Auto
Mantuvo el volante entre sus manos con firmeza mientras se esforzaba por terminar esa curva cerrada sin perder velocidad. Miró la gigantesca pantalla en el centro del autódromo y sonrió con suficiencia, logró mantenerse a la cabeza durante cuarenta y cuatro vueltas apenas temiendo ser rebasado por uno o dos competidores. No representaban una gran amenaza, al menos no tanto como su contrincante principal: un novato. Por suerte el día de hoy apenas había rozado su vehículo, el idiota estaba casi al final de la larga fila de autos que luchaban por rebasarse entre sí. Se cubrió la boca para bostezar mientras pilotaba con la mano derecha. Faltaba poco para completar la última vuelta.
—Esto fue demasiado sencillo.
Fijó sus ojos en el horizonte, localizando el blanco. Una delgada línea monocromática no muy lejos de donde se encontraba él, la línea de llegada, la meta, la que le proporcionaría un nuevo trofeo para su variada colección. Oh, casi podía vislumbrarse a sí mismo colocándolo en su vitrina privada esa misma noche. Y, como todo en la vida, ese "casi" una vez más le cagaba los planes. A su lado pasó un competidor, pero no cualquiera… el novato. Lo vio pasar por su izquierda, justo por su ventanilla, solamente para hacerle una señal grosera y seguir su camino —a toda velocidad, claramente—.
¿Han escuchado el cuento de la liebre y la tortuga? Bueno, el novato acababa de hacer una alegoría a ese cuento infantil. Eso le pasaba por dormirse en los laureles. Sin embargo, Inuyasha aún no se rendía. Tomó la caja corta*, la colocó a máxima potencia y apretó el acelerador tan a fondo que el motor pareció rugir con el dueño. Ese chiquillo no solamente lo había hecho quedar mal con la audiencia sino que una vez más había demostrado su gran habilidad con el volante al sobrepasarlo en medio de una curva tan pronunciada y resbaladiza.
—El número 18, conducido por nuestro más reciente competidor: Ashton, está siendo seguido de cerca por el número 34. Al parecer ha hecho enojar a Taisho.
—Así es Kei, lo que antes parecía una victoria asegurada ahora es una batalla entre bestias.
Intentaba hacer oídos sordos a los comentaristas. Se centraba en rebasar a su oponente o al menos desviar su trayectoria lo suficiente como para ganar terreno. La meta estaba cada vez más cerca, el tiempo se agotaba y la audiencia pedía a gritos un ganador. Su auto estaba al límite, tal vez…
—¡Y gana el número 18!
—Wow, creo que no había tenido tantos nervios desde que Taisho entró a competir por primera vez. ¡Esta sí fue una buena carrera! Los esperamos el próximo…
No, no, no, se negaba a creer que había vuelto a perder contra ese novato de pacotilla. Pero la visión del auto negro detrás de la meta tocando el claxon sin parar mientras era bañado en confeti no podía mentir. Había perdido, otra vez, contra aquel mocoso.
Entró en los baños a regañadientes. Necesitaba quitarse ese exceso de calor del cuerpo de alguna forma. Dejó que el agua fría recorriera su cuerpo y limpiara el sudor de toda una tarde de trabajo. Escuchó que alguien entraba en los baños y rodó los ojos.
—¡Inuyasha! —escuchó del otro lado de su puerta— Amigo mío, ¿Qué ha sido eso de allá afuera?
—Hola Miroku, estoy bien, gracias por preocuparte ¿Cómo están las cosas con Sango?
—Ah, pues mi bellísima novia y yo... ¡No me cambies de tema!
Mierda...
—¿Qué te sucede? Es la tercera vez en esta semana que ese chiquillo te deja en ridículo.
—Ni me lo recuerdes —gruñó— y si solo vienes a molestar es mejor que te vayas. No estoy de humor.
—Linda forma de tratar a tu jefe de mecánicos y mejor amigo. Te esperaré en los cambiadores con los demás.
Y una vez más, el anhelado silencio invadió las duchas. Sería mejor apresurarse.
—La carrera de hoy ha sido especialmente picante. Creímos que la victoria de Taisho sería su forma de enmendar sus numerosas derrotas durante el mes pasado, pero nuevamente Ashton nos ha pillado desprevenidos.
—Especialmente a Taisho.
—Ya saben, no por nada a Ashton se lo conoce como la flecha nocturna. Utiliza el color de su vehículo para ganar fácilmente en las carreras nocturnas, es osado, veloz y… astuto.
