Dinamita
Salió del ascensor a toda prisa intentando no dejar a su maletín atrás. En la noche dejó el reloj programado para levantarse a las ocho… De la tarde ¡Con una mierda! Había olvidado ajustar el formato de "p.m." a "a.m." ¡Su hermano lo mataría! El tráfico no ayudó, el combustible de su motocicleta no ayudó —tuvo que esperar más de diez minutos en la gasolinera para que lo atendieran—, y olvidarse su celular en casa, volver por él y retomar camino, tampoco ayudó. Era como si el mundo le estuviese diciendo: Hoy NO vayas a trabajar.
Al llegar a su oficina saludó a su secretaria que apenas y notó su presencia.
—¿Hay llamadas?
—Sí, tienes tres de Sesshomaru y una de la agencia de Kyoto. Quieren firmar el contrato esta noche —contestó sin dejar de teclear rápidamente. Él suspiró frustrado y se revolvió el cabello.
—¿Por qué no me despertaste? —preguntó ligeramente indignado. Kagome no era su madre, pero era su novia y podría haberle salvado el pellejo. Ella dejó de escribir y lo miró extrañada.
—No te desperté porque yo tengo que llegar al trabajo a las seis y media, mientras que tú tienes que llegar a las ocho. ¿Querías que te despertara una hora y media antes? —a veces no entendía a su novio. Algunas veces la regañaba por dejar la luz de la habitación prendida cuando se iba a trabajar ¿Y ahora le decía que quería que lo despertara antes?
—No, yo… Ah, olvídalo. Todo es culpa del condenado reloj. No volverá a pasar.
Y realmente no lo haría.
Se despidió de Kagome con un casto beso y se adentró en su oficina. Pasaron alrededor de dos horas y ya era el tercer café que se le enfriaba. Intentaba comer, beber, ingerir algo para llenar su estómago pero este se cerraba. Tenía un nudo en los intestinos, una bola de aire que se elevaba hasta su esófago y amenazaba con hacerlo vomitar. Era consciente de cada latido de su corazón, el sonido de las manecillas del reloj le aterraba. Era como si algo estuviera mal, terriblemente mal, como si cada vez que el reloj marcaba un "tic" lo acercara más a ese "tac" que marcaría el fin de algo. No sabía qué. Intentaba distraerse con los formularios pero no les veía sentido, la vista del enorme ventanal solo acrecentaba esa angustia y pánico que se reflejaba en su rostro. Cuando finalmente se marcaron las doce y el reloj emitió un escandaloso pitido sintió un deseo irrefrenable de huir. Era como si el silbato hubiera anunciado una carrera y él estuviera en la línea de salida.
Presionó el botón de la contestadora que lo comunicaría con la subsecretaría.
—Quiero que me comuniquen con Naraku. Saldré un rato y…
—Naraku no está —se escuchó del otro lado de la línea.
—¿Y dónde mierda está? —esa bola de aire comenzaba a acrecentarse.
—No vino hoy a trabajar.
—¿Por qué…?
No hubo tiempo de contestar. Un temblor sacudió todo su cuerpo y estaba seguro de que no fue él sino el suelo bajo sus pies. El agudo chillido del otro lado le confirmó que estaba en lo correcto. Las faroles situados en el techo de las instalaciones se encendieron tiñendo la habitación de rojo y estaba seguro de que todo el edificio estaría igual. Las sirenas sonaban, recordándole al aterrador sonido que emitían las alertas en plena guerra mundial antes de bombardear una ciudad. No podía quedarse ahí, tenía que escapar, tenía que buscar a Kagome y asegurarse de que todo estaba bien.
Salió al pasillo y el temblor volvió a producirse, las personas corrían y los de seguridad intentaban mantener la calma señalizando las salidas. Miró a su lado y se sobresaltó al no ver a Kagome en su escritorio. Tomó de las solapas de la camisa al primer idiota que se le cruzó.
—¡¿Dónde está Kagome?!
—No lo sé… yo no lo…
Todos los sistemas de alarmas fueron silenciados y, por un momento, todo pareció volver a la normalidad. Al menos así fue hasta que una voz resonó en los parlantes instalados en los pasillos.
—¡Hola, hola, hola! ¿Cómo están todos? —No tardó en reconocer la voz del bastardo de Naraku. Las personas recuperaron ligeramente la estabilidad y centraron su atención en el parlante más cercano— ¿Asustados?
—¿Qué mierda está pasando? —masculló Inuyasha, intentando divisar a su novia. Un oficial que manejaba una tablet de alta tecnología fue quien le contestó.
—Nos han hackeado, señor.
—¿Cómo es posible que…?
