Esta historia es una traducción autorizada de Motherofbulls

Scorpius hizo su camino hacia las mazmorras pensando el extraño comportamiento de su padre. Había dicho que él y la profesora Granger no estaban follando. Pero Scorpius sabía que eso no significaba que su padre no estuviera interesado. Nunca lo había visto comportarse así alrededor de una mujer. Eso lo hizo detenerse.

- ¿Ella te gusta?

- ¿Te molestaría si así fuera?

Scorpius no había sido capaz de decirle la verdad a su padre. ¿Por qué? Pensándolo retrospectivamente, tenía una sospecha de como hubiera sido la conversación.

- ¿Te molestaría si así fuera?

- Sí. – Draco suspiro. Su rostro empalidece, aunque intenta ocultárselo a su hijo.

- Muy bien entonces. No me gusta.

A su padre le gustaba la profesora Granger. Eso era asquerosamente obvio. Pero sabia que si su padre sabía que realmente eso le molestaba a Scorpius, no haría ningún movimiento. No porque Scorpius la había reclamado ni nada. Ahora sabia que eso era estúpido. Ella era lo suficientemente mayor para ser su madre y era su profesora, lo que la convertía casi en un tabú. Aunque reconocer estos hechos no quitaba las mariposas en su estómago cuando entraba a su aula, él sabia que era solo un romance de niño que iba a desaparecer eventualmente. Pronto iba a comenzar a fijarse en chicas de su edad, como su padre le había dicho. Así que, ¿Por qué habría de molestarle? ¿Era porque era su profesora? ¿O quizá por motivos más egoístas?

Scorpius no era estúpido. Él sabia que su madre había muerto antes de que ella y su padre tuvieran algún tiempo real para estar juntos. Tampoco era tan infantil para molestarse por la idea de que otra mujer pudiera venir y reemplazar a su madre. Pero se sentía tenso con la idea de que de pronto su padre tuviera a alguien mas a quien amar, además de él. Quizás eran celos de su padre lo que sentía al final.

Pero no era justo, ¿o sí? Pensando en retrospectiva su padre era un hombre muy solitario. Scorpius no quería eso para él. Si alguien merecía ser feliz, ese era su padre. Pero de todos modos…

¿Tenia que ser ella? La profesora Granger no era cualquier mujer. Ella era una perfección divina. Su padre se enamoraría perdidamente de ella y antes de que se diera cuenta, ya no serian solo ellos dos. Siempre había sido así…él y su padre contra el mundo. Si la profesora Granger se unía a la ecuación, ¿la llamaría "mamá en algún momento?

No seas ridículo Scorpius. Eso supera los niveles de bizarro.

Por estar sumido en sus pensamientos casi chica con una figura de cabello pelirrojo. Por suerte, la figura tenía buenos reflejos y lo sostuvo antes de que llegara el impacto.

- Lo…lo siento. – No estaba seguro de porque siempre se sentía tan tímido alrededor de Rose Weasley. Ella era la persona más cabeza dura que jamás había conocido. Pero había algo en esos ojos chocolate que encontraba fascinante. Eso era si podías superar su personalidad.

- No hay problema. – le dedicó una sonrisa la chica. Aún vestía su túnica de Quidditch y tenía un poco de sucio en el rostro. Scorpius rio por eso. Se volvería loca si supiera lo poco agraciada que se veía en esos momentos.

- ¿Algo divertido, Malfoy? – el hizo una mueca que pretendía ser una sonrisa.

- Para nada. Es solo que nunca había visto una combinación de colores tan desagradable en toda mi vida. – él había heredado el arrastrar de las palabras que tenían los Malfoy cuando la ocasión lo requería. Y cuando Rose Weasley estaba involucrada, casi siempre la voz salía a relucir. – Lo digo en serio Weasley. Entiendo que por genética tengas ese cabello rojo y las pecas. Pero al menos pudiste tener la decencia de pedirle al Sombrero Seleccionador que te pusiera en Slytherin, así estarías forzada a vestir un color que haría más fácil mirarte. – No estaba seguro de porque dijo eso. Si era honesto, pensaba que se veía muy bien, así como estaba. Ella le sonrió sarcásticamente

- Por lo menos yo no le escribo cartas sucias a mis profesores. ¿Realmente pensabas que mi tía Hermione algún día se fijaría es un pequeño imbécil como tú? – Scorpius se sonrojó

- Ah, ¿sí? Bueno, al menos yo no…yo… ¡eres insufrible! – ella lo miró de manera furibunda.

