Bucear
Kagome abrió los ojos con asombro al sentir el primer roce contra su intimidad. Por primera vez sentía la hombría de un hombre. Era una excelente oportunidad para saciar su curiosidad y su repentino deseo. Afianzó sus piernas en las caderas masculinas para hacer el roce aún más directo e íntimo. Su respiración, antes normal, comenzaba a variar paulatinamente.
—¿Te gusta?
No se molestó en responder. Apoyó su cabeza en el hueco que formaban el hombro y el cuello del muchacho. Idiota. Debería callarse y dejarla disfrutar. Se daba cuenta, por la forma en que movía sus caderas bajo el agua, que parecía tener bastante conocimiento sobre el sexo. Sintió que sus embistes aumentaban la frecuencia y se tomaba la libertad de apretar su trasero sin atreverse a meter la mano debajo de su bikini. Kagome frunció el ceño y le pegó en la mano con brusquedad. Cruzaron miradas por un momento. El dorado expresaba confusión, mientras que la mirada chocolate dejaba ver lo molesta que se encontraba.
—¿Qué?
—No me toques con tanta familiaridad.
—Solo quiero disfrutar más de…
—Deberías poder disfrutar con esto. No te pases de listo. —¡Dios! Como odiaba su voz de Romeo— Solo… sigue haciendo esto —sí, que siguiera… Así podría irse cuanto antes y recriminarse por dejarse tocar por un completo desconocido.
—Como tú quieras, linda.
Contuvo sus ganas de golpearlo. ¿Por qué todos los idiotas tenían que usar ese apelativo tan odioso? Cerró los ojos y se relajó.
—Tranquila —se repetía—, solo piensa que es tu ex… O cualquier otro imbécil menos el que tienes enfrente.
Las deliciosas sensaciones no tardaron en volver a embargarla. Clavó sus uñas en la ancha espalda del joven. Estaba dando en el clavo, justo donde mejor se sentía. Si seguía ejerciendo presión entonces no tardaría en alcanzar su tan preciado orgasmo. Él pareció darse cuenta porque inmediatamente aumentó la frecuencia de sus movimientos, haciendo que ella se aferrara con fuerza a su cuerpo.
Las manos comenzaron a acariciarla nuevamente bajo el agua y no se molestó en apartarlo. No quería pausar el placer que la inundaba. Solo un poco más… Un poco más y llegaría. Necesitaba un nuevo estímulo, algo que la hiciera alcanzar el clímax lo antes posible para largarse. Comenzó a mover desesperadamente su propia pelvis de forma ascendente y descendente, descubriendo que era mucho mejor si se sentía la totalidad de… El paquete. Sus sentidos estaban al máximo tratando de disfrutar cada una de las sensaciones que su acompañante le brindaba. Los jadeos masculinos en su oreja, las manos que la acariciaban con desesperación y cierta posesividad. Sí, se sentía deseada.
Kagome chocó sus caderas con fuerza contra las del chico, sintiendo más presión que antes. Mordió el hombro masculino intentando cerrar la boca que, sin darse cuenta, permanecía abierta liberando suaves y casi imperceptibles jadeos. Su sexo comenzó a contraerse en el momento exacto en que alcanzó el tan deseado orgasmo. Inuyasha no dejaba de frotarse contra ella, alargando la exquisita sensación que la embargaba. Mientras el fuerte y robusto hombre seguía en lo suyo, seguramente creyendo que después seguirían en la parte trasera del auto, ella se preocupaba por recuperar el aliento que no sabía que le faltaba.
—¿Llamamos al guardia de seguridad? —Escuchó cerca de su oído, pero no tan cerca como para creer que era Inuyasha quien le hablaba.
—No, no, déjalos que sigan en lo suyo. No te entrometas —siguió escuchando, esta vez era una voz diferente y que también se encontraba considerablemente cerca.
Kagome abrió los ojos, esta vez más tranquila, y observó su alrededor. Para su desgracia aquella tranquilidad no duró mucho. Las voces pertenecían a algunos espectadores cercanos a ellos que los miraban fijamente sin dejar de susurrar comentarios subidos de tono. ¿Por qué los miraban?
