¡GRACIAS POR LEER POR FAVOR DEJEN SUS COMENTARIOS ¿CADA CUANTO TIEMPO DESEAN QUE ACTUALICE? HE PENSADO ACTUALIZAR DOS VECES A LA SEMANA, ¿LES PARECE BIEN? LES DESEO UN FELIZ MARTES.
sailorlavi: ¡Me alegra muchísimo que te haya gustado! Espero que te guste también este capítulo (: ¡Gracias por tu mensaje! N.n
-¡¿POTTER QUE HACE AQUÍ?!.-
- S-señor y-yo l-lo siento..-Las palabras salieron de forma vacía y hueca tratando de ocultar el profundo dolor que sentía.
Pero el mayor tampoco lo noto
-Así que lo siente.- apretando más el agarre tratando de que el Gryffindor dijera la razón por la que se encontraba en sus aposentos, espero un poco sin embargo el más joven se mantenía en silencio.
¡Eso lo enfureció más!
-Potter.- Pronuncio su apellido con desprecio "¿Qué esperabas? Te odia " Se burló de si mismo internamente tratando inútilmente dejar de llorar deseando poder soltarse y huir.- Solo lo preguntare una vez y más le vale responder ¿qué hace aquí? ¿Con qué derecho se coló en mis habitaciones? Y más le vale contestarme pronto Potter si no quiere que lo lleve a la dirección en este instante, le seguro que el director estará todo menos que encantado de escuchar como lo encontré hurgando en mis habitaciones llevando la capa de su patético padre como camuflaje. – El resentimiento en su voz era palpable al igual que lo sofocante del ambiente, se sentía ahogado, su cuerpo pesaba y sentía que su cabeza explotaría en cualquier momento, no podía con el dolor del pecho, lo estaba matando, ya no podía había sido tan ingenuo ¿Cómo pudo pensar que Severus correspondería a sus sentimientos? Fue tan iluso…
S preguntó en ese instante dónde había quedado el hombre que hace unos minutos estaba declarando su amor a su persona amada, una persona anónima alguien a quién no podía ponerle rostro; aquél que se había llevado lo que más deseaba, la única persona que lo habría amado… se lo había robado, le había robado a su Severus "mentira" no era más que mentiras, sabía perfectamente que no tenía oportunidad y ahora mucho menos la tendría, no con su amor porque aunque le doliera admitirlo estaba consciente que no se roba lo que no se tiene y en su caso con Severus Snape jamás tuvo oportunidad.
Harry sintió el agarre en su brazo mientras que las lágrimas fluían libremente, en sus ojos se veía tanto dolor que fue imposible para el mayor no notarlo, no sabía que sucedía, tuvo que apartar sus ojos de los verdes destrozados; solo fue unos segundos antes de mirarlo nuevamente y aflojar el agarre, esperaba una reacción, una mirada retadora, una huida poco característica de un león, alguna reacción que le hiciera ver que todo estaba bien con el muchacho, pero Potter no hacía nada de eso.
-¿Potter?.-intento llamarlo nuevamente suavizando su voz. El resultado seguía siendo el mismo lo que lo alarmó un poco, lo sacudió para ver si recibía alguna señal de que lo estaba escuchando pero la mente de Harry ya no estaba presente en el lugar, las puntadas en su cabeza se hicieron más fuertes como si alguien diera martillazos en su cabeza, sentía que iba a vomitar en cualquier momento mientras su piel se calentaba por el aumento de temperatura, se sentía asfixiante.
El profesor al ver que la mirada perdida del menor iba a tomarlo para llevarlo a la enfermería para que lo revisará pero la voz distante del pelinegro se escucho trayendo consigo palabras que lo paralizaron por completo.
-Y-yo t-te a-amo.- Todo pasó tan rápido que no lo vio venir, no fue más que un susurro pero que se escucho tan fuerte ante sus oídos que por un segundo dejó ir al Harry de sus brazos viendo antes sus ojos como este desaparecía sin que pudiera hacer nada para evitarlo dejando al ex espía con el corazón acelerado mientras el dolor nacía en su pecho
-Así que esto fue lo que pasó.- Hablo a la nada deseando que en algo pudiera aliviar la pena que lo invadía en esos momentos.-Ahora entiendo el por qué de tu estado cuando nos conocimos...-murmuro para sí mismo mientras una lagrima rodaba por su mejilla al saberse responsable de todo el dolor que vio en su mirada la primera vez que lo conoció hace 20 años atrás.
