Aventar

Hacía mucho calor, estaban en el campo de deportes y ya quería que se acabara el día para poder ir a casa y mirar la televisión mientras tomaba limonada junto a sus padres. Enfocó sus ojos chocolate en el cielo despejado de ese día sin prestarle verdadera atención a la profesora de gimnasia. Ya habían corrido por diez eternos minutos, estiraron sus músculos y recorrieron la pista de obstáculos ¿Qué más quería?

—Formen dos equipos mixtos de quince integrantes cada uno.

¡Por Dios! Solo quería irse a descansar. Se acabó, le diría a la profesora que se torció el tobillo para irse antes. Nadie la obligaría a quedarse allí mientras compartía la clase con otro curso, que jugaran ellos, ella se iría a casa. ¡Sí, señor!

—Takke, Taisho, ustedes serán los capitanes. Elijan a sus jugadores.

O… ¿No, señor? Se talló los ojos mientras su pequeña boca se abría en forma de una graciosa ''o''. El otro curso con el cual habían estado corriendo —y al cual apenas le había prestado atención— albergaba entre sus miembros a su arisco vecino. Este era su momento de brillar. Lo vio posarse a un lado de la profesora junto al otro chico, al que ni siquiera le dirigió la mirada. Para ella solo existía ese chiquillo que parecía correr cada vez que la veía.

—Es tan lindo… —suspiró.

—Elijo a Miroku —y acto seguido un chico con gorra azul se formó detrás del albino. Kagome parpadeó ligeramente confundida, ¿No la eligió a ella primero? Ok, no pasa nada. Tal vez solo eligió a su mejor amigo y luego la elegiría a ella.

—Koga, ven aquí.

—Ya es mi turno, ya es mi turno…

—Matsuda.

—Tal vez no me vio.

Sin embargo, los turnos fueron pasando. Y veintiocho de los treinta niños ya habían sido elegidos. Hace tres turnos, más o menos, ella e Inuyasha habían cruzado miradas. Al fin la había visto, ya no había ninguna excusa para que no la incluyera en su equipo. En cuanto el chico reparó en la presencia de su irritable vecina le dio un escalofrío.

—Taisho, te toca elegir —recordó la profesora al ver que el chico se había quedado sin habla repentinamente, hasta hace unos momentos había sabido elegir a sus jugadores sin atisbo de duda.

Kagome llevó sus manos a su coleta y apretó su coqueto moño rojo mientras miraba fijamente los ojos dorados del chico. Se paró derecha y sonrió dulcemente tratando de gritar con todo su cuerpo ''¡Elígeme! Sabes que quieres hacerlo''. Dirigió su mirada por un instante a su izquierda para espiar la competencia. Solo quedaban ella y Nabiki. Era una niña delgada y sin gracia, no representaba una verdadera amenaza. La chica no la miraba, centraba sus ojos en otro lugar ¿Qué estaba viendo? Siguió la misma trayectoria que tenían los ojos de Nabiki, comprobando que miraba fijamente a su vecino. La chiquilla se mordía el labio y jugaba con sus pies con nerviosismo fingiendo timidez. Que truco tan barato. Sin embargo, a Inuyasha parecía gustarle porque no le quitaba la mirada de encima. Por el rabillo del ojo vio claramente la forma en que Nabiki le hizo una seña al ojidorado.

¡Oh, por Dios! ¿Eso había sido un guiño? Jamás había visto tremenda falta de respet-…

—Elijo a Nabiki, supongo —habló al fin Inuyasha encogiéndose de hombros.

¡Y para colmo había funcionado! Se acabó, la habían sacado de sus casillas. Que alguien la agarrara porque iba a tirarle de las trenzas a esa mocosa.

—Kagome, ve con Koga.

Efectivamente alguien la agarró. Su profesora la estaba arrastrando hasta el equipo contrario, alejándola de su rival.

—Jugarán a los quemados. Koga, tú tendrás la pelota.

La profesora siguió dando las instrucciones del juego, pero Kagome ya no la escuchaba. Estaba distraída mirando la fila contraria donde Inuyasha y Nabiki hablaban, probablemente solo comentaban las estrategias que usarían para ganar. También podrían estar planeando desayunar juntos en el comedor al día siguiente.

—O solo quieren decidir quién tira la pelota primero —intentó convencerse.

¿Y si ella lo está invitando a su casa a tomar el té?

¡Eso sería el colmo! Tomar el té entre dos niños era algo importantísimo, era como proclamarse novios. Tenías que ser realmente importante para un chico como para que soportara ese juego sin siquiera cansarse. No, no, estaba siendo muy paranoica. Justo cuando comenzaba a calmarse sus ojos vieron la forma descarada en que esa mocosa le tomaba la mano a Inuyasha para llevarlo al centro del campo. Debía darse prisa o sus suposiciones acabarían por ser ciertas.

