Disclaimer: Salvo por los OC y la historia en sí, todo le pertenece a Cressida Cowell y a DreamWorks.


— ¡Nosotros no transportamos personas, Eret!

Astrid ladeo los ojos en dirección a Hiccup, quien torcía los labios al escuchar todo lo que decían los miembros de la tripulación de Eret. Ambos estaban esperando que dejarán de discutir para salir del estudio de Eret, el cual estaba lleno de mapas, objetos útiles para trazarlos, una infinidad de catalejos y figuras curiosas de dragones.

Stormfly vigilaba la puerta, pendiente a que Eret regresará.

—Va bien— le murmuró Hiccup a la chica, quien no respondió, es más, movió la cabeza a otro lado, ignorándole por completo. Hiccup volvió a sentir el vacío de culpabilidad en su estómago, no se sentía para nada bien.

No debió decir esas cosas. No quería ofenderle, solo estaba estresado y por ende, algo enfadado, pero vamos... De acuerdo, no tenía ningún tipo de excusa, no importaba si ella había actuado mal, él también lo había hecho y por eso debía mínimo disculparse.

Pero no ahora, claro, al parecer, la tripulación de Eret no estaba del todo contenta de que ambos se quedaran en el barco en dirección a la isla de los Defensores del Ala, y eso que creían que ambos eran mortales.

—Creo que lo que Snotlout quiere decir es...

— ¿Quieres callarte, Cara de Pez? No intentes suavizar esto, ellos no pueden ir en este barco... ¿sabes quién es el sujeto que está en la oficina?— hubo un momento de silencio— Es Hiccup Haddock— dijo al fin, en un tono mucho más bajo— ¿Tienen idea de lo que nos harían si saben que está aquí?

Nuevamente silencio.

Y eso que no sabían que era Astrid.

— ¿Qué nos harían?— intervino una voz rasposa.

— ¡Sí! Yo no veo problema de que venga... es lindo— opinó otra voz, bastante parecida a la primera, sin embargo sonaba un poco más femenina.

—Ah, por mucho que odie admitirlo, Eret... Snotlout tiene algo de razón. Están dando varios cofres de oro por la cabeza de Hiccup Haddock.— dijo uno, con voz suave pero cargada de timidez— Sin mencionar que es algo así como el Gran Amo de Dragones.

Astrid miro a Hiccup, como si tratará de creer que eso era real. Hiccup le sonrió apenado y ella rodó los ojos. Pues de Gran Amo de Dragones no tenía nada.

— ¿Y eso qué?— chilló la misma voz rasposa que parecía de mujer.

—Qué si nos atrapan con él, lo más seguro es que lo maten y a nosotros de paso— aseguró el primero de todos que había hablado.

Eret seguía en silencio.

— ¿Y qué hay de la chica?— cuestionó el de voz tímida— No podemos dejarla aquí.

— ¿Quién dices que es?

—Su esposa— la voz de Eret sonaba harta.

— ¿Hiccup Haddock tiene esposa?— preguntó de repente el sujeto masculino de voz rasposa— Eso no suena natural.

— ¡¿Su esposa?! ¡¿Por qué siempre escogen a las rubias?!

—Eres rubia, Ruff.

— ¡Me refiero a las rubias rubias! Yo soy más cabello cenizo.

—Duh, tal vez porque es más bonito su cabello. El tuyo es un asco.

— ¡Tenemos el mismo cabello, torpe!

Se escucharon ruidos de forcejeo, Hiccup pensó en subir a tratar de ayudar a separar a los que peleaban, sin embargo, Eret logro ponerlos en su lugar con una sola llamada de atención.

— ¡Escuchen!— gritó, los demás ya no hicieron ruido— Me importa poco si lo quieren vivo o muerto. Hiccup Haddock me ha prometido bastante oro solo por llevarlo hasta allá. Los Defensores son ricos, deben pagar mucho por él y su esposa... Además es orden directa de Viggo. No podemos desobedecerlo tan fácil.

Hubo silencio durante un buen rato de nuevo, todos se lo estaban pensando.

—Escucha, si pasa algo extraño, lo dejaremos en medio del mar— condicionó la voz del llamado Snotlout— No importa cuánto nos paguen.

—Ah, creo que no podrán pagarnos...

—No arruines mi frase, cabeza de carnero.

— ¿Se dan cuenta de que pueden escucharnos, no?— intervino la voz tímida. Todos callaron.

Se escucharon pasos bajando hasta la oficina, Stormfly voló en dirección a Astrid, lanzando una especie de graznido de alerta. La rubia la acuno en sus brazos para hacerla callar, Hiccup se revolvió en su lugar, nervioso a pesar de ya saber la respuesta.

