Lagunas

La noche era calmada, silenciosa y fresca. La brisa traía consigo el aroma del bosque, de la neblina nocturna, la humedad de las cuevas… El aroma de su hembra. Sus orejas dejaron de moverse hacia los lados y se centraron en una única persona situada a unos cuantos pasos de distancia. Kagome caminaba tranquilamente frente a él, disfrutando del paisaje nocturno, siendo consciente de que la seguía y que por eso no había nada que temer. Contoneaba sus caderas con parsimonia, su cabello bailaba con el viento y a sus oídos llegaba la dulce canción que tarareaba.

—Kagome… —llamó casi en un susurro, sin saber si ella llegaría a oírlo. La vio detener sus pasos y ladear ligeramente la cabeza hacia él en una muda invitación para hablar— ¿Por qué me hiciste vestirme así? —preguntó mientras señalaba sus vestimentas para luego observar las de su esposa.

—Es una sorpresa —canturreó.

La vio guiñarle un ojo y retomar su andar. La siguió casi por inercia, como si estuviese hipnotizado. Solía burlarse de Miroku por cumplirle todos los caprichos a Sango, pero en cuanto Kagome volvió y se casaron no pudo evitar caer en el mismo encantamiento. Estaba totalmente embelesado por la belleza de su esposa. Nunca le replicaba nada. Ya sea que puso más verduras que carne en su plato, le pedía que limpiara los futones o —como ahora— le sacaba su preciado haori para ponerle una condenada yukata. Simplemente, no podía evitar caer ante los encantos de su mujer.

—Llegamos.

Kagome se volteó a mirarlo con una sonrisa y un brillo especial en sus ojos. Entonces se detuvo a mirar su alrededor, seguían en el medio del bosque.

—¿Llegamos a dónde? No veo nada.

—Llegamos aquí, tonto —su esposa soltó una leve risilla al ver su impaciencia y no pudo evitar sonreír él mismo al darse cuenta de que sería un tonto toda la vida si eso la hacía reír.

Tomó su mano y lo guio detrás de unos arbustos, donde podía apreciarse una enorme laguna. Sus aguas parecían tranquilas, puras y la barrera creada naturalmente por los árboles y arbustos les daba privacidad.

—¿Cómo la…?

—La encontré un día que me hiciste enojar, hace un par de años cuando no me dejabas ir a mi época.

Sonrió para sí mismo. Se alegraba de haberla hecho enojar esa vez. El lugar era realmente hermoso y pacífico.

—Ven.

Se quedó parado como un idiota, intentando procesar lo que Kagome le dijo. La vio sacarse la yukata, enseñando su blanca espalda, su cintura estrecha, sus amplias caderas y ese firme trasero que tanto le gustaba. Reaccionó al instante al darse cuenta de que ¡Se estaba desnudando! Se apresuró a deshacerse de su estorbosa yukata él también y alcanzó a Kagome justo a tiempo para zambullirse en el agua. Lo esperaba recostada contra una roca mientras jugaba con sus rizos azabaches, el resto de su melena flotaba a su alrededor y sus ojos lo incitaban a tomarla ahí mismo, a aparearse.

—¿Vamos a bañarnos? —preguntó mientras se situaba frente a ella.

—Tal vez… Pero luego. ¿Sabes? Hoy te pusiste especialmente celoso solo porque jugaba con los niños de la aldea.

—Es porque esos chiquillos se llevan todo tu tiempo y atención, mientras que a mí solo me queda escuchar las babosadas de Miroku.

—Lo sé, pero… No pude evitar pensar que tú realmente no has vivido esa etapa, Inuyasha —alzó sus ojos chocolate hacia él, demostrando lo triste y conmovida que se sentía. Su esposo hizo una mueca de fastidio, detestaba que sintieran lástima por él—. Por eso mismo hoy vamos a jugar.

—¿A qué te refieres con…?

Le sonrió ampliamente para desorientarlo, para alejar todos esos recuerdos negativos que se avecinaban y no dejarían de atormentarlo por un par de noches. Inuyasha movió sus orejas en una clara muestra de confusión, ella rio y justo cuando su esposo estaba por estrecharla entre sus brazos… ¡Desapareció!

—¡¿Pero qué demon…?! —se apartó levemente de la roca, totalmente espantado ¡Su mujer se había evaporado! Entonces escuchó un ligero chapoteo y una risa coqueta ser emitida no muy lejos de ahí, de hecho, el sonido provenía de la laguna— ¿Kagome? —titubeó.

—No, no soy Kagome… Soy la sirena Kagome.

Una voz extraña, pero dulce y familiar fue la que le contestó. Sus ojos dejaron de mostrar pánico y tuvo ganas de reír al reconocer aquel tinte de diversión impreso en la voz de Kagome, su mujer estaba jugando. Estaba usando el mismo tono de voz que utilizaba para jugar con los niños de la aldea… y no pudo evitar sentirse enternecido. Aún a pesar de los años Kagome seguía sorprendiéndolo con aquellos pequeños detalles. La divisó un poco más lejos, con los ojos y la nariz sobresaliendo del agua, utilizando su melena negra como camuflaje a causa de la oscuridad, agazapada para evitar ser vista. Apenas alcanzó a dar un paso en su dirección cuando ella se incorporó y volvió a zambullirse en el agua, alzando las caderas para nadar en lo profundo y moviendo su cabeza para mantener el movimiento. Solo con ver su trasero —por una fracción de segundo— algo dentro de él cambió… Realmente quería atraparla, inmovilizarla y tomarla ahí mismo. Su cuerpo y sus hormonas clamaban por ella, por su atención.

