Los dos hombres se miraron con desdén y confusión. Ron entrecerró los ojos y ladeó la cabeza, con la boca ligeramente abierta por la presencia del hombre rubio. En ese momento, Hermione entro por el vestíbulo.

- Eso debería funcionar por un rato. ¡Ron! ¡Susan!

- ¡Hola Hermione! – Los ojos de Ron viajaron nuevamente al sofá y se fijaron en Draco. – A alguien le importaría decirme que esta haciendo Malfoy…

- Esta aquí por Hermione. Permitanme sus abrigos. – Ginny respondio simplemente. Fue de ella que Albus heredó su negativa absoluta de reconocer situaciones incomodas. Ron y Susan se ubicaron en el sofá que estaba al lado contrario que el de Hermione y Draco. Draco encontró coraje y puso su brazo alrededor de Hermione, acercándola a él en el sofá. Maravilla de la Masculinidad, Draco. Maravilla de la maldita masculinidad.

- Así que…no sabía que ustedes dos… - Ron hizo un movimiento con sus manos entre Draco y Hermione.

- Es algo reciente. – respondió Hermione rápidamente, inclinándose a tomar de su copa de vino. Harry rodó los ojos.

- Terminemos con esto. Ron…no te agrada Malfoy. Malfoy…no te agrada Ron. Y aun así están los dos aquí sentados en mi hogar, bebiéndose mi alcohol. Draco y Hermione están llevando esto "discreto" – miró a Malfoy y levanto los pulgares en su dirección – porque ella da clases a su hijo y este tiene una gran erección cada vez que la ve. – Ambos, Draco y Hermione, hicieron una mueca que fue ignorada por Harry que fijo su mirada en Draco. – Sí, Ron y Hermione salieron por alrededor de dos meses hace quince años atrás. Pero todos nosotros apenas lo recordamos porque fue la cosa más incomoda que tuvimos que presenciar en nuestra vida.

- Gracias Harry. – dijo Hermione rodando los ojos.

- No. Quiero decir, ustedes no tenían química. Ninguna. O sea, era doloroso verlos…

- Sí, lo sé. Yo también estuve allí. Gracias. – Hermione lo cortó. – El punto al que Harry ligeramente quiere llegar es a que la guerra terminó hace mucho y no hay razón por la que no podamos llevarnos todos bien. – Ginny tomó asiento.

- Hablemos de algo más interesante. ¿No es realmente interesante que Draco y Hermione estén saliendo?

Hermione sacudió la cabeza, pelando con la urgencia de esconder el rostro entre sus manos. Draco se movió ligeramente a su lado, un dedo acariciando suavemente su hombro, lo que la hizo hacer brevemente contacto visual con él.

Él sonrió ante su sonrojo. Merlín, realmente podría acostumbrarse a hacerla hacer eso. Y se ve completamente comestible esta noche, vistiendo una blusa de seda roja que combina con su piel y unos pantalones de corte de cigarrillo negros que envolvían su figura hermosamente. Y olía tan bien. Podía distinguir bergamota y gardenia en su perfume, que estaba causando un estado de agitación en su cuerpo. Gracias a Merlín que el maldito retrato se calló ya la maldita boca.

- Sí. ¿Cómo sucedió eso, por cierto? Sin ofender Malfoy, pero siempre has sido un idiota y si tienes algunas cualidades redentoras, nunca he sido consciente de ellas. – inquirió Ron. Draco frunció el ceño.

- ¿Cómo se supone que no me ofenda? – Hermione intervino.

- Sabes que el hijo de Draco está en Hogwarts también. Pues, hemos tenido un pequeño incidente con él y Draco tuvo que venir a la escuela…

- Ligando con la profesora de tu hijo, Malfoy. ¡Uf, Malfoy! – Ron sonrió detrás de su copa de vino.

Draco deseaba lanzarle una broma de vuelta…o quizás solo un golpe. Pero por el bien de Hermione se mordió la lengua e internamente estaba muy agradecido con Susan que golpeó a Ron en las costillas. La mueca de Ron y su susurro de "oh, mujer" fue todo menos discreto.

- Por supuesto que sabemos sobre Scorpius. Es un chico adorable. Siempre he tenido el pequeño pensamiento de que Rose tiene un pequeño crush con él. – dijo Susan educadamente. Draco asintió.

- Me parece que el sentimiento va de ambos lados.

- ¿Qué tipo de incidente fue? – habló Ron, recuperado. Ginny resopló.

- Scorpius es el hombre de las señoras. ¿Cierto, Hermione? – la mencionada rodó los ojos.

