Remar
El timbre sonó de forma estridente por todo el departamento. No, no era el típico "ring, ring" que se ve en las películas. Más bien era un único "ring" muy alto y persistente que parecía no acabar nunca... Y solo había una persona en el mundo que tocaba el timbre de esa forma.
—¿Qué demonios quieres?
La puerta se abrió, dejando ver a un Inuyasha recién levantado con el pelo enmarañado y los ojos apenas abiertos, nada nuevo para la pequeña mujer que lo observaba en medio del corredor.
—¡¿Acaso lo olvidaste?!
—¿Olvidar qué? —Se hizo a un lado para que la persona de pie en el pasillo pudiera entrar— No tengo idea de lo que me hablas, Kagome. —La mencionada rodó los ojos, se había acostumbrado a esas actitudes por parte de Inuyasha.
—¡De esto!
Estampó contra su cara una hoja de papel, de esas que reparten los vendedores ambulantes con ofertas y promociones. Inuyasha la miró con cara de pocos amigos y leyó la hoja con desinterés, sin embargo, al toparse con la imagen de un bote dejó de leer y rodó los ojos.
—¿Esto era hoy?
—¿Cómo que "era hoy"? ¡Te lo dije anoche por WhatsApp!
—Me quedé dormido antes de leer tu mensaje —se excusó—. Da igual. Puedes acostarte en el sofá, haz lo que quieras —bostezó—. Levántame cuando sea hora de irnos. —Pero Kagome no movió un músculo— ¿Qué?
—¿Cómo que "qué"? ¿En serio piensas irte a dormir? Debes estar bromeando. No vine aquí tan temprano solo para que me digas que vas a dormir. Tenemos que irnos A-HO-RA —recalcó.
Momento, ¿Temprano? ¿Qué hora se suponía que era? Inuyasha observó el reloj de pared y tardó unos segundos en leer la hora.
—¡¿SON LAS SEIS Y MEDIA DE LA MAÑANA?!
—Sí, pensaba venir a las cuatro, pero...
—¡Debes estar bromeando!
—Acá el único que debe estar bromeando eres tú. Llevo todo un mes hablándote de esto y "el gran día" no está saliendo precisamente como lo planeé. Ahora ve, vístete, que debemos tomar el metro en exactamente cuarenta y cinco minutos. El viaje extra en autobús debe llevarnos otra hora y llegamos a tiempo para el evento. Así que corre, corre, corre.
Inuyasha fue empujado dentro de su habitación sin tener tiempo de replicar. Suspiró, sabía que no podría salir de ahí hasta estar completamente vestido. Diablos, ni siquiera tenía tiempo de tomarse una ducha.
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—Buenos días a todos y gracias por asistir a nuestro evento —la voz del hombre se veía levemente distorsionada gracias al altavoz que portaba. No creyó que asistirían tantos participantes a esa práctica poco usual—. ¿Todos tienen su equipo y número asignado para competir? —La audiencia coreó un "sí", y el encargado continuó— Perfecto. Procederé entonces a explicar las reglas.
Kagome miraba entusiasmada al coordinador mientras trataba de no perderse detalle de las consignas. Tenía que ganar como fuese. Miró de reojo a Inuyasha, su as bajo la manga. Sin embargo, éste se encontraba semidormido en su asiento. Contuvo sus ganas de gritarle y lo codeó de forma poco gentil.
—Despierta —ordenó.
—¿Eh? Ah... Estoy despierto —balbuceó.
—¿Ah, sí? ¿Qué acaba de decir la coordinadora?
—Que nos divirtamos y no hagamos trampa —mintió. Y aunque hubiera sido verdad, de todas formas era obvio que Inuyasha no le estaba prestando atención.
Para empezar, era un hombre el encargado del evento y no una mujer. Y, en segundo lugar, estaba tan dormido que podría garabatearle toda la cara y él no se daría cuenta hasta llegar a casa. Bah, ¿Qué más daba? En tanto la ayudara en la competencia, no tendría ningún problema.
