¡Hola a todos y muchas gracias por su apoyo!
Mil gracias por sus mensajes de aliento, me da mucho gusto que esta historia esté siendo de su agrado, perdón por la tardanza, eso digo siempre, pero la vida diaria lamentablemente no te da espacio para dedicarte enteramente a escribir; trataré de actualizar pronto, pero si no lo logro pido perdón de nuevo.
Quizás haya cosas que les causen duda o conflicto en la trama, al final explico algunas y advierto, que este capítulo contiene sexo explícito, y también es un capítulo largo.
Sin más por el momento, espero que disfruten este capítulo.
Capítulo 3.
Ignorando por completo que eran seguidos con la mirada por dos curiosas compañeras de clase, Adrien y Chloe salieron del colegio; mientras la rubia iba tomada del brazo del modelo y hablaba de un sinfín de cosas, el chico de ojos esmeraldas no dejaba de pensar en lo ocurrido en el debate. Jamás se habría imaginado que Marinette, una de sus primeras amigas pensara de manera tan…varias y fuertes palabras se le ofrecían para completar su observación, pero no quería usarlas, por muy disgustado que estuviera con ellas no le parecía lo correcto, pues a fin de cuentas la chica no sabía que lo estaba ofendiendo; que él también era bisexual. Aunque quizás ese era un buen motivo para ser más cuidadosa con sus puntos de vista, pensaba, una sacudida a su brazo llamó su atención.
¡Adrien!— Chloe volvió a llamarlo.
¡¿Eh?! ¿Sí?
Te estoy hablando desde hace rato y tú ni siquiera me estás escuchando ¿Qué te sucede?
Disculpa, yo estaba…
Pensando en lo que dijo la tonta de Dupain-Cheng ¿Verdad?— el rubio no lo negó. — No prestes atención a lo que dijo esa sonsa. — Adrien la miró de manera reprobatoria. — ¡¿Qué?! Es la verdad.
Mejor dime — Adrien cambió el tema. — ¿Cómo fue que ganaste este debate? Porque hasta donde yo sé, sólo abres los libros por error. — Chloe no se vio muy complacida con esta observación.
Ja, ja, ¿Ahora eres comediante?— el joven modelo sonrió. — Para tu información, en este mundo solo hay dos personas además de ti, a las que les presto verdadera atención — esto interesó a Adrien. — Uno es Jean Claude, mi estilista y la otra es Simone, mi ginecóloga. — el chico rió ante esto.
¡¿En serio preguntaste a una ginecóloga para hacer tu tarea?!— preguntaba sorprendido.
¡Claro que no! hacía tiempo que ya habíamos hablado, yo sólo busqué lo que faltaba en internet — Adrien la vio confundido.
¿Incluso todo sobre otras orientaciones?
¡En especial sobre otras orientaciones!— el joven no parecía comprender. — Hace años pregunté a Simone por ti.
¡¿Por mí?!
¡Sí! Quería saber si se podía gustar de hombres y mujeres al mismo tiempo y ella me ayudó a comprenderte mejor. — Adrien sonrió agradecido. — Ahora bien ¡Ya tengo todo listo para esta noche! — reveló con voz cantarina cambiando el tema drásticamente.
¡¿Ah sí?!— la imitó Adrien consiguiendo un ligero empujón.
¡Sí! Después del teatro, iremos a cenar y luego a divertirnos.
¿En el hotel?
¡Así es!— la limusina de los Agreste llegó estacionándose frente a ambos chicos.
En tu alcoba.
Como siempre — Adrien sonrió complacido ante la idea, pero…
Chloe; sabes muy bien que siempre termino cansado después de la función, no creo que te sea una grata compañía esta noche.
¡Ay por favor! No me importa si solo te quedas dormido en mi cama — aseguraba comenzando a arreglarle el cuello de la camisa — Lo que quiero es que estés conmigo, en mi cuarto, toda la noche, juntos; y ya mañana temprano terminaremos lo que quede inconcluso hoy — fue en este preciso momento cuando Marinette y Alya se acercaron más a la puerta del colegio y vieron que ambos chicos reían cómplices de una futura travesura.
¿Qué estarán diciendo?— preguntaba la pelinegra a su amiga llena de angustia al ver como el amor de su vida y la persona más desagradable de la escuela reían juntos para luego despedirse y marcharse cada uno en su respectivo auto. — ¿En qué habrán quedado?— Alya la miró molesta. — ¿Acaso se verán esta noche?
¡¿Es lo único que te importa?!— Marinette la miró confundida. — ¡Tienes un serio problema encima y parece que no te importa!— la repostera continuó viéndola sin comprender. — Lo que dijiste en la clase ¡¿Cómo piensas contentarte con todos?!
¡¿Pero qué tonterías estás diciendo?! Yo no estoy enojada con nuestros compañeros de clase.
¡Pero ellos contigo sí! Así qué ¿Cómo piensas hacer para…?— Marinette la ignoró y comenzó a bajar las escaleras.
Nos vemos luego — dijo sin fuerzas y sin esperar una respuesta se retiró rumbo a su casa apenas cruzando la calle; había mucho en qué pensar y no había espacio en su cabeza para todo lo que su mejor amiga tenía que recriminarle.
¡Hablaremos más tarde!— la sentenció la bloguera para luego ir tras su novio en busca de información.
Mientras la chica caminaba no dejaba de pensar en lo que acababa de pasar frente a sus narices. El niño más importante de su joven y tierna existencia estaba citándose con la arpía más detestable y antipática nacida en la ciudad del amor ¡No era posible!
Marinette — la llamaba su kwami desde su bolso.
Y lo peor no terminaba ahí; al parecer algo había dicho o hecho para que el hombre de su vida la mirara de manera tan disgustada ¿Disgustada? No, furiosa al parecer. No lo comprendía ¿Acaso era porque había alguien que le importaba que fuera bisexual? Si es así, entonces debería disculparse, aunque en realidad no lo sabía ¿Pero no saberlo le daba el derecho a decir lo que piensa y ofender sin pretenderlo a alguien?
Marinette — volvía a llamarla Tikki sin que su protegida la escuchara siquiera.
Quizás sí deba disculparse, y dejar bien en claro que no quería ofender a esa persona que estuviera él defendiendo y aprovechar también para preguntarle quién es y por qué la defiende tanto. Se ilusionaba llegando a la parada y esperando la luz verde del semáforo. En vista que no había nadie, la pequeña criatura roja y negra volvió a llamarla.
¡Marinette!
¡¿Eh?!— al fin la escucharon. — ¿Qué sucede Tikki?
Alya te estaba preguntando sobre lo que harías para que tus compañeros no estuvieran enojados contigo.
¿Ah, sí?
¡Sí! y te fuiste sin decirle nada ¿Cómo piensas resolver lo que dijiste en clase?— la luz verde apareció y empezó cruzar la calle.
¿Escuchaste que Adrien y Chloe quedaron en verse esta noche?— la pequeña criatura mágica acaba de descubrir lo único que su protegida tenía en la mente.
Marinette.
Creo que Chloe dijo que iría a verlo al teatro ¡¿Pero cómo?! Los boletos para la obra están agotados.
Marinette — la volvió a llamar sin éxito.
¡¿Cómo haría para conseguirlos?!
Marinette.
Seguro que es gracias a su padre ¡El muy corrupto!— rumiaba su coraje. — ¡Aacchh! ¡La tiene taaan consentida! Sabrá el cielo a quién diablos le habrán quitado su lugar solo para que ella fuera hoy.
¡Marinette!
¡Ay, qué!— al fin la pequeña criatura mágica consiguió de nuevo su atención.
Eso no es lo importante.
¡¿Cómo no va a ser importante?!— expresó la joven repostera. — Adrien tiene una reunión con Chloe después de su obra y no me gusta que estén juntos porque esa resbalosa es capaz de todo; no he podido reunir el dinero suficiente para comprar un boleto para su obra y seré la única en toda Francia que no lo vaya a ver al teatro — esto último lo dijo con tristeza, algo que Tikki no compartió.
Marinette, tienes que ordenar tus prioridades.
¿A qué te refieres?
A que lo realmente importante ahora es lo que ocurrió en el salón de clases esta tarde.
¿Otra vez con eso?
¡Sí! ¿Cómo piensas disculparte con tus compañeros?
¡¿Disculparme por qué?! No creo haber hecho nada malo — aseguró a unos pasos de la puerta de la panadería.
¡Dijiste que la bisexualidad no existe e hiciste enfadar a todos!
¡Pero es lo que vi en internet!
¡Pero no es verdad!
¿Qué dices?
Me refiero a que lo que viste no es cierto, la bisexualidad existe desde el principio de los siglos; es posible amar a dos géneros a la vez.
¡¿Pero cómo?!— comenzó a cuestionarla antes de entrar a la tienda. — Yo no podría sentir atracción alguna por una chica ¿Cómo alguien puede amar a una persona del sexo contrario y a otra del propio a la vez sin ser homosexual?— La pequeña kwami con toda la paciencia posible explicó.
Cada persona es diferente y única, lo que a unos les parece descabellado como escalar la montaña más alta, para otros es la meta de su vida, lo mismo ocurre en la sexualidad; para unos es un tabú, otros la viven más abiertamente. El sentimiento no es el mismo en cada individuo.
Pero sentir atracción por un hombre y una mujer a la vez, es algo que no puedo comprender.
Que no lo entiendas no significa que no exista o esté mal. Antes que cualquier cosa, se debe respetar las diferencias de los demás.
