Ukelele
—No me toques ahí.
—¿No te gusta, preciosa?
—No es eso… Es… —la castaña intentaba alejar al hombre que se posaba sobre ella, pero este no cedía— Tenemos compañía. Me da vergüenza.
—¿Lo dices por él? —respondió mirando en dirección a su amigo que miraba fijamente el horizonte— Está soñando despierto. No se daría cuenta de lo que hacemos aún si le diésemos binoculares. Ahora… ¿En qué estábamos?
—¡Qué no! —con una cachetada terminó por romper la atmósfera y, de paso, el entusiasmo de su apasionado novio quien solo se incorporó para alejarse de la muchacha.
—¿Inuyasha? —llamó mientras se sobaba la mejilla, pero nada— ¡Inuyasha!
—¿Eh? ¿Ah? ¿De qué me perdí?
—Te lo dije —susurró el ojiazul mirando de reojo a su novia—. Nosotros ya nos vamos, Inuyasha —avisó—. Sango está cansada y es nuestra última noche en el hotel, así que disfrutaremos a lo grande.
—¡Miroku! —le pegó un codazo a su novio justo en el estómago. Aquel tono de voz tan pícaro no le había gustado para nada—. Nos alcanzas luego, dejaremos la llave de la habitación debajo del tapete.
—Ah, sí…
Inuyasha, que poco y nada había escuchado, solo fue consciente de su soledad cuando la fogata a su lado comenzó a apagarse. El sonido del oleaje golpear contra las rocosas orillas lo relajaba, el aire entraba presuroso en sus oídos y, sin embargo, toda su atención se centraba en el horizonte, en la superficie del mar. Alerta, intentando divisar algo que le diera esperanzas.
—No va a venir… —musitó y comenzó a sacudirse la arena del cuerpo.
Había ido temprano con sus amigos a la playa para disfrutar de la multitud y recoger algunos crustáceos. Se zambulleron un par de veces en el agua, jugaron un partido de voleibol con otros hombres y tomaron un baño de sol. Su piel morena se acentuó aún más, adquiriendo una apariencia lustrosa, propia del bronceado. A medida que la tarde y la noche caían dejó de prestarle atención a sus acompañantes y se centró en el mar. El collar de flores que adornaba su cabeza era la fehaciente prueba de que Sango se aprovechó de su distracción para jugarle una pequeña broma.
—Es realmente tarde —alzó su vista al cielo nocturno, notando la presencia de las estrellas y la ausencia de personas a su alrededor— y yo aquí como un tonto esperándola…
Estiró sus brazos, espalda y piernas, relajando sus entumecidos músculos. Sacudió la manta en la que había estado sentado y se dirigió al muelle con el resto de sus cosas.
—Sango y sus tonterías…
Arrojó el collar de flores al mar, dejó que sus pies colgaran en el aire y tomó su ukelele mientras afinaba las cuerdas. El chapoteo de las olas era cada vez más fuerte y cercano, pero mantenía la vista fija en el pequeño instrumento.
—¿Sabes tocarlo?
Y ahí, frente a él, con la cabeza apoyada en sus brazos que reposaban sobre una roca, justo ahí se encontraba ella. Casi se va de espaldas al verla tan campantemente, espiándolo.
—¿Hace cuánto estás aquí?
—¿Sabes tocarlo? —insistió, mientras miraba de forma curiosa el instrumento de madera en manos del joven.
—S-sí…
A decir verdad, le daba vergüenza tocarlo en público.
—Tócalo para mí —pidió.
Dirigió con timidez los dedos a las cuerdas, miraba atentamente los ojos oscuros de la mujer frente a él. Intentaba no bajar su mirada a sus pechos que estaban cubiertos por su melena azabache, pero alcanzaba a ver el pezón perfectamente. Tocó lentamente, casi como si aquel ukelele susurrara. La muchacha frente a él se acercó cautelosamente a medida que aumentaba la intensidad de las notas, lo hizo hasta lograr apoyarse en el muelle. Se perdió entonces en sus ojos oscuros, en su cabello azul eléctrico, en sus pechos que se aplastaban contra la madera en la que se apoyaba… Se perdió en la imponente, sensual y delicada imagen que aquella sirena le regalaba.