Adoptando una personalidad fría, algo impropio de ella, se dedicó a jugar intentando eliminar a la máxima cantidad de jugadores posibles. Claro, sin perder ninguna oportunidad para mirar a su vecino y dedicarle una sonrisa coqueta que parecía descolocarlo. ¡Era tan gracioso!

—¡Cuidado! —muy tarde. El pequeño cuerpo de la azabache fue a dar, por cuarta vez en el día, de cara al suelo.

—Auch…

—¿De nuevo, Nabiki? Te dije que tuvieras cuidado con la pelota —regañó la docente sin poder creer que una de sus alumnas fuera tan despistada— ¿Estás bien, Higurashi? ¿Quieres que llame a tus padres?

—No, estoy bien —se limitó a contestar mientras se ponía de pie. Sus manos escocían al igual que sus rodillas y prefirió ni siquiera mirar qué tan lastimada estaba. No pensaba sacrificar una tarde de juegos con su arisco enamorado solo por un par de raspones, tampoco pensaba darle una oportunidad a esa niña para ganar terreno—. Desgraciada —susurró mientras se sacudía el resto de tierra que quedó en su uniforme.

Su ''compañera'' había estado haciéndola caer a lo largo de la hora de gimnasia y, en esta ocasión, pudo comprobar su teoría: solo la hacía caer cuando estaba cerca de Inuyasha. La hacía tropezar con sus pies, la empujaba o golpeaba con la pelota disimuladamente para hacerla quedar en ridículo. ¿Acaso pensaba amedrentarla con eso? De ninguna manera, a ella solo le importaba divertirse con su vecino aunque pareciera que este no le prestaba atención.

—Descansen diez minutos, después cambiaremos el estilo de juego —el silbato y la voz de la mujer aliviaron a Kagome. Al menos dejaría de visitar el suelo por un rato.

Estiró sus adoloridos músculos, lavó sus raspones y tomó agua para hidratarse. Se miró en el espejo del baño para niñas notando lo desaliñada que se encontraba. Su pelo estaba completamente desordenado apuntando en todas direcciones, su ropa cubierta de polvo y su rostro colorado a causa del esfuerzo que le supuso correr durante tanto tiempo sin parar. Se arregló como pudo asegurándose de estar lo suficientemente presentable como para ir a hablar con el ojidorado sin que este se fijara tanto en su apariencia. Salió del baño mientras jugaba con su cabello, se encontraba extrañamente nerviosa. Buscó al escurridizo niño en el patio, en los baños e inclusive junto a la profesora, pero no lo encontró. Quiso seguir buscando, pero la profesora la detuvo con una adorable sonrisa.

—Kagome, ¿Podrías traerme los conos que están en el despacho? Por favor, linda.

Kagome asintió débilmente, en fin, su búsqueda de amor podía esperar un par de minutos. Entró en el despacho lleno de pelotas, conos y redes que utilizaban todos los profesores del instituto en los distintos turnos. Se acercó a una de las bolsas que contenía los conos. Solo era cuestión de tomarla e irse, pero una coqueta y risueña voz la detuvo.

—Anda, dame un besito. Eso hacen los novios.

—No.

—¿Acaso ya tienes novia?

—¡Claro que no!

—¿Entonces? Dame solo uno, no pasará nada.

—P-pero…

Kagome quedó boquiabierta al entender lo que estaba ocurriendo. Inuyasha estaba siendo acorralado contra una pared por su compañera mientras ésta intentaba besarlo.

BE-SAR-LO. A él. Su vecino, su primer amor, su primer beso, el niño con el que algún día jugaría a tomar el té. Su rostro pasó de tener una expresión desconcertada a una indignada. Ah, no señor. Esto sí que no, una cosa era tirarla a ella al suelo y otra muy diferente era tirar su romance por el caño. Una niña debía defender lo que era suyo con la misma intensidad con la que defiende a su juguete favorito ¡Con uñas y dientes!

Su cuerpo se movió solo y tomó lo primero que tuvo a su corto alcance. La distancia entre los infantiles rostros se iba acortando cada vez más, debía actuar rápido. Con furia y determinación aventó una cosa redonda y pesada contra el rostro femenino. Bien podría haber tenido una computadora a mano y se la habría aventado de todas formas.

—¡Ay!

Y ese chillido agudo fue señal de que dio en el blanco, juraba por Dios que jamás había sentido tal satisfacción. El sonido del pelotazo seguido del llanto de Nabiki fue música para sus oídos. Incluso podría ponerlo como tono de alarma.

Si tan solo tuviera un celular… —pensó.

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La profesora miraba duramente a ambas niñas, una de ellas con algodón en la nariz para detener el sangrado. La otra portaba tal cara de felicidad que incluso daba escalofríos.

—Por última vez, ¿Qué pasó?

—Ya le dije que se me resbaló —Kagome usó el tono de voz más meloso e inocente que encontró en su repertorio de ''yo no fui'' mientras jugaba con sus pies.

—¿En la oscuridad?

—Sí.

—¿Contra la cara de Nabiki?

—Sí.

—¿Sin siquiera dañar a tu compañero?

—Para que vea lo curiosa que es la vida.