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El dolor en el cuerpo de Harry era fuerte pero no se comparaba ni un poco al que su alma sentía sin embargo sus ojos se cerraron a causa del dolor de cabeza un habito que tuvo desde hace varios años atrás cuando Voldemort se insertaba en su mente para intentar saber que pensaba, que veía, que hacia, pero esto era diferente, el dolor no se sentía igual nisiquiera se le asemejaba a las clases de Oclumancia esto era mucho más fuertes, mucho peor.
Mantuvo los ojos cerrados, no quería abrir los ojos, no todavía. Quería dormir para que el dolor acabará, quería No quería ver la mirada de pena de Draco porque el rubio le había advertido que no lo hiciera, que no le hablara de sus sentimientos pero como siempre nunca seguía consejos y por eso ahora estaba en esa situación, se sentía tan vacío y miserable.
¿Porque tenía que ser así? ¡Porque no podía ser feliz! Había matado Voldemort, era un maldito héroe para todos, perdió a tantas personas y lo único que quería era ser amado... ¡Ser amado por la persona que quería! Pero no, él, su amor ya amaba a alguien más y por lo que había escuchado de sus labios ese sentimiento no cambiará jamás.
Había perdido, no tuvo la oportunidad de intentarlo de demostrarle que podía hacerlo feliz y eso era lo que más dolía en su corazón
No presto atención cuando sintió más lágrimas salir, tampoco abrió los ojos cuando escucho pasos acercándose, de seguro era el director que venía por llamado del pocionista, no lo escucho salir de la habitación, de hecho no había escuchado nada, se había desvanecido y se dejó hundir en su mente cuando sentía que el dolor era insoportable, todo le era insignificante en ese momento por lo que aún sabiendo que estaba en problemas no hizo movimiento alguno para pensar en una excusa que lo hiciera salir de esa situación pero su mente estaba en blanco aunque el dolor se estaba disipando no tenía fuerzas para eliminar de su rostro el rastro de su llanto.
No le importaba si lo veían mal al final siempre podía decir que eran secuelas de la guerra y listo…
Cuándo los pasos se escucharon cerca trato de relajarse y fingirse dormido, no quería hablar con nadie en ese momento y era más fácil si lo llevaban a la enfermería al pensar que algo andaba mal con él, solo quería estar ahí acostado en donde sea que estuviese y dormir por un mes o un año si eso era posible. Se percató que el lugar en el que estaba acostado se sentía un poco duro para ser una de las camas de la enfermería o su cama en el mejor de los casos, además de que se escuchaban los sonidos de los pájaros bastante claros, se preguntó si era de día ya. La idea de estar fuera del castillo se le paso por la mente pero eso no podía ser cierto o ¿sí? Lo último que recordaba era la confesión de su profesor, el ser descubierto en sus habitaciones, el haber tropezado con pociones y luego sentirse ido con la sensación de permanencia en un lugar y en otro al mismo tiempo y luego nada… Todo se volvió negro.
" Y-yo t-te a-amo"
No… No. ¡No! ¡No pudo haber dicho eso! Tenia que estar mal él no pudo decir eso no después de lo que escucho. Había sido tan tonto y no le extrañaría que por esa razón estuviese fuera del castillo o en cualquier lugar, era lo menos que el pocionista podía hacer después de la confesión y le extrañaba el mayor no le haya maldecido.
Los pasos se detuvieron a su lado y rogaba que no fuese Severus o algún Slytterin que estuviese vagando por los alrededores porque estaba seguro que estaba fuera del castillo sentía el pasto entre sus dedos y picar en su cuello, sería menos vergonzoso si cualquier alumno de otra casa lo encontrará y no una serpiente de ser así sería la burla de todo el colegio en lo que restaba de año, pero aun con todo eso no abrió los ojos, los sentía pesados por el llanto y su cuerpo lo tenía un poco entumecido.
Sintió una mano en su hombro haciendo leves movimientos tratando de "despertarlo" pero él no le hizo caso, no importaba quien sea la persona que estaba cerca era mejor que se fuera no quería saber nada al menos en los próximas diez años, le parecía el tiempo justo para poder aceptar que cometió el peor error de su vida. Confesarle sus sentimientos al más temido profesor que haya pisado Hogwarts. Seguiría Auto compadeciéndose si no fuese porque la persona que estaba a su lado hablo.
