Era un maldito idiota. ¿Por qué pensó que una cena en la casa del Estúpido Elegido era una buena idea? Sus hijos podrían haberse unido para formar un deformado Dúo de Plata, pero él y Potter …ellos aún no habían llegado ni de cerca a eso. Y probablemente nunca lo harían. Tenía las marcas del Sectumsempra para probarlo. ¿Por qué estaba haciendo esto?

Ah sí. Hermione Granger. Ella se ve muy bien últimamente. Y tú tienes un enorme y estúpido crush con ella.

Se miró en su espejo de cuerpo completo, admirando su apariencia. Había decidido llevar un traje oscuro, hecho a la medida, y una camisa azul claro. Su cara se arrugó mientras se aplicaba concienzudamente gel en el cabello para conseguir un look que dijera "así despierto y me sigo viendo sensual" que de hecho llevaba un enorme esfuerzo conseguir.

Draco se rio cuando recordó a otro Malfoy que no hace mucho se paró frente a ese mismo espejo a aplicarse ese mismo gel, con el mismo cuidado que él, para impresionar a la misma mujer. Miró su reflejo con una dura mirada. Escucha bien Draco. No jodas esto. Esta es la primera vez en una década que tienes sentimientos por una chica y serás una maravilla de la masculinidad. Ella no será capaz de resistirte.

Con una última mirada de aprobación, agarró su abrumadoramente cara Cote du Rhone y se hizo camino por la red flú.

OOOOO

Hermione se sentó en el Número Doce de Grimmauld Place sorbiendo una copa de vino, tratando de que no explotara la caja de nervios en la que su cuerpo se había convertido.

- Hermione, te amo, pero si no dejas de moverte y derramar tu vino en mi sofá, te voy a destenterrar de mi lista de amigos. – le dijo Ginny dulcemente. – Merlín, necesitas relajarte.

- Tú lo has dicho Ginny. Y si no es malditamente obvio para ti, eso es lo que estoy tratando de hacer.

- Lo siento, he llegado temprano. – dijo una persona que poseía una suave y sexy voz que Hermione sinceramente esperaba no fuera de Draco Malfoy. – Ginny respondió animada

- ¡Malfoy! Que feliz estoy de que hayas llegado justo en este momento. – Hermione se sonrojó como pensó que no era posible hacerlo. Eso es todo. Nunca volveré a hablar. Mis estudiantes deberán aprender Legeremancia, así podré transmitirles el material de la clase.

Draco se le unió en el sofá y la sorprendió con un beso en la mejilla.

- Hermione, te ves hermosa. – olviden eso. Ahora estaba aún más roja que nunca.

- Tú también te ves muy bien. – Dioses, huele tan bien. ¿Qué es eso que huelo? ¿Eau de Perfect Man? – Él sonrió y se acercó más a ella en el mueble. Ginny rodó los ojos ante el intercambio.

- Así que Malfoy…nota como dejo un poco al lado mi "idiotez" y no te llamo "hurón" ... ¿es esta tu primera vez en nuestro hogar?

- Lo noté, que amable de tu parte. Y sí, nunca había estado aquí antes.

- ¡PORQUERIA! ¡PODRIDOS! ¡TRAIDORES, CONFRATERNIZANDO CON SANGRE SUCIAS! – los ojos de Draco se abrieron de par en par.

- ¿Qué carajo fue eso?

- El retrato de Walburga Black. – contestó Ginny como si nada. – Generalmente lo ignoramos.

- ¡EL HEREDERO DE UNA CASA DE LA NOBLEZA MANCILLANDO EL NOMBRE DE LA FAMILIA MEZCLANDOSE CON UNA SANGRE SUCIA! – Draco hizo una mueca, girándose a mirar a Hermione que luchaba por no empezar a reírse. Le dedicó una mirada de sorpresa.

- ¿Cómo eso no te molesta? – Hermione rodó los ojos

- Vengo aquí todo el tiempo. A este nivel toda la mierda racista que ella dice es realmente chistosa. – Draco lucía sorprendido.

- Asumo que está hablando sobre nosotros. Pero ¿Cómo puede saberlo?

- No tengo idea en como lo hizo antes de morir, pero tengo que darle un punto a la vieja bruja. Tenía locas habilidades.

