Hot For Teacher es de Motherofbulls. Esta es una traducción autorizada.
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- ¡Fitch! ¡Despierta zoquete! ¿Cómo estas…? – el comentarista del juego suspiro. – No puedo. Solo…Oh por el amor de Dios, ¡Fitch! Eres el hijo de dos medios troles. ¡Despierta!
- ¿Recuerdas en primer año cuando fue emparejado contigo en Pociones, Simón? – preguntó Albus. – Todavía no estoy seguro como hizo para vaporizar tu caldero. – Simón asintió.
- Aun me da hipo cada vez que llueve. Y estamos en Escocia.
Scorpius que había estado en silencio por algún tiempo, sus ojos siempre pegados a lo binoculares, apuntó hacia la grada de Facultad-Donantes, empalideciendo de repente.
- ¡Papá! – Albus arqueó una ceja.
- ¿Agarró sus senos nuevamente? Merlín, eso fue rápido. – Scorpius comenzó a arrastrar los pies por entre los bancos, haciéndose camino hasta la salida.
- No, idiota. ¡Está herido!
Draco despertó con un fuerte dolor de cabeza. Mientras sus ojos se abrían fue recibido por la cara llena de muecas de Madam Pomfrey. Se estremeció, confuso. ¿Dónde demonios…? ¿Qué pasó?
Madam Pomfrey entrecerró los ojos y sacudió la cabeza.
- "Ve a los partidos, Poppy" me dicen. "Es completamente seguro" repiten. Delirante, todos ellos. Nunca voy a entender la preocupación de este colegio respecto ese horrible deporte para niños.
La boca de Draco se sentía seca. Experimento golpeando sus labios algunas veces en el intento de conseguir algún tipo de lubricación.
- ¿Qué me pasó? – dijo, las palabras saliéndole como un graznido.
- No intente moverse mucho, Sr. Malfoy. Debería estar bien en unas horas, pero insisto en que mientras este bajo mi cuidado lo tome con calma. Fue atacado por una de esas bolas de metal mientras veía ese ridículo juego con el que usted y todos los demás magos están obsesionados. No es que espere que aprenda la lección. Con el montón de huesos que tuve que curarle en la espalda mientras fue un estudiante solo por ese deporte. Lunáticos, todos. – Draco rodó los ojos.
- Es usted todo un placer al despertar. – y hablando de cosas placenteras al despertar, Hermione apareció de repente en la puerta sosteniendo dos tazas de té. Ella le sonrió tímidamente.
- Oh, Merlín. Estas despierto. Estaba comenzando a preocuparme. – Draco sonrió…o al menos trato de hacerlo. Se sentía bien escuchar que Hermione estaba preocupada por él. Pero aún se sentía un poco débil después de haber despertado del mini-coma.
- Te traje un poco de té. – le dijo la castaña. Madam Pomfrey entonces habló.
- La Srta. Granger salvo su vida cuando hizo explotar esa maldita cosa justo cuando toco su cabeza. Cuando lo trajo aquí ya estaba inconsciente.
- ¿Fue por eso por lo que se siente como si pulgas estuviera dejando huevos en mi cabeza?
- El dolor de cabeza debería irse en unas horas. Durante ese tiempo, usted – señaló a Hermione – no deje que se sobre esfuerce. Necesita descansar hasta que este debidamente curado. – y diciendo aquello la enfermera los dejó solos, murmurando por lo bajo algo acerca de la cobardía de los hombres. Hermione se mordió el labio inferior.
- Me siento terrible. Debí convocar antes el Reducto. – Draco sacudió la cabeza, sonriendo.
- Eso no tiene sentido. Eres mi caballero de brillante armadura, Granger. – Hermione rio bajito.
- Madam Pomfrey casi infarta cuando te traje. Creo que esta coleccionando casos de heridas por Quidditch para así poder pedir que lo eliminen permanentemente de Gran Bretaña. O el colegio, al menos. – Draco rio con ganas.
- Me siento a salvo.