-¿Ey, te encuentras bien?.-Preguntó una voz que reconocería en cualquier lugar del mundo, ¡era el profesor Snape! Rayos ¿Qué debería hacer ahora?
- ¿Puedes oírme?.- Algo se escuchaba diferente en su voz era más tranquila, no tenía su habitual tono de sarcasmo más bien se oía preocupa... No podía ser real.
Movió sus parpados lentamente con un poco de dificultad por la luz, tuvo que entrecerrarlos unos segundos para luego abrirlos completamente, quiso lanzar una maldición pero se controlo, sus lentes debieron haberse caído en algún momento, giro su rostro a un costado encontrándose con dos hermosas gemas negras que lo miraban sorprendido pero no pudo confirmarlo ya que la imagen no era nítida
-¡Por las barbas de Merlín!.- Su voz se escuchaba un poco ronca y lo ligo a que sus cuerdas vocales se irritaron cuando trato de contener las ganas de llorar, pero eso quedaba en segundo plano en ese instante ¡no podía creer lo que estaba viendo! El muchacho que estaba frente a él era…
-Disculpa por asustarte.-Se disculpó el joven al ver la expresión con la que lo miraba el chico que encontró tirado en el suelo, ahora se arrepentía por acercársele parecía que lo había molestado.-Pensé que tenías algún problema, no fue mi intención incomodarte de seguro solo estabas descansando aunque te recomendaría un lugar mas adecuado que el rosal de la profesora McGonagall.- Se levantó ya que estaba de cuclillas, se preparó para irse pero la voz del chico lo detuvo
-S-severus.-
-¿Cómo sabes mi nombre?.-Lo miro con desconfianza, la manera que el chico lo miraba le hacia doler el corazón, nunca nadie lo había mirado de esa manera, nisiquiera su madre… si fuera un muggle pensaría que lo miraba como si fuese magia pero aún di fuese muggle y siendo la magia común para él ese chico no podía mirarlo así de seguro estaba equivocado, a él nunca nadie lo miraría con amor, ese chico no lo conocía de seguro y sus ganas inmensas sentirse amado no lo merecía; no era lo suficientemente bueno para nadie… Alzó la vista nuevamente, la había bajado cuando no pudo con todo el derroche de sentimientos que esas gemas verdes le mostraban, lo miro y para su desagrado se percató de algo, su rostro era tan parecido a el de James Potter.
-¿Tienes algún parentesco con James Potter?- Pregunto bruscamente de repente haciendo sobre saltar al otro y se regañó mentalmente por su imprudencia.
-Lo siento, no quise sonar de esa manera es solo que te pareces un poco a uno de los alumnos de Gryffindor y no pude evitar pensar que estaban liados de alguna forma.-le sonrió un poco al chico esperando que este lo insultara y le dijese que se fuera como lo hacían todos, pero en vez de eso este solo le regalo una suave sonrisa que por alguna extraña razón hizo que su corazón se acelerará y su pulso aumentara considerablemente
Por otra parte Harry no salía de su asombro no sabía que estaba sucediendo se sentía confundido; frente a él estaba Severus Snape mucho más joven, se podía decir que su edad no pasaba de los 16 años, se veía tan inocente, tan temeroso que tuvo el impulso de tocarlo. Estaba segura que la persona frente a él era su Severus pero necesitaba confirmarlo.
-¿E-eres Severus Snape?.-
¡No podía creer que estaba frente a su profesor de pociones, mucho más joven y lo más increíble era que este no lo miraba con desprecio como lo hacía desde que lo conoció!
-Sí, soy yo.-respondió después de un debate interno entre decirle o no la verdad, ya después averiguaría como lo supo ahora necesitaba saber quién era esa persona que lo miraba como sino hubiera nadie más en el mundo.-¿Y tú eres?.-Quiso saber el ojinegro un poco nervioso por estar hablando con otra persona además de Lucius con el que solo hablaba temas relacionados con los estudios.
-Harry.-dijo con dificultad tratando de que su voz saliera aún le dolía un poco. Intento ponerse de pie fracasando en el intento.
