Código Ranas De Chocolate


Casi todos quienes los conocían, asumían cosas sobre ellos. Muchos pensaban que Remus era el Alfa de su relación por aquello de que era un hombre-lobo, otros suponían que Sirius era quién "llevaba la batuta", porque siempre pareció ese tipo de hombre, que le gusta guiar, no que lo guíen.

La verdad de las cosas es que normalmente cambiaban los roles en la alcoba y decidían quien iba arriba según su humor, o en casos muy necesarios, con una variante mágica del juego muggle, piedra-papel-o-tijeras, llamado varita-dragón-fénix.

Este juego entre ellos surgió a partir de un teorema de Remus acerca de las propiedades del chocolate en su Quinto Año, antes de cierto evento que provoco muchos conflictos a otros, pero eso era historia pasada ahora.

El asunto del Chocolate, surgió cuando el profesor Slughorn les pidió a sus alumnos que hicieran un ensayo sobre las propiedades de un ingrediente para pociones que nadie hubiera considerado. Remus había leído esta revista muggle donde se enumeraban los beneficios múltiples del chocolate y teorizaba sobre las bondades del chocolate sobre otras actividades placenteras como besar.

Remus decidido que haría su ensayo sobre el chocolate y empezó a trabajar con sus amigos en el dormitorio. James y Peter ya habían terminado y Sirius intentó hacer un ensayo, de verdad que lo intento, pero su primer intento quedo titulado "¿Cómo se podría usar la grasa del cabello de Snape en una poción afeante de broma?". Remus suspiró cuando leyó el título y dejó a Sirius trabajar solo, ya que James había ido a perseguir a Lily mientras Peter prefirió irse de ahí a rumbo desconocido.

Remus salió del dormitorio donde había estado trabajando con sus amigos y se movió hacía la biblioteca pero ahí estaba abarrotado de todos los Ravenclaw llenos de cafeína y nerviosos como chihuahuas por los TIMOS, los de Quinto y los EXTASIS los de Séptimo. Remus se dio por vencido cuando hasta Madame Pince renunció a silenciar a los Ravenclaw que parecían dispuestos a arrancarle la garganta al siguiente mago o bruja que los interrumpiera de sus estudios.

Toda esa atmósfera densa no estaba ayudando a Remus para nada.

Finalmente, Remus encontró un refugio en el lugar más insospechado, en las cocinas.

Los elfos lo dejaban trabajar a su ritmo y solo cuando su estómago gruño de hambre, los elfos se limitaron a ponerle un sándwich o algo así para que pudiera comerlo sin dejar su trabajo.

Remus pensó que los elfos eran geniales, y quizás podían ayudarle con su ensayo. Remus conocía los efectos del chocolate en los sistemas nerviosos muggles, al liberar endorfinas. Remus les preguntó a los elfos en que ocasiones recurrían más al chocolate.

Los elfos le enumeraron varias situaciones, como por ejemplo, ponían las pociones nutricionales en la leche chocolatada de los Primeros Años, ya que no antagonizaba con los ingredientes de las mismas, lo usaban mucho con las señoritas cuando estaban por tener su periodo y algunos que tuvieron amos antes de haber llegado a Hogwarts, describieron que lo usaban mucho para sus amas embarazadas.

Remus anotó todo lo que pudo y un último elfo le dijo que su anterior amo lo usaba en el cuerpo. Remus parpadeo ante eso y el elfo le tuvo que explicar que su amo había descubierto estos productos muggles de cuidado corporal y empezó a experimentar con bálsamos, cremas y demás y tenía sus propios productos de cuidado corporal con aroma a chocolate.

Remus pensó que era una idea genial y pensó en las posibles pociones de belleza que podían hacerse con chocolate. Finalmente, el chocolate tenía otras propiedades que no tenían que ver con la alimentación.

Al día siguiente de su revelación con los elfos, Remus anotó su nombre en la lista de los alumnos que solicitaban el uso del aula de prácticas y empezó a experimentar con poción alisadora y poción humectante. No se veían bonitas, pero eran efectivas. Severus Snape también había apartado un lugar ese día y se burló de las pociones de Remus.

