Nota de la Traductora: ¡HOLA! Merlín, que recibimiento más hermoso ha tenido esta historia. Ni siquiera la he promocionado y tiene 35 favoritos y 54 seguidos. ¡Es un récord!

No me había dado cuenta hasta hace poco que la recomendación llego a Facebook, pero me siento feliz de que este allí, que haya llegado a las personas y que sobre todo les esté gustando la historia. Agradezco siempre el apoyo que me dan, sea en historias originales como ahora con las traducciones. Son un amor.

Los personajes y la historia pertenecen a JKR y Motherofbulls respectivamente. Yo solo soy el móvil para que la historia llegue a más gente.

Ya quiero leer sus reacciones a este capítulo, así que sin más que decir, ¡a leer!

Besos, Nat.

Ooooo

Unas semanas después de que Scorpius comenzara el curso, Draco recibió una lechuza urgente de parte de la directora McGonagall.

Sr. Malfoy:

Tengo la esperanza de que esté disponible para reunirse conmigo, el jefe de casa del jovencito Malfoy y la profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras en una reunión mañana a las 3: oo pm. Debemos discutir cierto comportamiento que ha tenido su hijo en las últimas semanas.

Por favor envié una repuesta sobre su disponibilidad tan pronto le sea posible.

Minerva McGonagall, Directora del Colegio Hogwarts de Magia y Hechiceria

¿Qué carajos? Scorpius es un buen chico. Un mejor chico de lo que era él cuando asistia a Hogwarts. ¿Qué pudo haber hecho que requiriera que Draco asistiera a una reunión padre/profesor?

Por favor Merlín, que esto no tenga nada que ver con la chiquilla con la que esta prendado.

Ooooo

Mientras Draco subía las escaleras que lo conducían a la oficina de la directora se sentía como un niño de primer año una vez más, a punto de ser abofeteado por su mal comportamiento y recibir detención. ¿Qué pudo haber hecho Scorpius? Tenía un récord perfecto. Su casa nunca había perdido puntos por su causa. Sus notas eran excelentes. Era educado y bien hablado. Draco ni siquiera estaba seguro de cómo había terminado en Slytherin a pesar de que su familia disfrutaba de un legado considerablemente largo con la casa. Honestamente, ese chico Potter con el que siempre estaba lucia como un Slytherin mucho más convencional que su hijo.

Se acerco a la puerta y toco.

La directora McGonagall abrió la puerta para recibirlo. – Señor Malfoy, me alegra que pueda unirse a nosotros. Por favor, entre. – Lo dirigió a la silla opuesta a la suya, el Profesor Slughorn (¿Cómo demonios este hombre aún sigue vivo?), el ahora jefe de la casa Slytherin, y… ¿Granger? Sus ojos deben estar fallándole.

- ¿Recuerda a Hermione Granger, verdad, Señor Malfoy?

- Es Profesora Granger ahora, Minerva. Prefiero que mantengamos algún tipo de decoro en esta reunión a pesar de la incómoda razón por la que estamos aquí. –

Sí. Definitivamente es ella. Se trago la broma que estaba muriendo por hacerle. Profesora Granger. Que bueno saber que sigue siendo una insufrible empollona. Aunque tenía que admitir…se veía bien. Ya no era esa niña pequeña y desaliñada que solía molestar en la escuela. Su cabello, que parecía un nido de pájaros en su adolescencia, había sido domado y ahora caía en risos lisos por su espalda. Su piel era cremosa y ya no poseía la palidez de alguien que nunca sale de la biblioteca. Y desarrolló el tipo de curvas femeninas que, de haber poseído en el colegio, Draco se habría hecho cargo de...

- Estamos aquí, Sr. Malfoy, porque su hijo parece haber desarrollado…sentimientos inapropiados por un miembro de nuestro personal. – la directora dio inicio a la reunión. Draco parpadeó.

- Debe estar equivocada. A mi hijo le gusta esta chica que, a pesar de que no lo apruebo completamente… -

- ¿Entonces como explicas esto? – Granger…se reusaba a referirse a ella como profesora, le entrego un pedazo de pergamino doblado. Cuando lo abrió se podía leer:

Profesora Granger:

Pienso en usted todo el tiempo. Sé que muchas personas dirán que es demasiado mayor para mí, pero siempre me han dicho que soy muy maduro para mi edad.

Sé que una mujer como usted tiene ciertas necesidades, y quiero asegurarle que estoy más que listo para satisfacerlas. No puedo esperar a verla desnuda. Especialmente sus senos. Apuesto a que son magníficos.