-¿Necesitas ayuda?.-Pregunto el ojinegro tratando de no sonar menos inseguro y más cortés después de todo era el prefecto de su casa y estaba para ayudar a todo el que lo necesitara esa fue la razón por la que se le acerco en un principio
-Te lo agradecería mucho.-murmuro un poco apenado mirando sus manos acto que al futuro pocionista le pareció adorable pero por supuesto no lo diría en voz alta, no quería que pensara que era raro.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca lo tomo con una mano en la cintura y la otra en el brazo e hizo que este pasara un brazo por su hombro para levantarlo. Justo cuando estaba por hacerlo sus miradas se cruzaron dándole a Severas un mejor enfoque de esos ojos verdes que le fascinaron
-Tus ojos..-susurro sin percatarse tratando de acercarse más lo que provocó que Harry se quedara sin aliento, era como un sueño
-¿Que tienen mis ojos?.-dijo tratando de que no se notará sus nervios por la proximidad en la que estaban y al mismo tiempo haciéndose el desentendido. Sabía perfectamente a lo que se refería Severus.
-No, nada, es solo que tus ojos… Se parecen a los de alguien que conozco.-respondido sin notar la mirada ansiosa que el de ojos verdes le daba.
Una vez ya de pies y sabiendo que no se caería al caminar volvieron al castillo en silenció.
Harry tenía muchas preguntas en mente.
Como era el hecho de que su profesor y amor estuviese a su lado, probablemente con su misma edad sino más joven. También estaba el hecho de que existía la posibilidad que sus padres y los merodeadores estuviesen allí, la idea de que fuese un sueño le parecía tan atractiva pero no tanto como el deseo que fuera real y tuviera una oportunidad con el pelo negro.
¿Había viajado en el tiempo? Eso no podía ser, solo se podía viajar con gira-tiempos y estos fueron destruidos una vez la guerra llegó a su fin; entonces como explicaba que Severus estuviese con esa apariencia.. ¿Era una ilusión? ¿Una especie de sueño? Eso tenía más sentido que pensar que estaba en el pasado, si, ¡debía ser un sueño! Pero... Conforme pasaban las horas todo parecía mas real y menos una ilusión.
Estaba agradecido de que Severus no preguntará nada, teniendo la insignia de prefecto no le sorprendía que conociera a cada uno de los estudiantes del colegio ya se las apañaría después. Estaba contento de que tampoco tuviese clases y decidiera pasar la tarde bajo un árbol que estaba alejado del castillo, no reconoció el lugar pero viendo la actitud tan retraída y temerosa de su futuro profesor tenia el presentimiento que era la primera persona con la que Severus compartía un momento tan íntimo; desde el fondo de su alma deseo que fuera así.
El Slytherin por su parte estaba confundido, nunca conoció a alguien que quisiera estar con él. Los primeros dos años intento hacer amigos, pero siempre recibía miradas de desprecio por ser de Slytherin y de asco por ser mestizo y por no tener dinero ni una bóveda, su madre renunció antes de su nacimiento a todos los privilegios de ser una Prince todo por dejarse guiar por su corazón al enamorarse de un muggle. Su niñez estuvo rodeada de un padre abusador y una madre sumisa que siempre aguanto todo por amor y aún lo hacía, estaba tan cegada por el inmenso amor que sentía por Tobías Snape que no se daba cuenta que él no la quería, era un borracho que solo pasaba insultándolos, cuando quería los golpeaba hasta el cansancio, aún recordaba la vez hace muchos años en que su padre golpeo tanto a su madre por no tener la comida lista en el momento que llegó, ella le había pedido que no saliera de su habitación pues presentía que Tobías había tomado y no quería que lo lastimara. Era un niño pero entendía lo que sucedería si ese hombre que odian tanto venía enojado; los golpearía y así fue. Su madre pago las consecuencias en ese momento era tan pequeño que no podía defenderla su madre lo había protegido como casi siempre, soportando los golpes para que él no le hiciera daño y en estos últimos 5 años todo empeoró las cosas no iban a cambiar no si él lo impedía, una vez se terminara el ciclo académico le pediría a su madre que se fueran de aquella casa que huyeran de esa vida que ya no era vida, la situación en que vivían era más que lamentable pero la cambiaría, se estaba esforzando para ser el mejor de la clase, tener las mejores calificaciones y así al graduarse poder brindarle una mejor calidad de vida, esa era su objetivo por lo que su deseo de hacer amigos quedó en el olvido además, quién quería ser amigo de alguien que tenía que comprar su uniforme y los materiales de estudio todo de segunda mano, solo una persona que quisiera que su reputación sé fuera al piso lo haría pero aquí estaba ese chico de ojos esmeraldas junto a él cambiando todo aquello, sinceramente no lo entendía pero lo disfrutaría mientras durará… no se acordaba haberlo visto en el Colegio, no compartían ninguna clase, conocía a la mayoría de los estudiantes o por lo menos los reconocía de rostro pero no recordaba haberlo visto nunca; debería desconfiar no sabía de donde salió, podía ser alguien peligroso pero su mirada decía tanto, lo miraba de una manera tan penetrante, tan íntima que no podía evitar apartar la mirada y sonrojarse cada vez que lo miraba y notaba que el otro ya lo estaba viendo. ¡¿Qué estaba sucediendo con él?! ¡Apenas llevaba unas horas conociéndolo y ya estaba pensando cosas que no debía! Tenía que controlarse y ocultar toda emoción.