- Retira lo dicho, Malfoy.

En algún punto durante su duelo verbal se habían acercado mucho al otro. Parecían dos fieras dispuestas a pelear a la mas mínima incitación. Scorpius estaba tan cerca que podía contar las pecas que ella tenia en la nariz. No es que pensara que fueran tiernas o que ella luciera bonita cuando se enojaba o algo así.

Rose estaba tan cerca que podía ver claramente como sus ojos eran del mismo color que una tormenta. No es como si ella pensara que eran devastadoramente atractivos. ¿Qué clase de persona tiene ojos grises, de cualquier forma?

Scorpius se aclaró la garganta y dio un paso atrás. Rose hizo lo mismo cuando se dio cuenta de la posición en la que estaban. Ella estaba intensamente ruborizada, y Scorpius no pudo evitar notar que eso se veía horrible combinado con su pelo y su túnica. Eso lo hizo reir nuevamente.

- De nuevo, ¿qué es tan divertido? – ella parecía un muffin de fresa. Hubiera sido adorable si ella fuera alguien remotamente tolerable. Scorpius se encogió de hombros arrogantemente. Mientras la mayoría de las personas que lo conocía sabían que era un Slytherpuff (siendo más un puff), él solo parecía encontrar su lado Slytherin cuando estaba cerca de Rose Weasley. Ella sacaba la serpiente que llevaba dentro…ahem…es en…en una forma completamente NO sexual. Porque…ew. Quiero decir, ¿verdad?

- Simplemente me fascinaba con la idea de que alguien tan pequeño pudiera utilizar tantas cosas rojas. Me arrepentiré de decir esto, porque seria como ayudarte, pero de verdad Weasley. El rojo no es tu color. – ella rodó los ojos.

- Eres un pequeño adicto a la moda. Uno que fue criado por su padre soltero. – él encaró una ceja.

- Dices eso porque no has conocido a mi padre. Él es, de hecho, y no estoy exagerando, la persona más vanidosa que hay en la tierra. – ella se rio por lo bajo, rodando los ojos y relajando los hombros.

- Escuché que fue golpeado durante el juego. ¿Esta bien? – Scorpius se sorprendió, sin creer que Rose Weasley estuviera preguntando por el bienestar de un Malfoy.

- Sip. Esta bien. Solo un poco magullado. – Rose le dedico una sonrisa medio socarrona.

- Por suerte la tía Hermione estaba allí. Escuché que prácticamente lo cargo hasta la enfermería. – Scorpius rio.

- Ya sé. Bromeé un poco con él sobre eso. – ella soltó una risita.

- No hay nada de que avergonzarse. La tía Hermione es buena en todo. – Scorpius sacudió la cabeza, sonriendo.

- Así como tú. – Rose se sonrojó y sus ojos se ensancharon. Movió su mirada a los terrenos, tratando de pelear con la sonrisa que comenzaba a formarse en su rostro.

- ¿Oh? – Scorpius también se sonrojó

- Sí…quiero decir, pues, ya sabes. Tu…quiero decir, por lo que escuché jugaste muy bien hoy. – Rose rodó los ojos.

- ¿Qué sabes sobre Quidditch? – el sonrió

- Sé que los uniformes de Gryffindor son horribles y deberían ser quemados inmediatamente. – ella mordió su labio, sonriendo.

- Eres incorregible.

- Soy encantador. Y mi sentido de la moda es impecable. Y tengo un cabello perfecto. – ella soltó una carcajada

- Eres un arrogante, es lo que eres.

- No actúes como que no sabes que tengo la razón, princesa. – sus cejas se elevaron.

