Esta historia es una traducción autorizada de Motherofbulls
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Draco despertó con una masa de cabello rizo y marrón en la boca. Después de la disconformidad inicial y el pequeño terror de que quizás estaba muriendo, prácticamente ronroneó ante el recuerdo de lo que había sucedido la noche anterior.
Después que su corazón dejara de latir fuertemente por la impresión de su primera follada después de casi una década, él y Hermione se retiraron a la habitación de ella para la segunda ronda. Una muy traviesa y atlética segunda ronda. Sip. No había duda de eso. No tenía ninguna objeción sobre su boca ahora. Tenía una boca increíble. Su boca favorita. Años mandando gente debieron extra equiparla para…
- Buenos días. – murmurró ella medio dormida.
- Buenos días. – susurró él roncamente mientras dejaba suaves besos tras su oreja.
- Mmmm, eso se siente…JODER. – Draco fue empujado hacia atrás cuando Hermione saltó de la cama.
- Sí, a eso era lo que esperaba que llegara nuestra mañana.
- No, pedazo de idiota. ¡Ya es de día! – se movió por la habitación mientras intentaba ponerse el brasier violeta. Draco estaba tan decepcionado de ver sus senos apresados en la prenda, que no le dijo que estaba doblado en la espalda.
- Muy bien, Granger. La mañana es lo que viene después de la noche. Como buen padre, estoy orgulloso de saber que mi hijo esta recibiendo educación de parte de los mejores. – Hermione rodó los ojos.
- ¿No sabes lo que significa?
- Lo que sea que signifique no es una excusa para que te pongas la ropa. Si las mañanas son tan traumáticas para ti, ¿Por qué no regresas a la cama y hacemos cosas nocturnas? Haré que olvides todo sobre las mañanas. – sus ojos parecieron agrandarse… ¿eran esos…?
Maldito Merlín, está poniendo ojos de cachorro. Como si necesitara más trucos para su arsenal.
Hermione gimió y pateó el suelo como una niña pequeña siendo forzada a hacer algo que no quiere.
- No pueeedo. Tengo que dar clase en media hora. – Draco se saco las frisas de encima (recordándole a Hermione como se veía cuando estaba desnudo) y caminó hasta ella.
- Cancélala. – puso sus brazos a su alrededor. – Es lunes. Solo los come libros y empollones prestaran atención. – Hermione estrechó los ojos.
- ¿Sabes que tu hijo cualifica en esa categoría? Así como yo lo hacía en mis días de estudiante. – Draco sonrió de lado.
- Mi hijo es un jodido prodigio. Demasiada información y caerá en un coma educativo. Y usted, señorita Granger, - deslizó una mano entre medio de las bragas de ella, lo que hizo que la chica jadeara. – ha sido una chica muy buena. ¿No crees que necesitas un día para ti?
Circes, es tan bueno en esto. Fue el pensamiento interno de Hermione donde sus ángeles y demonios se enfrentaban en una lucha campal de pensamientos.
Ángel Hermione: ¡No puedes cancelar la clase! Eres una adulta responsable. La educación y futuro de esos chicos depende de ti.
Demonio Hermione: Hey. ¿Recuerdas que hasta la noche anterior no habías echado un polvo en años? ¿Recuerdas lo mucho que disfrutabas no ser follada? Por supuesto que no, porque era malditamente frustrante. Ese hermoso hombre que está allí acariciando tu clítoris hará que olvides hasta tu nombre si solo te olvidas de ser profesora y eres mujer. ¡Cancela la jodida clase!
Cuando el deslizo un dedo dentro de sus bragas para tocarla propiamente, el monologo de su demonio se escuchó mas alto. Se mordió el labio con frustración. Los ojos de Dracose ensancharon ante el gesto e introdujo un dedo en su humedad, bombeando lánguidamente ... lo suficiente como para provocar.
- Yo…Draco, um…oh, yo…yo…no, ¡no puedo cancelar la clase!