Su mente estaba tan adormecida y relajada que tardó algunos segundos en darse cuenta de que, si bien ella estaba completamente tranquila, no podría decirse lo mismo del hombre frente a ella que había dejado completamente de lado las apariencias. Se movía de una forma demasiado obvia bajo el agua y su rostro no tardó en colorearse de un intenso rojo ante la vergüenza. Arañó la espalda del sujeto con fiereza tratando de traerlo de vuelta con ella. Al no obtener una respuesta, además de un profundo jadeo en su oreja, se vio obligada a dejar de abrazarlo con las caderas y empujarlo lejos para apartarlo de su cuerpo.
Al fin, el par de ojos dorados se fijaron en ella con intensidad y deseo. Intentó volver a abrazarla, pero no se dejó. Se sentía demasiado observada por las personas de la piscina, que por fortuna habían dejado de hablar en cuanto notaron que la "acción" había cesado.
—¡M... Me tengo que ir!
—¿Ah? Pero si apenas empezamos —el joven se acercó a ella lo suficiente como para rodear su cintura con sus brazos y comenzó a depositar suaves besos en su níveo cuello. Aquella mujer lograba despertar sus más bajos instintos sin siquiera proponérselo— o... Podemos continuarlo en las duchas del lugar —ronroneó en su oído. Kagome se sonrojó al darse una idea de lo que podría llegar a pasar.
Esto se le estaba saliendo de las manos. Una cosa era una diversión de unos cuantos minutos y otra completamente distinta era perder la virginidad de forma desenfrenada en las duchas de esa piscina estando expuesta a ser encontrada por decenas de hombres. No, no, ¿Quién la había mandado a meterse en aquel lío?
—Es en serio —colocó sus manos firmemente en el pecho masculino y lo apartó—, tengo que irme ahora.
—Pero yo no quiero.
¡¿Y a ella qué mierda le importaba?! ¿Acaso no le habían enseñado que el sexo debía ser consentido? ¿Realmente no la dejaría ir hasta estar satisfecho? Para deshacerse de ese idiota debía ser más lista que él —y no es que fuera muy difícil—, debía pensar rápido.
—Anda, bésame. Aunque sea concédeme eso.
« Bingo », pensó y se relamió internamente los labios.
—Puedo besarte si quieres —el brillo peculiar en la mirada del joven no pasó desapercibida para la azabache—, pero es eso o tener sexo. Si quieres que te bese, lo haré y no nos veremos más.
—¿Por qué? —Interrumpió.
—No quieres que me vaya. Tampoco aceptas que me niegue a besarte. Eso me indica que eres un pésimo compañero sexual. No me respetas. —Se aproximó hasta abrazarlo por el cuello y rozó sus labios contra los masculinos sin permitirle que la besara— Pero, por otro lado, —continuó— si dejas de insistir demostrarás que eres capaz de respetarme. Solo así aceptaré tener sexo contigo. —Lo soltó, mientras comenzaba a poner distancia entre sus cuerpos— Una persona que me respeta, es una buena pareja sexual. Decide, ¿Me dejarás irme o no? ¿Quieres solo un beso o sexo?
No hizo falta nada más. Los hombres, al igual que los perros, eran fáciles de amaestrar. Sobre todo si primero seducías la cabeza de abajo. El ojidorado le dio un rápido beso en la mejilla y le dio su número para que lo llamara un día para "concretar" el acto, luego la dejó marchar entre la multitud de personas.
Obviamente, no lo llamaría ni en sus más remotos sueños.
Aprendió dos cosas valiosas ese día.
La primera, que si juegas con fuego te puedes quemar.
La segunda, nunca en su vida volvería a apartarse de Sango.
FIN
Bueeeno, sé que no tiene nada que ver con la palabra, pero era la única que cuadraba con la continuación de "Nadar".
