Atadura

Abrió la puerta de madera con algo de esfuerzo, era gruesa y pesada. Perfecto para que ningún ruido saliera de allí. Sin embargo, no avanzó un solo centímetro más hacia el centro de la habitación. Se quedó de pie allí mientras se recargaba contra la pared y admiraba la pequeña figura que dormía apaciblemente entre las mullidas mantas. Su respiración acompasada le advertía del sueño profundo en el cual se encontraba.

—Perfecto —pensó.

Se quitó los zapatos negros de vestir que había estado usando toda la tarde con el fin de cumplir dos propósitos: Descansar sus adoloridos pies y, obviamente, no hacer ruido. Caminó hasta la gigantesca cama adornada con un techo artificial, sábanas de seda, acolchados hechos de algodón egipcio y un colchón de agua. Todo esto para hacer que la persona que descansaba allí se relajara al máximo. Era como esas cajitas de terciopelo que tienen como fin cuidar recelosamente un anillo de oro en su interior. Así veía a la azabache que dormitaba en medio de aquel gigantesco colchón. Como un diamante en bruto en medio de toda esa podredumbre.

Apretó con fuerza la cuerda que tenía entre sus manos y lentamente comenzó a amarrar las muñecas de la joven. Tomó sus antebrazos y los posó por sobre su cabeza mientras los ataba en un nudo perfecto. Un extremo mantenía sus blanquecinas manos juntas, el otro se sujetaba firmemente en la cabecera del lecho. Sonrió con autosuficiencia al finalizar su tarea y se subió lentamente al colchón. Acarició los suaves muslos femeninos, de abajo hacia arriba hasta alcanzar sus caderas. El pequeño vestido semitransparente con voladitos en tonalidades violetas y lilas dejaba entrever el plano vientre de la muchacha, además de la diminuta ropa interior que llevaba puesta. Se sacó el pantalón despacio, siempre asegurándose de no mover demasiado la cama, seguido de la camisa quedando únicamente en bóxer. Volvió su atención a la azabache y lentamente comenzó a frotarse contra ella mientras besaba su cuello de forma pausada. Casi cariñosa. Supo que había despertado por el ligero cambio en su respiración, pero ella no dijo nada. Como si estuviera acostumbrada a ese tipo de encuentros.

Tocó sus pechos, tiró de su cabello suavemente, mordió su oreja y presionó su pelvis contra su entrada haciéndole saber lo que estaba por venir. No necesitaba decir nada más. Se incorporó mientras sacaba su miembro sin quitarse la ropa interior y fijó sus ojos en los castaños de la chica al mismo tiempo que comenzaba a invadirla. Nuevamente no hubo reacción de su parte, ni una sola mueca que denotara disgusto o placer. Sus ojos seguían igual de oscuros y fríos que siempre, igual de rotos. Mierda, por esa razón no le gustaba verla a los ojos, pero tampoco podía evitar hacerlo. Sus ojos eran, en todo su esplendor, un misterio. Casi tanto como su historia.

La poseyó durante varios minutos mientras gemía y murmuraba palabras dulces en su oído. Siempre abrazándola o tocando alguna parte de su cuerpo, a pesar de notar que a ella no le excitaba en lo más mínimo. La estimulaba tratando de que la joven lo disfrutara tanto como él, la besaba en los labios, acariciaba su cabello, su cintura y sus pechos. Siempre procuraba mirarla a los ojos en el momento exacto en que se sentía liberado.

Desató las manos de la chica, dando por finalizado el encuentro, y ella no tardó en dormirse. Él se quedó mirando su alrededor un rato. Admirando las paredes decoradas con papel tapiz, la mesita en la que ella debería de arreglarse cada mañana, el ventanal por el cual suponía que admiraba el paisaje, la alfombra en el suelo y la pequeña cortina que rodeaba la cama para darles mayor privacidad. Admiraba todo, absolutamente todo, y sin embargo lo que más le intrigaba era la joven entre sus brazos.

Continuará…

¡Hola! ¿Qué les pareció este drabble? ¿Lograron descifrar algo? Iba a contar todo en este capítulo, pero entonces tuve la brillante idea de utilizar otra palabra para poder redactar la otra mitad de esta historia. ¡Espero que estén ansiosos por leerla!

Mis vacaciones van a finalizar este lunes, así que trataré de escribir la mayor cantidad posible de drabbles para subirlos más adelante durante la cursada.

Con respecto al drabble anterior y los reviews… ¡Me llegaron dieciseis! Diosss, me puse a llorar en la parada cuando volvía de la universidad. Hasta se lo comenté a mi mamá c: Me alegra tanto que les gusten mis historias, que reconozcan el esfuerzo que le pongo al tratar de crear textos coherentes, fieles a las personalidades o situaciones, la ortografía, los sentimientos… la verdad que no hay recompensa mejor para un escritor que el amor y reconocimiento por parte de sus lectores. Nuevamente les agradezco su motivación porque he decidido seguir adelante, les pido paciencia porque iré actualizando lentamente, pero les devolveré el amor que me han dado tratando de mejorar cada vez más con mis fanfics y one shots ¡Los adoro!

Y sobre sus dudas: El drabble anterior sí está relacionado con los otros donde Kagome e Inuyasha son niños. Pero no está ubicado en un contexto claro, puede que esté pasando antes o después de "Electricidad". Ya que recuerden que no tienen una co-relación muy definida entre sí. Les dejo el resto a su criterio c: Habrá más historias de ellos. Me sigue sorprendiendo ver la enorme cantidad de fanáticos de sus pequeños episodios ;-;

Rinnu: Sipi, en el drabble 12 Inuyasha se enamora de una mujer "mayor". En realidad ambos son adolescentes pero Kagome lleva dos o cuatro años de diferencia xD

Nos leemos pronto ;)

9.8.19