Draco sonrió y pasó un brazo por detrás de ella en el sofá. Hermione tomó otro sorbo de su vino para el valor y le sonrió. Draco movió su mano más cerca para rozar su hombro, sus ojos fijos en sus labios rosados, mojados por el vino que había estado tomando.

Oh Merlín, como me gustaría…

- TE ATREVES A TENER FANTASIAS LASCIVAS DE TU PUTA SANGRE SUCIA EN LA CASA DE MIS ANCESTROS. ¡TRAIDOR A LA SANGRE!

El horror que sentía Draco al saber que el retrato conocía sus pensamientos era evidente por su rostro. Inmediatamente sacó su brazo de detrás del sofá y lo puso recatadamente en su regazo. Ginny se carcajeó sin inhibiciones.

- Esa vieja odiosa es una cotorra, ¿verdad? Pero no te preocupes. Ella no lee mentes per se. Tiene una habilidad especial para detectar los traidores a la sangre que llegan bajo su techo. – le informó Ginny. – Disculpen, debo ir a checar el asado. – y salió del salón con paso ligero.

Hermione se mordía el labio tímidamente. Draco entrecerró los ojos y se froto la cara antes de atreverse a mirar a Hermione.

- Supongo que estamos a mano ahora, ¿cierto? – le sonrió a la chica. Ella le devolvió la sonrisa.

- Supongo que nos gustamos el uno al otro. – Draco le sonrió y puso un cabello suelto detrás de la oreja de ella.

- Sí, supongo que así es. – sus dedos se arrastraron hasta la parte inferior de su cuello. Se inclinó y cerró los ojos. Sus labios estaban tan cerca de finalmente encontrarse. Tan cerca…

- ¡TE ATREVES A TOCAR A TU PEQUEÑA PUTA EN LA CASA DE LOS BLACK! ¡TE ATREVES A LLAMARTE DE NUESTRA FAMILIA CUANDO ESTAS CAYENDO TAN BAJO! – Draco se enderezo y se frotó la cara.

- Se necesita hacer algo con esa vieja entrometida. – Hermione se rio.

- Podemos utilizar hechizos silenciadores, pero no duraran mucho. Me haré cargo de ello.

Mientras ella caminaba hacia el retrato, Draco tuvo que dejar de mirarla a medio camino, no fuera a ser que la Sra. Black anunciara sus pensamientos a Merlín y el país entero. La Red Flú se activó y un agitado Harry Potter entró en la sala.

- Eh. Hola Malfoy. – hizo un movimiento con su mano que se supone fuera un saludo, se quitó el abrigo y se tiró en la silla al lado de Draco. Ginny apareció con dos copas de vino.

- Creí oírte entrar. Te ves como mierda hervida.

- Pues gracias, querida esposa. Me siento orgulloso de que después de quince años de matrimonio el fuego sigue vivo. – respondió Harry, aceptando la copa de vino que Ginny le daba. Draco aceptó la otra y controló la urgencia de tomarse todo el contenido de la copa en un solo trago. - ¿Dónde está Hermione? – preguntó Harry.

- Fue a realizar un hechizo silenciador al retrato de mi querida vieja tía. – Draco respondió. Harry asintió.

- Eso debería darnos una hora o algo así. – Draco sacudió la cabeza, maravillándose porque alguien pudiera vivir con un artefacto tan vil como si nada.

- Eres el jefe del Departamento de la Aplicación de la Ley Mágica Potter. ¿Por qué no envías a alguien a quitar esa maldita cosa? – Harry se encogió de hombros.

- Es un ruido al que me he acostumbrado a este punto. Es como…si tienes un pez del que realmente no te preocupas, pero lo más que tienes que hacer es recordar alimentarlo cada día. Es esa clase de dinámica aquí. – Draco rodó los ojos y dijo entre dientes.

- Lunático.

La Red Flú se activó anunciando la llegada de Ron y Susan Weasley, de soltera Bones. Los ojos de Draco se ensancharon cuando vio a los nuevos invitados. No sabía que era una fiesta del trio de oro al completo y sus parejas donde se había metido.

Justo lo que necesitaba. El ex novio de la chica que me gusta, que me odia, presente para verme estrellarme y quemarme.