—Vamos a jugar a las atrapadas, Inuyasha —escuchó—. Si me atrapas, te dejaré elegir otro juego. Si yo gano… ¡Eso estuvo cerca! —gracias a Dios logró esquivarlo justo a tiempo, el muy desgraciado estaba utilizando su fuerza sobrehumana para moverse en el agua— ¡No hagas trampa! No se vale que intentes atraparme mientras hablo.

—¿O si no qué, tonta? —se burló. Sus ojos escudriñaban la zona, intentando predecir los movimientos de la azabache para atraparla lo antes posible. Ella volvió a incorporarse, el agua la cubría hasta las caderas y su cabello tapaba sus senos de manera natural ¡Censura de mierda! Por fortuna ella misma se encargó de mostrarle sus senos sin pudor alguno.

—O no habrá sexo por una semana —y volvió a zambullirse.

¡Mierda! Dios sabía que él era incapaz de sobrevivir a una abstinencia tan extensa, tan interminable como aquella, con una tentación tan cerca y, para colmo de males, sabía que Kagome era capaz de cumplir su palabra ¡Eso era trampa!

Era difícil seguirle el rastro. Su aroma se perdía bajo el agua, apenas salía a respirar y el movimiento en la superficie era casi imperceptible ¡¿Por qué demonios esa laguna era tan profunda?!

—Difícil, ¿Eh? Te advierto que fui una de las mejores nadadoras de mi clase —rio—. Incluso fui a un torneo en otra ciudad. Hubiera ganado, pero una idiota me pateó en la cara y… ¡No te rías!

Kagome estaba apoyada en la orilla, muy campantemente, esperando que su hanyou favorito fuese a buscarla, pero parecía muy entretenido observando el agua. Cansada de esperar, decidió hablar para llamar su atención.

—¿Desde cuándo estás ahí?

—Desde hace mucho. ¿Realmente estás jugando o me estás tomando el pelo? Esperaba más del todopoderoso Inuyasha —se burló, mientras veía que éste se acercaba peligrosamente hacia ella—. Me voy a ir —amenazó.

—Quiero ver que lo intentes.

Kagome frunció el ceño antes de tomar impulso para meterse en el agua ¿Quién se creía para actuar de manera tan presuntuosa cuando ella llevaba la ventaja? No alcanzó a hacer más de dos brazadas cuando algo se impactó contra su rostro, gritó de puro dolor aún bajo el agua y no tuvo más remedio que salir a respirar.

—¡Ja! Te atrapé —mientras que Kagome se sobaba la nariz, un cuerpo grande y caliente se abrazó a su espalda.

—Con un demonio, Inuyasha ¡¿Por qué lo hiciste?! —pensó que él la atraparía de la cintura en una escena totalmente romántica o inclusive podría atrapar uno de los mechones de su cabello para hacer que se detuviera. ¡Pero colocar su pie en el camino no era parte del trato! Se volteó molesta a encararlo y pudo observar claramente como una sonrisita burlona se formaba en su rostro.

—Porque no te dejabas atrapar.

—¡Esa no es excusa!

—Ya, ya, después te enojas. Ahora es mi turno de jugar —sintió sus manos recorrer sus muslos y un ligero rubor adornó sus mejillas.

—¿A… A qué quieres jugar?

—Al demonio que se come a la sacerdotisa.

Sus manos subieron rápidamente a las caderas femeninas y la elevaron hasta estar a la altura perfecta para una futura posesión. Pegó su torso contra sus pechos y la besó con frenesí.

Oh, este sí iba a ser un juego que ambos iban a disfrutar… y, claramente, Inuyasha llevaba la ventaja.

FIN

¡Sorry, sorry, sorry! (Ahora hablo en english (?) Pero esta palabra se me hizo muy complicada, desde el 18 de febrero que estaba pensando y no se me ocurría nada. Pensaba usar algo referente a los ojos (lagunas chocolate/doradas), pero escribir 500 palabras sobre los ojos es algo realmente aburrido tanto para el lector como para el escritor así que tuve que buscar inspiración en la basura (?) Además este drabble ya estaba escrito hasta la parte donde Inuyasha dice "¿Vamos a bañarnos?" pero justo fui interrumpida por mi familia y no volví a retomar el borrador hasta hoy. Realmente lamento la demora ;-;

DATOS:

*El drabble fue inspirado en el capítulo tres del anime. Cuando un aldeano dice "¡El monstruo está nadando de lado! ¡Es muy veloz!", ya que las personas de la época no saben nadar. Por eso Inuyasha narra la forma en la que nada Kagome de forma tan enigmática.

*Cuando Inuyasha dice "Aún a pesar de los años Kagome seguía sorprendiéndolo (…)" se refiere al tiempo que pasaron separados, no crean que han estado diez años casados porque no es así. Todos mis drabbles se sitúan uno o dos años después de casarse para mantener la pasión activa ;)

*Las palabras son cada vez más difíciles y mi tiempo se agota (recuerden que el 1 de abril empiezo la universidad así que no tendré tiempo). De manera que no podré escribir un drabble por semana, así que escribiré todos ahora y los subiré de a uno, de a dos, de a tres… Etc, subiré aleatoriamente, ya no habrá fechas programadas :c

*Mis otros dos long-fics serán actualizados este mes ¡Se los juro! Solo tengan paciencia. Yo necesito tener tiempo/inspiración/privacidad. Una combinación muy exótica (?)

Finalmente, las preguntas:

¿Les gustó? ¿Qué piensan de este drabble? ¿Qué les hizo sentir? ¿Lo narré bien? (Esta última pregunta es mucho muy importante 7u7 )

¡Comenten y respondan estas preguntas! (Pueden sacarle captura a las preguntas y contestar en el review) Nos vemos muy, muy pronto en mis próximos proyectos. ¡Besitos!

2.3.19