Rogaba porque la canción no terminase, por recordar cada maldita canción que había escuchado aunque sea una vez. Le tocó canciones alegres, dulces, de manera pausada mientras dejaban que el sonido de las olas los encerrara en una atmósfera de calma. Había oído que las sirenas te embrujan con su canto, pero ella no, ella lo encandilaba con sus ojos profundos y cafés.
—Tocas canciones muy lindas…
Aunque eso no quería decir que su voz se quedara atrás. Era tan dulce, aterciopelada, femenina… Seductora.
Recordaba haberla visto hace unos cinco años, cuando se fue de vacaciones con su familia y amigos a esa misma playa. Estaban en el yate familiar cuando una tormenta los sorprendió, el viento hizo que las olas arrasaran con el yate. Escuchó los gritos de Miroku, la voz preocupada de su madre, intentaba salir a la superficie cuando una ola lo arrastró hasta el fondo y todo se volvió negro. Despertó al día siguiente en la arena, pero no era la misma playa en la que alquilaba con su familia.
—¿Por qué dejaste de tocar? ¿En qué piensas? —la forma en la que movía su cola bajo el agua le recordaba mucho a los pies de una niña inquieta. Sonrió con ternura al pensar que, de no ser por sus pechos, realmente luciría como una niña.
—En el día que nos conocimos —y siguió tocando.
Había caminado por la orilla del lugar intentando encontrar el camino a casa sin éxito. Estaba considerando seriamente irse nadando de vuelta, pero el agua plagada de tiburones no parecía una buena opción. Pateó una piedra con todas sus fuerzas intentando transmitirle su frustración, el pequeño proyectil se perdió detrás de enormes rocas cubiertas de musgo. No pensaba prestarle atención hasta que un grito llamó su atención.
—¡Auch!
Era la voz de una chica. Corrió hacia las rocas esperanzado, creyendo que podría guiarlo de vuelta a casa. Pero se encontró con una joven desnuda a la orilla del mar que se sobaba la cabeza.
—¡Qué grosero!
El grito no lo sobresaltó, tampoco el hecho de que sus pechos no estaban cubiertos… sino la enorme cola que reemplazaba su mitad inferior. Había hecho que su cola golpeara el agua para darle énfasis a sus palabras. Si no lo hubiera hecho, jamás habría reparado en su presencia.
—Ah, sí, aún me duele ese golpe —la suave voz de ella llamó su atención, volteando a verla justo cuando se señalaba el punto exacto en que fue golpeada.
—Ya te dije que lo siento —rio.
—Sí, sí… ¿Te gustan? Creí que a ustedes les molestaba verlos, pero a ti te gusta mirarlos demasiado.
Un sonrojo cubrió las mejillas de Inuyasha y dejó de tocar. Mierda, lo habían descubierto. ¿No se suponía que estaba siendo disimulado
—¡Lo sabía! ¡Te gustan!
—¡Shhh!
Se abalanzó sobre la muchacha para cubrirle la boca, temeroso de que alguien —en algún lugar del mundo— lo escuchara o supiera de lo que estaban hablando. Ella balbuceaba debajo de su palma.
—No entiendo lo que dices —rio y ella frunció el seño—. Si prometes no volver a gritar, te solta…
Pero no alcanzó a decir nada más. La joven, con su fuerza inhumana, logró zafarse de su agarre y aprovechó su asombro para tomar impulso con sus brazos hasta recargarse aún más en el muelle.