Ángel Hermione: Parece que gané esta ronda.
Demonio Hermione: Solo la batalla, estúpida, no la guerra.
Draco hizo un puchero y removió el dedo.
- Bien, esta bien. Tenía un plan muy detallado sobre como iba a darte placer durante esta mañana, pero supongo que tendré que posponerlo para este fin de semana, cuando vengas a mi casa y pases todo el fin de semana en mi cuarto, donde me dejaras reducirte a un lío de incoherencias. – Hermione arqueó una ceja inquisitivamente.
- ¿Incoherente, dices? – Draco se acostó y susurró
- Absolutamente incapaz de pensar. – Hermione sonrió
- ¿Así es como le pides las cosas a las damas? – Draco la miró de arriba abajo, con lujuria.
- A menos que me equivoque, después de todo lo que hicimos anoche, definitivamente no eres una dama. – ella lo golpeo levemente en el brazo.
- Hablando en serio. ¿Cómo saldrás de aquí sin que alguien te vea? – Draco suspiro con nostalgia.
- Ah, Hogwarts. Nunca cambias, ¿verdad? – ella lo golpeó nuevamente en el brazo. - ¡Ouch! Con cuidado, mujer.
- Enfócate. – él la atrajo para darle un descarado beso.
- No te preocupes. Puedo escapar por la ventana. Ninguno de tus estudiantes sabrá cuan niña mala es su profesora de DCAO. – Hermione le dedicó una sonrisa.
- Disculpa por echarte. – él suspiró con melancolía.
- Lo sé. Es trágico que no me dejaras seducirte esta mañana. Pero supongo que solo tendrás que pensar en todo lo que te perdiste mientras enseñas a todos esos niñatos a realizar el hechizo de piernas de gelatina. – Hermione gimió
- Nuevamente, ¿Por qué me hice profesora? – Draco se encogió de hombros.
- Algo sobre que eres inteligente o así. A mí, al menos, no puede importarme menos tu cerebro. Estoy tras de ti solo por tu cuerpo, Granger. – deslizó sus manos por su estómago y agarró su culo. – Nunca imaginé que los aurores eran tan flexibles. – mordió su cuello, haciendo que los ojos de ella se cerraran levemente.
- ¿Q…qué estas haciendo?
- Probando tu resolución. – suspiró él contra su cuello.
- Mi resolución no va a claudicar. – A pesar de la finalidad del reclamo, su voz sonó vacilante, y unas octavas más alta de lo normal. – Draco sonrió y continuo con voz aterciopelada.
- Eso dices ahora, pero apuesto a que en unas horas, cuando estes sentada tras tu escritorio corrigiendo trabajos, pensando en mí, - le dio un tirón a su rizo cabello – te vas a arrepentir de no haberme dejado follarte. – Sonrió cuando vio su rostro sonrojado, pupilas dilatadas y mandíbula tambaleante. Cuando la soltó, ella se vio momentáneamente desorientada y completamente desaliñada. Draco suspiro hondamente mientras se vestía. Ella habló en voz baja.
- Eres malvado.
- Soy hombre. Cuando me niegan el sexo recurro a la astucia. – abrió la ventana y giró el rostro para observarla, disfrutando la manera en que ella se mordía el labio mientras lo observaba. – Disfruta el resto de tu día, Hermione. – le dijo sonriente, con falsa indiferencia. Con una ultima sonrisa, se retiró de su habitación, sin perderse la expresión de pena en los ojos de ella.
Sonrió a la vez que realizaba un encantamiento desilusionador en si mismo. Prácticamente saltó por los terrenos cuando se dio cuenta de que mas tarde, cuando estuviera sola en su habitación, se tocaría pensando en él.
¿Quien es el Dios del sexo Slytherin? Tú, Draco.
Estaba tan feliz y distraído que se perdió completamente el par de ojos color avellana que lo miraban justo antes de que se encantara a si mismo.