- ¿No mencione algo sobre que quería olvidar todo el asunto? – Draco se rio y le dio un apretón de hombros, ocasionando otro sonrojo en la bruja. Draco rio más ampliamente.

- Mi hijo le escribió a Hermione una carta bastante explicita. Aparentemente llevaba teniendo un crush con ella desde hace un tiempo. – Ron se burló

- Merlín, el chico no pierde el tiempo, ¿o sí? – se giró hacía Susan – ¿Dices que a Rose parece gustarle? Realmente no deberíamos alentar eso. – Draco rodó los ojos. Ron volvió a mirar a Draco. - ¿Entonces de lanzaste sobre Hermione cuando tu chico falló? – Hermione respondió.

- Él no se lanzó. No hubo ningún lanzamiento envuelto. Y por favor, ¿podemos hablar de otra cosa? – Ginny adoptó una cara muy seria y su voz más refinada.

- Claro. ¿Deberíamos hablar sobre el clima? O quizás deberíamos formar un circulo y hablar sobre nuestro día. Harry querido, ¿Por qué no comienzas tú? – Harry respondió con falsa alegría y con el mismo falso acento aristocrático.

- Pues, querida. Fui llamado a la oficina hoy porque hubo una horrible explosión de pociones en un almacén en Bristol. Los aurores estaban todos en buen estado, bendecidos sean. Resultó ser que todo fue una mezcla bastante espantosa que no salió bien. El viejo que es dueño del edificio instaló una alarma de Sortilegios Weasley que, resulta, tiene un efecto combustivo que se activa cuando entra en contacto con una gran cantidad de veneno de doxy. Así que pase mi día haciendo grandes cantidades de papeleo mientras los aurores reales estaban en acción, como siempre. Un día demoledor. – Harry dio un sorbo a su vino. Draco escuchó todo con una mirada incrédula.

- ¿Es esa la clase de cosas con las que tienes que tratar en tu trabajo? Pensé que estarías cazando magos oscuros y siendo el héroe que eras cuando íbamos al colegio. – Harry se encogió de hombros.

- ¿Qué puedo decir? Ya alcancé mi punto más alto.

OOOOOO

- Ginny, esto esta delicioso. – Hermione alabó la comida. – Creo que incluso es mejor que la de Kreacher.

- Sí, me dio su receta antes de…ya sabes. El final.

- Kreacher. Él era ese extraño elfo domestico que tenían aquí, ¿verdad? – inquirió Draco. – Lamento escuchar que murió. Él era…supongo que fue bastante agradable conmigo cuando lo conocí. – Harry negó con la cabeza.

- No murió. Lo donamos a Hogwarts. – el tenedor de Hermione cayó

- ¿Cuántas veces…

- Oh mierda. – dijo Ginny en voz baja.

- …debo repetírtelo, Harry James Potter?

- Ha sacado a colisión el segundo nombre. Ella está muy enojada. – Ron le susurró a su hermana.

- Tú. No. Puedes. Donar. Los elfos domésticos. – Draco contempló su plato

- Esto esta realmente delicioso Ginny. ¿Usaste algún tipo de ajo?

- De nuevo. ¿De qué otra manera se puede llamar? No lo necesitamos. Hogwarts sí. Así que redistribuimos sus talentos. ¿Por qué tienes que joderme la vida con eso esta noche? –

- Sí. Va um…va muy bien con el vino que trajiste, que es muy bueno, por cierto. – Ginny asintió

- ¡Nunca trataste de pagarle un salario Harry! Simplemente lo trataste como si fuera mercancía.

- ¿Es cereza lo otro que se nota, por casualidad? – Susan asintió

- Hermione, ese viejo elfo era por lo menos tan anciano como Dumbledore. Ni siquiera podía ordenarle que tomara un salario. – Draco se giró hacía Ginny tentativamente.

- Me parece que este es un tema un poco tenso entre ellos dos.

- Él es una persona, Harry.

- Pudo haber sido amable contigo, pero era un completo idiota con el resto de las personas. Harry aún le tiene un poco de rencor por eso. – Ginny dijo.

- ¿Una persona? Hermione, él literalmente no lo es.

- Él fue increíblemente horrible con Hermione. Y aun así ella sigue con su asunto del PEDO sin sentido.

- Disculpa, Ronald.

- Oh mierda. – Harry murmurró

- Solo quiero decir, Hermione, que Kreacher fue un maldito viejo idiota que nos vendió a los mortífagos y todo lo que a ti te importa son sus malditos derechos laborales. – dijo Ron. Harry salió en su defensa.

