Electricidad

Escuchó las risas de los vecinos en la lejanía. Sonaban como una multitud rebosante de energía, eran tan escandalosos. Trató de centrarse en su auto de carreras color rojo, en lo rápido que atravesaba el camino. Se centró en el ligero cosquilleo del césped bajo sus dedos, en el calor del sol que daba de lleno contra su espalda, en el olor a salsa que venía de su cocina. Sus tripas gruñeron y un nuevo ataque de risas se robó toda su concentración. Bufó con aparente molestia al no poder jugar tranquilamente en la soledad de su jardín. ¿Es que los vecinos no podían callarse un maldito segundo? Odiaba que la casa hubiera sido vendida a personas tan molestas con una hija tremendamente irritable.

—¡Hoshiki, tú la quedas! —se escuchó.

—¡Qué no!

—Que sí… La pelota te tocó, ¡No seas tramposo!

Rodó los ojos harto de toda esa situación. ¿En serio estaban jugando a ese ridículo juego donde se pillan unos a otros? ¿Dónde quedaban los juegos de peleas y batallas contra dragones imaginarios? Pff, niños, pensó.

—¡¿Quieren callarse de una maldita vez?! —bramó mirando fijamente la cerca pintada de blanco que delimitaba ambas casas.

Se escucharon pequeñas risillas del otro lado, casi como si cuchichearan, como si no tuvieran realmente en cuenta su amenaza. Totalmente enfurruñado apretó los puños y caminó acortando su distancia con la cerca de sus vecinos, dejando de lado su juguete favorito. Se paró de puntitas para tener la mejor visión posible de lo que estuviera pasando en el jardín de los vecinos. Paseó su vista por los distintos chicos que correteaban por el lugar, desde el chiquillo que leía un cómic apartado en una esquina hasta el idiota que correteaba a su vecina con una pelota en manos —aparentemente intentando golpearla con ella—. Frunció el ceño al notar que otro chico tomaba a la azabache de su pequeña mano y la impulsaba a correr junto a él para esquivar a su amigo. Ella pareció perderse en los ojos celestes del chiquillo, ¿Qué le veía de interesante? Él tenía ojos dorados ¡Sus ojos eran mejores! Apretó los labios con fastidio.

—Oigan… —susurró, pero nadie pareció prestarle atención. Miró a un lado suyo y se encontró con una botella plástica totalmente vacía. Sonrió, la tomó y utilizó todas sus fuerzas para arrojársela al imbécil que no soltaba la mano de la azabache.

—¡Auch! —en el blanco.

—Hagan silencio —ordenó—, no me dejan jugar.

Los chicos se le quedaron viendo con aparente burla. Cuando a un chico le dices que se quede quieto, se vuelve un tornado con toda la destrucción que eso implica. Esto no sería diferente o al menos no lo habría sido de no ser porque la "anfitriona" habló.

—Hola Inuyasha —saludó—, ¿No piensas venir? Te di una tarjeta.

Efectivamente, esa misma mañana había recibido una tarjeta escrita en una cartulina de color rojo donde "se lo invitaba formalmente" a una cita de juegos para pasar la tarde. Había tirado esa boba carta a la basura, no era su estilo ese tipo de cursilerías. ¿Qué harían? ¿Tomar el té? Por favor, él no era una niñita.

—Yo no juego a cosas de niñas —argumentó.

—Nadie aquí juega a cosas de niñas. Ven, te divertirás.

Kagome estaba ansiosa porque aceptara su invitación. Se había puesto linda para él, no para sus invitados. Estaba usando un overol rojo con pequeñas rosas bordadas, esperaba que le gustase.

—No.

No le dio tiempo de insistir, él ya se había ido. Bajó la cabeza claramente desilusionada. Bueno, al menos lo había visto y habían intercambiado un par de palabras. Sintió un repentino calor en su mano derecha y alzó la vista en esa dirección, encontrándose con un par de ojos celestes que se asemejaban al mismísimo cielo.

—No te desanimes, Kagome. Ese tonto se lo pierde. Además, encontré un nuevo juego.

Él le sonrió con calidez y ella apretó su mano suavemente en respuesta. Era un buen amigo.

—Tienes razón, Koga. ¿Qué piensas hacer con eso? —la pequeña botella en manos del moreno le daba cierta curiosidad.

—Ya lo verás.