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Kagome esperaba sentada fuera de la dirección mientras balanceaba sus pies calzados en zapatitos de charol. Desde hace un rato la habían sacado para que la directora hablara a solas con Nabiki y comprobara que fue todo un accidente. No le preocupaba en lo más mínimo, estaba segura de que no la delataría porque de lo contrario tendría que decir qué hacía a oscuras con Taisho en el despacho de los profesores. La puerta a su lado se abrió dejando salir a la susodicha que apenas le dirigió la mirada. Se puso de pie sabiendo que ella también podía irse finalmente a casa. Tomaron direcciones opuestas y en el momento exacto en que ambas se rozaron Kagome detuvo sus pasos.

—Ey, Nabiki —llamó—. Si vuelves a acercarte a Inuyasha se me va a volver a resbalar la pelota, ¿Oíste?

No esperó respuesta alguna. Su tono dejó perfectamente claro lo que ocurriría si decidía seguir siendo su rival. Y lo confirmó al día siguiente cuando la niña no asistió a la escuela. Tampoco al día siguiente, ni el siguiente…

Al parecer Nabiki decidió cambiarse de escuela.

FIN

Espero que hayan disfrutado otra parte de la historia de los vecinos que tanto les gusta, me esforcé y creó que implementé bien ciertos rasgos infantiles. Tal vez la palabra no tenía mucho que ver, pero un drabble es un drabble ;)

Antes de que me olvide, muchas gracias a las personas que me recomendaron fanfics :D los leeré apenas pueda 7u7

Yenn: No puedo dejar acá mis datos porque mi familia me puede encontrar xD no tenes cuenta oficial así que tampoco puedo darte mi número por mensaje. Por favor, en los comentarios deja tu facebook o whatsapp así te busco y hablamos :D

INFORMACIÓN DE ÚLTIMO MOMENTO: Hoy, 19 de diciembre de 2019, entré a la plataforma de fanfiction para actualizar. Me topé con un mensaje de hace tres malditos meses, odio que nunca me avisen que tengo mensajes. No entendí muy bien lo que me querían decir porque lo leí muy rápidamente y mi cerebro procesó mal la información. Por un momento me sentí terriblemente ofendida porque creí que LaWeaAzul, quien me envió este mensaje, (te amo) me estaba acusando de plagio. Creí que dijo que yo me copié de un fanfic llamado ''Listón'' y que yo hice lo mismo solo que puse el nombre ''Lazos''. Pensé ''Que tonta, aunque los títulos sean similares la trama es completamente distinta''. En fin, ella se tomó la molestia de dejarme un link al cual entré por mera curiosidad. No se imaginan mi cara al entrar y finalmente entender de qué iba todo el asunto. ¡Me estaban plagiando! Estaba en el patio de mi casa cuando vi todo y pegué un grito tal que mi padrastro me preguntó qué me pasaba. A verrrr, ¡¿CÓMO TE EXPLICO QUE ME ESTÁN PLAGIANDO Y QUE VOY A PRENDERLE FUEGO A ESA CHICA?! Hice un escándalo tremendo en Wattpad con mi cuenta, en su propio perfil y también entre mis contactos de WhatsApp que me siguen. Ahora estoy un poco más calmada —solo un poco—. Le di tres días a esa chica para que elimine mis drabbles de su libro y si no entonces tendré que denunciar su cuenta, espero no tener que recurrir a esta última medida.

Chicas, yo entiendo que su intención no es hacer daño y que les gusta tanto un trabajo que quieren compartirlo, pero esta no es la manera. Si queres comentarios y reconocimiento escribí tus propias historias para poder gozar plenamente cuando alguien halague tu trabajo. No copies, no robes. Mucho menos si no pediste permiso. Si queres compartir la historia guardala en tu biblioteca o perfil para releerla cuantas veces quieras, recomendala, leela con otras amigas y platiquen al respecto. Ese fic, ese drabble, no se hizo mágicamente. Hubo una persona detrás de esa pantalla que tuvo que inspirarse, crear una trama, cuidar cada detalle gramatical y ortográfico para que no pierda coherencia. Hubo alguien que, a pesar de tener vida y problemas propios, se sentó y se desveló para darle felicidad a alguien más. Mínimamente merece algún comentario a su favor, no te lleves esos comentarios a tu cuenta. Sí, podes inspirarte y crear un fic a partir de eso, pero no copiarlo tal cual estaba originalmente. He leído cientos de fics y cientos me han gustado ¿Los plagié? ¡NO! Creé un apartado donde yo misma daba una reseña de ese fanfic para que otros usuarios lo lean. Eso deberían hacer si les gusta una obra, no robar. Por último, si quieren subir una historia ajena a su perfil tómense la molestia de preguntarle antes al autor y ahórrense este bochorno. Disculpen que me haya extendido tanto, pero necesitaba desahogarme.

Si leíste hasta acá te agradezco de corazón, te deseo muy felices fiestas y nos vemos en el próximo drabble c:

20.12.19