Aprovechó que no tenía más clases por lo que fue a su lugar preferido, era el sitio más tranquilo de los alrededores y pocos o casi nadie conocía del él. Se preguntó porque dejaba qué alguien de quién no sabía nada lo acompañará. Sintió sus mejillas arder.
Se sentó debajo de un árbol sintiendo como su acompañante hacia lo mismo, saco el libro de su bolso y se dispuso a leerlo sin notar la incomodidad que sentía en ese momento su acompañante
Los minutos pasaron y el silencio perduró por un largo tiempo hasta que Harry no pudo más y preguntó lo primero que se le pasó por la mente.
-Entonces ¿Qué estás leyendo?.-Genial, simplemente fabuloso pensó de manera sarcástica él Gryffindor por no tener otro tema más interesante que sacar.
-Pociones.-Respondido suavemente sin alejar sus ojos del libro
-Ah.. Que bien.-se quiso dar con un martillo en la cabeza y esta vez no se quejaría, se lo merecía pero no sabía que decir, no era muy bueno en pociones y hubiese reprobado si no fuera por el príncipe mestizo él libro que escribió Severus lo ayudo en sus clases así pudo pasar la materia sin tantos problemas, estaba tan agradecido por eso sino fuera por él estaba seguro que no hubiese pasado ni con la ayuda de Hermione o Draco, una pregunta surco su mente en ese instante ¿Sev ya estaba escribiendo el príncipe mestizo? Quería preguntarle pero no sabía cómo, sería demasiado extraño tendría que dar demasiadas explicaciones y era una suerte que no le hubiera interrogado sabiendo lo desconfiado y precavido que siempre fue.
-¿Te gustan las pociones?.-Pregunto tímidamente sacándolo de sus pensamientos.
Harry estaba dividido entre ser sincero o mentir, estuvo en silencio unos segundos hasta que se decidió en decir la verdad, no quería mentirle.
-Nunca he sido bueno en pociones aunque no las odio, considero que son muy útiles pero no es mi fuerte, de hecho carezca te talento para ello.-Admitió apenado no queriendo ver la cara de molestia o decepción de su futuro profesor pero sorpresivamente este lo miro con interés y comprensión.
-Te entiendo, me pasa lo mismo con vuelo.-le dijo mientras miraba al cielo dejando el libro de pociones a un lado notando la emoción y el brillo que desprendía los ojos verdes que ya le estaban gustando más de lo que debería permitirse. No podía gustarle esos ojos ni querer que brillaran más, no debería acostumbrarse a la presencia de ese extraño del que solo sabía su nombre, sería absurdo.
-¿A-a ti te gusta vuelo?.-Escuchó la emoción en su voz.
Harry no podía con la noticia ¡le era difícil ocultar su felicidad! Siempre creyó que su maestro odiaba las clases de vuelo o al menos en el futuro eso aparentaba pero estaba equivocado o al menos eso es lo que creía.
Severus lo miro un poco avergonzado asintiendo sin saber que esa afirmación hacia que el sentimiento que el moreno tenia por él se incrementará más si eso aún era posible. Sin decir nada el ojiverde tomo al más alto de la mano y lo arrastro hasta la cancha de juego sin importarle los intentos que este hacía por soltarse del agarre al percatarse de sus intenciones.
-¡Te he dicho que no quiero!.-mascullo molesto sin querer tomar la escoba que el de cabello alborotado le estaba ofreciendo
-Vamos Severus, sabes que quieres hacerlo.-insistió riéndose de la actitud caprichosa del Slytterin
-¡Te he dicho que no!.-cruzo sus brazos haciendo más notorio su enojo, no quería volar, no lo admitiría ni aunque lo estuvieran maldiciendo con cruciatus pero lo cierto era que le temía a las alturas, ese era un secreto que solo lo sabía su madre, nadie más.
