Maullido

Invierno de 1985. Tokyo, Japón.

Kagome esperaba ansiosa a su padre mientras veía la televisión tirada en el piso de la sala. Llovía intensamente, había probabilidades de granizo y las temperaturas bajas de la estación no ayudaban a que se sintiera mejor. Tenía tanto frío. Al cabo de una hora escuchó las llaves en la puerta de entrada y corrió presurosa para recibir a su adorado padre. Le dio espacio para que se quitara el pesado abrigo antes de saltar para darle un fuerte abrazo. Sin embargo, no se esperaba que al voltearse viera que el hombre llevaba en sus brazos una gran caja de cartón maltrecha y sucia.

—¿Por qué trajiste basura?

—No es basura. —Se detuvo para asegurarse de que se encontraban completamente solos— Es una sorpresa —susurró.

¿Una sorpresa? ¿Para ella?

Aprovechó la estupefacción de su hija para terminar de ingresar a la casa mientras depositaba cuidadosamente la caja en el suelo. Su pequeña hija miraba las solapas cerradas intentando descifrar qué se encontraría en su interior. Se arrodilló a la altura de la infante sin dejar de mirarla a los ojos, intentaría no perderse ningún detalle de su pequeño rostro en cuanto le develara el contenido de la caja. Comenzó a sacar cada una de las solapas con cierto misterio y cautela, queriendo prolongar ese momento lo máximo posible mientras disfrutaba de la ansiedad de su hija. Casi podía vislumbrar la forma en la que Kagome entreabría los labios preparándose para gritar de felicidad, anticipándose a la sorpresa. No pudo evitar sonreír con ganas ante sus gestos tan inocentes. Tenían la misma sonrisa. Terminó de abrir la caja y se hizo ligeramente hacia atrás para permitir que la niña se asomara. La vio inspeccionar tres de las cuatro esquinas, concluyendo que estaban todas vacías. Observó la última esquina y pudo admirar la forma en la que sus preciosos ojos chocolates se abrían con sorpresa al encontrar un pequeño cuerpo en ese lugar. Kagome pareció comprender pronto de lo que se trataba y deshizo su sonrisa para mirar seriamente a su padre.

Tal vez su hija le tenía miedo, así que se decidió a sacar el animal él mismo. Lo tomó cuidadosamente y lo depositó en el suelo de la entrada.

—Es tuyo.

Kagome miró al pequeño gatito, que a duras penas lograba ponerse de pie, y nuevamente enfocó la mirada en su padre mientras fruncía el ceño.

—No lo quiero.

—Pero…

—Mamá no lo querrá, no podemos tener animales.

El hombre se acomodó mejor las gafas y sonrió con nerviosismo.

—Tu madre no dirá nada. En menos de una semana se encariñará y no podrá deshacerse de él. Además, quiero regalarte un compañero.

Kagome comenzaba a sentirse frustrada ¡No! No era eso lo que ella quería, no necesitaba un gato para dejar de sentirse sola. Necesitaba hablar con su madre para que convenciera a su padre de deshacerse del gato lo antes posible.

—Podrás pasar tiempo con alguien más que no sea el abuelo mientras mamá y yo trabajamos.

No…

—Y si vuelven a molestarte por tu nombre solo vienes y le cuentas a Buyo, ¿Lo ves? Ya hasta le puse nombre. Nos encanta comer buyo, es otra cosa que tenemos en común, me pareció el nombre más adecuado. Además es una rareza genética porque…

—¡No lo quiero! Quería pasar más tiempo contigo, no con un gato.

El padre suspiró tristemente mientras acariciaba al felino. Con que eso era…

—Pero eso es imposible, nena…

—¡No lo es! Sólo deja de ir a trabajar y quédate conmigo. No es tan difícil. Puedo… puedo decir que estoy enferma y te quedas a jugar aquí.

—Kagome, entiende que no es algo tan sencillo.