—¿Qué están viendo?
—Hola, Taisho —saludó quedamente uno de sus compañeros mientras miraba silenciosamente el televisor junto al resto—. Son las últimas actualizaciones de los comentaristas —pudo apreciar la forma en la que Inuyasha fruncía el ceño, casi parecía odiar a Ashton—. No te sientas mal, nosotros tampoco hemos logrado ganarle siquiera una vez. Haz sido el único con el cual demuestra su verdadero potencial.
—No lo creo —masculló—, para él fui un juego. Me sobrepasó demasiado fácil. Hablando de eso... ¿Dónde está?
—Ya se fue, nunca pasa por las duchas.
—Como siempre... —antes de que siguiera prestándole atención a la televisión alguien apoyó su mano en su hombro.
—Y alguien más tiene que irse, vas quince minutos tarde a tu cita, Romeo.
Por un segundo pensó que era una broma, pero la sonrisa de baboso en la cara de su amigo no mentía. Abrió los ojos con pánico al recordarlo.
—¡No jodas, Miroku! ¿Era hoy? ¡¿Por qué no me lo recordaste?!
—Iba a decírtelo en las duchas, pero tu tono de voz hizo que se me fueran las ganas. Así aprenderás a ser más condescendiente conmigo.
Gruñó bajo, intentaría no golpearlo hoy. A quien quería golpear era a su principal contrincante, pero eso sería después. Primero debía conducir a toda velocidad hasta el centro donde una chica lo estaría esperando... Esperaba no llegar demasiado tarde.
Se pasó la mano por el cabello repetidas veces a causa del nerviosismo, no sabía si su cabello estaría solo un poco alborotado o si se vería demasiado desalineado. Miró la hora, casi una hora de demora para su cita, por fortuna la chica aún no había llegado.
Se había puesto un conjunto casual, no es que tuviera tiempo de arreglarse demasiado. Había planeado terminar la carrera mucho antes, tendría tiempo de bañarse, hablar con la prensa, pasar a comprarle un ramo de rosas o algo a su cita y llegaría puntualmente. Pero quedarse mirando con total desconcierto la forma en la que Ashton firmaba autógrafos y se sacaba fotos con la audiencia le había quitado mucho tiempo, estaba completamente anonadado.
El tintineo de la puerta al abrirse lo sacó de sus pensamientos. Una joven acababa de entrar al restaurante donde él se encontraba, aparentemente estaba buscando a alguien con la mirada a la vez que ojeaba su reloj de mano con cierta ansiedad. La observó durante unos segundos anhelando que ella fuese su esperada cita. Miró su celular, una hora y cuarto de demora. Volvió a buscar a la chica con la mirada descubriendo que ella lo miraba con sorpresa, casi con miedo.
¿Qué? ¿Acaso ella y su novio habían reservado la misma mesa que él? Imposible, el recepcionista le había prometido la mejor mesa del restaurante hace, por lo menos, una semana. La chica se acercó a él con cautela, algo en su mirada parecía haber cambiado.
—Disculpe, ¿Está esperando a alguien? —su voz lo encandiló por breves instantes, su tono fue tan suave que apenas pareció un susurro.
—Sí, una chica que conocí online por la app de...
—Soy yo —lo cortó-, un gusto. Me llamo Kagome.
—Igualmente, soy Inuyasha.
Se dieron la mano, algo raro proviniendo de una mujer, normalmente las saludaba con un beso en la mejilla o en la palma de su mano. No le dio importancia. Se sentaron uno frente al otro y, mientras esperaban que el camarero les trajera el menú, hablaron un poco sobre la vida de cada uno. Se habían conocido en una aplicación para citas hace casi dos meses, los chats eran aleatorios y anónimos. Nunca habían visto una foto del otro o escuchado su voz, tampoco conocían sus verdaderos nombres porque querían mantener la discreción. Especialmente por su trabajo, sin embargo habían tenido buena química. Al menos mediante textos.
—No me esperaba tener una cita con el mismísimo Taisho —rio—, es raro. Generalmente salgo con hombres "promedio".
—Al menos tienes citas, hace años que no tengo este tipo de encuentros. Un amigo me instaló la app en mi celular para jugarme una broma, iba a eliminarla cuando recibí tu mensaje... Y no me arrepiento de haber seguido la conversación.