- ¿Princesa? Si alguien es una princesa, eres tú.

Scorpius se mordió el interior de la mejilla para no responder a la pulla. Siempre era igual. Nunca tendría la última palabra en una discusión con Rose Weasley. Ella era tan…malditamente…insufrible.

- Como sea, Weasley. ¿No es hora de que te vayas a tu guarida de leones? Tus súbditos deben estar queriendo besar tus pies por ganar el juego para ellos y ambos sabemos que primeros sacrificas un hueso antes de perder la oportunidad de que alguien te alabe. – ella rodó los ojos.

- ¿Y no deberías tu irte a tu nido de serpientes? Los muebles que tu papi compró deben estar fríos sin tu pomposo trasero para recordarles lo que es el calor. – él encaró una ceja.

- ¿Pensando en mi trasero, Weasley? – ella bufó.

- Buenas noches, Malfoy. – se giró para dirigirse a la torre de Gryffindor.

- Buenas noches, Weasley. – y se hizo camino a las mazmorras, con una sonrisa formándose en su rostro.

\.../

- ¿Enseñas a mi hijo a patear traseros? – Hermione soltó una carcajada.

- Difícilmente. Les enseño un poco de combate físico defensivo porque el currículo del colegio en educación física no es el mejor.

- Lo es si juegas Quidditch. Eso siempre me ayudo a mantenerme en forma. – sonrió ante eso mientras se estiraba en la manta que Hermione había conjurado y estiraba sus músculos. – ella rodó los ojos.

- Deja de presumir. – él arqueo una ceja descaradamente hacia ella.

- Lo dice la pequeña señorita de los super reducto. Como si necesitara un recuerdo de que puedes patearme el culo cuando quieras. – ella soltó una carcajada.

- ¿Cómo va tu dolor de cabeza?

- ¿Qué dolor de cabeza? Soy muy masculino y viril y no me dan dolores de cabeza ni me desmayo como niñita. – ella soltó una risita.

- ¿Ni tienes mujeres llevándote hasta la enfermería? – él hizo una mueca divertido.

- Sí, y eso no me hizo de ninguna manera menos masculino. ¿No podemos tener una cita normal donde yo sea divertido y tu tropieces y yo te salve, y no al revés? – ella sonrió.

- Tal vez pueda hacer los arreglos para que una bestia rabiosa nos ataque y me puedas salvar.

- Que sea un niffler bastante descontento y ya está. – ella se rio audiblemente. Estaba feliz de que estuvieran a las orillas del lago en vez del elegante restaurant porque había reído mucho esa noche. ¿Quién iba a imaginar que Draco Malfoy podía ser divertido? Y encantador. Y también tenia un buen olor. Y se veía bien. Oh, dulce Circe, él se veía muy, muy bien. Se sonrojo por sus pensamientos.

- Una parte de mi no puede creer que estemos haciendo esto.

- Sé a lo que te refieres. – se movió ligeramente para que su brazo estuviera tras su espalda. – Sin embargo, no se tú, pero yo estoy disfrutando "esto". – ella le sonrió

- También yo. Y eso es todo. No puedo creer que este en una cita con Draco Malfoy y lo este disfrutando.

- Y tu quieres hacer esto una y otra vez, ¿cierto?

- ¿Qué tu crees?

- Bueno, yo creo que te sientes terriblemente atraída por mi y piensas que es la mejor idea del mundo salir conmigo tanto como sea posible. – ella estrecho los ojos coquetamente.

- Ahí esta el ego Malfoy del pasado.

- Y desearías que te besara porque has estado mirando pequeña boca toda la tarde y no has sido capaz de pensar en otra cosa desde ayer en la tarde. – ella mordió su labio inferior, escondiendo una sonrisa.

- No estarás hablando de ti, ¿verdad? – él fingió una mirada de inocencia.

- No tengo la más mínima idea de lo que habla, profesora. – No me digas así. Gimió su voz interior. O de otra forma saltaré sobre ti y te hare cosas desagradablemente ricas. Se mordió el labio. Hermione convocó su voz de empollona para ocultar la sacudida de excitación que la invadió.