—¿A eso llamas pociones de belleza? Parecen brea—.

—Oh, hola Severus, solo estoy tonteando un poco, no deben verse perfectas—Contestó Remus educadamente. Contrario a sus amigos, a Remus de hecho le agradaba Snape, pero siendo tan joven, sucumbía a la presión de sus amigos.

Severus bufó y siguió con su propia experimentación, una variante de la Matalobos y una variante de Amortentia que no oliera a nada. Severus solo quería experimentar, no pensaba realmente usar ninguna poción, era "por el bien del conocimiento".

Severus acabó sus lotes y estaba levantando el caldero de Amortentia cuando golpeo una de las pociones de Remus, que este estaba envasando. La poción chocolatosa cayo en los calderos de Severus y este primero se enojó, hasta que vio el resultado en la matalobos. Se veía un color y vapor más estables que la versión original y le pregunto a Remus que ingrediente había cambiado en sus pociones de belleza.

Cuando Severus escuchó chocolate, empezó a anotar febrilmente en un montón de pergaminos y salió del aula, llevándose el caldero de matalobos. Remus se quedó viendo el de Amortentia y sencillamente lo puso en estasis, lo saco del fuego y lo llevó al fondo del aula. Limpió el lugar de Severus y el suyo y se fue.

Unos días después, Remus fue jalado hacia un aula vacía mientras iba a la biblioteca por Severus que lo veía con el ceño fruncido. Remus se preguntó que querría Severus hasta que este le tendió una caja de Ranas de Chocolate.

—Toma—Le dijo Severus, empujando la caja en las manos de Remus.

—¿Por qué? —Remus esta perplejo.

—Tu estúpida poción de belleza me dio la clave de mi propia poción y el profesor envió mis hallazgos a una Revista de Pociones. Si publican mis hallazgos, puedo aplicar a una maestría de pociones—.

—De verdad, solo fue un accidente—Insistió Remus.

—¡Malditos Gryffindors! ¿Por qué no pueden simplemente aceptar un agradecimiento? —Dijo Severus con el ceño aún más fruncido.

Remus iba a replicar, pero entendió el punto y sencillamente aceptó el obsequio y le dio un asentimiento a Severus, quién relajo el ceño, solo un poco y acepto el asentimiento de Remus como una ligera tregua, al menos entre ellos dos.

Severus salió primero, seguido de un sonrojado Remus que iba camino a su torre, abrazando la caja de ranas de chocolate. El obsequio no pasó desapercibido para sus amigos quienes al verlo sonrojado, empezaron molestarlo sobre la identidad de la "elegida". Remus no les dijo nada y hechizo la caja para que nadie, excepto él, pudiera sustraer las ranas.

Todo esto sucedió antes de navidad, así que cuando llegó la época de vacaciones, Remus se quedó en el castillo, ansioso por seguir experimentando con el chocolate, ya que descubrió más propiedades luego de leer sobre su efecto curativo en personas que habían enfrentado a Dementores.

Se puso la meta de descubrir una poción capaz de paliar con los graves efectos de los Dementores, cuando alguien era expuesto a su presencia repetidamente, como los guardias humanos de Azkaban que tenían que tomar largos periodos de recuperación entre sus turnos.

EL único amigo de su grupo que se quedó en el castillo fue Sirius, quién no estaba feliz con el hecho de que Remus veía con demasiado interés la caja de Ranas que nadie sabía quién le había regalado al licántropo.

Remus conservó entera la caja, como un símbolo de su pequeña tregua con Severus. Quizás, y solo quizás, cuando estuvieran fuera de la escuela, podrían ser amigos. Ya sin Sirius, James y Peter alentándolo a dejar solo al pocionista. Remus imaginaba las posibilidades de tener un amigo con quien tener charlas inteligentes, además de Lily.