Supongo. — admitía la repostera con la mano en la perilla. — Pero no me gusta para nada la idea de que alguien ande flirteando con un sexo y luego con el otro; está mal y es peligroso — finalizó la conversación con Tikki al abrir la puerta y obligándola a esconderse.
¡Hola cariño!— saludó alegre su madre luego de dar el cambio a una clienta. — ¿Cómo estuvo tú día?
Mal — respondió la joven sin ganas al tiempo que esquivaba a la compradora que iba saliendo con su bolsa de baguettes. — Perdí el debate.
¿Cómo fue eso posible? Hasta ahora siempre habías ganado.
El tema fue sobre sexualidad y la mayoría estuvo en contra de mis ideas — explicó tomando un par de galletas con chispas de chocolate y luego avanzando rumbo al piso superior.
Oh, qué pena. — dijo sin mucho interés en el asunto la mujer mayor. — ¡Espera! — la chica volvió en sus pasos. — La señora Chamack te envió esto con un ayudante. — con una gran sonrisa en los labios Marinette recibió un pequeño sobre amarillo.
¡Al fin!
¿Es lo que te debía por cuidar a Manon?
¡Sí!— la joven abrió el sobre con ansiedad, solo para encontrarse con. — ¿Doce euros?— Buscó si había quedado algo en el sobre. — Pensé que sería más.
No, creo que solo fueron seis horas las que trabajaste cuidando a su hija esta semana.
¡Por todos los cielos! Así jamás podré ir al teatro — la mujer de ascendencia china la vio con pena, pues no había forma de ayudarla a cumplir ese capricho; la familia completa dependía de la panadería y no había una segunda entrada de dinero por lo que no podían darle el gusto a su querida niña.
Lo siento mucho cariño, pero el boleto que quieres es muy caro.
Tomaremos este espacio prestado para dar una idea a los lectores del porque la chica de coletas no ha podido comprar una entrada al teatro. Pues verán, como ya se había dicho, toda la familia Dupain-cheng depende totalmente de la panadería, no hay más entradas de dinero y la joven para sus gastos recibe de sus padres unos 10 euros por semana, esto junto a lo que gana con su trabajo de niñera, dos euros por hora, ya hacen más de 20 euros.
Ahora bien, un boleto para el cine les cuesta a nuestros protagonistas entre 15 y 50 euros; dependiendo el tipo de sala, ya saben, 2D, 3D IMAX, etc. Y eso sin contar las golosinas y el transporte. Un boleto de teatro, el más barato de todos está en unos 110 euros cada uno; y esos son los que por supuesto, están en los pisos más altos. Los de luneta o los ubicados frente al escenario, rebasan los 1000 euros cada uno; y ni hablar de la reventa; ahí consigues todo al doble o triple de su precio dependiendo la demanda, y uno de esos es el que la chica de traje de Catarina desea, pues quiere verlo de cerca y sueña que Adrien la verá también, acompañándolo en el evento más importante de su vida. Pero hasta ahora todo se ha quedado sólo en sueños. Así que volvamos al fic.
¿Qué sucede?— preguntó el padre trayendo una nueva bandeja de croissants.
Es el asunto del teatro.
¡¿De nuevo?! Te conseguimos la película, creí que el DVD sería suficiente.
Pero en esa película no sale Adrien — ambos padres suspiraron derrotados.
¡Adrien, Adrien, Adrien!— exclamó Tom dejando la charola en el mostrador. — Te juro que ya sueño a ese niño — ambas mujeres lo ignoraron.
Podrías haberlo visto hace tiempo si hubieras aceptado comprar un boleto de tercer piso — le recordó la madre a su hija. — Pero estás empeñada en conseguir uno de los que están justo frente al escenario, no podemos darnos el lujo de pagar algo así — los ojos de la chica se cristalizaron.
Lo sé — admitió para luego retirarse en silencio a su recámara, dejando las galletas junto a su computadora para que Tikki comiera.
Lo siento mucho Marinette — expresó la criatura mágica ya sentada frente a su comida. — Sé lo mucho que quieres ver esa obra — la repostera se calzó unas cómodas pantuflas rosas y se sentó frente al computador para buscar algo que la distrajera en sus vídeos favoritos de youtube. — Tus padres dijeron que podrían ayudarte a completar el boleto del tercer piso ¿Por qué no lo aceptas?
Porque son los asientos que están hasta arriba y con mi suerte, seguro me tocaría bien pegada a la pared; ahí no vería nada.
¡Creo que estás exagerando! Esos lugares son tan buenos como cualquiera, podrías ver la obra sin problemas.
¡No! Yo quiero verlo sólo a él, abajo y de frente — repetía encaprichada. — Además esos boletos también están agotados — era imposible hacerla cambiar de parecer, por lo que Tikki suspiró resignada y mejor empezó a comer sus galletas mientras la humana buscaba en su menú de vídeos favoritos; los cuales por cierto, en su mayoría tenían que ver con Adrien y su trabajo en las pasarelas, en entrevistas para televisión, magazines y collages de imágenes con fondo musical etc. — Dicen que está estupendo en esa obra — compartió con su kwami para luego dar click a una promoción para televisión de Billie Elliot el musical. El primero en aparecer en la pantalla fue Alec, el presentador.
Billy Elliot es la historia de un niño británico que desea convertirse en bailarín profesional de ballet — iniciaba la introducción el hombre moreno y calvo de la televisora francesa. — La trama se desarrolla en la huelga de mineros de 1984-1985. Con el talento de Elton Jhon en la música, Billie Elliot, el musical ha arrasado en taquillas y premios desde su estreno en Londres. — Marinette se saltó todo lo anterior hasta llegar a lo que en verdad le importaba.
Adrien Agreste, nuestra pequeña estrella, interpreta al protagonista de esta sensacional historia — continuaba el entrevistador ahora sentado junto al joven de ojos esmeraldas, quien llevaba puesta la ropa del personaje; una camisa blanca con líneas azules atravesando el pecho y un pantalón de mezclilla azul. — Un joven especial interpretando a otro joven especial — iniciaba la entrevista haciendo reír al chico. — ¡¿Cómo es la vida tan injusta?! No solo eres el modelo juvenil más popular y atractivo de toda Francia, eres el rostro principal de la casa de modas más importante del continente, apareces en las portadas de las revistas más trascendentales de Europa y ahora nos sorprendes como actor, bailarín y cantante ¡¿Hay algo más que no sepamos de ti?!— el niño pareció pensarlo un momento.
Sé tocar el piano — Alec fingió que le explotaba la cabeza haciendo que el niño riera divertido.
¡¿No es un encanto?!— Adrien volvió a reír. — ¡Que me pongan diez para llevar! Si los encuentran — ordenaba de frente a la cámara. — Dinos Ady ¿Cómo te sientes trabajando en uno de los musicales más importantes de todos los tiempos?
Estoy más que encantado de poder ser parte de esta obra — respondía. — Es una de mis favoritas, Billie y yo tenemos mucho en común y me alegra tener la oportunidad de interpretarlo.
¿Ya has estado en el escenario a temprana edad, verdad?
¡Sí! Inicié precisamente en esta obra, en Londres, haciendo al pequeño niño con el que se abre el telón.
¡Ya sé de cuál hablas!
Y poco a poco fui apareciendo en otras haciendo pequeños papeles hasta que pude interpretar a Gavroche en los miserables.
Y ahora tienes tú primer protagónico — señaló el locutor. — Billie es un personaje muy exigente, ya que debes manejar varias disciplinas para interpretarlo.
Así es, la obra es muy completa; bailamos tap, ballet, hacemos acrobacias y cantamos.
Ya tienen vendidos los primeros meses — el chico dio la razón a su entrevistador con un movimiento de cabeza. — Y estoy seguro que será igual el resto de la temporada, pues cuenta con un elenco lleno de talento; encabezado por ti.
Gracias.
Nos traes una pequeña muestra de lo que veremos esta noche ¿Verdad?— esta entrevista se llevó a cabo cuando apenas iban a estrenar el show, hace al menos dos meses atrás.
¡Así es! Varios compañeros y yo…
¡Marinette!— la chica puso pausa al vídeo para atender a su madre.
¡¿Sí?!
¡Ya baja a comer!
Ya voy — aceptó desganada apagando la pantalla, perdiéndose el momento justo donde su adorado presentaba a un grupo de chicas vestidas de tutú que junto a él bailarían tap. — ¡Aahh!— suspiró desanimada camino al comedor.
El resto de la tarde la joven trató de despejar su mente diseñando la blusa que le regalaría a la muy ingrata de su amiga y ayudando en la panadería a sus amorosos padres; Marinette estuvo muy ocupada pero de nada servía para sacar de su mente el que Adrien y Chloe se verían esa noche.
Esa noche se verían, esa noche se verían ¡Esa noche se verían! Gritaba una tortuosa voz en su cabeza ¿Qué podría hacer para impedirlo? Nada se le ocurría, nada que no tuviera que ver con columpiarse en su yoyo contra Chloe, tomarla del cabello y elevarla hasta dejarla caer en el río Sena. Lo único decente que podía hacer era…
¿Quieres verlos afuera del teatro?— preguntaba Tikki en la habitación de la chica, cuando esta le dijo su plan. — ¿Para qué? Ya diste las buenas noches a tus padres, se supone que debes irte a dormir ¿Por qué no sales a patrullar una hora y luego regresas a descansar? Mañana tendrás mucho que hacer y espiar a tus compañeros no creo que sea bueno ¿Qué harás si los encuentras juntos?— hablaba y preguntaba sin dejar de revolotear alrededor de la niña.