—Además de todo lo anterior mencionado, quiero agregar que se tratará de una carrera en línea recta sin ninguna clase de obstáculo. El agua estará completamente en calma, se les asignarán remos que podrán cambiar en caso de estar en mal estado.
—¿Qué clase de estilo debemos usar? —Preguntó un joven con el número seis en su camisa.
—Buena pregunta. Como los participantes irán de espaldas, y no mirando hacia el frente, es recomendable que usen el estilo scull, es decir, cada tripulante debe utilizar dos remos para poder mantener la trayectoria sin tantos problemas.
—¿Y el tiempo?
—Tendrán cuarenta minutos para completar los dos mil metros hasta la línea de meta.
Kagome contó con sus dedos e hizo cálculos mentalmente. Eso significaba que debían avanzar cincuenta metros por cada minuto, apróximadamente. Miró detalladamente los fuertes brazos de su compañero y mejor amigo. Con Inuyasha como líder del dúo, esta carrera podía ganarse incluso con los ojos cerrados.
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—Rema.
—¡Estoy remando!
—Pues no lo estás haciendo con ganas.
—¿Ah, sí? Entonces intenta tú acarrear esto, no parecen remos convencionales, ¡Es como intentar remar con un árbol en cada brazo!
—Pues los míos no se ven así.
—Es porque te dieron los remos para mujer y a mí los de hombre, ¿Acaso creíste que nos la dejarían tan fácil? —Kagome guardó silencio, la verdad sí, sí pensó que sería sencillo— Olvídalo, no creo que podamos ganar. Hay tres botes delante de nosotros —comentó al observar detrás de su espalda—, podría rebasar a uno de ellos, pero no a los tres. Mejor salgamos de esta porquería y vayamos por unas hamburguesas o...
—¡No!
—¿No qué?
—Hay que intentar ganarles y...
—Ya basta, Kagome. No podemos ganar. Tengo hambre, estoy cansado y tengo sueño. Voy a dar media vuelta y volveremos a Tokyo —Inuyasha estaba por maniobrar para darle vuelta al bote, pero una mano pequeña y firme lo detuvo.
—No.
—Kagome... —Advirtió.
—Dije que vamos a terminar esto y lo haremos. Ahora rema —ordenó mientras intentaba remar por su cuenta.
—Pues yo no quiero remar.
Inuyasha soltó los remos, se cruzó de brazos y frunció el ceño mientras sostenía su mirada dorada sobre la chocolate con un aire completamente desafiante. Sin él, ella no podría ganar. Mientras más rápido dejaran esta payasada, antes volverían a casa y antes podría dormir. La muchacha le sostuvo la mirada cohibida durante breves segundos antes de que la determinación volviera a invadir sus ojos.
—En ese caso llamaré a Koga —amenazó.
Auch, golpe bajo.
—Bien, entonces llámalo.
—Me parece bien.
—Bien.
—Entonces sal, estorbo.
El cuerpo y la cólera de Kagome reaccionaron antes de que su mente pudiera hacer algo al respecto. Para cuando se dio cuenta, ya era tarde. Inuyasha la miraba estupefacto desde el agua. ¿En serio lo había tirado del bote sólo por negarse a remar?
—¡Lo siento! Perdón, perdón, perdón, en serio no sé qué me...
—¡Tonta!
Un segundo chapoteo se escuchó. Esta vez fue el turno de Inuyasha de vengarse. Usando su fuerza balanceó el bote hasta tirar a la azabache a bordo. Pasaron unos segundos hasta que la muchacha sacó la cabeza del agua para respirar, una vez que el oxígeno inundó sus pulmones, se permitió volcar toda la rabia contenida contra su compañero de equipo.
—¡Idiota!
—¡Loca!
—¡Infantil!
—¡Caprichosa!
A la orilla, tanto el jurado como los espectadores, veían asombrados la escena entre el dúo de amigos que no dejaba de lanzarse agua a los ojos seguidos de insultos al azar.