Eret abrió la puerta con serenidad, fingiendo que la discusión con su tripulación no había sucedido, lo mismo hicieron Astrid y Hiccup al fingir que ellos no habían escuchado dicha cosa. Eret trató de sonreír cordialmente, aunque le fue más fácil al fijar su mirada en Astrid, quien ignoró este hecho.

Eret junto sus manos, a punto de decir algo que por poco y no sale de su boca.

—Eh, bienvenidos de nuevo. Esta vez... eh, de verdad.

Ambos invitados asintieron, Astrid sentía que las muñequeras le picaban por encima de la piel. Viggo le había obsequiado un par de muñequeras de piel para ocultar sus marcas, pero estas al parecer, no se acostumbraban del todo al material de estas; además de que la hacían sudar aunque no hiciera calor. Ni modo, tenía usarlas durante todo el viaje si no querían ser arrojados en medio del mar.

No sería la primera vez, pero no quería repetir la experiencia.

Hiccup le dio la mano de nuevo, Astrid hizo lo mismo, Eret reparo en los guantes, pero no hizo ningún comentario al respecto. Eret les indicó que lo siguiera hacia la cubierta, para conocer a la tripulación.

Subieron hasta llegar a ella, donde había un grupo de personas mirándolos de forma dura, todos con los brazos cruzados, excepto por un chico enorme que les miraba con menos dureza y prácticamente con curiosidad, dos de los demás chicos eran idénticos, tenían largos cabellos, ya sea en trenzas o en rastas, lo que hacía difícil la tarea de identificar quien era la voz femenina y quien el de la más masculina. Ellos les miraban con seriedad sobre actuada.

El único que parecía realmente intimidarlos era el más pequeño de todos, de cabello negro y gran musculatura. Astrid no sintió nada de intimidación por parte de los sujetos y Hiccup hizo una especie de mueca; no era demasiado... bueno, lo que esperaba. Él creía que Eret tenía una tripulación de mayor edad, es decir, una tripulación que no pareciera tener su edad.

—Bien, chicos, él es Hiccup Haddock y su hermosa esposa Astrid— les presentó Eret, Hiccup sintió innecesario el comentario, no supo la razón— Hiccup, Astrid, ellos son Snotlout, se encarga de la seguridad aquí y de las cosas pesadas— señaló al hombrecillo pelinegro quien solo soltó un gruñido. El castaño le saludo con la mano, pero este no pareció querer responderle— Fishlegs, nuestro encargado de mirar hacia el horizonte— presentó al muchacho alto y robusto que los miraba con curiosidad, él sí le regreso el saludo a Hiccup— Y ellos son Tuffnut y Ruffnut, los gemelos, además de ser los mejores negociadores de todo el archipiélago, si me permiten decirlo.

Los gemelos se acercaron a los invitados con sonrisas burlonas e infantiles en la cara.

—Eret no miente, pudimos intercambiar espejos por oro— dijo el de la voz rasposa pero más femenina. Parecía ser una chica.

— ¡Sí! Hicimos que todos esos aldeanos nos dieran su oro...

—No me siento muy orgulloso de esa anécdota— lo interrumpió Eret, el otro parecía ser el chico, quien usaba las rastas de su cabello para crear una ingeniosa barba. — En fin, ellos son los que nos acompañarán hasta la Isla de los Defensores, será un viaje no muy largo, sin embargo, todos decretamos que hasta no ver el dinero, ustedes nos ayudarán con todo lo que hay aquí.

— ¿Qué quieres decir?— cuestionó Astrid.

—Ya sabes, rubia— se adelantó la chica gemela— Atar sogas, mantener la cubierta limpia, hacer la comida.

— ¿Alguien que no sea Ruffnut hará la comida? ¡Genial!— celebró el otro gemelo.

—Yo no cocino— refunfuño Astrid cruzándose de brazos, Hiccup la miró con reproche, ¿podía hacer pociones para curar cualquier enfermedad, pero no podía hacer algo tan simple como cocinar? Vaya mujer.

—Pero a puesto que puedes trapear— respondió la gemela, rodando los ojos— Seh, ustedes nos ayudarán con eso en lo que nos pagan por ustedes.

—Eso no sonó para nada mal— murmuró Astrid con amargo sarcasmo, girándose y avanzando para ver mejor el barco e ignorar a los demás presentes.

Hiccup hizo una mueca.