¡No lo sé Tikki! Lo único que sé, es que debemos estar ahí.
¡¿Y para qué?! ¡¿Para qué interrumpas al igual que aquella vez con Laila?!— Laila, una compañera a la que interrumpió en una cita que tenía con Adrien y por ello fue akumatizada; no estuvo presente en clases últimamente, por una salida familiar a su natal Italia.
Ya sé que eso no resultó como yo esperaba, pero te prometo que esta vez no volveré a entrometerme — parecía haber aprendido la lección. — Solo quiero ver lo que hacen esos dos esta noche.
¡¿Y de qué te va a servir?! No creo que sea…
¡Tikki transfórmame!— ordenó la joven sin permitir que su kwami terminara de darle su consejo.
En cuestión de minutos Marinette, bueno, ahora Ladybug se encontraba gracias a sus habilidades justo frente al enorme teatro en donde se presentaba la obra; el edificio estaba vestido con enormes lonas impresas con el nombre del espectáculo y la imagen de Adrien, la joven heroína no pudo evitar soltar un suspiro al verlo.
Abajo la acumulación de autos era grande, la mayoría eran taxis en busca de clientes; desde su escondite la pelinegra podía distinguir a la gente saliendo satisfecha del teatro y sus voces como susurros comentaban lo magnífico que había sido el show; no era la primera vez que los espiaba, pero en esta ocasión la visita tenía otro fin.
Obviamente los artistas no saldrían por la puerta del frente, por lo que la mariquita se columpió hasta el mismo teatro, para luego caminar al otro extremo en el techo, donde sabía que el elenco se daría tiempo para atender a todo aquel que deseara un autógrafo. Como lo suponía, ya había gente esperando con posters y fotos en las manos, eso no era nada nuevo para alguien que no podía más que ver de lejos.
Una hora más tarde varios actores y actrices salieron y empezaron a saludar a la gente, Marinette no sabía quién era quien y francamente no le importaba, el personaje que en verdad le interesaba salió unos minutos más tarde acompañado de su guardaespaldas y para su disgusto de la hija del alcalde.
Verlos juntos casi la hace gritar desde el techo del teatro donde estaba escondida, en verdad que odiaba ver a su archienemiga al lado de su gran amor, saludando a la prensa y a los fans como si fuera la novia de su Adrien ¡¿Pero quién se cree esa tarada?! La muy desgraciada ¡¿Pero cómo iba a desaprovechar la oportunidad de hacer creer a todos que son pareja?! Renegaba y rumiaba la Catarina mientras Adrien no prestaba atención a esos pequeños detalles y atendía a quien le pidiera una foto o que firmara un poster.
Cuando por fin los fans se vieron satisfechos, Adrien y Chloe subieron a la limusina y esta se marchó con rumbo al hotel Le Grand París; muy de cerca los seguía la heroína de rojo con motas negras. Al llegar al hogar de Bourgeois, un nuevo grupo de reporteros y admiradores los esperaban; pues siempre que veían a la hija del alcalde con el joven actor, esperaban que dieran la noticia de su compromiso; obviamente Adrien de inmediato dejaba en claro que solo eran amigos. Dejando atrás a toda la prensa, ambos entraron al elevador y sin más testigos subieron hasta la habitación de la chica. Ya a solas, los dos empezaron a relajarse.
¡Qué sujetos tan insistentes!— se quejaba Chloe sobre la prensa mientras tiraba su estola y se descalzaba los tacones. — Les hubieras dicho que sí somos pareja. — Adrien la miró serio mientras se quitaba el abrigo.
¡Claro que no! — recogió la estola de la rubia y la guardó junto a su abrigo y mochila de la escuela en el closet.
¡¿Por qué no?! Ninguno de los dos tiene pareja y bien podríamos…
Chloe — le llamó en advertencia como muchas veces lo había hecho, pues si continuaba se molestaría y retiraría a su casa.
¡Está bien, está bien! Y…— tomando al chico de la camisa y acariciando con sus dedos los botones de esta preguntó. — ¿Qué quieres hacer primero? ¿Cenar o darnos una ducha?
¿Darnos?— preguntó pícaramente el modelo.
¡Por supuesto! ¿Quién más esperas que te talle la espalda, eh?— ambos reían muy cerca uno de otro, cuando lo que parecía una sombra cruzó el ventanal.
¡¿Qué fue eso?!— preguntó el rubio sin perder de vista el área de la terraza.
¿Qué?— se giró la chica al tiempo que Adrien se dirigía a la ventana. — ¿Qué sucede?
Estoy seguro de haber visto algo — con cuidado fue abriendo la puerta de cristal, para luego asomarse.
¿Qué viste? ¿Una persona?
Sí — empezó a salir con Chloe pegado a su espalda.
¿Un reportero?
¿Cómo podría haber llegado hasta aquí?
¡¿Entonces un akuma?!
Espero que no — dijo Adrien desde su lugar, pues Chloe no le dejaba ir a revisar por temor a que fuera lastimado, con cuidado ambos miraban a cada rincón sin encontrar nada fuera de su lugar.
No parece haber nada raro — opinó Chloe separándose y empezando a caminar por su terraza. — Y no creo que alguien pueda esconderse aquí — eso era cierto, las sillas y mesas no dejaban espacio para que alguien se ocultara y las plantas no eran tan espesas como para servir de escondite —Volvamos adentro y cerremos las cortinas, así no nos molestará nadie ¿De acuerdo?
Está bien — aceptó el modelo, pues estaba cansado y en verdad quería descansar. Cumpliendo lo antes dicho, ambos volvieron a la habitación, cerraron con seguro y corrieron las cortinas, dejando fuera a cierta chica completamente furiosa.
¡Maldita sea!— exclamaba pegada a la pared por encima de las ventanas y bien sujeta a las pequeñas cornisas. Luego de esperar un momento para asegurarse de que no iban a salir de nuevo, Ladybug dio un pequeño salto nuevamente a la terraza y lentamente fue acercándose a la ventana para tratar de verlos, pero las cortinas eran gruesas y apenas si las siluetas alcanzaban a distinguirse. — ¡Demonios!— susurró para luego guardar silencio y tratar al menos escucharlos.
¡Hola!— la heroína reconoció la voz del alcalde. — ¡Qué gusto verte muchacho!— el hombre de inmediato estrechó entre sus brazos al niño.
Buenas noches — correspondió Adrien el afectuoso saludo.
¿Qué tal estuvo la obra? Otro éxito seguro.
¡Así es!— respondió Chloe. — Una vez más el público se puso de pie para aplaudirle.
No me sorprende. — Adrien estaba más que rojo. — La obra es maravillosa y contigo en el papel principal se volverá legendaria.
Muchas gracias — correspondió con una gran sonrisa. — ¿Nos acompañará a cenar?
¡Claro que no!— respondió primero Chloe, cosa que no gustó a Adrien y disgustó más a Marinette.
¡Chloe! — le llamó nuevamente la atención el rubio, pero.
¡Oh, no te preocupes hijo!
¡¿Hijo?!— exclamó la pelinegra pegada al vidrio de la puerta.
Esta noche tengo mucho trabajo que hacer en mi oficina.
¿Ah sí?
¡Sí! estoy por cerrar unos negocios muy convenientes, no solo para Le Grand París, sino también para la ciudad.
¿Puedo saber en qué consiste?
¡Por supuesto! Ya que eres de la familia.
Eso quisiera — respondía la Catarina.
Estoy tratando de que varios nuevos líderes industriales vengan a la ciudad, darles un tour por las más exitosas atracciones, y si todo es de su agrado, conseguiré que Le Grand París sea la cede vacacional no solo de los dueños y socios, sino también de todos sus empleados con los gastos pagos por la misma empresa.
¡Eso es fantástico!
¡Suena impresionante!— celebraron Adrien y Chloe respectivamente.
¡Lo sé! Y cuento contigo para que todo esto se logre — anunció al chico tomándolo de los hombros.
¿Disculpe?
Obviamente llevaré a estos caballeros al teatro a ver tú trabajo y demostrarles que estamos a la altura de Broadway.
Ese no será ningún problema — aseguró Chloe. — Adrien los dejará cautivados.
Espero no dejarlo en mal.
¡Eso sería imposible!— exclamó la rubia.
Estoy totalmente de acuerdo contigo princesa, sé que Adrien será de gran ayuda para que este negocio llegue a ser un completo éxito — aseguraba el alcalde palmeando la espalda del chico, el cual no sabía si ponerse nervioso o no. — Ahora los dejo, debo llamarlos a todos y esto me llevará algo de tiempo por la diferencia de horarios; algunos son de Japón, otros de Estados Unidos — explicaba a la vez que se iba a la entrada. — Cenen bien, diviértanse y no se duerman hasta tarde.
¡Sí papá!— André dio un beso a la frente de su hija para despedirse.
Buenas noches — se despidió Adrien, recibiendo también un beso en su cabeza.
¡Buenas noches chicos!— dijo ya en la puerta para luego dejarlos al fin solos.
¡Vaya! ¡Al fin se fue!
¿No crees que eres muy dura con él?— preguntó Adrien mientras se iba quitando la ropa. — Es muy agradable.