—Señor, ¿Deberíamos decirles que están descalificados por abandonar el bote?
—No. Creo que ya lo saben —rio.
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—¡Achu!
—Salud —respondió de mala gana.
—Gra... Gracias... —Un sonrojo surcó las mejillas de la azabache, la cual intentaba mirar a cualquiera menos a su amigo.
Los minutos siguieron pasando, ambos sumidos en sus propios pensamientos sin tener intenciones de dirigirse la palabra. El silencio era interrumpido ocasionalmente por el goteo del agua que seguía escurriendo por sus ropas y mojaba el suelo del lugar.
Kagome parecía no tener intenciones de ordenar algo del menú e Inuyasha sabía que cuando la joven no quería comer era porque algo malo le pasaba, causando que su apetito se esfumara.
—No es para tanto, Kagome —consoló.
—...
—No te entiendo, ¿Por qué querías ganar? Nunca te interesó remar, ni siquiera practicas ese deporte; y dudo que el premio fuera un boleto para ir a uno de los conciertos que tanto te enloquecen.
—No es eso... Es... —Inuyasha arqueó una ceja y le indicó con la mirada que continuara. Kagome suspiró y se enderezó, debía decirle, ya que el interés de Inuyasha por un tema no solía durar demasiado. Esta era una de las pocas veces en que insistía en saber qué le pasaba— El premio eran unas entradas para ver esa película romántica que tanto esperaba... —El joven hizo una pequeña mueca con la boca. Kagome era tan predecible a veces— Y un mes de ramen gratis en la tienda que te gusta —no tan predecible—, donde hacen el ramen en el momento y te dejan ver televisión al mismo tiempo.
—¿En serio? —Preguntó ilusionado— Puedo creer lo de los boletos para el cine, ¿pero es cierto lo del ramen?
—Claro, idiota. Por eso quería que ganáramos, pero te negaste a colaborar y todo mi plan se fue abajo —regañó.
Se sintió un poco mal. Al fin y al cabo, todos los esfuerzos de la joven no fueron meramente por pasar una tarde remando sino para darle a él la satisfacción de poder comer en su tienda favorita de forma gratuita durante todo un mes... Y ver la película que ella ansiaba, claro.
—Podemos intentarlo el próximo año —soltó. La colegiala lo miró con asombro sin terminar de entender a qué se refería el chico—. Digo, es una competencia anual. Seguramente habrá mejores premios para entonces y tenemos todo un año para entrenar. La próxima seguramente ganaremos.
—¿Tú crees?
—Lo creo —afirmó.
Kagome sonrió con ganas por primera vez desde que abandonaron la competencia. Al menos había logrado levantarle el ánimo. El ojidorado le señaló el menú y le devolvió la sonrisa con arrogancia.
—Anda, pide lo que quieras. Yo pago esta vez, después de todo fue mi culpa que perdiéramos.
—Espero que no te arrepientas —se burló.
—No lo haré.
Si bien no habían logrado ganar, al menos le habían sacado unas cuantas risas a las personas que los vieron ese día y, además, comer en un WcDonald's completamente empapada, con Inuyasha a su lado, no estaba tan mal.
FIN
Gracias a los que comentaron en el drabble anterior, a pesar de ser bastante sencillo xD ¡Me alegraron la tarde! Espero que este tenga un poquito más de emoción JAJAJAJAJA
Olvidé comentarles dos cosas en el capítulo anterior:
1. Me había mudado, olvidé decirles JAJAJAJA es súper divertido empacar e irte a otro lugar, ser libre y hacer tu propia rutina.
2. Este es el antepenúltimo capítulo, ¡Quedan solo dos más! Poco a poco nos vamos despidiendo, pero espero que sigan pasándose por mi perfil para ver actualizaciones e historias nuevas c: ¡Recuerden seguirme si quieren recibir notificaciones por su correo!
Espero sus comentarios ansiosa, igual que siempre ¡Besotesss!
9.8.20