—Ella tiene el carácter fuerte— la excusó, sonriendo apenado. Los demás asintieron con dificultad— Es nueva haciendo... amigos— en realidad, ahora él también lo era— Ambos estamos dispuestos a ayudar en lo que llegamos...

— ¿Cuánto nos darán por ti?— zanjó Snotlout, los demás le vieron con mala cara— ¿Qué? Por lo menos tenemos que saber, ¿no?

Hiccup trago saliva, iba a meterse en problemas con Mala.

—Cuanto deseen. Me requieren demasiado allá.

La tripulación intercambio miradas, Hiccup frunció los labios, esperando que le creyeran. Los demás asintieron y eso hizo que Eret y Hiccup pudieran respirar tranquilos.

Mientras tanto, Astrid exploraba el barco, jamás había estado en uno tan grande, solo en el pequeño bote en el que ella y su pueblo habían llegado a Berk. El barco si bien no era algo muy impresionante o grande, era bastante interesante, las velas del barco eran gigantescas ahora que las veía desde abajo del palo mayor, rodeado de obenques (cabos y cuerdas), quienes lo sujetaban al piso del barco. Más arriba, veía una curiosa bandera roja, con el símbolo de un skrill, así como una plataforma pequeña debajo de este. Debía ser el lugar donde Fishlegs solía estar pata observar que había frente o detrás de ellos.

Siguió caminando, topandose con más mástiles y esquivando los cabos. Más allá, estaban las escaleras que conducían a un segundo piso, donde se encontraba el timón. Pasarían un buen rato trapeando.

Justamente debajo de ese segundo piso se encontraban las escaleras que llevaban al piso inferior del barco, donde se encontraba la oficina de Eret, y un pasillo que servía como bodega. Los demás debían dormir (si es que dormían) en la cubierta y completamente a la intemperie, ¿ellos tendrían que hacer lo mismo?

Esperaba que no.

Antes de poder bajar, Hiccup la interceptó en la entrada a las escaleras.

—Nos vamos ahora— informó y ella sólo le devolvió la mirada—Dicen que podemos dormir en la bodega, hay una cama que no lograron vender... Curiosamente caben dos personas— agregó, tímido, Astrid entrecerró los ojos, molesta— ¡No quiero decir que tú y yo tengamos que dormir en ella! ¡Yo podría... ya sabes...eh...! Como me transformo, bueno, no, puede que me duela, podría dormir en el suelo si quieres, yo...

Astrid lo ignoró y fue directo a la bodega, Hiccup se sintió herido, más que las otras veces; soltó un suspiro antes después seguirla, ahora parecía un buen momento para disculparse.

Pasó de largo el cuarto de Eret y encontró la bodega, la cual tenía unas cuantas cajas, así como comida. Arriba, se escuchaba como Eret daba las indicaciones a gritos pata poner el barco en marcha, las cuales eran acatadas y respondidas también a gritos por parte de la joven tripulación.

Astrid ya había encontrado la cama (no tuvo que buscar demasiado, estaba al centro de la habitación), y ahora estaba acostada boca arriba, mirando fijamente la madera del techo. No se veía para nada animada, e incluso Hiccup temió que estuviera arrepentida de ayudarle.

Stormfly reaccionó y salió de la nada contra él, rugiéndole para que se fuera, Astrid solo ladeo la cabeza, fastidiada, reconoció que Hiccup era el intruso y con aburrimiento volvió a mirar el techo.

—Ya te entendí— le murmuró a la dragón, esta siguió amenazándole con quemarle los ojos si no se iba en ese momento. Astrid no quería ver a nadie— Pero necesito...

¡A nadie!

—Oh vamos— apuró Hiccup, para luego mirar fijamente a la nadder, tratando de convencerla usando dragonés.

—No vuelvas a hacer eso.

Hiccup volvió la mirada, Astrid volvía a mirarle, esta vez con más fastidio que con aburrimiento.

—No te hagas el que no sabe— murmuró ella entre dientes— Lo haces todo el tiempo.

Hiccup seguía sin entender.

—Los controlas— siguió ella, apoyándose en un codo— Por eso te dicen Amo de Dragones, ¿no? Porque los manejas a tu antojo.

—No lo hago—respondió Hiccup entrecerrando los ojos— No es algo que me guste hacer o algo que quiera hacer. Me convertí en alfa el año pasado, es algo que...

—Puedes hacer— completó la frase la rubia, para volver a acostarse en la cama— Estas acostumbrado a que todo te salga bien, ¿verdad? Convencer a Viggo, a la tripulación e incluso a los dragones, ¿hay algo que no puedas hacer?