Quizás mañana temprano lo invite a desayunar con nosotros; hoy no, este es nuestro momento y nada ni nadie nos molestará más. — Adrien sonrió de acuerdo con ella, para luego ir rumbo al baño a ducharse.
¡¿Qué quieres cenar?!— gritó la rubia junto al teléfono.
¡Cualquier cosa menos sushi!— la chica solo se encogió de hombros. — No me gusta el pescado crudo — se empezó a escuchar la regadera.
¡Pero es delicioso! — opinó Chloe entrando al baño.
¡Ya sabes cuál es mi dieta actual!— dijo en voz alta para ser escuchado por sobre la regadera.
¡Lo sé! Pero no quiero que comas eso hoy — lo pensó un momento. — ¡Hoy comeremos lo que nos gusta!— advirtió la joven para después pedir diversos platillos al servicio a la habitación; cuando hubo terminado regresó al baño, tomó la regadera de mano y empezó a atacar a Adrien.
¡SORPRESAAAAA!— el chico de inmediato buscó refugiarse en el rincón de la ducha, pero igual era alcanzado.
¡NO, ESPERA! ¡ESTÁ FRÍA!
¡JA, JA, JA, JA!— se divertía, cuando. — ¡AAAYYY NOOO!— gritó al ser atrapada por su compañero y atacada con su propia arma.
¡JA, JA, JA, JA! — ambos reían y jugaban animados, alterando a la Catarina afuera de la habitación.
¡No puede ser!— exclamaba la chica de rojo y negro. — Están juntos, están en el baño ¡ ¿Y ESTÁN DESNUDOS?!— gritó tan alto que Adrien y Chloe se quedaron quietos.
¿Escuchaste eso?— preguntó el modelo.
Sí. — Ladybug se dio cuenta de su grave error y de inmediato volvió a ocultarse en la parte superior de la ventana, justo a tiempo, pues nuevamente salían a buscar al intruso, solo que ésta vez fue la hija del alcalde la que salía, iba algo despeinada y con su vestido azul rey de corsé y falda con gran vuelo en chitón y seda arriba de las rodillas completamente empapado y un zapato de tacón en la mano a modo de arma.
¿Viste algo?— la seguía Adrien terminando de atarse una bata azul marina con una letra "A" bordada con bella floritura en dorado.
No hay nada — anunciaba la rubia caminando por toda la terraza con los pies descalzos y preparando su tacón alto para clavarlo en lo primero que se moviera; divertida Marinette los miraba desde su escondite.
Quizás eran otros huéspedes.
¿Pero cómo? Mi habitación es privada, este piso está protegido, nada se filtra a las otras habitaciones, a menos que... — se puso muy seria.
¿A menos que qué?
A menos que sean ¡Los difuntos huéspedes de la famosa habitación 36! ¡HA, HA, HA!— levantó las manos y soltó una carcajada macabra para asustar al chico.
¡No empieces Chloe!— y lo logró.
Seguro escucharon que estabas aquí y vinieron a saludarte.
Chloe — le llamaba nervioso mirando a todos lados. — Eso no es gracioso.
El viejo que huele a tabaco y la mujer que llora a sus hijos ¡JA, JA, JA, JA!
Ok, me voy a mi casa — dio media vuelta decidido, haciendo que Chloe fuera corriendo tras él.
¡No, no, no! ¡Espera! ¡Era una broma!— en ese momento tocaron a la puerta.
¡Servicio a la habitación!
¡Voy!— gritó la rubia para luego dirigirse a Adrien, al que estaba sujetando para evitar que se fuera. — Ya llegó la comida, cenemos ¿Sí? y luego hagamos cualquier otra cosa que tú quieras ¿Qué dices? Sin fantasmas ni monstruos ¿De acuerdo?— el joven lo pensó aún molesto.
Está bien — aceptó para luego dejar que Chloe fuera a recibir la cena. Haciendo a un lado las historias de fantasmas, Adrien volvió a la terraza a revisar de nuevo el área, quizás prestar más atención a las zonas donde alguien con habilidades especiales pudiera estar oculto, pero su sexy compañera lo interrumpió.
¡Adrienbuu! ¡Ya todo está listo!
¡Ya voy!— avisaba mientras buscaba en las orillas del lugar; temiendo ser descubierta, Marinette se movió un poco más hacia arriba, hasta la parte más oscura del costado derecho; y lo hizo muy a tiempo, pues Adrien ya estaba mirando a la parte alta de la ventana.
¡Vamos Adrien!— se asomó Chloe. — Entra ahora antes de que te enfermes, ya está la comida.
¡Está bien!— aceptó dejando en paz sin saberlo a su compañera de lucha.
¡Uuff!— Exclamó esta al verse por fin a solas. Ahora ¿Qué debía hacer? ¿Retirarse, quedarse a escuchar más…interrumpir de nuevo? ésta última se le antojaba mucho. Quizás lo mejor era irse y no meterse en problemas, pero la voz de Chloe que buscaba ansiosa cambiar el tema que ella misma inició, se volvió a escuchar fuerte, picando su curiosidad.
¡Adrien Gabriel Agreste, mira lo que le hiciste a mi vestido nuevo!— las carcajadas del antes mencionado celebraban su travesura. Era obvio para la pelinegra que habían retomado lo que habían dejado pendiente en el baño.
¡Solo es agua! No le pasará nada.
¡Pero estoy empapada!
¡Tú empezaste!
Marinette volvió a bajar al nivel de piso para tratar de ver algo a través de la gruesa cortina roja. Gracias a la luz de la habitación pudo distinguir a alguien sentado a la mesa empezando a comer y a la que parecía ser Chloe saliendo del baño. Lo que no podía ver la heroína de motas, fue que la chica salía llevando solo una bata de baño color rosa y nada debajo de ella.
¿Sabes lo que más me da risa de la obra?— preguntó la hija del alcalde a su invitado en medio de la cena, con la televisión sonando fuerte.
¿Qué?— quiso saber Adrien con un tenedor en la mano derecha y el control remoto en la otra, buscando en el horario algo bueno qué ver.
La parte en donde tú, o sea él; va a clases de baile. — Adrien la miró extrañado. — Me recuerda a cuando mamá y tía Giselle nos llevaban a ballet de pequeños ¿Recuerdas? Tú sí que te lo tomaste muy en serio y yo no. — el hijo de Gabriel rió divertido ante el recuerdo.
Tú sólo ibas con el propósito de hacer llorar a la maestra Favre. — Chloe no pudo evitar reír a carcajadas.
¡Claro que no! Esa maestra me odiaba.
¿Creí oírte decir más de una vez que nadie te detesta?
Bueno, excepto ella ¡Te juro que me menospreciaba! Apenas me veía llegar y hacía gestos — tomó asiento frente a su invitado.
¡Trataba de contener el llanto!— informaba Adrien divertido, para después ambos echarse a reír a carcajadas.
Bueno, cómo sea — continuó Chloe mientras Adrien comía. — Quizás, si le hubiera puesto el mismo empeño que tú, ahora mismo estaríamos compartiendo escenario. — el rubio sonrió con cansancio.
Es posible, pero a ti nunca te gustó que te dieran órdenes.
Prefiero ser yo quien las de.
Lo sé — luego de esto empezó a bostezar, dejando ver lo agotado que estaba.
¿Ya te quieres dormir?
Ya — logró responder después de tallarse los ojos. — Iré a prepararme…— se levantó y entre bostezos le entregó el control de la tele del comedor. — ¿Vienes conmigo o te quedarás haciendo la tarea?
¡Claro que iré contigo! Ya mañana temprano me ayudarás con los deberes — esto no sorprendió al rubio.
Ok.
Ordenaré que se lleven esto y te alcanzo.
Está bien
Marinette vio que una sombra se dirigía al otro lado de la habitación mientras que la segunda comía algo y tomaba el teléfono. No debería seguir aquí, pensaba la intrusa, en verdad que no quería avanzar más en su investigación por temor a un resultado desagradable, pero a la vez necesitaba saciar su curiosidad; no quería dejar a Adrien solo con esa arpía, aunque ya tuvieran costumbre de estar juntos, solos… ¡Y en bata! La chica se pegó al cristal para tratar de escuchar algo más.
Luego de lavarse los dientes, Adrien fue a lo que es la habitación de su amiga, esta parte estaba menos iluminada que las otras para desgracia de la espía; las lámparas ubicadas en las mesitas a cada lado de la litera eran las encargadas de dar luz al lugar y su potencia estaba programada en lo más tenue.
¡Demonios!— susurraba la pelinegra. — No veo nada — volvía a pegarse al cristal en busca de información, apenas si unos ruidos se podían distinguir.
Adrien llegó junto a la cama, se quitó la bata y se metió desnudo bajo las sábanas, no porque esperara algo íntimo con su anfitriona, sino porque ya era costumbre del niño descansar así; una instrucción por parte de su estricto padre, pues Gabriel le aseguraba que al dormir desnudo se aceleraría el metabolismo, se reposa mejor al obtener un sueño reparador, entre muchos otros beneficios. Cuando Chloe llegó a su lado, Adrien apenas si prestaba atención a una película que puso en la televisión.
¿Algo bueno qué ver?— preguntó entrando al baño para asearse.
Es "Kingsman", Nino dice que es muy buena, pero nunca logro llegar ni a la mitad — luego de unos minutos Chloe salió del baño, se retiró la bata dejando ver que tampoco llevaba pijama; no esa noche, nunca cuando Adrien venía a dormir con ella.