Alcanzó a mirar una vez más sus ojos antes de sentir la calidez de sus labios, suaves como la más fina seda y salados como el mar. Aspiró el aroma de la fauna marina que desprendía su cabello, una fragancia tan natural y sutil que resultaba casi imperceptible. Logró entreabrir sus labios, pero su lengua tocó el aire. Abrió los ojos consternado y se encontró con el rostro sonriente de ella.
—Nos vemos, Inuyasha.
No quería despedirse, quería quedarse a su lado la noche entera. Amanecer en el mar junto a ella y robarle más caricias en el proceso. Pero lo entendía, pronto zarparían los barcos pesqueros y ella tenía que estar en altamar a esas horas si quería asegurar su vida. Y él no se la quitaría.
—Nos vemos, Kagome…
La sirena sonrió enseñando los dientes y se quedó quieta por lo que ambos sintieron una eternidad, permitiéndole admirarla en todo su esplendor. Con la luz de la luna contrastando con su nívea piel, las escamas de su cola brillando a causa del agua, su cabello húmedo dejando entrever rizos, la finura de su nariz o lo grácil de su rostro. Le permitió admirar la perfección de una sirena, la perfección que era ella misma.
Pudo ver cómo se impulsaba ligeramente hacia atrás para volver al agua y chapoteó un par de veces con su cola a modo de despedida antes de perderse en las profundidades del mar. Dejándolo solo nuevamente.
Se conocieron hace cinco años y desde entonces él volvía cada verano, en el mismo mes, la misma fecha, con la esperanza de verla una vez más. A medida que los años pasaban ella cambiaba. Veía cómo sus pechos crecían, su cintura se afinaba, su melena se alargaba cada vez más. Pero la avidez y luminosidad de sus ojos siempre era la misma, seguía siendo tan inocente como la última vez que la vio.
La nombró esa tarde de verano, hace ya varios años, en honor al brillo de sus ojos. Brillaban con la misma fuerza y pureza que las estrellas del firmamento, la llamó Kagome porque era el único nombre que lograba representarla. A ella le gustó tanto que lo visitaba en las noches, desde ese día hasta ahora, siempre era por las noches. Venía en cuanto las estrellas lograban divisarse y se iba antes de que zarparan los barcos pesqueros. Pero él seguiría allí, esperándola verano tras verano, con su ukelele como único testigo del amor que comenzaba a nacer entre ellos dos.
FIN
¡Hola! Lamento la demora, es que siempre me quedaba dormida y no lograba terminar el drabble :)
¡Gracias a las personas que me saludaron por mi cumpleaños! A SheilaStV por dejar un hermoso review y a Son Atom por hacer ese vídeo tan lindo y mandármelo por WhatsApp :') Las amooo
LaWeaAzul: Me reí muchísimo con eso de Nanatzu no Taizai, sobre todo por el "Tengo cosas más importantes que hacer" JAJAJAJAJA
Lo sé, son adorables en esa etapaaaa, ¡Me alegra que sean tus favoritos! :o habrá una tercera parte ;)
Rinnu: Sep, todos murieron en la explosión y si alguien hubiera sobrevivido entonces ten por seguro que no serán Kagome e Inuyasha.
Me quedé pensando acerca de tu pregunta sobre si van juntos a la escuela xD digamos que sí van juntos a la misma sede, pero no al mismo salón ya que tienen distintas edades :o
Ahoraaaa, ¿Actualizaciones? Bueno, sinceramente ayer recordé que todavía tengo un long-fic que actualizar (me siento una tonta xd) así que voy a escribir el próximo capítulo lo antes posible :o
¡Gracias por sus hermosos comentariosss! Espero recibir más en donde me digan lo que les pareció esta temática un tanto.. ¿Inusual? Ustedes decidirán la palabra que mejor lo describa xD ¡Besos y no se olviden de comentar!
P.D.: El próximo drabble se llamará "Calcetines" y estoy segurísima de que lo van a amar 7u7
16.3.19
