Imán

El paisaje de la ciudad lucía distorsionado a través de las ventanillas del patrullero que parecía adquirir más velocidad a cada segundo que pasaba. Como si intentara perder a alguien en medio del tránsito. La azabache recostó su cabeza con pesadez en el respaldo y suspiró, captando la atención del policía.

—Quieta —advirtió. Normalmente ese tipo de conductas le darían igual, pero había escuchado tantos quejidos, suspiros y maldiciones en los últimos minutos que comenzaba a perder la paciencia.

—Ya le dije que hubo un error, oficial.

—¿Un error con un bolso? Podría creerlo de un hombre, pero las mujeres pierden la cabeza fácilmente por esas estupideces y con frecuencia eligen hurtarlos. No me engañas.

Kagome rodó los ojos. Le hubiera encantado replicar, pero era cierto, había dejado que su lado femenino se apoderara de ella lo suficiente como para intentar robar un bolso de una manera... Poco sutil.

Se acomodó mejor en su asiento, intentando disfrutar del paisaje que la ajetreada ciudad le brindaba. Su actitud sumisa pareció captar la atención del otro hombre a bordo del vehículo, quien se dio media vuelta para mirarla tiernamente a los ojos.

—No se preocupe, señorita. Son cosas de rutina. Si realmente se trata de un malentendido, entonces estará esta misma noche tranquila en su casa —consoló.

—Y si realmente es una ladrona pasará unas cuantas noches en la celda hasta que alguien pague su fianza.

«Ilusos», pensó.

¿Realmente estaban aplicando el jueguito del policía bueno y el policía malo con ella? Agh, que asco. Esos dos habían visto demasiadas películas de policías. Debían ser simples aficionados.

Inspeccionó disimuladamente el interior del vehículo, dándose cuenta de que estaba bastante destartalado y sucio. Además, por lo poco que pudo ver cuando la estaban metiendo dentro, sabía que el exterior tampoco estaba bien mantenido. Era el típico patrullero que le daban a los más inocentes en la academia. En resumen, eran simples novatos.

Su vista se detuvo en un pequeño objeto situado en el medio de ambos asientos, muy cerca de la palanca de cambio. Una hebilla*, de esas que utilizaban las mujeres para mantener los cabellos en su lugar. Acarició el anillo que adornaba su mano izquierda y sonrió con malicia disimulada. Esperó el momento exacto en que el patrullero atravesó un bache y se impulsó hacia adelante simulando que fue producto del impacto.

—¡¿Se encuentra bien?! —El copiloto la tomó delicadamente por los hombros mientras la ayudaba a enderezarse, ¿Tan fuerte había sido el golpe?

—Sí, sí, no es nada. Estaba tan perdida en mis pensamientos que el golpe me tomó por sorpresa. Eso es todo —se excusó mientras se tapaba una de las manos. Acto que pasó completamente desapercibido para el ojiazul.

—Que alivio. —Se volteó entonces hacia su compañero— Inuyasha, te dije que manejaras con más cuidado. Es una calle transitada, no una carrera.

—Feh, quiero dejarla en la comisaría antes de que termine mi turno. No quiero hacer el trabajo de otros. Además, no puedes culparme, hay un idiota detrás de nosotros que no deja de intentar sobrepasarme. No puedo perderlo ¡Ya te hice la señal para que pases, imbécil! —Gritó entonces mirando el espejo retrovisor.

El copiloto miró el mismo lugar que su compañero, dándose cuenta de que efectivamente había un motociclista que los seguía de cerca. Ya lo había visto varias veces a lo largo del recorrido, pero no se había detenido a pensar en el momento exacto en que ese sujeto comenzó a seguirlos.

Kagome no perdió el tiempo. Sonrió victoriosa al darse cuenta de que la pequeña horquilla había quedado prendada en su anillo, el cual poseía un pequeño imán oculto, muy útil para situaciones como esta. Rápidamente incrustó el diminuto objeto en la cerradura de las esposas. No veía la hora de saberse libre.

Un ligero "click" se dejó escuchar en el momento exacto en el que Inuyasha se detenía en un semáforo en rojo. Los oficiales tardaron uno o dos segundos en reconocer aquel característico sonido. Para cuando lo hicieron, ya era tarde. La mujer los miraba desde el asiento trasero con arrogancia mientras les mostraba las esposas completamente abiertas. Los hombres la miraban estupefactos. No reaccionaban, ¿Cómo había logrado escaparse? El conductor rápidamente intentó tomarla del brazo para evitar que huyera, pero la mujer fue más ágil y rápidamente aprisionó su mano con uno de los extremos de las esposas.

—Muchas gracias por el paseo, caballeros. —Y el otro extremo fue cerrado sobre la muñeca de su colega. Dejando a ambos hombres amarrados y confundidos. Sobre todo al ojiazul que no sabía cómo había sido tan estúpido como para dejarse esposar— Pero ya llegaron por mí, así que aquí me bajo.