—Muy bien, pequeños insectos —volvió a hablar—. ¿Se asustaron mucho? Lo que acaban de sentir es medio paquete de dinamita "sacudiendo" —enfatizó— su querido edificio. Edificio en el que están ustedes, claro.
Inuyasha gruñó y le arrebató bruscamente la tablet al oficial, presionó el botón que lo comunicaría con la oficina central y habló.
—¡Naraku! ¿Qué mierda crees que haces? —bramó.
—Oh, Inuyasha. Mira querida, es tu amado Inuyasha —una risa socarrona y varias cosas moviéndose resonaron de fondo, emitiéndolas a través de los parlantes—. Saluda.
—Lo siento… —se dejó escuchar. Nadie dudó de que esa era la voz rota de Kagome.
—Aprovechando que todos están aquí para presenciar mi petición. Volveré a repetirlo una vez más… ¿Serás mi mujer? ¿Me amas? —ella enmudeció. Sabía lo que sucedería si se negaba y el detonador en su mano derecha lo confirmaba.
Había intentado conquistar a Kagome Higurashi desde que entró a trabajar a ese lugar. Hace casi tres años. Si bien nunca tuvo buenos resultados, cuando el hijo menor de los Taisho se metió al negocio familiar todos sus resultados fueron nulos. Poco a poco dejó de tener contacto con ella. A menudo encontraba sus ramos de flores en la basura o a sus propios compañeros devorándose los chocolates con licor que le dejó en su escritorio. Cuando fue cambiado al área en el subsuelo no lo soportó. Él la amaba, ¿Por qué ella no a él? ¿Era esta la única forma?
—Sí… —la escuchó susurrar. Miró sus ojos, contrariados por el miedo.
Dicen que tu pupila se dilata cuando ves a alguien que te gusta. Se fijó en sus ojos chocolate… Y se le rompió el corazón.
—Maldita mentirosa.
Apretó el botón con la misma fuerza con la que sentía que le estrujaban el alma. Todos sintieron el temblor que se fue expandiendo desde los cimientos hasta la mitad del edificio. La abrazó con fuerza… Y esperó a que el último paquete de dinamita detonara en el último piso, donde se encontraba junto a su amada. Kagome seguía en shock, sabía que todo estaba perdido. Como pudo estiró su mano hasta llegar al botón del micrófono, lo presionó y susurró sus últimas palabras aún sin estar segura de si serían o no oídas.
—Te amo, Inuyasha…
El edificio terminó de romperse, al igual que el corazón de Naraku.
FIN
¡Wowowooooo! ¡Me pasé! Perdónnn. Iba a hacer algo con la frase "Eres dinamita, nena" como en Ralph, el demoledor. Pero se me hacía muy obvia la diferencia. Hace tres días vino a mí esta idea y de inmediato grité ¡Oh, sí!
No actualicé mis otras dos historias y me quiero matar :D ¿Cuál quieren que actualice primero? ¿"¡Otra vez!" o "Una aventura de… ¿Perros?"?
Novedades de mi vida:
—Me hice una cuenta en Instagram :o
—Tengo la casa sola por una semana. De hecho, se fueron el domingo y vuelven este domingo ¡Así que díganme cuál historia quieren que actualice así escribo!
—Conseguí mi primer trabajo. Empecé este lunes y trabajo solo los miércoles. Soy secretaria de un doctor. Voy a tener que cubrir a otra secretaria en unos días así que voy a trabajar tres días a la semana por dos semanas (mucha plata + mucho cansancio = Pocas actualizaciones). Si alguno quiere saber una anécdota sobre mi primer día entonces pídanlo en los comentarios y voy a ponerlo en el próximo drabble ;)
—Ya me pidieron una segunda parte del drabble anterior y uno donde aparezca Hana ¡Marchando! Ya mismo los hago :D
DATO CURIOSO: Me di cuenta hace un par de días de que Buyo en realidad es un fenómeno muy poco común, ya que es un gato tricolor ¿El problema? Casi todos los gatos tricolor (blanco, naranja y negro) son hembras. Solo uno de cada 4.000 gatos tricolores resulta ser macho pero es estéril. Mientras que solo uno de 10.000 gatos tricolores es un macho fértil. Lo que quiere decir que Buyo no puede tener crías y si puede entonces representaría un verdadero milagro.
Cuando vayan por la calle fíjense, si ves un gato tricolor es hembra. También pueden corroborarlo en internet.
Si no conocías ese dato entonces estás OBLIGADO a comentar ;)
¡Hasta la próxima y no se olviden de darme un comentario escrito con sus lágrimas e insultos! ;-;
7.2.19
