Retorcer

Era un día espléndido en la aldea de Kaede, el calor veraniego hacía que todos los niños salieran a jugar y mientras las madres se quedaban para vigilarlos, Kagome lavaba ropa en el río. Intentaba aprovechar al máximo el sol del mediodía. Mientras la ropa se secaba ella podría ir a casa a cocinar. Llevaba un par de minutos fregando la misma mancha de una yukata, la muy desgraciada se negaba a salir. Estar tanto tiempo hincada frotando comenzaba a molestarle, sobre todo si se tenía en cuenta que su abultado vientre de nueve meses la hacía agotarse cada vez más rápido. Un dolor en la parte baja de su estómago la hizo detenerse a descansar, miró su abdomen y comenzó a acariciarlo para calmar a su hijo.

—Hoy estás muy inquieto, te has movido toda la mañana.

Había tenido pequeños dolores durante la noche, los mismos que la habían obligado a levantarse temprano para ir al baño. Inuyasha le había hecho masajes durante un par de horas, esperando que eso la aliviara, pero no parecía funcionar por mucho tiempo. Es cierto que el último mes le había costado conciliar el sueño debido a lo avanzado de su embarazo, pero esta vez no había podido dormir casi nada.

—¿Hasta cuándo te seguirás moviendo?

El movimiento cesó, por lo que se permitió respirar tranquila mientras reanudaba su tarea. Pasaron un par de horas, en las cuales el dolor volvió a aparecer tres o cuatro veces más. Dolor que atribuía a la energía de su hijo. Terminó de colgar la última prenda y volvió a la cabaña, donde encontró a Inuyasha mirándola extrañado.

—¿Por qué caminas así?

—No es nada, solo… se mueve mucho.

—¿El cachorro?

—Sí…

Inuyasha sabía que su cachorro, al tener sangre de demonio, era propenso a moverse mucho más que una cría de humano. Pero también era consciente de que nunca había visto a Kagome tan pálida ni tan agotada solamente porque su cachorro pegara dos o tres patadas. Su compañera se quitó las sandalias en la entrada y casi se cae de bruces al suelo al sentir que su hijo se retorcía nuevamente.

—Ughh… duele…

Inuyasha la tomó en brazos mientras ella se dejaba caer, al verla de cerca pudo notar lo agitada que se encontraba, su rostro se contraía por el dolor mientras se aferraba fuertemente a su vientre. El ambarino aprovechó que ella estaba con la guardia baja y metió una de sus manos en el pantalón de la azabache hasta llegar a su intimidad.

—¡No tengo humor para eso!

—Kagome… creo que estás por dar a luz.

—¡¿Qué?!

Podría haberlo llamado loco, podría haberle dicho que de ser así ella se habría dado cuenta, pero la mano de su marido bañada en sangre era una prueba más que suficiente para darse cuenta de que tenía razón. Esa misma noche serían padres.

Continuará…

Sinceramente a mí me encantó este, ¿Y a ustedes? ¿Qué piensan? ¿Qué creen que pasará? ¿Cuándo quieren la próxima actualización? ¿Ya hicieron la tarea de biología para mañana? (?

La primera vez que termino un drabble antes de las quinientas palabras, wow. Su continuación se llamará "Hijo", tal vez sea el próximo drabble o tal vez no, pero estén atentos :o

Gracias a todas esas preciosuras que comentaron el drabble anterior. Me reí mucho con sus reacciones y súplicas respecto a que Kenji no debía salir de su habitación jajajaja

Recuerden dejarme un review por este hermoso (no sé si sea hermoso, pero es lo que tengo ;-;) drabble, pueden decirme si desean algún drabble o continuación en especial y se los dedicaré ;)

5.5.19