La vio sonrojarse ante el comentario, lo que la hizo verse aún más hermosa. Tenía unos ojos tan profundos que casi parecían fundirse con su propia pupila, el cabello negro azabache estaba atado en una coleta desprolija que la hacía verse salvaje y sexy, de los delicados rizos aún caían algunas gotas de agua. Aparentemente no había sido el único en tomar una ducha rápida.
—Quiero disculparme por la tardanza, tuve un contratiempo y...
—No importa, yo también tuve problemas para llegar.
Se encogió de hombros, la estaban pasando tan bien que la espera había valido realmente la pena.
—Y volvemos con una noticia que es furor en las redes. La devastadora derrota de Taisho.
Gruñó bajo, no quería ni siquiera recordar lo sucedido hace pocas horas. Miró a Kagome de reojo, ella seguía concentrada en su frappé y en la gente que pasaba caminando del otro lado del ventanal. Decidió seguir tomando su café mientras escuchaba disimuladamente lo que decían los periodistas.
—Hemos visto muchas carreras y muchos pilotos a lo largo de estos años, pero ninguno como Ashton, el novato estrella.
Kagome dejó de tomar su frappé, pero continuaba mirando la ventana distraídamente. Sus ojos, antes cálidos, ahora poseían un tinte neutro y misterioso.
—El vehículo y el piloto parecen ser uno solo.
—¿Qué vas a pedir para almorzar? —preguntó tratando de cubrir los molestos halagos que salían de la televisión— ¿Una ensalada? —bromeó.
Kagome sonrió con calidez y miró rápidamente el menú eligiendo un plato casi al azar. Apoyó los codos sobre la mesa y posó sus expresivos ojos en los suyos, se había cansado de mirar por la ventana.
—¿Qué me dices de tu trabajo? ¿Es tan emocionante como dicen los medios? —dio un nuevo sorbo a su frappé, el cual casi se acababa.
—Bueno... No es la gran cosa —se revolvió el cabello un poco nervioso, intentaba hacerle caso a Miroku siendo lo más modesto posible. A las mujeres no le gustaban los fanfarrones—. Corro cuando mi representante me lo pide o cuando tengo ganas, así que tengo mucho tiempo libre. Era bastante sencillo al principio, pero después...
—En exclusiva, una entrevista con la nueva sensación de las pistas.
—Eso —murmuró con fastidio mientras miraba la pantalla del televisor. Kagome siguió su vista hasta toparse con la repetición de la escena final donde ambos pilotos trataban de llegar a la meta.
—¿Qué fue lo que te hizo ahí?
—¿Ah?
—Cuando te rebasó, pasó por tu ventanilla y te hizo algo —Inuyasha miró la repetición mientras recordaba ese momento.
—Me hizo "fuck you" —respondió con simpleza, casi como si no importara—. El día que ingresó a la pista por primera vez quiso darme la mano, me caía mal así que solamente le hice esa señal mientras me iba a alistar para la próxima carrera. Desde entonces suele hacerme la misma seña antes de ganar, es como una venganza infantil.
—Ya veo...
—Dinos, Ashton, ¿Que fue lo que te impulsó a hacer esa maniobra de último momento?
—Deduje que mi contrincante bajaría la guardia al llegar a la última curva, aproveché esa pequeña rendija para pasarlo.
—Una jugada arriesgada.
—Así es, pero el que no arriesga, no gana.
—Ya lo escucharon señores, yo no podría haberlo dicho mejor.
—Si eso es todo, tengo que retirarme.
—¡Ash! ¿Por qué nunca te quitas el casco? Represento al canal A26.
—He dicho que tengo que retirarme.
—¿Acaso tienes novia? Canal 23.
—No más preguntas.
Inuyasha rodó los ojos con hartazgo, ¿Quién se creía ese chiquillo? ¿Se creía bueno para ganarle pero no para responder un par de preguntas bobas? ¿Era tan genial que ni siquiera iba a darse una ducha con sus "compañeros"? Seguramente había nacido en una cuna de oro.
—Es un idiota —masculló.
—¿Dijiste algo?
—Que es un idiota. Usa trucos sucios para ganar —Kagome arqueó una ceja, estaba confundida—. Hablo del color de su auto. Si tuviera un auto blanco, por ejemplo, seguramente no ganaría tan fácilmente. Se la pasa alardeando sobre sus victorias, pero si perdiera solo una vez seguramente dejarían de prestarle tanta atención.