Mi padre me aseguro de que lo que ocurrirá entre nosotros es completamente legal. Solo debemos tener cuidado de no violar el toque de queda.

Afectuosamente suyo,

Scorpius Malfoy.

Draco sentía que estaba teniendo un ataque al corazón. No podía respirar. Su hijo, su bebé, proponiéndole a Hermione "Empollona" Granger sexo. De repente recordó pequeños pedazos de su conversación sobre chicas.

"Es una fémina, pero ella es…un tipo de…quiero decir, ella es diferente. Ella es una mujer."

"Ella es hermosa. E inteligente, más inteligente que cualquiera. Y ha hecho y visto tantas cosas."

Era un jodido idiota. Su hijo, su pequeño e inocente hijo, le había explicado que tenía un crush con una profesora, y el muy tonto había asumido que Scorpius había heredado su inclinación por pequeñas golfas. Sentía náuseas al recordar el (ahora horrible) consejo que le dio a su hijo.

"Claro que es legal, siempre y cuando sea consensual. Quiero decir, podrías tener una detención si te descubren violando el toque de queda o algo así."

Oficialmente era el peor padre del mundo. Le había dado, sin quererlo, a su niño su bendición para intentar seducir a Hermione Granger. Debería ser llevado a Azkaban por eso.

- ¿Sr. Malfoy? Sr. Malfoy, ¿se encuentra usted bien? – pregunto preocupada la directora. Draco se dio cuenta de que había estado en silencio en los últimos minutos. Levantó la mirada para encontrarse a Granger mirándole.

- ¿Qué quería decir cuando escribió que su padre le aseguro que era completamente legal? – Exigió saber Granger con un todo de voz que sospechaba que era remarcablemente efectivo con sus estudiantes.

- Juro por Merlín que pensaba que hablaba sobre una chica. Dijo que había alguien que le gustaba y no tenía idea que era una profesora…mucho menos tú. Trate de hablar con él sobre chicas y ahora me doy cuenta cuanto la cague con esa conversación.

- Sr. Malfoy, lenguaje.

- Lo siento profesora. Quiero decir, directora. – Draco no estaba seguro de alguna vez se hubiera visto tan poco cool frente a los profesores cuando aún era estudiante del colegio.

El profesor Slughorn, quien se había mantenido hasta ahora en silencio, le tendió a Draco otro pedazo de papel. – También confisque esto de tu niño ayer en Pociones. Estaba a punto de pasárselo a Albus Potter. Un buen chico tu hijo. Inteligente también, pero carece del arte de la sutileza que distingue a nuestra casa.

Con manos temblorosas Draco tomo el papel. Con el corazón latiéndole a millón, se forzó a abrir el documento.

Era un dibujo de Granger extremadamente lascivo, desnuda, haciendo cosas bastante poco profesionales a su pequeño bebé. Draco estaba menos sorprendido por esto. Los pensamientos lascivos de un niño de trece años era algo que podía manejar, en cierta forma.

- ¿Y? – exijo nuevamente Granger.

- Debo decir que estoy impresionado. No tenía idea de que mi hijo fuera un artista tan talentoso. – Draco respondió encogiéndose de hombros. Slughorn trato de esconder su sonrisa mientras Granger se ponía roja de ira.

- ¿Cree usted que esto es algún tipo de broma, Sr. Malfoy? – Draco podía jurar que su cabello crecía más a medida que su enojo aumentaba.

- Para nada. Pero tienes que admitir que esto es bastante…okay. Me disculpo enormemente en nombre de mi hijo. Nunca había hecho algo como esto. Jamás. Pero tiene trece años y en esa edad, esto – señalo el dibujo – es en todo lo que puede pensar. Hablare con él. Arreglare todo este malentendido. No tendrás más ningún problema con él, lo juro Granger.

- Profesora Granger.

- Profesora Granger, entonces. Hablare con él.

- Mira bien lo que haces. Y te prometo que en la medida en que este comportamiento no se presente otra vez, considerare el tema zanjado. Scorpius es uno de mis mejores estudiantes y no quiero que este incidente dañe su reputación con sus profesores.

- Gracias.

Draco salió de la oficina sintiéndose borracho. Esto definitivamente no era lo que él estaba esperando. Se hizo camino hacia las mazmorras para hablar con Scorpius. Esta sería una discusión muy incómoda. Pero no creía que fuera más incómoda de lo que fue la discusión de hace media hora.