- Piensa en eso Hermione. Malfoy probablemente tiene montones de elfos domesticos en la mansión. Y podría jurar que no les paga, ¿verdad, Malfoy? – Draco casi se ahoga con la comida cuando escuchó su nombre.

- Yo, eh…tengo algunos elfos domésticos trabajando para mí, pero…- vio como Hermione tomó un sorbo de su vino, obviamente incomoda. – eh, quiero decir, por supuesto que les pago. – Hermione le sonrió

- ¿Lo haces? – Draco tragó. En verdad…no. No les pagaba a sus elfos domésticos. Pero era solo porque los elfos domésticos que estaban en la mansión llevaban allí desde que él era un niño. Corrían la mansión y él apenas los veía. En cuanto los elfos se iban, los nuevos eran tan anticuados como los anteriores. Probablemente intentarían matarlo mientras dormía si intentara pagarles. Claro, luego pegarían sus cabezas al horno, de todos modos.

- Claro. – respondió y tomó un sorbo particularmente largo de vino. Los labios de Hermione se curvaron en una adorable sonrisa y puso su mano en su rodilla.

- No tenía idea. Draco eso eso…tan amable de tu parte. – Draco no pudo contra la sonrisa que se formó en sus labios. Aquí estaba esta hermosa mujer mirándolo como si él fuera la persona mas fantástica del mundo y poniendo su mano en su rodilla y sonrojándose tan adorablemente…Maravilla. De la maldita. Masculinidad. Eso soy.

Hablaría con los elfos tan pronto pusiera un pie en la mansión. Al menos podrían discutir el tema. Pero por ahora, él rechazó sus elogios y tomó la mano que tenía en su rodilla entre la suya propia y acarició los nudillos. Ron los observó, rodando los ojos.

- Wao, Malfoy, no tenía idea de que eras partidario del pedo. – Ginny, Susan y Harry hicieron una mueca de anticipación.

- Por ultima vez Ronald. No es pedo es P.E.D.D.O.

- Claro, eso fue lo que dije. De todas formas, Malfoy, volviendo a las cosas de elfos domésticos. – los otros tres adultos que no estaban encantados con Draco se encogieron.

- Hey, Ron. – Harry lo interrumpió. - ¿No crees que ya hemos hablado suficiente de eso por esta noche? Me parece que a Malfoy no le gustaría discutir sobre sus empleados mientras esta en una cita.

Draco le envió sutil y agradecida mirada a Harry, levantando las cejas en confusión. Harry simplemente se encogió de hombros y rodó los ojos.

El resto de la cena pasó mucho más tranquilo. Aparte de tener que ignorar la culpa que sentía por su pequeña mentira (que resolvería tan pronto llegara a casa) se dijo, Draco tuvo una tarde muy agradable. Y la comida estuvo excelente. Pero los mejores momentos eran en los que Hermione hacía contacto visual con él, quitando la mirada rápidamente y sonrojándose cuando ella veía que él se daba cuenta. No estaba seguro de si el sonrojo se debía a él o al vino, pero igual tuvo dificultad para mantener sus ojos lejos de ella.

Miro largamente su boca, deseando tener otro momento a solas con ella. Casi la besa más temprano cuando aquel revoltoso retrato arruinó el momento. Recordaba la forma en que su cabello se sentía en la punta de sus dedos mientras el acariciaba su cuello. La manera en que su perfume parecía invadir cada poro de su cuerpo. Se preguntaba como se sentiría su cuerpo contra el de ella. Suave, y dispuesto, y…

- ¡TU, HIJO DE UNA DE LAS LINEAS SANGUINEAS PRAS MAS ANTIGUAS! ¡HAS SIDO CORROMPIDO POR TU INMUNDA, PODRIDA Y ASQUEROSA PUTA SANGRE SUCIA Y TUS DESAGRADABLES FANTASIAS DE TENERLA EN LA CAMA! – Draco empalideció. Podría morir en ese maldito momento. Allí mismo, en el comedor de Harry Potter.

Esto es todo. Mi vida terminó. Supongo que está bien, excepto que me hubiese gustado TENER UN ULTIMO POLVO, MUCHAS GRACIAS POR DECIRLO VIEJA INSUFRIBLE.

Hermione se levantó de su asiento.

- El hechizo silenciador debe haberse agotado. Me haré cargo de eso, no te preocupes Harry.

Las cuatro personas que quedaban en la sala que no estaban mortalmente humilladas, tenían los ojos llenos de lagrimas, aguantándose las carcajadas que estaban locas por salir.

- No. Solo…no. – pidió Draco.

- ¡JAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! – Ginny no pudo aguantar mucho más. – Por las bolas de Merlín, Malfoy.