Decir que Albus Potter era la oveja negra de la familia Potter sería una subestimación.
Para empezar, era un Slytherin. Bien. Ok. No era la gran cosa. Unidad entre casas y esas cosas.
Era el mejor amigo del hijo del némesis de infancia de su padre. De nuevo…okay. A todos les gustaba Scorpius, como sea.
No le gustaba el Quidditch. Okay, ahora estamos cerca de un obstáculo. Su mamá era una jugadora profesional de Quidditch antes de quedar embarazada de Lily y su padre había sido aparentemente un excelente buscador cuando estaba en el colegio. Luego estaba el juego semanal de Quidditch. Los Potter y Weasley jugaban Quidditch en La Madriguera todos los domingos desde que Albus puede recordar. Él, como sea, solía sentarse en el barro y conversar con los gnomos de jardín. Ellos mantenían un hermoso jardín y sentía que debía ser complementados.
El miembro favorito de su familia no era el tío Ron que dirigía una maldita tienda de bromas. No era su abuela que lo llenaba de dulces siempre que lo veía, insistiendo que estaba muy flaco. Era el primo de su padre, Dudley, que era ahora un repostero profesional y que introdujo a Albus al magnifico mundo de Star Trek.
Su padre era mas cordial con Dudley de lo que era cuando eran niños, pero simplemente no podía entender como su hijo podía llevarse tan bien con él. Pero Dudley era divertido. Era un interlocutor decente y enseñó a Albus a hablar Klingon*, para el disgusto de toda su familia.
Cuando su mama le preguntaba si había limpiado su habitación él le respondería
- tam, qul-nach wench! rach qaStaHvIS wa' lach'eghDI' potent loD-He'So' DayaHmoH wa'. – Que podía traducirse a "¡Silenciar a la moza de fuego! Este ser desea fortalecerse en su propio y poderoso hedor humano." – su madre sonreiría ante el grito de su hijo del medio y sacudiría la cabeza, diciendo por lo bajo "niño raro". Lo curioso era que Albus disfrutaba limpiando su habitación. Lo calmaba.
También disfrutaba cocinar. Tenía la mejor nota en la clase de Estudios Muggles…el primer Slytherin que tenia el puesto desde…bueno…probablemente desde que Hogwarts comenzó a dar clase. Le gustaba la jardinería, la limpieza y cocinar de la manera muggle, pues creía que le daba un toque diferente. Él y su primo Dudley podían pasar horas debatiendo sobre diferentes secretos de confección. Eran discusiones muy acaloradas.
A Albus no le importaba su estado de oveja negra. A diferencia de la mayoría de las personas torpes que anhelaban las habilidades sociales convencionales, Albus fluía con sus raros atributos. Sabía qué hacía sentir incomoda a las personas. Simplemente no le importaba. ¿Por qué debería importarle que otras personas no lo entendieran?
Cuando conoció a Scorpius en el expreso de Hogwarts supo que había encontrado un amigo que lo entendería. Scorpius nunca lo juzgaba o ignoraba. Lo aceptaba sin cuestionarlo. Razón por la que ahora era una mierda darle la noticia a Scorpius de que había visto a su papá salir por la ventana de la habitación de la profesora Granger luciendo…bueno, como un hombre que había tenido una noche de sexo fuerte e interesante.
Albus desearía haber resistido la urgencia de verificar aquellas plantas en la mañana. Pero el profesor Longbottom había insistido en que el cambio de temperatura las podía afectar. Suspiró.
- No hay nada para eso, supongo. – Albus no tenia reparos en hablarse a si mismo. – Solo espero que Scorp no lance un Avada al mensajero.
NT:
¡Aloha! Miren quien ha llegado. Paso a dejar esto por aquí y me voy rapidito.
Este capitulo es para la bella Yulz que cumple años hoy. Te deseo lo mejor del universo en este año y mucho mas porque te lo mereces linda. Te quiero.
Beso y abrazo,
Nat.