-Mira, ¿qué te parece si volamos juntos en la misma escoba?.-intento esta vez viendo el miedo detrás de la mirada enojada que le estaba brindando el este joven Severus. Se sorprendió al darse cuenta de lo bien que lo podía leer.
Harry era consciente de que estaba yendo un poco lejos con este Severus, pero no podía evitarlo, sentía que con él podría ser y hacer las cosas que con el mayor no, porque nunca le daría la oportunidad; este Severus sin embargo era tan diferente y a la vez tan similar al otro que fue inevitable que sus ojos se cristalizaran al pensar que se enamoraría de otra persona en un futuro si es que ya no la había conocido y estaba enamorado. Pidió a Merlín que no fuera así, aun no…
-¿Te encuentras bien?.-Se escuchó la voz preocupada de Severus.
-S-si estoy bien.-trato de recomponerse, se sacó los lentes fingiendo limpiarlos para no tener que ver al mayor. Era una suerte que siempre llevará un repuesto consigo en el bolsillo trasero de sus pantalones, era tan despistado que siempre terminaba perdiendo o rompiéndolos aún pese a su intento de disimulo podía sentir la mirada del Slytherin en su nuca mirándolo como el Severus feliz futuro jamás lo haría; con preocupación.
Severus no era tonto, sabía que algo había cambiado en Harry, de un momento a otro su rostro se había ensombrecido pero no quería preguntar porque podía no tomarlo bien y enojarse, eso era lo que menos quería. Optó por cambiar el tema, iba a preguntarle si podían regresar al lugar en el que estaban antes de que tuviera la "maravillosa idea" siéntase el sarcasmo pero no tuvo oportunidad de abrir la boca
-Entonces.. ¿Lo haremos?.-Severus no pudo más que girar los ojos y suspirar para luego asentir, la voz de Harry volvía a ser la misma y no quería que por su negativa esas gemas se cristalizaran nuevamente. Decidió acceder no sin antes advertirle que tendría que ir con él a la biblioteca después de volar esa era su forma de venganza pues había notado que no se le daba bien el estudios no tenía que ser un genio para notarlo.
A Harry poco o nada le importaba si después tenía que pasar largas horas en la Biblioteca, no era que le encantará pero el volar con Severus lo valía por eso no puso peros y se dispuso a volar junto al futuro pocionista.
Fue tan bueno como se lo imagino en sus fantasías, aunque internamente aun creía que estaba en una, porque ni en sus mejores sueños Severus aceptaría volar y menos con él pero ¡lo hizo! Allí estaban los dos volando libremente sin ninguna preocupación, el pasado no importaba y el futuro tampoco; su Sev estaba disfrutándolo, lo podía sentir y también lo disfrutaría, estar tan cerca, sentir su aroma, era más que increíble, era lo mejor. Lástima que lo bueno duró poco ya que al bajar tuvo que vomitar lo que Harry supuso que era su almuerzo sabía que el ojinegro no se arrepentía y eso lo llenaba de alegría.
Una vez que el Slytterin se recuperó caminaron en silencio hasta los baños donde pudiera mojarse la cara el más alto ya que aún se encontraba enfermo por los movimientos.
-Y.. ¿Te gusto?.-Dudo en preguntar viendo que el futuro espía recobraba su color habitual
El más alto lo miro con evidente molestia grabada en su rostro
-¡Oh, sí! Por supuesto que encanto, no vez como vomite de la alegría.-Hablo con evidente sarcasmo
Fue el turno de Harry de girar sus ojos y negar con la cabeza de forma divertida, ¡dos podían jugar el mismo juego!
-Entonces admites que te divertiste tanto hasta el punto de vomitar, vaya eso era más de lo que esperaba.-sonrió, para luego echarse hacia atrás antes de que el puño del mayor impactara en su rostro. No pudo evitar soltar una carcajada
-No te burles.-murmuro con sus puños apretados molestándose en serio aunque sabía que estaba siendo exagerado
-No lo hago, es solo que me gusta ver cómo te esfuerzas negando algo que has disfrutado.-le dijo sin mas
-No lo disfrute.-miro a un costado
-Por supuesto Sev, por supuesto.-y volvió a reír
El mayor lo miro como si tuviese una cabeza de más lo que hizo que su risa cesara
-¿Pasa algo?.-pregunto un poco nervioso por la intensa mirada que le daba Severus
-No es nada.. Solo que, me llamaste Sev..-contesto algo sorprendido
-Ah, lo siento yo no quise..- Empezó a disculparse siendo detenido en el momento.