Ya mañana la vemos si quieres — sugirió mientras se metía bajo las colchas y acostaba justo al lado derecho del chico. — ¿Aún te masturbas antes de dormir?— preguntó al tiempo que recostaba su cabeza sobre su hombro y le acariciaba el pecho.
Solo cuando no estoy tan cansado — la rubia lo miró con picardía.
¿Quieres que te ayude ésta noche?
No creo que sea necesario — Chloe ignoró lo anterior, se levantó un poco y empezó a retirar las mantas lo suficiente para verle la entrepierna.
¡Mmm! Yo creo que sí — expresó al encontrar una ligera erección, la cual no dudó ni un minuto en tomarla con su mano derecha y acariciarla, llevándola en pocos segundos al máximo de su tamaño. — ¿Te gusta, verdad?— preguntó en su oído sin dejar de ejercer presión y masajearlo a lo largo y ancho, después de robar un beso de sus labios, un extenso gemido fue la respuesta a su pregunta; Chloe sonrió complacida. — Eso pensé — fijando la vista en el miembro erecto y lubricado en su mano, la rubia se relamió los labios, para luego agacharse y empezar a chuparlo; Adrien se tensó un poco al sentir cómo engullían su masculinidad.
¡Aaah! Chloe — exclamó al sentir el calor y la húmeda lengua dentro de su boca recibiéndolo — ¡Aaah! ¡Aaahh!— gimió más fuerte cuando su amiga poco a poco fue liberando su miembro para lamerle la punta, mientras sus manos sobaban el tronco y los testículos. A ciegas Adrien le tomó de la cabeza y empezó a acariciarle el cabello para estimularla a continuar, obediente Chloe volvió a engullir su pene.
Esto era algo que en verdad disfrutaban mucho hacer los dos juntos. Una y otra vez Chloe deslizó dentro y fuera de su boca el miembro de su mejor amigo, humedeciéndolo con su saliva, degustando su lubricación natural; sin dejar de masturbarlo, la joven comenzó a besar y chuparle los testículos; el poder tener esta delicada y deliciosa pieza de carne entre sus labios la excitaba y enorgullecía enormemente.
Retirando un momento los labios del falo, Chloe engulló su dedo índice y medio de la mano derecha mientras que la izquierda seguía masturbando a Adrien. Ya que los tuvo bien mojados los llevó entre las piernas del chico y sin problema alguno abrió sus nalgas y ubicó su ano. Adrien sabía lo que querían hacerle, por lo que no puso objeción alguna y entreabrió un poco sus piernas para que empezara a penetrarlo.
¡Ah, aaahh!— lloró más fuerte y tensó un poco su cuerpo al sentir ambos dedos introduciéndose en su recto. — ¡Aaahh! ¡Sí!— Chloe sonrió satisfecha y volvió a chuparle el miembro a la vez que le embestía; el niño de oro se retorcía ante las oleadas de placer que su amiga le brindaba; un par de veces empujó su pelvis con la intención de tomar el control y follarle por la boca con brusquedad; pero no pasó de ser solo un reflejo. Con un ligero jalón de cabello Adrien le comunicó a su amante que no tardaría en venirse. La rubia se preparó para recibirlo.
Adrien no pudo más; arqueando su espalda y apretando los dedos de su amiga con su esfínter y sus nalgas, el chico gritó de placer y eyaculó su caliente néctar en el interior de la boca de su anfitriona, la cual bebió lo más que le fue posible, su semen era dulce y espeso, una sensación a la que ya estaba acostumbrada y fácilmente adicta. Poco a poco el chico se fue relajando y dejándose llevar por las delicias del orgasmo a mundos inimaginados.
Con la boca aún ocupada, Chloe se levantó y fue en busca de los labios de Adrien para compartir con él un poco de su propia semilla, ambos chicos se besaron con fiereza, los dos degustando la leche del hombre. Las lenguas de los amantes jugaron y se divirtieron hasta que él rompió la conexión; agotado acarició uno de los pechos de su compañera y besó el pezón del otro para después recostar su cabeza sobre ambas delicias y abrazarse de su cintura; relajado, satisfecho, Adrien cerró los ojos y de inmediato fue reclamado por Morfeo.
Chloe le abrazó y acarició sus dorados cabellos, esta no era la primera vez que el joven modelo usaba sus medianos y redondeados pechos como almohada. Adrien dormía profundamente, la rubia retenía en sus labios una sonrisa complacida con ella misma por el resultado de su fellatio, pues sabía que esto le traería a su chico consentido un reparador descanso.
Mientras tanto afuera de la ventana, la heroína de rojo y negro se había tapado la boca con las manos para no gritar un sinfín de improperios a los chicos dentro de la habitación. Los sonidos que había alcanzado a escuchar fueron lo suficientemente claros para que su imaginación le explicara lo que estaba pasando entre esos dos.
Llena de ira y dolor, Ladybug lanzó su yoyo para columpiarse lejos del hotel, no sin antes haber tirado un par de sillas de la terraza. Chloe escuchó el ruido y con cuidado de no despertar a su chico, fue a mirar por la ventana, no había nadie, solo algunos muebles fuera de su lugar ¿Y si en verdad salieron los inquilinos finados del cuarto 36? ni loca saldría a buscar un intruso, descarnado o no; no con Adrien completamente dormido y ambos desnudos, por lo que volvió a poner el seguro y llamó a recepción ordenando que dieran una ronda de seguridad.
Llena de coraje la pelinegra fue columpiándose por toda la ciudad, los pocos que la vieron pensaron agradecidos que estaba haciendo una ronda de patrullaje; cuando en realidad todo su ser seguía afuera de ese cuarto de hotel donde la hija del más grande embustero y corrupto político de Francia tenía su domicilio.
¡MALDITA HIJA DE PUTA!— gritó al llegar a lo más alto de la torre Eiffel. — ¡PERRA DESGRACIADA! ¡INFELIZ PROSTITUTA!— continuó gritando y latigueando con su yoyo las enormes piezas de metal del edificio. — ¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ EN TODO LO MALO QUE ME PASA SIEMPRE TIENE QUE ESTAR ESE PEDAZO DE MIERDA?! ¡ ¿POR QUÉÉÉÉ?!
Desde que podía recordar, sus primeros años de escuela, aquellos que tuvo que compartir con la hija del alcalde, ésta siempre le hizo la vida de cuadritos. Con total impunidad Chloe Bourgeois fue arrebatándole entre supuestas "Bromas" su tranquilidad, su autoestima y ahora la pureza del chico que le gusta ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que tomarlo a él? ¿Por qué tuvo que corromperlo con su vulgar sexo?
Desde pequeña su madre siempre le había dicho que la virginidad era lo más importante para los hombres, que así podías retener a tu futuro marido, que era lo más preciado que podías entregarle al que te acompañaría toda tu vida y que sería el padre de tus hijos; pero ¿Y qué hay de la virginidad masculina? Le preguntaba ¿Qué ocurre con ellos? ¿Qué es lo que entregan a su mujer esa primera vez?
Sabine siempre respondía lo mismo; no se aplican las mismas reglas con los hombres, ellos tienen necesidades y obligaciones diferentes a las de las mujeres; ellos deben ganar experiencia y alimentar su hombría, mientras que las mujeres perfeccionan sus habilidades domésticas ¡Así se formaban las familias!
¡No es justo!— renegaba una vez más de las enseñanzas de su madre ¿Cómo competir contra aquellas que simplemente no tienen moral y sin pudor alguno se abren de piernas fácilmente? ¿Cómo salvar y hacer suyo al hombre de sus sueños? ¿Acaso también debería entregarse a él? Este simple pensamiento la puso completamente roja. — ¡Ay dios!
El recorrido por la ciudad, el despotricar contra el emblema de Francia y maldecir a la hija de Bourgeois le llevó a la joven repostera sin darse cuenta cerca de tres horas; mientras la pelinegra seguía rumiando su coraje, Adrien despertaba y se obligaba a salir de su tan necesitado descanso; luego con cuidado salió de la cama sin alertar a Chloe.
Si debía ser honesto, no quería levantarse para salir a patrullar, habría dado lo que fuera para quedarse a dormir lo que restaba de la noche, pero tenía un deber con la ciudad y su compañera; ya llevaba más de una hora de retraso, seguro le gritarían por la tardanza, pero igual trató de apresurarse.
Con los parpados pesados y cada músculo de su cuerpo gritando por volver a acostarse, Adrien entró al cuarto de baño para asearse, luego fue al closet a despertar a Plagg, quien seguía dentro de su mochila, mientras se ponía un pantalón, el pequeño kwami se desperezaba, descalzo y sin camisa caminó rumbo a la terraza seguido de cerca por la pequeña criatura con forma de gato negro.
Plagg — el pequeño felino prestó atención entre bostezos. — ¿Crees que ella siga ahí afuera?
Y yo qué sé — respondió enfurruñado el pequeño ser. — Mejor volvamos a dormir.
Ya se pasó la hora de nuestro patrullaje — sacó del bolsillo su reloj de pulsera, eran más de las dos de la mañana. — Es probable que haya hecho nuestra ruta, debemos ir al menos a disculparnos — esto no gustó al gatito que flotaba a su lado. — ¡Plagg transfórmame!— y sin poder llevarle la contraria la criatura desapareció dentro del anillo para dar la bienvenida a Chat Noir.