- En cualquier caso, no sé de que estas hablando. Salgo con los padres de todos mis alumnos, Sr. Malfoy. – Draco gimió.

- Hermione, - suspiro - ¿tienes idea de lo que me causas cuando me dices "Sr. Malfoy"? – los ojos de Hermione se ensancharon.

- ¿Puede ser quizá lo mismo que me pasa a mi cuando me llamas "Profesora Granger"? – Draco sonrió mientras se recostaba.

- No me está dando mucho incentivo para llamarla por su nombre de pila, profesora. – dijo todo eso en un susurro mientras inclinaba su barbilla y reclamaba sus labios en un beso que había querido que sucediera todo el día.

Hermione podía ser una ex aurora patea-culos, que había salvado al hombre que estaba besando de una herida devastadora en la cabeza, pero en el momento en que los labios de él tocaron los suyos, se convirtió en una estúpida niña que solo puede gemir y derretirse en su lugar.

El pequeño y gutural gemido que salió de su garganta fue directo a la ingle de Draco. Él llevo una mano hasta su cabello y utilizó la otra para acercarla más. No podía creer que alguna vez tuvo una objeción con su "pequeña boca de empollona", que ahora encontraba la cosa mas deliciosa que alguna vez haya probado. Cuando sus labios se movieron a la delicada piel de su mandíbula, ella gimió tan pecaminosamente que Draco gruñó contra su piel.

Sus cuerpos parecían haber acordado que ese manoseo en vertical ya no era una opción. Draco se recostó en la sabana, llevándosela con él. Cuando ella rodo ligeramente sobre él, aprovecho para colar una mano por debajo de su jersey. En esta ocasión, ni Potter ni Walburga Black los iban a detener de disfrutarse el uno al otro tanto como quisieran. Y por Circe bendito, ambos querían y mucho.

Draco mordió ligeramente su garganta mientras acariciaba la piel debajo de su sujetador. Era tan suave y lisa como la imaginada. Y quería más. Hermione pareció adivinarlo y rápidamente se sacó el jersey por la cabeza. Draco casi llora cuando la vio moverse sobre él, sin nada en la parte inferior que no fuera su sujetador negro, con la luna iluminándola desde atrás. Ella era demasiado.

- Merlín, eres hermosa. – dijo en un suspiro, poniéndola bajo él para poder deleitarse de la piel recién descubierta. Ella se pavoneo interiormente por el cumplido y comenzó a desabrochar los botones de la camisa de él mientras capturaba sus labios en otro beso. – Mmm, Hermione, - murmuro contra sus labios entre besos. – N…no… - pero ella ya había sacado su camisa por sus hombros. Él cerró los ojos con fuerza, incapaz de mirarla a los ojos.

- Oh, - dijo ella, observando el descolorido tatuaje negro en su antebrazo. – Lo siento. No me di cuenta… - recorrió con sus dedos la marca, dejando un pequeño hormigueo en su brazo. Él sonrió, triste.

- Entiendo si quieres detenerte. – ella lo miró confundida.

- ¿Por qué querría detenerme? – él suspiró

- Porque esta marca te recuerda que no solo fui un abusador en el colegio. Fui un verdadero mortífago. Él no podía mirarla. En sus fantasías, cuando llegaba tan lejos con ella, siempre llevaba la camisa. Hermione sonrió y presiono sus labios contra su marca. Los ojos de Draco se ensancharon ante el contacto inesperado.

- Esto no es quien eres. – En ese momento Draco sintió una combinación de deseo y gratitud ante la mujer que tenia enfrente. Acunó su rostro con sus manos y la acercó para un beso abrasador. Necesitaba que ella supiera lo mucho que significaba para él que ella estuviera con él incluso con ese horrible recuerdo de su pasado. La besó tierna y atentamente. Cuando la sintió inclinarse para desabrocharse el sujetador, se recordó que no solo tenían que besuquearse y manosearse. La ayudó a terminar de quitárselo y se alejó para admirar la vista. Mientras miraba sus pechos desnudos, trato desesperadamente de no pensar en la nota de su hijo con la que todo había comenzado.