- ¡Papá! ¿Qué te pasó? – Draco levanto la cabeza para encontrar a su hijo luchando contra la enfermera por encima de las protestas de esta que decía que "no puede descansar con un chico preocupándose por él a su lado". Hermione sonrió
- Los dejaré a solas. – Draco agarro su mano
- Deberías quedarte. – ella se sonrojo
- Volveré en un rato para ver como sigues. – pasó por el lado de Scorpius, haciéndose camino fuera de la enfermera, sonriendo tímidamente. Scorpius apenas se dio cuenta de aquel intercambio, pues estaba demasiado preocupado por su convaleciente padre.
- ¿Qué pasó, papá?
- Nada de lo que haya que preocuparse. La bludger perdida que lanzó el joven Fitch casi me abre la cabeza, pero la profesora Granger realizo un muy buen y efectivo Reducto.
- Ella… ¿te salvó? – Draco le sonrió a su hijo
- Tener a un buen auror alrededor es definitivamente trae sus cosas buenas, ¿no crees? – Scorpius asintio
- Ella te trajo hasta aquí, ¿cierto?
- Tuve mucha suerte de que estuviera cerca. – admitió Draco. – Ella…ella es muy buena, ¿no crees? - no se le escapo a Scorpius que su padre no lo estaba mirando cuando dijo eso, tampoco se le escapo el leve sonrojo que nacía desde el cuello de su padre.
- Bueno, obviamente lo pienso. – Draco le sonrió, un poco forzado, una sonrisa incomoda comparada con su usual carcajada.
- Claro, por supuesto que lo haces. ¿Cómo lo pude olvidar? – Scorpius tragó grueso.
- Entonces, estabas con ella. ¿Cómo pasó eso? – Draco asintió
- Estaba sentado a su lado en las gradas de facultad y donantes. – Por un momento, ambos hombres Malfoy parecían estar muy interesados en sus pies. Ninguno dijo nada por unos segundos. El más joven rompió el silencio.
- Entonces, ¿ella te gusta? – Draco miró los ojos plateados de su hijo. Se tensó por un momento, viendo en esos ojos lo que su hijo había heredado de él. Quería decirle la verdad. Nunca se mentían el uno al otro. Nunca se escondían nada. Pero Scorpius era un adolescente ahora y los adolescentes eran creaturas volátiles que asimilaban las cosas como esas muy pobremente. Draco hizo una lista mental de las razones por las que Scorpius necesitaría que le allanaran el terreno antes de darle la noticia.
1. Su relacion con Hermione (si podía llamársele así) era nueva aún.
2. Scorpius nunca le había conocido a su padre una cita y necesitaría un poco de plática antes.
3. Estaba el pequeño hecho de que probablemente Scorpius todavía no hubiese superado su pequeño crush estudiantil.
Fue por eso que decidió simplemente decir
- Ella es…interesante. Quiero decir, a ti te gusta, ¿verdad? – su hijo rodó los ojos.
- Sabes que me gusta.
- Claro. Por supuesto. De nuevo, ¿Cómo pude olvidarlo? Quiero decir… ¿Por qué no te gustaría ella? Es una mujer que llama la atención, esa profesora Granger. – se dio una bofetada mental por sus palabras. ¿De dónde demonios había salido eso? Pensó con una mueca de incredulidad. Scorpius llevaba una mueca idéntica.
- ¿Acabas de decir que…?
- Sí, lo sé Scorp.
- Eso es…
- Raro, lo sé. – Scorpius encaró una ceja.
- Papá, ¿estas follando con la profesora Granger? – Las cejas de Draco desaparecieron en la línea de su pelo.
- ¡¿QUÉ!? No, claro que no. – no es como si no quisiera hacerlo. - ¿Dónde escuchaste eso? – Scorpius sacudió la cabeza.
- No eres tú mismo cuando ella esta cerca. Y estabas sentado con ella hoy, hablando y riendo. Los pude ver con mis omniculares.
Jodidamente bien. Perfectamente discretos, imbéciles.
- Scorp… - Draco puso una mano en su rostro. – Ella es buena. Y…no es exactamente mala a la vista, como tu obviamente sabes.