- Lo sé. – replicó Draco

- Quiero decir, realmente eres tan malo como tu chico de trece años. – Ginny no podía parar de reírse.

- ¿Cuáles son las probabilidades de que me permitan lanzarles un Obliviate?

- Jodidamente ninguna porque esta mierda es demasiado divertida. – respondió Ron.

Hermione apareció del vestíbulo, enormemente sonrojada y teniendo cuidado de no hacer mucho contacto visual con Draco.

- Ginny, yo lavo los platos. – Susan abrió la boca para ofrecer ayuda, pero Draco habló primero.

- ¡Yo te ayudo! – Ignoró deliberadamente las burlas y risas silenciosas dirigidas a él. Ambos se dirigieron a la cocina, apuntando con su varita para limpiar los utensilios. Draco fue el primero en hablar.

- No creo que haya un escenario en el que pueda ser cool y suave contigo. – ella se rio.

- Creo que no. – Draco rio entre dientes.

Trabajaron en silencio por un minuto o algo así, lanzando "Scourgify's" a los platos y levitándolos hasta tenerlos en una pila ordenada. Hermione se giró a mirarlo con una tímida mirada.

- Aunque debo decir que fue una jugada rápida de tu parte inventar aquello de que le pagas a tus elfos… - las cejas de Draco llegaron hasta el nacimiento de su pelo.

- ¿Tú…cómo…? – Hermione rodó los ojos.

- Si fuera verdad, no lo dirías a nadie. Eres un Slytherin después de todo. – le dedicó una sonrisa. Él se rio con ganas.

- Con gusto tendré una plática con ellos sobre eso. Pero primero quiero hacer algo y necesito que me digas con absoluta seguridad que la Sra. Black no puede hablar ahora mismo. – Los ojos de Draco llegaron a los labios de Hermione. Ella siguió su mirada, su aliento mezclado.

- Sí. – respondió con una voz mucho más ronca de lo normal.

Draco pasó los dedos por el lado de su brazo, por su hombro, su mandíbula, hasta que encontró el camino hasta su cuello. Su otra mano sosteniendo su cintura. Mientras él la acercaba a su cuerpo, Hermione casi pierde la consciencia mientras su aroma la envolvía. Acunó su cuello, recorriendo sus pulgares de arriba hacia abajo en toda su extensión. Finalmente, inclinó su cabeza y atrapó sus labios en un beso.

Hermione veía puntos negros detrás de sus ojos. Se sentía delirante. Sus labios eran calientes y suaves, pero firmes. Gimió suavemente dentro del beso y él lo profundizó, agarrando con una mano su cabello y acercándola más.

Draco abrió su boca, incitándola a ella a hacer lo mismo y lo hizo. Oh Merlín, sabe tan deliciosa. Como sol y vino. Mientras su lengua danzaba con la de ella, sintió como su miembro se endurecía en sus pantalones, saltando a la vida por su sabor y el sentimiento de calidez de su cuerpo. Ella era mucho mejor de lo que imaginaba. Quería absorberla, así que la acercó aún más, recorriendo con sus manos su espalda, su cintura, su cabello.

- Lamento interrumpir lo que seguramente esta haciendo querer explotar al retrato de la Sra. Black ahora mismo, pero Ginny está por abrir el Whiskey de Fuego, por si están interesados. – Harry estaba de pie, recostado en la pared de la cocina, con una sonrisa de idiota. Draco gruñó

- Por la maldita mierda, Potter. ¿Acaso no puedo tener un poco de privacidad en tu casa?

- No cuando estas fornicando con mi mejor amiga en la encimera. – Draco sacudió la cabeza y dijo entre dientes

- Esta casa está llena de entrometidos.

Ooooo

Nota de la Traductora: ¿Yyyyyyyyyyy? ¿Qué les pareció? Este es uno de mis capítulos favoritos de toda la historia, porque podemos ver que, aunque Ron y Draco siempre van a tocarse las pelotas el uno al otro, son lo suficientemente "maduros" para dejar rencillas más serias atrás.

¡AL FIN SE BESARON! Ya era hora, ¿verdad?

Como vieron este capítulo es más largo y está lleno de jocosidad. El próximo ira más o menos por la misma línea y será el final de la velada en compañía de los adorados Potter.

Como siempre, espero su review diciéndome si les gustó o no el capítulo. Disculpen si hubo algún dedazo, pero mientras escribo esta nota mi hermana me está apurando para que nos vayamos. Pero, como le dije: "te esperas, porque mis hermosas lectoras están esperando". Nos leemos pronto bellezas.

Muchos besos, Nat.