Apuesto a que son magníficos.

No había una palabra ideal para describirlos. Magníficos se quedaba corto. Quizás era porque Draco no había visto un par de tetas en años, pero se sintió con ganas de llorar de emoción al verlas. Gruñó mientras se inclinaba para tomar uno de ellos en su boca. Mientras él lamia y succionaba su piel sensitiva, Hermione ronroneaba y se aferraba a su espalda.

- Dios, Draco… - eso solo lo inspiraba a atacar su otro seno con fervor elevado. Murmuró un par de cosas entre dientes antes de succionar fuerte una vez más su pezón para luego liberarlo. Llevó su vista hasta los ojos de ella y respiro sobre su piel.

- Discúlpame si me pongo un poco sentimental. Ha pasado algún tiempo desde la última vez y tú eres demasiado hermosa. Ella respiro audiblemente, y recorrió su vista por su torso desnudo.

- Así como tú. – él podía ser un museo con su pálida piel, parecida al mármol, perfectamente delgado con unos abdominales perfectamente marcados. Él era, sin lugar a dudas, una obra de arte. Movió su dedo sobre su correa, tanteando el bulto en sus pantalones cuando lo hizo. Su corazón casi se sale de lugar abre el breve contacto.

Cuidado, Draco. Recuerda lo que dijo Blaise. No puedes venirte como un puberto solo porque es la primera vez en casi una década que una chica bonita te toca allí abajo.

Alejo sus pensamientos y con una mirada a la mujer que lo acompañaba regresó a la realidad. Aunque amaba la forma en que esos pantalones abrazaban sus curvas, ahora encontraba que eran la prenda mas molesta del planeta.

Ella sonrió mientras él atacaba la cremallera de sus pantalones con la determinación de un hombre poseído.

- ¿Ansioso por tenerme desnuda? – él gruñó.

- No tienes idea. – atacó su boca nuevamente mientras ella se levantaba lo suficiente para que él pudiera quitarle los pantalones, bragas incluidas. Él recorrió con sus manos sus muslos, permitiendo que las puntas de sus dedos se familiarizaran con la suave piel que sus ojos aún no habían visto. Ella levanto sus caderas y luego rozo su pelvis con el de él y Draco no podía recordar haber estado tan duro en su vida.

- Te necesito. – gimió ella contra su boca. Él recorrió con sus dedos de en medio sus pliegues, encontrándose con que ya estaba mojada. De donde saco la fuerza de voluntad para no follársela allí mismo, no esta seguro, pero se forzó a mantener la gran necesidad de estar dentro de ella a raya el tiempo suficiente para morder el lóbulo de su oreja y susurrar

- ¿Qué tanto me necesitas? – introdujo un dedo dentro de ella, alcanzando su punto G y consiguiendo que soltara un gemido desde su posición debajo de él. Gimió también cuando todas sus zonas erógenas tomaron vida bajo sus atenciones. Su voz enviaba escalofríos por toda su espina dorsal, su pecho rozando con sus pezones y su dedo bombeando suavemente en su interior, llevándola al delirio. Estaba probando que era un Slytherin en la cama*… provocando su zorra interior a despertar. Él quería jugar y que ella jugara también. ¿Quién era ella para negarse? Mordió su labio y lo miró a los ojos mientras decía

- Draco Malfoy, si no me follas ahora mismo voy a maldecirte hasta las pelotas.

Él hizo un sonido parecido al que haría un animal salvaje y retiro sus dedos de su centro, introduciéndose de lleno en ella, sus pelvis haciendo contacto directo al fin.

- Mieeeeeerda. – respiro profundamente mientras su pene se acostumbraba al calor que ella le brindaba y su estrechez.

Oh por Dios, me voy a correr ahora mismo. Enfócate en otra cosa, Draco. ¡Rápido!