El aludido hizo una mueca, se sentía expuesto y no sabía porque. Ella no tenía la menor idea de lo que significaba ser él, no tenía idea de la presión y todo lo demás, agradecía mucho que la gente le ayudará pero él nunca daba por sentado eso.

¿Verdad?

—No sé a dónde quieres llegar— respondió al fin, Astrid rodó los ojos. — Escucha, Astrid, nuestra relación no empezó de la mejor manera, sé que no te agrado del todo...— hubo una carcajada agria por parte de ella— pero si queremos encontrar la Tryllestav tenemos que trabajar juntos.

No hubo respuesta por nada, tal vez había sonado algo prepotente. No quería sonar así.

—Escucha, lamento haberte dicho bruja— se disculpó tímidamente, sintiéndose sonrojar— Quiero decir, creo que fui muy hiriente cuando lo dije— suspiró, tomándose de la cabeza— Yo no pienso como los demás, no creo que seas repulsiva o algo así— continuó y Astrid le miró con curiosidad, intentando descifrar si él mentía o no— De hecho estoy muy agradecido de que me curaras, y que... bueno, quieras ayudarme. Estaba enfadado, presionado... Pero es en serio, no creo que seas una...— trago saliva— no creo que seas como una de ellas.

Ambos se quedaron en silencio, Astrid procesando lo que había escuchado y Hiccup esperando la respuesta final de la chica; Stormfly se había quedado mirando con furia a Hiccup desde una caja, lista para atacar si su compañera se lo pedía.

—Entiendo si no quieres hablarme— finalizó para luego darse la vuelta, dispuesto a irse. Por lo menos lo había intentado.

— ¿Los demás piensan que soy repulsiva una vez que se dan cuenta de lo que soy?— cuestionó ella al aire.

—Eh... a veces.

Astrid no dijo nada, solo se encogió de hombros. Se quedaron otro minuto así, incómodos, hasta que ella habló de nuevo.

—Es algo nuevo, no había convivido con vikingos antes— mustio, para luego levantarse— Supongo que quieres que me disculpe contigo.

—No quiero que lo hagas— respondió Hiccup incómodo— Solo quiero que nos llevemos mejor, que dejemos de gritarnos cada que hablamos por más de diez segundos.

—Bien, lamento haberte culpado por lo de Viggo.

—No, de hecho, ahora que lo pienso, fue una mala idea— Hiccup asintió y luego devolvió la mirada hacia el pasillo— Aunque está bien, por lo menos ellos podrán llevarnos, ¿no?— la rubia asintió, un tanto cohibida por el hecho de que Hiccup haya asumido la culpabilidad de todo, bueno, solo lo de Viggo. Este se veía bien con eso, nada enojado o harto, solo tranquilo y algo incómodo— Hablando de eso, ¿por qué les dijiste que queríamos ir a la Isla de los Defensores?

Astrid sacó el mapa de su bolso, hizo una seña para que el castaño se acercará. En él, había señaladas algunas islas, entre ellas la Isla de los Defensores.

—La más cercana es esa— señaló ella— están marcadas por alguna razón, lo vi cuando estabas descansando.

— ¿Qué significan?

—No tengo ni idea, deben ser una especie de indicio— conjeturo Astrid, las islas estaban rodeadas con un círculo y señaladas con flechas, acompañadas de algunas runas antiguas— ¿Es de tu idioma?— preguntó, poniendo un dedo sobre una de las runas.

—Se parecen a las que hace Gothi, pero no son iguales— murmuró Hiccup— ¿Qué podrían significar?

—Tal vez había otra o no lo sé... tendríamos que averiguarlo.

—Aquí hay otra— señaló el castaño—Está más cerca... y jamás la había visto— Hiccup acercó su rostro al mapa. La isla tenía como nombre Nepenthe, y era casi tan pequeña como Berk. Tenía una forma extraña, bastante peculiar y alargada— También está señalada.

—No podemos parar ahí... Quiero decir, si vamos a la Isla de los Defensores tendrás tiempo suficiente para curarte. — ella evitó su mirada mientras él de daba cuenta de la verdadera razón. Ella quería que él se curará, independientemente si con eso se perdían de un indicio para encontrar la varita.

—Gracias— agradeció con sinceridad antes de que ella pudiera decir algo más. — Pero la siguiente vez que veas algo nuevo en el mapa, avísame, ¿de acuerdo?

—Bien— asintió ella, enderezándose. Ahora ella se sentía incómoda.

— ¿Estamos bien, entonces?

Ella se encogió de hombros.

—Eso creo.

Hiccup se sentó junto a ella, doblando el mapa.

