que su culo quedó en el borde de la cama. Sus manos se deslizaron hasta los tobillos, los agarró y levantó ambas piernas para que descansaran en su pecho. Ella miró hacia abajo y le vio bajar sus pantalones para liberar su eje. Cerró sus largos dedos alrededor de su dura polla y la guio en su coño.
La corona de su polla la penetró lentamente y ella gimió. Se agarró al colchón para aferrarse a algo mientras él se enterraba profundamente en su interior. Sus músculos vaginales todavía se contraían por las secuelas del anterior orgasmo. Él soltó su eje y pasó el brazo por encima de sus piernas para mantenerlas contra su pecho. Un gruñido animal salió de él y ella le miró a la cara. Su oscura mirada se estrechó mientras la miraba con una expresión casi dolorosa, dándole un aspecto despiadado.
Sasuke se enfrentaba en una batalla desigual entre el sentido común y su instinto. Las diferencias físicas entre él y Sakura nunca habían sido más evidentes para él. Él quería follarla hasta que sus bolas explotaran y la llenara con su semilla, pero ella era más pequeña que él y estaba a su merced, aunque no mostraba miedo.
Tomó un par de respiraciones profundas para calmar su lujuria. Ella confiaba en que no le haría daño y él haría cualquier cosa para mantener su fe. Su ritmo cardíaco fue desacelerando conforme pasaban los segundos y finalmente recuperó el control. La sensación de su coño apretando su polla, era increíble. Sus músculos lo agarraban con tanta fuerza que le resultaba difícil moverse.
El lento y constante empuje de sus caderas envió oleadas de pura felicidad por todo su cuerpo. Cada movimiento lo acercaba a su liberación, pero se resistió, él quería que durara el mayor tiempo posible. Su calidez resbaladiza, daba la bienvenida en sus profundidades suaves a cada una de las estocadas de su eje. Estaba convencido de que Sakura estaba hecha para él.
Su rostro enrojecido y sus suaves gemidos lo instaba a seguir follandola. No quería parar. Nunca. Mía. Esa afirmación se repetía una y otra vez en su mente mientras apretaba los dientes y luchaba para mantener a raya su liberación. Movió las caderas para cambiar el angulo de su polla y sus gemidos sonaron más fuertes. Sus músculos setensaron a su alrededor hasta que casi le hacían daño y pudo sentir cómo se humedecía más.
Sasuke echó la cabeza hacia atrás y dejó de luchar contra lo inevitable cuando empezó a correrse. Su cuerpo se estremeció por la fuerza del mismo y relajó el control sobre sus muslos, los separó y se desplomó sobre ella, inmovilizándola bajo de él. Su polla se hinchó y su semen parecía como si no pudiera salir de sus bolas lo suficientemente rápido. Frenó la molienda de sus caderas hasta que se detuvo completamente.
Sakura jadeó contra su cuello mientras él se apoyaba en sus brazos para no aplastarla. La sensación de sus piernas envueltas alrededor de sus caderas le hizo sentir una gran satisfacción. Ella se aferraba a él en lugar de intentar poner distancia entre ellos. Sus manos estaban envueltas alrededor de sus bíceps para retenerlo allí. Nada pudo evitar la sonrisa de satisfacción que curvo sus labios. Ella sabía que le pertenecía. Llevaría a su Sakura al edificio de hombres cuando le dejaran salir del centro medico. Viviría con él.
Observó su habitación mientras recuperaba el aliento y la hinchazón bajaba. Ella había dicho que perdería su casa cuando las nuevas especies decidieran sustituirla con otro médico, pero eso no era cierto. Ella siempre tendría un lugar para dormir, con él.
La preocupación afloró al contemplar su futuro desconocido. Suigetsu había dicho que le darían un trabajo en la comunidad. No tenia verdaderas habilidades, aparte de sobrevivir y luchar contra los humanos. Los habitantes del Homeland eran supuestamente amables y no enemigos. Su atención se centró en Sakura, su respiración ahora era más tranquila, pero seguía con los ojos cerrados. Ella no era alguien que pudiera hacerle daño, por lo que estaba dispuesto a creer que no todos ellos eran malos o crueles. Ella había arriesgado su vida y trabajo para salvarlo. Nadie que hubiera conocido en Mercile habría hecho nada para ayudarle.
Sus ojos se abrieron.- "Hola."
Ella le hacía feliz. -"Yo no me muevo. Me gusta tenerte debajo de mí. "
Sus dedos acariciaron sus brazos.- "No me estoy quejando." Ella se echó a reír. -"Me gustas sobre mí. No me has montado por detrás ".
La miró orgulloso. -"Me gusta mirarte a los ojos mientras estoy dentro de ti y de esta forma podía hacer eso. En esta posición tampoco necesitas fuerza para sostener tu peso".
Parte de su alegría se desvaneció cuando los recuerdos de su pasado destellaron en su mente. Naori nunca le había mirado como Sakura o le había permitido acercarse a ella. Ella habría luchado con él en este momento para poner espacio entre ellos, a pesar del dolor que habría ocasionado el hecho de separar sus cuerpos antes de que la hinchazón bajara. Nunca había entendido por qué ella se había resistido a ser su compañera hasta que había conocido a la hembra humana.
¿Así de fuerte era el vínculo que Naori hizo con el otro macho? ¿Por eso odiaba que estuviéramos juntos? Él no querría que otra mujer que no fuera Sakura cuidara de él. Se resistiría a ella y se enojaría si estuvieran encerrados juntos en una jaula, forzados a aparearse. Naori sentía rabia y ahora comprendía el por qué. No había sido aversión personal hacia él, más bien fue porque no le habían permitido estar con el hombre que había elegido.
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