Paseaba su auto de carreras por el patio sin emoción aparente. Ansiaba que la tarde se pasara rápido, realmente estaba harto de los nuevos vecinos. Quería entrar en su casa e irse a dormir, pero su madre insistía en que debía pasar más tiempo en el exterior. Algo que agradecía, por lo menos, era que el bullicioso grupo de chicos al fin se había callado. Solo se oían susurros de vez en cuando.

—Esto esta mal. ¿Seguro de que los padres de ella no nos van a regañar?

Susurros como ese. Momento. ¿Regañar? Eso significaba que estaban haciendo alguna travesura, por eso tanto silencio. Si él los acusaba, los padres de la chica no tendrían otra opción más que echar a todos sus "amiguitos", ella se quedaría sola, no habría más ruido y él podría seguir jugando tranquilo. Magnífica conclusión.

Se acercó, muy cuidadosamente, a la cerca donde le habló a Kagome por primera vez. Localizó el agujero en la madera y espió con cautela, controlando hasta el más mínimo suspiro para que nadie supiera que estaba allí. Primero averiguaría lo que estaba pasando y después los acusaría.

—Muy bien, ya cumplí. Ahora le toca a Makoto —vio como uno de los niños señalaba a otro, aunque no pudo verlos bien. Arqueó una ceja desde su posición, ¿A qué jugaban? Porque, claramente, debía tratarse de un juego. Los veía formar una ronda en torno a algo, pero nada más.

—¿Por qué yo de nuevo? —escuchó.

—Porque la botella lo dice.

—¡La botella es superior a nosotros! —corearon los demás mientras reían.

Rodó los ojos mientras veía aburrido la escena. Los turnos siguieron pasando, pero a su parecer no había nada de malo en el juego. Simplemente jugaban a "verdad o reto" y los participantes eran elegidos al azar, al parecer la botella señalaba a la próxima víctima. Estaba a punto de irse, pero una exclamación de sorpresa lo hizo mantener la vista fija en el círculo de personas. No podrían haberlo descubierto, ¿O sí?

—¡Al fin! —dijo uno.

—Comenzaba a creer que no te tocaría nunca —secundó otro y él simplemente apretó los labios ¿Qué tan importante podría ser la persona a la que le tocaba el turno? Ni que fuera Batman— ¿Qué vas a elegir, Koga? —sonrió con arrogancia. Si él estuviera jugando, lo retaría a comer lodo o a beber agua estancada. Se relamió de solo imaginarlo.

—Reto —los demás prestaron atención al rubio que dictaría la sentencia, ojalá no tuviera que gritar "¡Amo a mi mamá!" como le tocó al niño anterior.

El chico paseó su vista por los presentes hasta detenerse en la única niña del círculo, la dueña de la casa, que no dejaba de peinarse el cabello con sus infantiles manos. Sonrió victorioso. Sabía que a su mejor amigo le gustaba Kagome desde el día en que la chica pisó el salón del colegio.

—Te reto a que beses a Kagome —canturreó— en la boca.

Inuyasha casi se atragantó con su propia saliva al escuchar el "estúpido" reto que le habían impuesto a su rival —sí, desde que lo vio correr junto a su vecina había quedado decretado y nada ni nadie podría quitárselo de la cabeza—. Tenía ganas de hacer que se tragara la condenada botella.

—¡Debes estar bromeando, Ginta! —escuchó que decía uno de los chicos.

—No bromeo.

—Diuh, ¿Besar a una niña en la boca? ¡Eso es asqueroso!

Kagome se removía en su sitio. ¿Sería ese un buen momento para frenar el juego e ir a mirar televisión? No quería que nadie la besara, era una niña. Además, su infantil corazón había sido robado hace un par de meses por el único niño en todo el barrio. Su maleducado y arrogante vecino.

—Acepto el reto. Soy un hombre y los hombres no se echan para atrás, eso dice mi padre.

Ahora sí, Inuyasha se atragantó con su saliva, con el aire y una mosca. ¿Cómo se atrevía ese infeliz a…?

Kagome, por su lado, no estaba en mejores condiciones. Un sonrojo cubrió todo su rostro y comenzó a tartamudear mientras movía frenéticamente sus manos frente a su rostro.

—N-no… Yo no… No quie…—pero nadie parecía escucharla. Koga aparentaba absoluta confianza y el resto de los presentes solo veían atentos el "milagro" que pronto se llevaría a cabo.