Estaba entre medio de no perder un segundo de todo esto y forzarse a sí mismo a pensar en sus abuelos para evitar correrse demasiado pronto. Al final, sus hormonas ganaron mientras Hermione movía sus caderas debajo de él. Se retiro completamente de ella y entro nuevamente de golpe.

- Joder, Draco. ¡Sí! – él jadeó en su cuello.

- Dioses, Hermione. – hizo movimientos circulares con sus caderas, penetrándola mas fuerte. – Estas jodidamente apretada.

Los dos adultos hambrientos de sexo se azotaron uno contra el otro, gimiendo audiblemente al aire nocturno. Gracias a Merlín habían ubicado su improvisado campamento muy lejos del castillo, de no ser así todos los estudiantes de Hogwarts los hubieran escuchado. No es como si estuvieran tratando de ser silenciosos.

Draco deslizo una mano entre ellos y comenzó a acariciar su clítoris. Necesitaba que se corriera pronto porque él no era capaz de aguantar mucho más. Sentía las gotas de sudor recorrer su espalda mientras la penetraba. Su cuerpo le pedía a gritos llegar, pero el estaba dispuesto a ser un caballero y llevarla a ella primero al orgasmo. Acarició su clítoris más rápido y más fuerte, esperando que fuera suficiente para llevarla a culminar. Cuando sintió que se contrajo alrededor de él, sintió una oleada de orgullo masculino por dentro.

- Mierda Draco, me vengo.

Finalmente se pudo dejar ir. Se vino a la misma vez que ella, con un pequeño rugido de liberación y jurando en ese momento que tomaría cualquier oportunidad que tuviera para estar dentro de ella, de manera que su cuerpo no pudiera olvidar nunca más como se sentía el sexo.

Colapsó a su lado. Ambos estaban jadeando mientras intentaban recobrar el aliento. Mientras se giraron para encararse, notaron que sus rostros tenían sonrisas idénticas de satisfacción y rompieron el silencio con una carcajada. Draco pasó un brazo por la cintura de ella y la atrajo para una largo y suave beso. Cuando se separaron, Hermione habló

- No puedo creer que hiciéramos esto.

El pelo de Draco había perdido cualquier rastro de haber estado peinado y sus ojos tenían un extraño brillo, y su boca tenia una sonrisa ladeada.

- Entonces supongo que deberíamos volverlo a hacer hasta que lleguemos a casa. – ella soltó una risita.

- No tengo problema con eso, Sr. Malfoy. - Él gruñó y lo puso sobre el nuevamente, arrancándole otra risita a la flexible y post-orgásmica mujer.

- Ten cuidado, bruja. Has despertado al basilisco. – Hermione rodó los ojos.

- ¿Ese el nombre que le tienes a tu pene? – Draco la miro, serio.

- Solo si puede entrar en tu Cámara de los Secretos. - Hermione soltó una ruidosa carcajada ante la broma.

- Wow. Realmente no puedo creer que tuve sexo contigo. – Draco rio.

- Si dejo las palabras cursis, ¿Cuáles son las probabilidades de que pueda meterme entre tus bragas nuevamente esta noche? – Hermione sonrió y se estiro para darle otro beso.

- Yo diría que sus oportunidades son bastante favorables, Sr. Malfoy.

\.../

Nota de la Traductora:

Lo sé, me merezco el infierno junto a Voldemort por haber tardado tanto en actualizar, pero quería que este capitulo en especial quedara bien, porque AL FIN DRACO Y HERMIONE FOLLARON.

Y también, yéndonos mas a lo sano, Rose y Scorpius tuvieron un acercamiento. : ) Ahora es que comienza lo bueno de la historia.

Y bueno, quería dar gracias enormes a quienes nominaron esta traducción en los A.A. Ya sé que las votaciones terminaron, pero lector/a, si votaste por esta historia te lo agradezco mucho, mucho. Es más, solo con haber sido nominada me siento completa. Nunca pensé que llegaría a eso y no importan los resultados, GRACIAS INFINITAS POR EL APOYO.

Nuevamente lamento mucho la tardanza, pero espero poder llegar pronto con un nuevo capítulo.

Besos,

Nat.