Ooooo

- Scorp, ¿tienes un momento?

- ¿Papá? ¿Qué estás haciendo aquí? No puedes estar aquí, eres un padre.

- Supuestamente. Mira Scorpius, recibí una lechuza de la directora sobre algo que hiciste y necesito hablarte sobre eso. – vio como Scorpius se sonrojo.

- Si es sobre la carta que le envié a la profesora Granger, solo pensé en lo que me dijiste. Ella tiene expectativas porque es una mujer. – Draco se froto la cara y se pinchó el puente de la nariz.

- Sobre eso. Creo que hubo una pérdida de comunicación allí. Cuando me dijiste que era una mujer y que había hecho mucho pensé que te referías a que ella tenía más experiencia que tú.

- La tiene.

- ¡Por supuesto que malditamente la tiene, Scorpius! Es una mujer. Tiene mi edad, ¿sabías eso? El punto es, no sabía que te referías a una mujer en todo el sentido de la palabra. Pensé que era solo una manera de describir a una chica. Estaba completamente fuera de base, y quiero pedirte disculpas por la confusión. Pero NO puedes involucrarte con una profesora. Esta mal y es inapropiado…por no mencionar que es cien por ciento ilegal. ¿Entiendes? – Scorpius estaba completamente sonrojado.

- ¿Entonces hice el tonto con ella?

- Sí, Scorpius, de hecho, lo hiciste. Pero está todo bien. La profesora Granger está dispuesta a olvidar todo lo sucedido mientras tu no vuelvas a tener cualquier tipo de…persecuciones amorosas hacia ella en el futuro. – me relaje cuando Scorpius asintió.

- No soy solo yo papá. Todos tienen un crush con ella. Quiero decir, ella es tan asombrosa… - Draco frunció el ceño.

- Ugh. De verdad Scorpius, te amo, pero no me hagas escuchar de tu boca que llamas a esa mujer "asombrosa" otra vez.

- ¿Qué hay de malo con ella? – Draco sabía que no debía hablar mal de los profesores de Scorpius frente a él. El chico probo ser una esponja cuando de sus palabras se trataba, independientemente de cuan tonto fuera. Se habría sentido orgulloso de su método de crianza excepcional si no fuera por la humillante situación actual que le había hecho pasar.

- Nada. Quiero decir…estoy seguro de que es muy buena profesora. Siempre ha sido algo entusiasta con la educación, incluso cuando estábamos en el colegio. Olvida todo lo que dije.

- ¿La conociste en el colegio, cuando tenía mi edad?

- Estábamos en el mismo año. Y te puedo asegurar de que no lucia como ahora en aquel entonces. – Los ojos de Scorpius se ensancharon.

- ¿Eran amigos?

- No. Nos despreciábamos mutuamente, en realidad. Pero no dejes que eso influya en ti. Debes respetar tus profesores.

- No dejare que eso me influya. Ella es absolutamente perfecta.

- Estoy seguro de que piensas eso porque es la profesora más joven por aquí y es chica.

- No, papá. De verdad ella es increíble. ¿Sabías que ella y el papá de Albus son mejores amigo y que lucharon contra El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado juntos? – Draco rodó los ojos.

- ¿En serio? No había escuchado sobre eso, no este año por lo menos. Mira, Scorp, es perfectamente natural que los estudiantes tengan algún crush con sus profesores. Solo entiende que es solo eso. Quiero decir, este lugar está repleto de chicas de tu misma edad. Eso es en lo que deberías estar concentrado. Bueno, quiero decir, deberías estar concentrado en tus clases primero, pero…sabes a lo que me refiero. – Padre del año, aquí esta.

- ¿Cómo era ella cuando iban a la escuela?

- Exactamente como ahora. Mandona, llena de demasiada información y absolutamente fuera de los limites. ¿Estoy siendo claro? – Scorpius asintió. – Bien. - Draco estaba satisfecho. No podía haber habido ninguna manera de que su hijo malinterpretara lo que dijo. - ¿Sabes? Siento que tengo que decir que no tenía idea de que fueras un artista (?)

- ¿Sluggy te mostro el dibujo? – gimió.

- Por supuesto que lo hizo. Sé que lo descubrirás por ti mismo en un par de años, pero…las mujeres no se doblan realmente de esa manera. – Scorpius gimió nuevamente.

- Papá, te amo. Pero ¿podrías irte mientras todavía tengo algo de dignidad?