Cerró los ojos y se encogió sobre sí misma sin ser capaz de apartarse del todo. Se sentía nerviosa. No quería esto, realmente no lo deseaba. Sintió algo tibio sobre sus labios y la ira la invadió, alzó su palma completamente abierta con la intención de golpear a Koga por su atrevimiento. Abrió los ojos un instante sólo para calcular bien y darle de lleno en la mejilla a su amigo, pero un par de orbes doradas y profundas le impidieron seguir pensando. Una corriente eléctrica le recorrió la espalda y su pequeño corazón latió más rápido que en una clase de gimnasia, sus pupilas se dilataron y le estaba costando respirar. Su cuerpo entero había hecho cortocircuito.

Vio de reojo la palma femenina ser detenida abruptamente en el aire, un ligero temblor podía apreciarse en sus dedos y los ojos chocolates adquirieron cierta calidez. Sonrió con arrogancia al producir esa reacción en su pequeña vecina. Una reacción que, sin duda, no habría logrado ese idiota de cuarta categoría. Sentía que un agradable cosquilleo nacía en el punto exacto donde sus bocas se unían hasta posarse en su pecho. El aire comenzaba a faltarle solo por ser consciente de lo que estaba haciendo, era como si uno de sus súper héroes lo hubiera golpeado en la boca del estómago y le hubiera robado el aliento. Se separó de Kagome en cuanto supo que su "reto" había durado demasiado tiempo. La ronda de chicos se cernía sobre ellos para poder mirar con mayor detalle lo que acababa de suceder, el moreno lo miraba con furia contenida.

—¿Cómo te atreves a besar a mi novia?

Kagome parpadeó confundida, ¿Su novia? ¿Desde cuándo? Ginta, en cambio, sí había entendido lo que Koga quiso decir. Llevaba un par de semanas diciéndole a sus compañeros que la chica risueña del salón era su novia, una mentira, pero también una posible realidad.

—No es tu novia —respondió Inuyasha con tranquilidad encogiéndose de hombros—, es mía —afirmó, con toda la hombría y seguridad que sus tiernos seis años podrían brindarle.

—¿Qué? —Kagome estaba tan confundida como Koga, pero su declaración no hizo más que ilusionarla.

—Que es mi novia. Vive al lado de mi casa.

—¿Y eso qué tiene que ver?

—Mis papás viven juntos y por eso son esposos. Como ella vive al lado mío, debe ser mi novia. No puede vivir conmigo porque eso significaría que estamos casados y no tengo edad para casarme.

¡Oh, demonios! No podía competir contra esa lógica.

—Touché —dijo Kagome detrás suyo.

Sonrió victorioso al ver que su rival se cruzaba de brazos y se sentaba molesto en el suelo. No supo por qué, pero ver que ese idiota estaba a punto de besar a la insoportable de su vecina lo hizo trepar la cerca como un desquiciado. Llegando justo a tiempo para interrumpir tan imperdonable acto y, de paso, cumplir el reto.

La tarde pasó normalmente luego de aquel extraño incidente. Los chicos se fueron retirando uno por uno a medida que atardecía. El último en irse fue ese niño llamado Koga, quien juró que compraría la casa de al lado para así tener el derecho de hacerla su novia. Arqueó una ceja al recordar eso. Su promesa sonaba bastante improbable, pero no imposible. ¿Tendría que vivir Kagome en su casa para ser esposos y mantener al estúpido de Koga alejado?

Agh, ser niño eran tan complicado.

Fin

¡Hola! ¿Cómo están? ¡Feliz San Valentín atrasado! ¿Qué hicieron con sus parejas? Yo estuve encerrada en casa disfrutando de mi día libre del trabajo. Soy patética c:

¡Biennn! ¿Vieron que se los prometí? ¿Qué les pareció este drabble? Es en compensación por lo triste del anterior y como premio por ser San Valentín. Lo escribí el 14, pero lo subo el 15 porque escribí esto en la noche y me extendí bastante. Como verán, el drabble "Lazos" fue contado desde la perspectiva de Kagome, mientras que este lo conté desde el punto de vista de Inuyasha ¡Espero que les haya gustado!

El fanfic de "Una aventura de… ¿Perros?" está a punto de actualizarse. Solo tengo que escribir un poquitín más y ¡Listo! Actualizaré el quince o el dieciseis de febrero, así que estén atentos.

No se olviden de comentar si les ha dado ternura, les gusta cómo escribo, quieren alguna temática (o drabble) especial o si —simplemente— tienen quejas. ¡Los reviews nos sacan sonrisas a los autores y son la mejor paga del mundo mundial! Dedícale unos segundos a esto para alentar a esta personita a seguir escribiendo ;)

14.2.19 (recuerden que esta es la fecha en la que termino de editar el documento, no es la fecha de actualización :o )