Inmediatamente la motocicleta que venía siguiéndolos se posó frente a la patrulla, cerrándole el paso. El motociclista se quitó el casco dejando ver que se trataba de una mujer tan o más atractiva que la delincuente a bordo del vehículo.

—Fue un placer conocerlos —se bajó de la patrulla sin prisa y se sobó las adoloridas muñecas mientras miraba divertida la forma en que los oficiales intentaban encontrar la llave de las esposas. Centró su atención en el peliplata, el conductor, aquel que tenía un carácter más huraño y no le había caído para nada bien. Golpeó ligeramente su ventanilla para llamar su atención y cuando sus miradas se cruzaron, destilando diversión e ira en cada uno de los involucrados, ella le sonrió—. No, creo que conocerte a ti no ha sido para nada un placer —se burló.

—¡Kagome! Date prisa, el semáforo ya va a cambiar —advirtió la motociclista.

—Sí, sí, qué molesta eres a veces, Sango.

Su colega le lanzó un casco que ella se colocó al instante y rápidamente se subió a la motocicleta. El semáforo cambió de color en el momento exacto en el que la moto aceleró a fondo, doblando en la siguiente esquina para perder de vista a la policía. Aquel escape no le había robado más de un minuto de su tiempo. Lo cual era mediocre, podría haberlo hecho mejor si no se hubiera distraído con la cara del oficial al saber que una simple chiquilla lo había dejado esposado como un completo idiota.

—Molesta eres tú, Kagome. ¡¿Cómo se te ocurre arriesgarte por un simple bolso?! —Regañó. En cambio, la azabache rio en respuesta con cierta picardía.

—No es para tanto. La emoción hizo que olvidara quitarle el código de barras al bolso, pero prometo no olvidarlo la próxima vez. ¡Debiste haberlo visto! Era una preciosidad. Tenía tantos adornos metálicos que era perfecto para esconder pequeños imanes en los broches o cierres.

—¿Estás hablando de campos magnéticos?

—Sí. —Afirmó mientras admiraba su discreto anillo— Si robáramos algunas tarjetas de crédito bastarían solo unos segundos para desmagnetizarlas al ponerlas en contacto con el bolso y así borraríamos todas nuestras huellas.

—Chica lista.

—¿Aún lo dudas?

._._._._._._._._._._._._.

—¡Aquí está! —Se oyó un "click", el tercero en menos de cinco minutos, y dejó las manos de ambos hombres libres. Pero ninguno se atrevió a moverse— ¡¿Por qué sigues dejándola escondida debajo del cenicero?! —Su colega no le respondió, así que lo empujó para hacerlo volver en sí— ¡Te estoy hablando!

—¿Viste eso?

—¡¿Ver qué?! ¿Que esa ladrona nos esposó? ¿O la forma en la que consiguió escaparse? Dime, Miroku, porque creo que acabo de verlo todo ¡¿O acaso me perdí de algo?!

—No. —Comenzó— ¿Viste esa preciosidad de mujer?

Inuyasha golpeó su cara contra el volante y se tomó la cabeza con ambas manos. Estaban perdidos. ¿Cómo podía su compañero ser tan estúpido?

—Mi reporte va a ser realmente malo —se lamentó.

—No me habría importado ser el asiento de esa motocicleta.

—¡Miroku!

FIN

*Hebilla: horquilla, broche, pasador, prendedor, adorno para el pelo. En este caso me refiero a las "hebillas invisibles", llamadas así en Argentina.

Quiero aclarar que Kagome pudo tomar esa hebilla con facilidad porque me basé en el modelo de patrulla que NO tiene rejas que separa a los policías de los detenidos. Por eso pudo llegar a la palanca de cambio xD

¡LLEGAMOS A LOS 200 COMENTARIOS! 202, para ser exactos. Si bien no es un número exorbitante, es el número más alto de comentarios al que he llegado y es una meta que me autoimpuse unos cuantos drabbles atrás: Llegar a los 200 comentarios antes de finalizar este libro. ¡Y FUE POSIBLE GRACIAS A USTEDES! Me esforzaré el doble en mis próximos proyectos para seguir teniéndolos como fieles lectores :D

Mil gracias por sus comentarios en el drabble anterior. Aparentemente fue uno de sus favoritos en todo el libro, ¡Amo eso! Me alegra que amen tanto al personaje que creé —lloro de felicidaddd—. Me encanta hacerlos morir de risa y ternura con Keita c:

Gracias a LaWeaAzul también por tomarse la molestia de contar los drabbles, porque sí, eres la primera lectora que se percata —por sí sola— del poco tiempo que nos queda juntosss. Para los que no sepan: Quedan solo cuatro drabbles más y ¡FIN! Pero no se preocupen, hay muchos proyectos nuevos que amarán. Así como la continuación de mis dos fanfics —"¡Otra vez!" y "Una aventura de… ¿Perros?"—. Respondiendo a tu pregunta: Sep, hay una continuación de los drabbles que mencionaste. Tengo el borrador casi listo desde hace meses, pero me falta un factor importante para finalmente terminarlo xD será publicado, linda, ¡No te preocupes!

19.7.20