Con una gran velocidad, una sombra negra fue recorriendo parte de la ciudad hasta llegar al punto más emblemático de París. Por suerte para el gato negro, su compañera seguía ahí, sentada con la mirada perdida en la ciudad; al aterrizar e irse acercando, Chat pudo ver las marcas de golpes y latigazos a las enormes vigas de metal, pensando lo peor de inmediato fue a donde la Catarina a interrogarle.
¡Ladybug!— gritó sacándola de su ensimismamiento. — ¡Mi lady! ¿Estás bien?
¿Por qué llegas tan tarde?— respondió fría y cortante sin dirigirle la palabra.
Trabajé hasta tarde y…— no podía contarle todo, algo que parecía no importarle a su compañera.
Trabajé hasta tarde, trabajé hasta tarde ¡Siempre me sales con lo mismo!— le gritó furiosa.
Yo, lo siento — ella volvió a ver la ciudad. — ¿Qué sucedió?— preguntó con cuidado. — ¿Te atacó un akuma?
¿En serio te importa? — le reclamó poniéndose de pie. — ¡¿Dónde diablos estabas?!
Yo…— se sentía miserable por desear seguir durmiendo. — Lo siento, me quedé dormido. — se disculpó con la mirada al piso y las orejas tristes.
¡¿Dormido?! — repitió con rabia. — ¡Dormido! Más te vale que te vayas a hacer tú ronda, porque yo no la haré.
Está bien, pero… ¿Y el akuma?
¡No hubo tal akuma!— Chat no lo podía creer.
¡¿Entonces…?!— señaló todos los daños alrededor.
¡Eso no es de tu incumbencia!— le gritó al tiempo que lanzaba su yoyo y se alejaba del lugar — ¡Y no vuelvas a llegar tarde! ¡Porque no pienso tolerarlo más!
¡Pero yo…!— se había ido. — ¡Aaahh! — suspiró. — Empiezo a preguntarme qué le vi — se quejó para luego prepararse e irse a cubrir su parte de la ciudad. — Buena la hiciste Agreste, buena la hiciste — se reprochaba. — Supongo que tenía razón en molestarse — retiró su bastón de su espalda. — Deberé disculparme — pensó y se fue. Mientras Chat veía la forma de contentar a su compañera, la Catarina llegó a su casa y liberó a su kwami de sus aretes.
¡Marinette!— la joven pelinegra prestó atención sin dejar de moverse rumbo a su vestidor. — Creo que fuiste muy grosera con Chat Noir.
¡¿Es en serio?!— preguntó detrás de su biombo — ¡Él llegó tarde de nuevo! ¡¿Y yo soy la mala?!
Te dijo que estaba trabajando, se le veía cansado.
¡Esa es su excusa para todo!— salió ya vistiendo su pijama de dos piezas color rosa y con un panda estampado en la blusa. — ¡¿Quién a su edad trabaja tanto?!
¡Mmm! ¿Adrien?— puso de ejemplo la pequeña criatura.
Pero él no es Adrien.
No, pero igual creo que deberías disculparte con él — la humana la vio molesta ya dentro de su cama. — Originalmente estabas enfadada con Chloe y te desquitaste con él — eso era cierto.
No quiero hablar más de esto Tikki — se acostó la chica y apagó la luz. — Buenas noches. — fin de la conversación por parte de la china-francesa.
Esto no se quedará así — le advirtió la Catarina antes de irse a dormir.
Por otro lado, con cansancio Adrien al fin cumplió su patrullaje y volvió al hotel cerca de las cinco de la mañana. Sin ser visto por nadie entró a la habitación y se quedó de pie un momento en busca de algún curioso, pero todo estaba tranquilo, Chloe dormía plácidamente por lo que se des transformó en medio de la oscuridad.
Plagg flotó un momento a su lado para después dirigirse al bolsillo del abrigo donde seguro dormiría más calientito. En silencio el joven modelo tomó su celular de la mochila, lo dejó en la mesita junto a la cama, se quitó el pantalón y se acostó junto a su amiga cuidando de no despertarla. Había hecho enfadar a su compañera de batallas, estaba realmente furiosa con él; pensaba mientras lo atrapaba el sueño, mañana volvería a disculparse, haría un patrullaje completo y...
Adricutie…— susurraba Chloe al oído del rubio para despertarlo. — Adrien…— sin éxito alguno. — Ady…
Mmm — hasta que por fin reaccionó.
Ya despierta dormilón — con cariño le retiraba el cabello del rostro. — Ya es tarde.
No quiero desayunar — le dio la espalda y se abrazó de la almohada.
Ese ya te lo perdiste amor, ya es hora de almorzar.
¡¿Qué?!— se levantó de golpe. — ¡¿Qué hora es?! ¿Por qué no sonó mí teléfono?
¡Claro que sonó!— informó la rubia haciéndose a un lado para que Adrien se levantara y saliera corriendo directo a la ducha. — Solo que lo apagué para que durmieras un poco más. — el chico de ojos esmeralda no daba crédito a lo que escuchaba.
¡¿Lo apagaste?! ¡ ¿Por qué?!— exigía saber bajo la regadera.
¡Porque necesitabas descansar!— entró la rubia al baño para seguir conversando. — Estabas agotado, cuando apagué el celular te llamé y no despertaste; te sacudí y nada, así que te dejé dormir.
¡No puedo creerlo! ¡¿Cuántas alarmas perdí?!
Tres — le informó la rubia pasándole una toalla al verlo cerrar la llave. — La de despertar, la de piano y la de jet kun do. — el rubio estaba casi histérico.
¡No puede ser, no puede ser, no puede ser!— salió en busca de su ropa. — ¡Debiste levantarme! ¡Me van a regañar!
¡¿Por dormir un poco más?!— lo siguió hasta el closet.
¡Sabes cómo es mi papá!
¡Y sabes cómo soy yo! ¡No creerás que voy a permitir que te digan algo!
¡Ja!— se burló el modelo. — Lo único que vas a conseguir es que te destierren de mi vida. — esto no gustó nada a la arrogante jovencita.
¡Eso nunca!— decidida dio un paso al frente y lo tomó de los hombros para calmarlo. — Adrien tranquilízate. — le pidió. — Hablaré con quién sea y si es necesario me disculparé — el chico le miró aún ansioso. — Yo tuve la culpa, esa es la verdad y veré que no te molesten ¿Sí?— el niño se veía indeciso. — Ven a comer, no podrás cumplir con todo lo que tienes este día si no comes bien. — sin esperar una respuesta la joven lo sacó del armario y lo llevó al comedor. — Llamaré ahora mismo a Nathalie y le explicaré todo ¿De acuerdo?
Me sentiría más tranquilo si ya fuera rumbo a mi casa.
No sin haber almorzado — luego de haberlo sentado a la mesa y servido ante él varios platillos que seguro no tocaría como un buen plato de fruta, uno de cereal, un omelette con champiñones y papas, un vaso de jugo de naranja y uno de leche; tomó su celular y llamó a la ayudante de Gabriel. — ¡Bonjour Mlle Sancoeur!— saludó. — Sí, Adrien está aquí aún conmigo. — Adrien se quería morir. — Lamento mucho si causé algún problema, pero por mi culpa no asistió a sus lecciones, yo apagué el celular y se quedó dormido, hace apenas unos minutos que acaba de despertar y no lo quise dejar ir sin comer antes algo — luego se quedó en silencio escuchando.
¿Qué dice?— Chloe le hizo una seña para que guardara silencio y comiera.
¡Claro que asistirá a sus ensayos! De ninguna manera permitiría lo contrario, solo que en la mañana no lo quise despertar, bueno, sí lo intenté pero estaba muy cansado y…— Adrien estaba más que rojo, pues sonaba como si se hubieran desvelado teniendo una loca fiesta sexual.
¡No señorita Sancoeur! Por el contrario, se fue a dormir luego de cenar — ¡Qué vergüenza! Se tapó la cara el rubio, sí lo estaban pensando. — Tenga por seguro que lo llevaré a tiempo al teatro — otro momento de silencio. — Está bien; en verdad lamento lo ocurrido y por favor dígale a M. Agreste que en cuanto le sea posible me disculparé con él en persona por este inconveniente. Sí ¡Gracias! À plus tard (Hasta luego) — finalizó la conversación y miró al nervioso chico. — ¡Listo! Ya puedes tranquilizarte.
¿En serio crees que cuando me vean no me reclamarán?
Es posible que te digan algo, pero no será tan fuerte después de haberles llamado y explicado todo, lo más servil que pude — el chico no parecía muy convencido. — ¡Come ya y relájate! Que si te enfermas de los nervios sólo le darás gusto a Barney — Adrien apenas sonrió por el apodo.
Barnett — le corrigió. Barnett Williams su suplente en la obra, el cual daría y ha hecho lo que sea para que Adrien no se presente al menos una noche y él pueda tomar su lugar.
Sí, cómo sea ¡Ahora come!— el chico respiró hondo y empezó con el jugo de naranja, debía admitirlo, tenía hambre, y enfermo sólo se causaría más problemas.
Esa mañana de sábado ya no la pudo pasar cómo la tenían planeada. No pudo ver, como habían dicho, una película y tampoco pudo retribuir el favor de anoche, eso quedaría pendiente para otro día. Luego de terminar el almuerzo hicieron la tarea, bueno, él la hizo y ella le copió. Más tarde vino algo de ejercicio, calentamiento de baile y la comida, para al final salir corriendo rumbo al teatro, donde empezarían los ensayos y se prepararían para la función de la noche.
