Ligas

Cruzó corriendo la calle mientras trataba de cubrirse de la reciente lluvia. Llegó a un callejón donde se encontró con dos de sus amigos, ambos trataban de cubrir sus rostros.

—¿Dónde estabas?

—Escapando. No tienes ni idea de lo que cuesta forzar una puta ventana sin romperla. Mi madre comienza a notar mi ausencia, debo tener cuidado.

—Como todos —respondió otro—. ¿Estamos listos? —vio a sus dos compañeros asentir con una determinación y frialdad casi ridículas, tuvo que contenerse para no reírse en sus caras.

Acordaron no volver a mediar palabra hasta completar la misión. Siguieron caminando un par de metros por el estrecho callejón hasta encontrarse con una oxidada puerta de metal que servía para que el personal sacara la basura. Forzaron la entrada y se infiltraron al interior del edificio. Pronto la música comenzó a aturdir sus oídos… Bien, habían ingresado exitosamente al baile. Un baile para hombres.

—Recuerden, no dejen que el personal vea sus rostros o sabrán que somos menores de edad y no podremos quedarnos para ver el show.

—Lo sabemos, Miroku, no hace falta que lo repitas tanto —se quejó el más alto sin dejar de mirar recelosamente el escenario.

—Mientras que no nos vean estará todo bien, ¡A divertirse, muchachos!

Se dispersaron por la pista para evitar llamar la atención y cada uno se encargó de distraerse a su manera. Miroku bailaba con cuanta mujer se le cruzara, al parecer sus ojos azules enamoraban a más de una. Koga intentaba coquetear con las chicas del bar, ofreciéndoles tragos o susurrándoles dulces palabras al oído. Inuyasha, por otro lado, solo buscó un asiento en donde relajarse y beber. No le gustaba el sabor amargo de la cerveza, pero tenía que encontrar una manera de no aburrirse. Las horas pasaron rápido y el alcohol comenzaba afectarle, le costaba caminar y se sentía ligeramente aturdido. Un sonido similar a una explosión lo hizo agarrarse la cabeza, levantó la vista y pudo ver que el escenario se llenaba de humo, así como las luces se intercalaban unas con otras para darle un toque más enigmático. No pudo evitar sonreír, el show estaba por comenzar.

Los gritos y silbidos no se hicieron esperar, la borrachera parecía haberse difuminado lo suficiente como para permitirle empujar a la competencia y acercarse tanto como podía a la plataforma. Vio una hilera de mujeres salir detrás de bambalinas, caminaron por la pasarela hasta situarse cada una en un caño y comenzaron a girar en torno a ellos, inclinándose hasta casi tocar a los hombres que alzaban las manos para intentar apretar sus pechos o traseros. Inuyasha podía ver todo, pero no les prestaba verdadera atención. Su vista seguía fija en el improvisado telón, esperando a que una última figura emergiera. Se mantuvo así alrededor de veinte minutos, cuando los hombres del público estaban enardecidos pidiendo ver más piel, cuando estaban ´´a punto caramelo´´ como decían en su escuela, entonces y solo entonces… la soltaban.

Una mujer pequeña, pero esbelta y con buenas curvas comenzó a caminar en silencio a lo largo del escenario. Habían sacado la música y lo único que se escuchaba era el rítmico sonido de sus pasos. Tenía un conjunto de color negro que constaba de un top que le llegaba hasta arriba del ombligo, tenía un diseño de corsé y un short que casi parecía ser su ropa interior. Justo debajo tenía un portaligas del mismo color, que hacía un juego perfecto con sus medias que llegaban hasta la mitad del muslo, los pequeños detalles de encaje la hacían ver más sensual. Y el repiqueteo de sus pequeños zapatitos la hacía lucir inocente al mismo tiempo. Tenía diecisiete años, al fin y al cabo. Se situó frente al caño más alto y estrecho, entonces inició su rutina junto con la música. Se balanceaba en el caño, echando la cabeza hacia atrás justo cuando la música hacía una pequeña pausa. Sus saltos, inclinaciones, poses… todo encajaba con el ritmo de fondo. De vez en cuando paraba para solo dar vueltas lentamente alrededor del caño, con el mismo énfasis con el que puede hacerlo una mujer seductora y provocativa. La forma en que contoneaba las caderas o avanzaba a lo largo y ancho del lugar podía advertirte lo cautelosa que era, podía adivinarse en su rostro lo mucho que le fascinaba tener ese tipo de reacciones a pesar de su corta edad.

A los hombres no suele importarles qué tan joven es o no una mujer, si es o no una adolescente, solo les importa que tengan todo ´´donde debe estar´´. Y Kagome lo tenía, por eso su show era el que más clientes atraía. Solo ver la firmeza de sus pechos o la forma en que se llevaba un dedo a la boca bastaría para hacerte acabar ahí mismo sin ningún tipo de estimulación. Pudo acariciarla un par de veces mientras hacía su número, pero solo las piernas. Lo más arriba que pudo llegar fue al inicio de las ligas, luego ella se alejaba y retomaba su rutina.

Lo que daría por arrancarle esa lencería él mismo, y algún día lo haría. Algún día se las arrancaría y podría guardarlas como un recuerdo de su más ferviente conquista. Continuaría viniendo, esta noche y las siguientes, solo para poder ver el sensual show de la azabache amante de las ligas.

FIN

¡¿Qué les pareció?! Espero que hayan disfrutado leyendo esto, así como yo disfruté escribiéndolo. La inspiración e historia son reales, el contexto no, pero sí lo es el nivel de excitación y seducción. Fue basado en las reacciones que tiene un amigo al verme, lo cual me pareció fascinante :o

Con respecto al drabble anterior, quiero responder a un review, creo que era de SheilaStV: Si bien Kagome parece inocente en ese drabble es porque ella, tal como dijiste, era madre primeriza. Estaba iniciando su noveno mes de embarazo (se me había olvidado aclararlo en el drabble xd), por lo cual aún faltaban un par de semanas para el parto. Además de que me inspiré en un programa llamado ´´No sabía que estaba embarazada´´ donde entrevistan a mujeres que no sabían que estaban esperando un hijo y se enteraban al momento de dar a luz, ya que algunas confundían las contracciones con dolores menstruales muy fuertes (si quieren pueden buscarlo en youtube, dura media hora y son dos casos por episodio). Yo fui testigo de uno de estos casos cuando trabajé con el doctor eco grafista. La mujer creyó que tenía un malestar estomacal, pero estaba embarazada de siete meses y no lo sabía. En fin, esa es mi explicación xD

No se olviden de comentar, recomendar (Oh, sí, deben recomendárselo a sus amigas si es que les gusta 7u7), comer verduras y de paso pasarse por mi perfil por si encuentran alguna otra historia que les guste :o ¡Besitos!

8.5.19