Sirius, siendo Sirius, consiguió Whiskey de fuego para las fiestas y logró hacer que su amigo lobo bebiera hasta que empezaron a jugar con ir a "aullarle a la luna". Los dos adolescentes ebrios subieron hasta una torre desocupada, llena de trebejos donde a veces iban a planear sus bromas y empezaron a hablar de cualquier cosa.

Remus le comentó a Sirius su proyecto chocolatoso y Sirius se burló. Remus defendió a su amado chocolate, diciendo que incluso tenía propiedades afrodisíacas, y que eso debería al menos despertar su interés. El ebrio Sirius dijo que no necesitaba afrodisíacos ya que siempre estaba listo "para la acción".

No supieron quién empezó qué, pero en momentos, ambos chicos estaban besándose como si no hubiera un mañana y con Voldemort alzándose y consiguiendo más seguidores cada año, parecía algo probable.

Sirius ya había logrado bajar los pantalones de Remus pero Remus intentaba bajar los pantalones de Sirius también. Como ambos querían estar arriba, y como en medio de la ebriedad, todas las ideas sonaban bien, jugaron varita-dragón-fénix, siendo Remus el ganador.

Sirius aceptó la derrota, pero pidió que al menos fueran a una cama.

Ansiosos, se levantaron los pantalones y corrieron todo lo rápido que pudieron a su dormitorio. Remus lanzó un hechizo de silencio y otro de bloqueo apenas atravesaron la puerta del dormitorio y Sirius mientras tanto, se lanzó a su cama mientras dejaba un rastro de prendas.

Remus, inspirado en la actitud lúdica de Sirius, sacó su caja de Ranas de chocolate y puso una en una copa conjurada y la derritió con un hechizo. Puso la copa con chocolate en la mesa de noche y se desnudó, quedando encima de Sirius, a quien volvió a besar y empezó a frotar su cuerpo contra él.

Remus entonces tomó el chocolate con sus dedos y empezó a pintar un camino desde el cuello hasta el pene de Sirius, y empezó a lamer el camino, mientras dejaba que Sirius lamiera el chocolate que quedaba en los dedos de Remus.

El licántropo puso especial atención en los pezones de Sirius y le dio algunos mordiscos leves que lograron soltar quejidos de placer de Sirius. Remus llevó sus dedos ensalivados por Sirius hacía la entrada de su amigo y empezó a masajear un dedo en el fruncido agujero y tomo el miembro de Sirius en su boca, al tiempo que introducía un dedo en el cuerpo de Sirius.

Quizás fuera el alcohol, pero Sirius estaba volando alto con todas las sensaciones que su amigo le estaba haciendo sentir. Remus introdujo otro dedo junto al primero y cuando menos supo, Sirius tenía tres dedos embistiendo en su interior, mientras sentía como era chupado y devorado por la boca de Remus.

Remus se separó poco antes de que Sirius soltara su semilla y Remus la tomo en su mano, usando el semen de Sirius para lubricar su propio miembro que estaba ya tan duro como una roca.

—Ponte en cuatro Sirius, quiero que sea fácil para ti—Remus no era un ratón de biblioteca por nada, y entre los libros de la biblioteca, a veces dejaban "libros de interés", para cualquier alumno que supiera dónde buscar.

Remus había leído un libro de sexo entre hombres y sabía que Sirius podría tomar mejor su miembro en esa posición. Sirius se volteó y coloco sobre sus piernas y brazos y Remus puso la almohada debajo de Sirius, sabiendo que si colapsaban, Sirius no sentiría mucho la diferencia.

Remus alineó su miembro y empezó a presionar dentro de Sirius. A pesar de la niebla etílica, ambos chicos estaban sintiendo placer como nunca. La verdad sea dicha, Remus estaba enamorado desde hace un tiempo de Sirius, pero jamás pensó que tendría siquiera una oportunidad de besarlo.

Sirius, bueno... Sirius en realidad era virgen, o al menos lo había sido hasta Remus. Era coqueto y le gustaba la atención, pero fuera de algunos besos y un par de manoseos, la fama de Don Juan, era solo eso, fama.