- ¿Pero ella te gusta? – Draco suspiró
- ¿Te molestaría si así fuera?
Scorpius abrió la boca para hablar, pero la volvió a cerrar. Quería decir "¡Sí, jodidamente me molesta!" Pero por alguna razón no lo dijo. Cerró la boca y se encogió de hombros.
- No me importa.
- Entiendo que la idea de tu padre cortejando con tu profesora sea incomoda para ti. No había hecho esto desde tu madre. Y…sabes que siempre amare a tu mamá, ¿verdad? – Scorpius asintió
- Así que…ustedes dos… ¿No están follando? – Todavía no. Pensó Draco
- No. No lo hacemos. – Draco sentía que debía explicar un poco mejor la situación, pero las cosas entre él y Hermione eran nuevas aun. Si las cosas se tornaban mas serias, por supuesto que se lo diría a Scorpius. Pero hasta entonces…simplemente lo confundiría. Había una razón por la cual Draco siempre mantenía esta parte de su vida separada de su relacion con su hijo. Scorpius lucia mas relajado. Le sonrió a su padre.
- No pudo creer que hayas quedado inconsciente en un partido de Qudditch ¿Te estas volviendo blando con los años? – Draco bufó.
- Pudo limpiar el piso contigo y tus amigos con una sola mano. Nunca lo dudes.
- La profesora Granger casi tuvo que cargarte hasta aquí. Quizá deberías comenzar un tratamiento con sales desde ahora. Para los nervios débiles y eso. – Draco bufó nuevamente.
- Estoy increíblemente bueno. Siente mis abdominales. – Scorpius rodó los ojos y murmuró por lo bajo "no otra vez". – Vamos siéntelos. Son como…
- Como un diamante pulido. Ya lo has dicho. Como un millón de veces. – Draco apunto con un dedo a su hijo.
- Tienes suerte de tener mis genes. – el chico rodó los ojos.
- Sí, sí. Buena suerte con Madam Pomfrey pululando a tu alrededor.
- Buena suerte en salir de aquí sin que te hechicen por haber roto las reglas y entrar.
- Bueno, quizá si mi padre pudiera sentarse tranquilo y ver un partido de Quidditch tranquilo sin romperse la cadera entonces no tendría que…
- ¿Romperse una cadera? ¿Cuántos años crees que tengo? – Scorpius se encogió de hombros.
- No sé. ¿Cincuenta y algo? – Draco rodó los ojos. Los adolescentes no tenían percepción cuando se trataba de adivinar la edad. Adoptando un acento americano le respondió
- Oh, hijito, eso es bastante suave viniendo de ti. Oh, ¿no es esa de allí Hermione Granger, la hermosa? – Scorpius bufó audiblemente.
- Buenas noches, viejo.
- Es querido padre para ti. – le dijo Draco antes de que su hijo se girara para irse.
Draco trato de empujar abajo el sentimiento de culpabilidad que sentía por mentirle a su hijo. ¿Era una mentira realmente?
Sip. Era una mentira. Dejando la semántica Slytherin a un lado, su hijo le había hecho una pregunta directa y había recibido una verdad técnica en respuesta. Era una táctica que había usado a menudo en su vida, pero nunca con Scorpius. Draco siempre había sido un libro abierto para con su hijo. Su política siempre había sido: Pregunta lo que quieras, recibe una respuesta honesta. La última cosa que quería para él y Scorpius era una relación construida con secretos y mentiras, como la había tenido el con Lucius.
Pero había sido por los intereses de su hijo que no había dicho nada sobre Hermione. ¿Y si las cosas no funcionaban entre ellos? A Scorpius aún le quedaban cuatro años siendo su estudiante (imaginando que aprobara los TIMOS en Defensa Contra las Artes Oscuras, pero, o sea, el niño era prácticamente un genio). Iba a ser malditamente incómodo para él. O peor. ¿Y si las cosas funcionaban por el tiempo suficiente como para que Scorpius se acostumbrara a ella y luego las cosas se jodian? Iba a ser confuso y completamente injusto.