¡Ya es muy tarde! ¡No voy a llegar!— gritaba corriendo con los brazos llenos de ropa y paquetes. — ¡Me van a matar!— corría con todas sus fuerzas, hasta por fin llegar a la puerta trasera del teatro; donde un guardia al verlo lo dejó pasar.
Otra vez tarde Nath.
Ya me conoces — respondió haciendo reír al guardia. — Siempre constante.
¡Ja, ja, ja!
El pequeño pelirrojo ayudante y mensajero de teatro, llegaba cargado de al menos 10 prendas limpias para los actores, algunas frutas y rosquillas para la mesa de bocadillos y dos paquetes de agua embotellada de 600ml, en serio venía que apenas podía dar un paso más.
¡Apenas puedo!— decía. — ¡Ya casi llego!— se daba ánimos, hasta que una mujer alta y castaña le quitó de encima las prendas de vestir.
¡Al fin llegas!— le reclamó y se llevó la ropa.
Había gente en la lavandería.
¡Ya teníamos sed!— le demandó uno de los bailarines tomando las botellas y empezando a repartirlas a sus compañeros.
Apenas podía caminar.
No me gustan las manzanas ¡¿Cómo te atreves a traer rosquillas?!— le reclamó Williams, el suplente de Adrien al ver los bocadillos que trajo. — ¡Eres un inútil!
¡Oye!— iba a defenderse el dibujante, cuando.
¡Nathaniel!— le llamó su madre.
Demonios — sin poder decirle lo que en verdad se merecía, el niño se fue en busca de su madre y jefa, encontrándola frente al escenario.
Bajando por un costado y caminando entre las butacas, Nathaniel llegó hasta donde su madre estaba sentada junto a dos productores, el encargado de la música y el operador de las luces. Al ir caminando vio que el escenario estaba ocupado por el joven de cabellos dorados y ojos esmeralda; su sola presencia le arrancó todo el cansancio del cuerpo y borró el coraje que le habían hecho pasar hacía un momento. Con solo verlo el pequeño ayudante olvidó todo lo malo y sonrió enamorado.
¡Nathaniel!— le volvieron a llamar.
¿Sí?— respondió sin dejar de ver el escenario.
¿Ya trajiste el vestuario?
Sí.
¿la comida?
Sí, pero no le gustó a Williams.
A ese chico no le gusta nada — aseguró la directora sin darle importancia. — Es a Agreste al que tienes que complacer — el niño se puso todo rojo.
¡¿Qué tengo qué?!
Quiero pedirte rediseñes algunas cosas para la obra — obviamente los presentes ignoraron lo anterior. — Aún no es oficial, pero habrá varios cambios para la siguiente semana.
Solo era cuestión de tiempo — respondió uno de los productores llamado Stockman, un hombre regordete de piel clara y pelo negro vestido de traje oscuro.
Solo necesitamos reunirnos con los padres de los chicos — apoyó Brown a su colega; un hombre alto de piel clara, cabello castaño y vestido de traje gris.
Así que te encargarás de ir con los encargados de la imprenta y tú trabajarás en la página oficial de la obra — esto extrañó al pequeño dibujante.
Está bien, y supongo que aún no me darán todos los detalles.
Aún no — admitió Brown.
No queremos que se filtre algo y se enteren los actores; podría haber rencillas entre ellos y perjudicaríamos el show — opinó Stockman.
No creo que eso llegue a pasar — opinó Nath. — Excepto por… — al fin comprendió. — Tiene que ver con Williams ¿Verdad?
Algo así.
Es un pequeño panal lleno de abejas — opinó la directora. — No es necesario sacudirlo antes de tiempo. — Nathaniel no sabía exactamente de qué se trataba todo, pero le daba gusto que fueran a incomodar a tan fastidioso y engreído mocoso.
Barnett Williams, un joven británico por parte de padre y francés por parte de madre, actor y bailarín radicado actualmente en la ciudad luz, había realizado el casting para el papel principal de la obra consiguiendo solo el de suplente del joven Adrien Agreste. Los horarios estelares, las presentaciones en televisión y su nombre escrito en luces eran para Adrien; su nombre en letras pequeñas y las matinées eran para Williams, además de los días de descanso del rubio. El joven de cabellos castaños y acento inglés odiaba hasta el tuétano al francés de ojos verdes; más de una vez intentó sabotearlo, dándole algo en la comida o colocando tachuelas en sus zapatillas; pero lo que no sabía Barnett era que Adrien contaba con un pequeño dios negro que siempre lo observaba y un ángel de cabellos rojos que personalmente cuidaba de sus alimentos.
¡Muy bien!— continuaba Sara, la directora y madre de Nath con su trabajo. — ¡Ahora ensayaremos la escena de la carta!— anunciaba a los actores por un micrófono. — ¡Primero Vickye, Melanie y Adrien!— los ya mencionados entraron a escena. El chico que ya conocemos vestido de camisa blanca y pantalón de pants negro, Mel, una mujer de piel clara y cabello teñido al tono de nuestro protagonista, para que el público creyera que era su madre y Vickye, la maestra de baile.
¡Vaya que el chico es atractivo!— expresó Brown sentándose junto a la directora.
Las revistas no le hacen justicia — opinó Sara buscando el diálogo de la escena. — ¡Quiero que se entreguen!— pidió. — ¡No por ser un ensayo se queden abajo! ¡Lo quiero todo!
No creo que sea necesario — opinaba Nathaniel a su madre. — Sabes que la parte de la madre siempre hace llorar a Adrien.
¡Gracias a dios!— exclamó con el micrófono apagado.
¡Mamá!— le reclamó molesto el pelirrojo. — ¡Eso no es correcto!
¡No me lo tomes a mal! Me gusta que se vea tan real.
¡Es real para él!
Y eso es lo que le gusta al público — agregó Stockman, dejando disgustado al pequeño ayudante.
La escena de la carta o las escenas dónde Billie habla con su madre fallecida y le dice lo mucho que la ama, es obviamente una parte muy especial y difícil para Adrien, pues no puede evitar sentirse muy identificado, por lo que, a la hora en la que el personaje debe llorar, el chico de cabellera dorada en verdad lloraba y daba las líneas con la voz quebrada y verdadero sentimiento de pérdida, al final de los ensayos, cuando no se le exigía seguir con una escena animada como en el show, tenía que tranquilizarse y continuar como todo un profesional. Un punto más que detestaba Barnett y no paraba de señalarlo como ridículo e incompetente.
Quince minutos después tocaba el turno a Barnett, Christine y Blanca, los suplentes para ensayar la misma escena, Williams demostraría lo que es un actor en completo control de sus emociones en comparación con Agreste; pero eso no importaba a Nathaniel, ya que después de haber hablado con su madre y de escuchar cómo veían al chico que le gustaba como un objeto para sacar provecho, tomó una botella de agua tibia y la decisión de hablarle por primera vez desde que empezara la obra; pues quería estar cerca y apoyarle. Cuando fue en busca de Adrien; lo encontró sollozando detrás del telón.
¡Ah…ah!— se acercaba lentamente. — ¡Ho, hola!— le saludó al fin a pesar del nudo que traía en la garganta. El rubio levantó la vista, reconociéndolo de inmediato.
¿Nath… thaniel? ¿Qué, haces aquí?— preguntó con la voz quebrada y tratando de verse normal el joven actor.
Aquí… trabajo — admitió en voz baja al tiempo que le ofrecía un pañuelo; su propio pañuelo.
Gracias — Adrien tomó la prenda y secó sus lágrimas. — No… lo sabía.
Ya tengo un año ayudando a mamá.
¿Mamá?
Sara, la directora.
Ah, y… ¿Por qué no te había visto?— preguntó un poco más repuesto.
Supongo que ambos hemos estado muy ocupados — en realidad siempre se había escondido de él por temor a hacer algo vergonzoso frente a sus ojos.
Supongo — luego se quedaron callados un momento, pues nuevamente Adrien sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas. — Debes pensar… que soy patético ¿Verdad?
¡Claro que no!— exclamó con total seguridad y energía el pequeño dibujante. — Creo que eres increíble ¡Ah!— ambos chicos se miraron con sorpresa, uno por lo que dijo sin pensar y el otro por lo que le habían dicho. — Bueno, yo quise decir…
Gracias — le cortó Adrien con una bella sonrisa. — Y lo siento — esto tomó por sorpresa al pelirrojo.
¿Qué?— preguntó el pelirrojo temiendo que este se hubiera dado cuenta de sus sentimientos y le fuera a decir que no había ninguna oportunidad con él, pero…
Has estado cerca ayudando y no te había notado ni agradecido — el alma regresó a su cuerpo, no fue lo que había pensado, por lo que le entregó una enorme sonrisa, acompañada de un bello color carmesí en sus mejillas.
No, no es necesario, yo, estoy feliz de ayudarte, bueno…ayudar a todos, sí — agregó para no verse tan obvio, Adrien limpió de nuevo sus ojos con el pañuelo, notando esta vez la textura de este.
Disculpa, te ensucié el… te lo entregaré después de haberlo lavado.
¡No!— exclamó Nathaniel al tiempo que avanzaba hasta tomarle la prenda y las manos a la vez. — Yo… — se quedaron así un momento; el joven ayudante estaba congelado, no quería ni podía soltarlo. Adrien por su parte, empezaba a sentirse bien, había algo ahí que le comenzaba a gustar. — ¡Lo siento!— al fin reaccionó y lo soltó. — Yo me encargo ¡Ese es mi trabajo! ¿No?— sonrió con timidez.