Sirius había estado teniendo estos sentimientos hacia Remus, y se descubrió pensando en cosas como lo lindo que se veía cuando se ponía un mechón de cabello detrás de la oreja. Y estos sueños húmedos que tenía, se intensificaron cuando vio la caja de Ranas de Chocolate que Remus trajo y más cuando investigando, descubrió que al parecer se las había regalado Quejicus.

Estuvo a un paso de buscarlo y hechizarlo, hasta que entero de que había sido un simple agradecimiento por una ayuda, pero eso le dio un norte de porque estaba teniendo estos sueños con Remus. Se había enamorado de su amigo.

Sentirlo dentro de él, fue algo doloroso al principio, pero luego, el placer tomo todos sus poros y exploto como una ola dentro de él y cuando finalmente recibió la semilla de Remus en su interior, colapso en la cama, exhausto y saciado, con Remus aún dentro suyo...

Sus ojos empezaron a cerrarse y apenas sintió cuando Remus salió de él y se acostó a su lado, mientras jalaba las cobijas y los cubría a ambos.

No sabían que más adelante, Remus casi terminaría su relación incipiente por la "broma de Sirius" en la Casa de los Gritos, ni que pasarían años lejos uno del otro por causa de un traidor... en ese momento, ambos solo sabían que sus deseos se habían cumplido.


La caja de Ranas de Chocolate, se convirtió en un código de ambos hombres. Sirius conservo la caja de esa ocasión encogida en su persona y le ayudo a superar su encierro en Azkaban, Remus conservó un duplicado de la caja como recordatorio de que una vez amo a alguien con todo su corazón.

Cuando volvieron a reunirse en la Casa de los Gritos esa ocasión, ni siquiera alcanzaron a hablar antes de besarse y terminar desnudos en el suelo. Esa ocasión, Remus le pidió a Sirius que lo llevara, que lo tomara y reclamara como suyo.

Sirius aceptó, pero le pidió a Remus que quedaran uno frente al otro. Habían pasado años desde que estuvieron juntos y Sirius quería ver el rostro de Remus todo el tiempo.

Sirius uso una de las ranas para pintar un camino de chocolate en el cuello de Remus y fue limpiándolo hasta que llegó a la altura de su pecho y dejo un chupetón a la altura del corazón de Remus. Para que siempre lo tuviera presente.

Las ranas de chocolate se convirtieron en su clave para tener sexo desde aquella ocasión en que perdieron su virginidad uno con el otro, en medio del valor alcohólico y que cuando despertaron al día siguiente, decidieron repetir, pero esa vez, muy despiertos. Desayunaron la caja entera antes de ponerse uno encima del otro y llevarse mutuamente al éxtasis.


Remus repasaba una vez más su regalo de bodas para Severus y Hadiya. Él y Sirius se habían casado hace unos meses y estaban felices y en proceso de adoptar a dos lindos niños. La vida se veía bien en el horizonte, y todo se lo debían a Severus y su testarudez, así como el amor que tenía por Harry.

Lily y James debían estar felices, donde sea que estuvieran, por lo que su cachorro había logrado y el feroz guardián que era su padre adoptivo.

Terminó los últimos detalles de su regalo y esperaba que Severus entendiera la referencia.

Cuando Severus y Hadiya abrieron el regalo de Remus, luego de su luna de miel y habiendo regresado a su hogar, Severus sonrió cuando vio la caja de Ranas de Chocolate con una nota de agradecimiento de Remus. Finalmente, supo el destino de su regalo de hace tantos años y el rol que jugó al unir a esos dos.


Nota al margen: Por fin se me ocurrió como escribir lo de las ranas de chocolate de ese par. Para quién lea esto, estos one-shots están ubicados dentro del universo del fic "Una Serpiente De Peluche", pero no están catalogados como Gen, sino Mature/Explicit.

Solo serán dos one-shots, este y el de la pareja Draco/Cedric.