Podría decirle a su esposa que deje de trabajar, ya que sus ingresos no eran tan relevantes, pero dejar su propio trabajo era algo impensable. No sería capaz de pagar las cuentas, la escuela, la comida… ¿Por qué era tan difícil explicarle eso a su pequeña y terca hija?

—Mira, es suave, lindo y pequeño como tú. —Intentó cambiar de tema— ¿No te gustaría crecer con él? Un día podrías presentárselo a tu novio.

¡Que Dios se apiadara de quien osara tocarle siquiera una mano a su hija! Pero esperaba que con eso Kagome aceptara el obsequio.

—No quiero tener novio. Quiero que lo devuelvas, no lo voy a cuidar.

Estaba por responder cuando su celular vibró anunciándole que tenía un mensaje de su mujer.

"¿Compraste las cosas para cenar?", se leía.

¡Lo había olvidado completamente! Su esposa lo mataría en cuanto se enterara. Momento, solo podría matarlo "si" se enteraba.

—Olvidé ir a buscar algo, ¿Quieres acompañarme? Podemos jugar a contar autos en el camino y tal vez te compre un dulce si te portas bien.

—No, prefiero quedarme en casa.

Se quedó con el saco a medio poner, ¿Acaso lo había rechazado? Realmente estaba enojada. Miró a Buyo y decidió dejarlo junto a ella, tal vez se entenderían mejor a solas. Salió de la casa en silenció y susurró un bajo "no tardo" mientras volvía a cerrar todo con llave. El granizo había comenzado a caer estrepitosamente.

._._._._._._._._._._._.

Invierno de 1996. Tokyo, Japón.

Kagome dejó de mirar el techo y se centró en el calor que le transfería el pesado cuerpo encima suyo. Acarició sus orejas disfrutando del suave ronronear y suspiró.

—Al final solo quedamos tú y yo, Buyo.

Lo abrazó con fuerza y se permitió soltar una solitaria lágrima.

—Te tardas mucho, papá.

FIN

Finalmente estoy libre de la facultad y me alegra anunciar que después de mi última actualización logré aprobar otras dos materias. Promocioné ICSE y aprobé Biología celular con 10 ¡EN TU CARA CICLONPENTANO-PERHIDRO-FENANTRENO!

¿Quién está listo para una maratón histórica de drabbles? A partir de mañana actualizaré como loca porque me encuentro en una especie de frenesí de escritora. Mi hermano rompió el teclado de mi computadora y por eso no pude actualizar antes, pero saqué un teclado nuevo que compré hace poco para escribir en las vacaciones ¡Es genial! Tiene demasiaaadas teclas y opciones, es similar al teclado de "Intensamente". Pero en fin, ¿Les gustó el drabble? Sé que es triste y tal vez algo incompleto pero es todo lo que puedo darles mientras me muero de calor en mi habitación xd. Además de que la computadora se me apagó ocho veces ¡Sí, ocho putas veces! Y todas esas veces se borró mi progreso dejándome solamente con las dos primeras oraciones del drabble. Por eso al final olvidé colocar algunas cosas o simplemente las apresuré, sepan disculpar ;-;

¡Recuerden dejar reviews! En el último drabble recibí cinco comentarios, si seguimos así creo que llegaré a los 200 comentarios antes de que termine el año. Díganme qué les pareció y si tienen alguna idea para el próximo capítulo ;)

*ACLARACIÓN: Sobre el tema de "rareza genética" me refiero a que Rumiko Takahashi no puso un gato tricolor al azar en el anime, es un dato muy interesante del que muy pocos se dieron cuenta. Genéticamente es raro que Buyo haya aparecido en el anime debido a que los gatos tricolor (calicó) son siempre hembras. De hecho, solo uno de cada tres mil gatos calicó es macho, pero es estéril. Se trata de gatos que genéticamente son hermafroditas ya que poseen los cromosomas XXY. Por último, solo uno de cada diez mil gatos calicó resultará ser un gato macho calicó FÉRTIL. Eso es todo. ¡Besos y recuerden disfrutar estas vacaciones!

9.12.19