Gracias — correspondió el joven Agreste para luego retirarse, no sin antes tomar la botella de las manos del dibujante, con el pretexto de volver a tocarlo. — ¿Puedo?— Nath estaba en las nubes.
Por supuesto — Adrien agradeció con una sonrisa y se llevó la botella.
Hasta luego — comenzó a retirarse mirando un par de veces atrás, luego cruzó el telón para unirse al grupo de actores.
Adiós — se despidió Nathaniel para luego abrazar su nuevo tesoro. Al fin se había atrevido a hablarle, el pequeño pelirrojo estaba feliz, de ahora en adelante podría acercarse más y entablar conversaciones y también, quizás…bueno, soñar no costaba nada, pues las sonrisas que le dedicó le hicieron sentirse esperanzado.
Esa noche fue un completo éxito para Adrien en el teatro; el lugar estaba a reventar, la audiencia le aplaudió de pie más de una vez y afuera como siempre había mucha gente en espera de un autógrafo. Después de terminada la función y volver a casa, cenó, se dio un bañó de agua fresca para mantenerse alerta y en lugar de irse a dormir como todo su cuerpo le estaba rogando, se vistió de cuero negro para patrullar las calles de París. Aún estaba apenado por llegar tarde ayer, quería retribuir a su compañera y por ello cubrió su ruta y la de Ladybug.
Camino a la torre Eiffel, Marinette hizo primero una ronda, mientras lo hacía, no pudo evitar rememorar todo lo que vivió ese sábado, el cual estuvo lleno de protestas y remordimientos; primero, no paraba de pensar en lo que pasó dentro de la habitación del hotel "Le Grand París". Segundo, Tikki estuvo todo el día reclamándole su actitud para con su compañero y la propiedad pública y por último, para coronar su día, Alya estuvo llamándola y llenándole el celular de mensajes con indicaciones para la decoración y sabor de su pastel de cumpleaños. Más de una vez estuvo a punto de gritarle que se callara, pero por suerte no lo hizo o tendría otro problema que agregar a la lista.
Necesitas poner en orden toda tu vida civil para que no afecte tu misión como Ladybug — le exigía la Catarina a la joven repostera mientras terminaba de preparar el material para unas flores comestibles.
Tienes razón — admitió derrotada; pues con el descanso vino el entendimiento y al fin pudo ver mejor algunas cosas. — Me desquité con quien no lo merecía y debí ser más cuidadosa al exponer mis ideas a toda la clase — esto alegró a Tikki.
¡¿Al fin entendiste todo lo que encierra el concepto de la sexualidad?!— preguntó contenta la pequeña criatura. — Ahora puedes ver mejor lo que significa bisexualidad y…
¿De qué estás hablando Tikki? Con eso nunca he tenido dudas.
¡¿Entonces?!
Ahora sé que no todos piensan como yo y que debo ser cuidadosa al decir lo que sé para no tener que dar explicaciones más tarde — esto no le gustó nada a la kwami. — Bien dicen que nunca debes hablar de religión, política, deportes y sexualidad con otros, a menos que quieras crear polémica.
Y ¿Entonces?
Necesito buscar la manera de cómo hacer que mis compañeros pasen de largo el debate de ayer y me disculparé con Chat por gritarle como lo hice.
Eso está bien.
Está bien que no se comportó como debía, pero yo tampoco estuve bien, así que esta noche cuando lo vea hablaremos — Tikki la vio no muy convencida de que su protegida fuera por el buen camino, pero en fin, ahora debía preguntar algo importante.
Y ¿Qué harás con respecto a Chloe y Adrien?
Adrien no tiene la culpa de nada — Tikki la vio desconcertada. — Mí madre dice que los hombres son débiles y que existen ese tipo de mujeres sólo para que ellos practiquen.
¡¿Hablas en serio?!
Aún no estoy muy segura de sí son débiles y ceden ante encantos de brujas o aceptan sus favores para convertirse en hombres hábiles.
Tikki estaba impactada.
Y yo que creí que era la única con más de cinco mil años de edad — Marinette le dirigió una mirada molesta.
Qué graciosa. Lo importante aquí es… — continuó. — Que no debo darle importancia a lo que hizo Chloe.
¿En serio?
Lo importante aquí es que Adrien será mi esposo y yo seré su única mujer — explicaba convencida. — No debería importarme dónde toma experiencia— decía con palabras, pero la verdad era otra.
¡Ay Marinette! No creo que deberías seguir con eso — pedía la Catarina. — Esta obsesión con Adrien no es buena para ninguno de los dos… ¿Y si no te casas con él?— la joven casi tira la mezcla para las flores al suelo.
¡¿Qué dijiste?!
Solo digo que, bien podrías encontrar a un chico bueno que te quiera mucho y que no te cause tantos conflictos como este que ni siquiera sabe que lo amas.
Eso es sólo cuestión de tiempo — le aseguró. — ¡Ya lo verás!— no hubo más de qué hablar, no lo había cuando Marinette se ponía en esa posición.
Cuando al fin llegó a la torre Eiffel, estaba segura de que volvería a estar sola, pero cuán grande fue su sorpresa al ver que su minino amigo estaba sentado en el extremo más oscuro de la viga, parecía ver con calma la ciudad ante él, pero al irse acercando se percató que en realidad estaba dormido, con la cabeza recargada en la viga a su lado. Una imagen enternecedora debía admitir. Al parecer no mentía cuando decía que el sueño le ganaba, el chico en verdad se veía cansado ¿Pues en qué diablos estaría trabajando?
Chat — le llamó con cuidado de no despertarlo abruptamente. — Chat.
Mmm.
¡Chat!
¡Eh, qué…!— al fin despertó. — ¿Ladybug?— miró a todos lados. — ¿Qué hora es?— se talló los ojos.
Son más de las dos de la mañana, deberías irte a casa.
Pero aún no vamos a patrullar.
Pues según la policía y Mme. Camille ya cubriste tú ruta y mi rumbo esta noche ¡Toma! — le arrojó una bolsa de papel. — Te envía eso — Chat abrió la bolsa que contenía un pequeño emparedado. — Dijo que era de queso y sardina. — informó asqueada.
Mi favorito — bromeó cansado. La señora Camille era una de tantos dueños de establecimientos que trabajan las 24 horas; agradecida de tener a dos héroes vigilando la ciudad día y noche; a diferencia de Ladybug, Chat Noir sí aceptaba los regalos que les ofrecían.
Dices lo mismo a todo lo que te dan. Te ves exhausto — señaló la heroína de rojo y negro. — Vete a dormir, yo daré otra vuelta y haré lo mismo.
No, yo te acompaño; ayer… —
Ayer te traté mal y lo siento — se disculpó apenada. — No debí desquitarme contigo como lo hice, yo… — tomó asiento a su lado. — Estaba molesta con alguien importante para mí y… — ya no supo cómo seguir, esto interesó a Chat, quien con somnolencia preguntó.
¿Y quién… te hizo enfadar mi lady?— preguntó entre bostezos. — ¿Acaso fue tu novio?
Yo…— parecía que sí. — Ayer hizo algo que no me gustó y…olvídalo — ¿Eso era un sí?— Mejor vuelve a tu casa ¡O mejor aún! Tómate todo el domingo.
¿El domingo?—
¡Sí! es mi manera de disculparme — la chica se puso de pie.
Pero…— Chat quiso continuar hablando. — ¿Qué te hizo tu novio? ¿Ya no sales con él?— no hubo respuestas, Ladybug lanzó su yoyo y gritó.
¡Buenas noches Chat!— en un santiamén desapareció columpiándose rumbo a la ciudad; el gato negro se levantó lo más rápido que pudo.
¡¿Eso es un sí?!— gritó sin obtener respuesta alguna, pero sí haciéndose un sinfín de ilusiones — Esta será la última vez, la última.
Fin del capítulo 3.
PD: Ahora algunas aclaraciones.
Primero, en un vídeo de youtube donde acostumbran dar teorías y chismes sobre la serie de Miraculous, dijeron que el personaje de Sara, la directora del show del mimo, podría ser la madre de Nathaniel; yo no vi el vídeo, solo me aproveché de la posibilidad y la utilicé.
Segundo, sobre la información del costo del teatro y el cine, esta fue una investigación de mi beta, quién platicando con una amiga de España, esta le dijo que el costo del cine era de 11 euros, ya hace tiempo, yo le subí un poco por la diferencia de salas y demás. Y sobre el costo del teatro, mi beta averiguó que 110 euros es el costo de un boleto económico en Inglaterra. Si alguien sabe algo más, le agradeceré la información.
Tres. Me tomé la libertad de agregarle un segundo nombre a Adrien, como muchas lo hacen en otros fics, ya que siempre que modela la ropa de su padre, obvio que algunas prendas tienen la letra G en grande y me pareció adecuado, ya que también heredará algún día el negocio familiar, que también tenga el mismo nombre, así la ropa que lleve esta letra, también será por él.
Y cuatro. La famosa habitación 36 del hotel fue mencionada por el mismo alcalde en el capítulo de Kung food, dijo que era célebre, pero estaba polvosa, por lo que me imagino que tiene una historia macabra; bueno, cada hotel tiene un cuarto así. Me gustó la idea desde que vi el episodio y no puede evitar incluirla.
Bueno, es todo por ahora. Gracias y hasta luego. Besitos.