Era mejor mantener el secreto hasta que él y Hermione supieran que eran realmente el uno para el otro. Era lo mejor para todos.
- Knock, knock. ¿Cómo te sientes?
Draco se giró para ver a Hermione parada en el marco de la puerta sosteniendo una canasta.
- Traje algo de comida de las cocinas. Pensé que tendrías hambre. – Draco estaba, de hecho, famélico. Pero esta no era de ninguna manera la forma que él había imaginado su tarde.
- Quiero llevarte a tener una cena en un lugar apropiado. – Hermione sonrió.
- Traje suficiente para los dos. Madam Pomfrey dijo que podíamos salir a dar una caminata o algo. Hace una buena noche. – Draco sonrió.
- Bruja inteligente. ¿No te preocupa que alguien pueda vernos? – ella sacudió la cabeza.
- Es casi el toque de queda. Los estudiantes no tienen permitido estar por los terrenos. – Draco arqueo una ceja
- ¿Eso te detuvo alguna vez? – Hermione rodó los ojos.
- Sé que es difícil de creer, pero desde que Harry, Ron y yo dejamos el colegio, las cosas son un poco bastante más normales. – Draco se carcajeo
- ¿Quieres decir que no hay una serpiente gigante viviendo en las tuberías, petrificando estudiantes al azar? ¿Y no hay un ejercito secreto de niños entrenándose en la Sala de los Menesteres fuera del toque de queda?
- Olvidaste mencionar que no hay dementores viviendo en los terrenos por nuestra "protección". – Draco sonrió.
- ¿Cómo pude no decir eso? Especialmente con mi protectora a mi lado para mantener a todos los monstruos a raya. – Hermione le dedicó una cálida sonrisa.
- Monstruos, bludgers salvajes…como quieras llamarlo. Le patearé el trasero a lo que intente lastimarte. – Draco le devolvió la sonrisa.
- Mi héroe.
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Lo sé, desaparecí por mucho tiempo, pero ¡regresé! Y con que capitulazo. Personalmente me encantó. Oficialmente estamos en la segunda parte del fic. Quedan 12 capítulos para terminar. Aunque claro, la cosa no se queda allí, porque cuando terminemos aquí nos embarcaremos en la aventura que nos trae Motherofbulls con An Indefinite Amount of Forver.
Bueno, ¿Qué les pareció el capítulo? Draco y Hermione son pura miel y pasión juntos. ¿A que no? No se ustedes, pero yo quiero un Draco así; un poco quejica, pero eternamente tierno. Ese final, cuando le dijo "mi héroe" yo casi infarto. Ja,ja,ja.
Y…apareció Scorp para hablar y enfrentar a su padre. Draco fue un cobarde al no decirle a su hijo lo que pasa con Hermione, pero le doy la razón en la mayoría de los puntos que expone. Su hijo no ha tenido una niñez fácil, perdió a su madre y una relacion estrecha con una mujer que su padre salga para después dejarse, no es saludable para el chico. Así que entiendo las inseguridades de Draco. Sin embargo, el rubio menor no es tonto. Y con Albus Severus Potter como amigo, son pocas las cosas que puedan ocultarse.
Es un capitulo interesante por demás, que espero les haya gustado mucho, así como me gustó a mi traducirlo. Me reí un montón y vomité arcoíris al final. ¡Espero con ansias sus review para saber que les parece!
Por cierto, y como siempre acostumbro a hacer. Hoy les recomiendo una historia cortita, son solo 12 capítulos, que se llama Circunstancias Insospechadas. Es un Harry/Draco, Albus/Scorpius muy bueno. Pasen y denle una oportunidad.
Ah, también para las que siguen Lo que la Memoria Escondede MrsDarfoy, sepan que habrá actualización el 15 de diciembre (¡AL FIN!)
Bueno, nos leemos en los review y en mi página de Facebook SlyPrincess07.
Un besazo,
Nat.
PD: ¡Siento alegría infinita por todas las argentinas que pudieron conocer a Tom! Yo todavía lo espero en Puerto Rico.
PD2: SE ACERCA EL LEMMON HARD ; )