—Yo no lo veo presumiendo nada, más bien es la prensa la que hace un escándalo.
—Ese no es el punto, el punto es que ni siquiera socializa con los demás competidores. Como si fuera un Dios o alguna estupidez así y...
—Debido a su triunfo número veintidós, el piloto con mejor tasa de victorias irá a correr en Italia el próximo mes, en la ciudad de...
¡Mierda! Esa noticia debería estar hablando de él, no de ese tipejo que había tenido un poco de suerte durante su primer año y solo por eso era condecorado como el mejor corredor del país. Él debería haber ganado, él debería haber sido entrevistado y bañado en confeti. Todo estuvo tan cerca de ser suyo, casi había ganado. Porque claro, él "casi" sería convocado a una de las carreras de mayor prestigio mundial, él "casi" correría en Italia junto a otros corredores de élite, él "casi" ganaba esta carrera. Ese "casi" tenía un nombre, vestimenta y auto propio.
Juraba por Dios que, en la próxima competencia, aplastaría a Ashton.
Kagome llegó a su departamento casi a media noche. Se sacó los zapatos, el sostén y se desarmó la coleta que había estado dañando su cuero cabelludo durante toda la tarde. Prendió la televisión de la sala para ponerse al día con las últimas actualizaciones sobre la carrera. El celular a su lado vibró anunciando una llamada y atendió de mala manera sabiendo de antemano de quién se trataba.
—¿Sí?
—¡Ya me enteré de todo! —Kagome rodó los ojos ante la emoción de su amigo.
—No creo que te hayas enterado de nada.
—Si estamos hablando de tu viaje a Italia entonces sí, sí me enteré de todo. ¿No estás emocionada? Siempre quisiste ir de viaje a otro continente —se tomó el puente de la nariz mientras suspiraba pesadamente—. ¿Sucede algo? ¿Por qué estás tan callada?
—Verás, Koga... Pasó algo —se hizo un silencio del otro lado de la línea que la dejó algo inquieta—. ¿Sigues ahí?
—No me digas que... ¡Qué tuviste sexo con ese desconocido!
—¿Qué? ¡No!
—¿Dónde lo hicieron? ¿En su auto? ¿O por lo menos te llevó a un hotel?
—Te estoy diciendo que...
—¡¿Cómo la tiene?!
—¡Koga, Taisho era mi cita a ciegas de hoy!
—Ouu... Eso sí es un 0800-problema.
—Lo sé.
Continuará...
Caja corta: Palanca de cambio utilizada en los autos de carrera. Es llamada así porque no tiene cinco cambios —como en los autos domésticos— sino dos o, como máximo, tres.
¡Hellooo! Sé que me demoré meses en volver, pero la universidad me volvió loca. Literalmente estuve en un pozo depresivo y solo pude rendir bien uno de los tres parciales. Me fue bien en uno, el otro lo desaprobé y al tercero no pude presentarme por culpa de la alarma :) I HATE ME!
Espero que les haya gustado este drabble, no me pude resistir a la temática :0 ¿Qué les pareció? ¿Hay algo que no se entendió? ¿Qué esperan que pase? ¿Cuántas estrellas le dan a ese drabble? 7u7
El próximo capítulo se llamará "Memorias" y aclarará mucho lo sucedido en el drabble anterior. Espero que les guste porque lo hice con mucha ilusión para ustedes. En cuanto salga de vacaciones voy a actualizar como loca para terminar el desafío a tiempo c: al igual que mis otros fanfics y sacaré nuevos proyectos.
Actualizaciones con respecto a mi vida:
° Planeo tatuarme de nuevo, cuando lo haga voy a ponerlo como foto de perfil c:
° Pensaba hacer el fictober/kinktober pero no pude anotarme por OBVIAS razones ;-; tal vez lo haga en verano, nu lo c.
° Termino las clases el 7/11, espero que todo vaya biennn :0 de todas formas voy a tratar de dar una materia en verano para poder adelantar las materias desaprobadas. Si todo sale bien voy a entrar a la universidad oficialmente en agosto de 2020.
P.D.: Hay cosas que no van a entender sobre este drabble y que los van a confundir, tendrán dudas pero todo se aclarará en el siguiente episodio. Por cierto, el drabble "memorias" fue escrito hace dos meses y por eso tendrá una fecha "atrasada" :0
Espero sus reviews ansiosa, ¡Las amo! Déjenme sus opiniones, follows y favoritos :D
21.10.19
