Solvente

El sol se hizo presente y atravesó el ventanal que daba a la cocina, iluminando el vidrio pulcro de la botella que tenía entre sus manos. La bebida transparente la invitaba a tomar otro trago, y así lo hizo. El sabor amargo recorrió su boca y quemó toda su garganta dándole un toque masoquista a su intento desesperado por olvidarse de todo. Sus ojos picaron con intensidad, no supo si fue producto del elevado porcentaje de alcohol o por el dolor que la desgarraba por dentro. Pero no importaba. Miró las cajas apiladas en la entrada de su departamento y se mordió el labio inferior con fuerza intentando no volver a llorar.

—definitivamente, ya nada importa.

Aquella mañana de diciembre había empezado como cualquier otra… o casi. Por primera vez en mucho tiempo se despertó estando sola, con los ojos hinchados y el corazón roto. La noche anterior había confrontado, al fin, al amor de su vida, su prometido, a Inuyasha. Ella podía parecer tonta, pero no se confundan, solo parecía serlo. Su prometido se había comportado inusualmente agresivo desde hace un par de meses, además de ser frío y distante con ella. Tras buscar mil respuestas a su incógnita solo pudo hallar una válida: infidelidad. A la noche lo increpó en la seguridad de su dormitorio, estando casi segura de que solo serían boberías suyas y que él la calmaría diciéndole que solo estaba distraído por cosas del trabajo.

—¿Me eres infiel?

—Claro que no, tonta.

Mejor preguntar dos veces, solo para tranquilizarse. La forma en la que él desvió su mirada al responder la dejó un poco inquieta.

—¿Me eres infiel?

—Sí…

Kagome tomó otro largo trago de vodka sintiendo la forma en la que el etanol irritaba sus fosas nasales. Dejó la botella sobre la mesa con un sonoro golpe y hundió su rostro entre sus manos con desesperación. Cuando Inuyasha le respondió todo pareció cobrar sentido de la forma más dolorosa posible. Ahora todas sus llegadas tarde, el olor de su ropa, su nerviosismo y su obsesión por mantener el celular lejos de su alcance, todo tenía sentido. Se había derrumbado ante él en medio de lágrimas mientras le exigía explicaciones, quería pensar que había escuchado mal o que, en el peor de los casos, había sido algo de solo una noche.

—Es como tú. Es gentil, dulce, hermosa… tampoco le gusta que le griten, como tú.

—¡¿Y se supone que debo sentirme bien por eso?!

—Lo siento.

—¿Por qué? —tal vez se disculpaba por haberle sido infiel. Si lo hacía estaría abierta a hacer terapia de pareja hasta que pudieran superarlo.

—Por hacerte sufrir. Me hubiera gustado que te enteraras de una forma menos dolorosa. Creo que estoy enamorado. Si esto no resulta entonces me quedaré sin el pan y sin la torta, supongo. Además…

Dejó de escuchar a partir de ahí, tampoco recordaba mucho. Sabía que habían peleado, que ella lo sacó del departamento a gritos y que se sentó en la mesa de la cocina a beber todas las bebidas fuertes que pensaban tomarse en año nuevo. Tras vomitar y recuperarse un poco sacó toda su ropa del ropero que metió en bolsas de basura y colocó en la entrada junto a las cajas con sus pertenencias. Tiró las fotografías y regalos que le dio durante su noviazgo. Se sentía tan humillada. ¿Cómo le diría a su familia que, a menos de dos semanas de la boda, se cancelaba todo? ¿Cómo sería capaz de ir a trabajar fingiendo que nada había pasado? Destapó una nueva botella creyendo que le daría las respuestas a sus preguntas y la insensibilidad que necesitaba en estos momentos. Solo dejaría de tomar cuando cayera inconsciente o cuando se acabara la despensa de alcohol. Lo que ocurriera primero.

El alcohol es un solvente increíble. Disuelve familias, matrimonios, amistades, neuronas… pero nunca problemas.

FIN

Esto es serio y largo, quienquiera leerlo será bienvenido y si no puede pasar directo al próximo episodio. No me gustó para nada este drabble, pero necesitaba escribirlo. ¿La razón? esta temática iba a ser muy distinta. Originalmente iba a colocar a Kagome como una estudiante de química y a Inuyasha como estudiante de cirujano, en algún punto yo iba a colocar el solvente y ¡POOM! SEXO. Pero no. Cuando iba más o menos llegando al punto clave del drabble me levanté para ir al baño, miré la cocina y encontré a mi mamá llorando. Pensé que mi abuela había muerto así que me acerqué. En resumen, ella se enteró de que mi padrastro la engañaba con la vecina de en frente. La discusión que puse en el fic es sosa y carente de drama porque estoy citando la forma en la que mi mamá se enteró. Esto ocurrió el 29/12. Por eso no pude seguir actualizando. Ellos llevaban casi trece años de pareja y en un punto mi mamá casi llegó a la locura (casi chocamos tres veces porque ella era incapaz de concentrarse, entre otras cosas). Recién ahora está recomponiéndose. Mi padrastro quiso echarnos del terreno, nos amenazó (así es we, podría haber muerto de un balazo y entonces todos mis fics habrían quedado eternamente en hiatus), tuvimos que llamar a la policía, abogados y demás. Hoy tomé nuevamente la computadora; decidí borrar todo y dedicarle este drabble a mi mamá. Algún día lo voy a releer y voy a recordar el comienzo de una nueva etapa. En fin, perdón por este horrible drabble y por extenderme tanto. Feliz 2020, gracias por apoyarme durante todos estos años ¡Los amo!

29.12.19—10.01.20