-No me molesta.-le corto
-¿E-eh?.- respondió sorprendido, había sido descuidado el hecho de llamarlo así en si mente no le daba el derecho de hacerlo en voz alta y menos si estaba con él es por eso que le sorprendió el claro permiso que le estaba otorgado su futuro profesor.
-Dije que no me molesta que me digas Sev.. e-eres la primera persona que me llama así y-y es agradable.-confeso para asombro del león que no lo vio venir pero antes de que cualquiera pudiera agregar algo, la puerta se abrió trayendo consigo la presencia de las personas que el gryffindor no creyó ver jamás.
James Potter, Sirius Black y Remus Lupin estaban frente a ellos
Harry tenía una tormenta de emociones, quería abrazarlos, decirles cuanto los quería y que sentía no poder haberlos salvados pero las palabras se atascaron en su garganta impidiéndole decir cualquier cosa, sintió por décima vez en el día sus ojos arder, era tanta la felicidad que sentía que no se dio cuenta de la mirada de desagrado de los Gryffindor ni la de pánico del Slytherin.
Los dos leones miraron al Slytterin con superioridad mientras Remus solo apartaba la mirada sabiendo lo que pasaría, sería mismo de siempre.
Harry que aún no salía de su asombro de verlos tan jóvenes y con tanta vida, no se percataba aún de que a su lado el pelinegro estaba temblando y buscando de forma desesperada una salida del lugar.
-¡Miren a quién tenemos aquí!.-Habló con arrogancia James.-¡A quejicas!.-las burlas no se hicieron esperar.
-¿Qué es lo que quieres Potter?.-No servía de nada ignorarlo, no funcionaria.
-Me he dado cuenta de cómo últimamente miras mucho a mi novia.-Le envió una mirada fría.-¿Que más tengo que hacer para que dejes de perseguirla?.- con cada palabra se iba acercando más al pelinegro y este a su vez retrocedía con temor.
-Sigues siendo un cobarde Seviirus.-se rio Sirius al ver la acción de la serpiente
Severus ya no podía retroceder más, por lo que quedo acorralado en la pared y James no perdió la oportunidad, saco su varita y lo apunto directamente al cuello.
-No sabes lo fácil que sería matarte en este instante como la serpiente rastrera que eres.-su voz estaba cargada de tanto odio que no parecía ser real.-Solamente lanzar un hechizo directo en tu cuello que te deje sin poder respirar y listo. Nadie sabrá que te pasó y pensaran que fue una muerte natural. ¿Qué dices quejicas? Tal vez así dejaras de molestar a mi mujer.-susurro altanero apretando la varita en el cuello del pelinegro, sonrió cuando este soltó un gemido de dolor.
-N-nunca he perseguido a E-evans.. S-solo nos juntamos c-cuando tenemos trabajos g-grupales.-hablo como pudo ya que la presión le estaba cortando el aire.
-¡Estas mintiendo! Se te ve en la cara que la deseas, la vigilas constantemente, ¡¿crees que no lo he notado?!.-se escuchaba más furioso que antes.-A ti te gusta, ella me lo dijo.-aseguro con el rostro lleno de furia
-E-eso n-no es c-cierto.- se defendió sabiendo que no tenía escapatoria, Potter iba a cumplir con su palabra, lo sabía, su mirada lo decía, James Potter no lo escucharía.
Tal como pensó el castaño no lo escucho y en vez de soltarlo apretó más el agarre logrando que este se ahogara y lágrimas de dolor bajaran por sus mejillas, hubiese seguido así si no fuera por el sonido de un hechizo que todos conocían a la perfección.
-Expelliarmus.- La varita voló lejos de su aterrizando en la manos de un pelinegro que miraba a James Potter y a Sirius Black con tanto resentimiento que los dejo congelados.
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¡GRACIAS POR LEER POR FAVOR DEJEN SUS COMENTARIOS ¿CADA CUANTO TIEMPO DESEAN QUE ACTUALICE? HE PENSADO ACTUALIZAR DOS VECES A LA SEMANA, ¿LES PARECE BIEN?. LES DESEO UN FELIZ MARTES.