Ahora, a responder la tan ansiada pregunta de varios lectores, ¿CÓMO CARAJO SE ME OCURRIÓ ESTO? Bueno, he aquí la respuesta con lujo de detalles —los que no quieren leerlo pueden seguir de largo jsjs—:
Soy una escritora de campo. ¿Qué quiere decir eso? Que la mayoría de las veces tengo que vivir algo para así describirlo mejor. Una vez dicho esto, empecemos por el principio —dah, no vamos a empezar por el final—. Esto que acabo de contar es 100% real no fake (? Yes, me sucedió a mí. Así que me dio MUCHÍSIMA vergüenza contarlo, pero bueno. Resulta que pasó esto:
Como se da a entender en el primer drabble — "Nadar" —, esto pasó a inicios de febrero. Fui a una piscina con mi mamá —Sango JAJAJA— y la perdí de vista. Ella dijo que me iba a buscar después de ordenar todas las cosas donde hicimos nuestro picnic. Me cansé de esperarla en el agua por casi media hora. En ese tiempo estuve pensando en que tenía que actualizar, que iba a usar la palabra "Nadar" y que necesitaba inspiración —vivir algo relacionado con la palabra—, algo que me motive (LES JURO QUE NO ES MENTIRA) y justo cuando iba a salir me arribó un chico de unos 24 años —según él, yo creo que era aún más grande jsjs— y me preguntó dos o tres cosas (nombre, Instagram y edad. Más básico que ph 8 —solo los químicos entenderán jsjsjs—). Iba a rechazarlo y mandarlo a freír churros, peeero siempre me quejo de no tener acción ni nada. Además, la temática de Don Juan arribando a una mujer me pareció atractiva y pensé "¿Qué haría Kagome in this situation?" solo podría saberlo viviéndolo. Así que le dije "ahuevo que sí, vamos pal fondo".
Y pos... Sí pasó todo lo que describí, saqué algunas cosas porque era muy largo e íntimo —NO SE CONFUNDAN, SIGO SIENDO VIRGEN COMO EL ACEITE DE OLIVA ¡AHHH!—. Hasta que dos parejas empezaron a cuchichear, le dije todo eso al chico (literalmente dije lo mismo que Kagome al final del drabble 100% real no fake) y me dejó ir. No lo llamé, ni lo dejé seguirme en Instagram por obvias razones. Peeeero, acá se viene lo interesante... ¡¿DÓNDE CARAJO SE HABÍA METIDO SANGO-MAMÁ?!
Bueno, señoras y señores, Doña Sango estaba muy campantemente escondida debajo de un puente que había en la piscina. La encontré y yo estaba hecha un manojo de nervios. ¿Lo peor? Es que pasó esto —cito la conversación jsjs—:
—¿Dónde estabas, ma?
—Nadando. Me cansé de buscarte y no te encontré. ¿Vos dónde estabas?
—Amm... Por ahí. Estaba abajo del agua, por eso no me viste.
—Es una lástima que no tenga mis anteojos acá. Te habría encontrado más fácil. Muchas chicas se parecen a vos. ¡Ah! Te tengo un chisme.
—¿Qué?
—Había una chica igualita a vos en esa parte, con tu mismo pelo y bikini. No sabes cómo le estaban dando JAJAJAJA pero que poca vergüenza, ¿No te parece?
—Ay, sí, sí, que vergüenza. Esta juventud de ahora no respeta ni siquiera los espacios públicos.
Y yo por dentro estaba "AY MAMÁ, ESA ERA YO, ¡AHHH! TRÁGAME TIERRAAAAA"
Así que bueno, al final fingí estar enferma —literalmente fingí sentir náuseas y fiebre— para que volviéramos a casa lo antes posible JAJAJA fue horrible. Pero oigan, las risas no faltaron xD además pude armar dos drabbles que les gustaron (supongo). Ese día aprendí a no separarme de mamá y, sobre todo, no hacer cosas +18 con mamá cerca. Siquesi.
Muchas gracias por sus comentarios, espero haberlos hecho reír al menos xD ¡Ya quiero leer sus reacciones! El 26 subo el capítulo 22 de "¡Otra vez!" y un drabble. Oh, sí, doble actualización c:
¡Besotesss!
16.6.20