— ¿Sabes que nos ayudaría?— preguntó él retóricamente— Conocernos mejor, porque, míranos, estamos casados y apenas y sabemos algo del otro.

— ¿Qué quieres saber?— cuestionó ella en voz baja. El mayor se encogió de hombros.

—Mi color favorito es el verde, aunque me gusta mucho el rojo— admitió él de improviso. Astrid volteo la vista, entre divertida y algo confundida— Y me gusta mucho el caldo de cordero. Podría comerlo incluso si hace demasiado calor.

—Ew— exclamó ella. Odiaba el calor, más todavía las cosas calientes con el calor.

—Sabe bien, e incluso reduce considerablemente el calor— se excusó, ella sólo sonrió con suavidad— ¿Y tú?

—Me gusta el azul, también el rojo.

— ¿Y tu comida favorita?

Astrid se lo pensó un momento. Las cosas que las brujas solían comer usualmente no eran las mismas que los vikingos comían. Principalmente porque las mujeres solían alimentarse de dragones, desperdicios, y, bueno, vikingos.

—Me gustan las moras.

En realidad, Astrid no había comido una en su vida. No tenía ni idea de a que sabían e incluso el cómo eran; tenía una idea vaga, bastante general de ellas (crecen en el bosque, algunas son venenosas y son dulces). Hiccup jamás se enteraría, ¿cómo podría comprobarlo?

Además, estaba mintiendo por convivir.

Hiccup asintió.

— ¿De qué tipo?

Trato de no actuar sorprendida, ¿había muchos tipos de moras?

—Cualquier tipo, excepto las venenosas, claro.

Hiccup sonrió.


— ¿Qué ves ahí, Fishlegs?

— ¡Me parece ver una isla a Estribor, Eret!— gritó Fishlegs desde la canastilla.

— ¿Es grande?— cuestionó Eret con voz fuerte desde el timón. Tuffnut y Ruffnut estaban ajustando las velas, en caso de tener que girar.

—Apenas veo sombras— contestó Fishlegs— Pero todo indica que sí. Es cálida, veo humo, así que debe haber gente...

Eret giro el timón y dio la orden de ajustar las velas para poder girar justamente en esa dirección. No habían tomado las provisiones necesarias, así que una isla, con las cualidades de tener una población moderada podía ser de ayuda.

Hiccup estaba subiendo a la cubierta, curioso por los gritos y llamadas. Vio a Eret en el timón, girando firmemente hacía la derecha, Snotlout estaba atando unos cabos.

— ¿Qué vio?— preguntó.

—Una isla donde conseguiremos agua. Lamento no tener demasiada, pero no estamos acostumbrados... a invitados— respondió Eret, casi sin darle importancia. — Llegaremos tal vez al amanecer... ¿verdad, Fishlegs?— cuestionó alzando el tono de voz en dirección a la plataforma.

— ¡O tal vez antes!

—O tal vez antes— repitió en un tono más bajo Eret. Hiccup volvió la mirada, no veía ninguna isla cercana, es más, no sabía exactamente hacía donde estaban yendo.

— ¿Estamos al norte o al sur?

—Norte, es más fácil orientarse cuando estas en el mar— dijo Eret, como si no fuera importante.

—Yo diría que es mejor en el aire— murmuró Hiccup, antes de usar la brújula de su traje, Eret lo miro confundido, pero seguramente estaba hablando de la tierra firme. Recordó que Hiccup Haddock tenía fama de loco tanto en su aldea como fuera de ella.

¿Cómo un ermitaño pudo cerrar el negocio de Viggo? ¿Y cómo un niño sin nada de experiencia pudo vencer a Drago? Era algo que no abandonaba su cabeza, ¿cómo lo había logrado? ¿Cuál era el secreto?

— ¡Uhhhhh!— exclamó Tuffnut acercándose a Hiccup— ¿Qué es eso?— preguntó embobado viendo la brújula en el traje de Hiccup.

—Se llama brújula. Me di cuenta que cuando tomas una de esas rocas que atraen metal, y no dejas que toque el suelo, te señala el norte...

—Nah, eso no es posible, tendrías que nacer en el mar para identificarlo. Además, el norte siempre cambia. — contradijo Eret.

—No, de verdad, funciona en todos los lugares donde te encuentres. — Aseguró Hiccup. — A la izquierda, derecha, en la isla Berserker, en el Mercado, e incluso en medio de la nada.

Estuvo a punto de decir: en medio del aire, pero eso hubiera sido contraproducente.

Astrid también había subido, mirando el atardecer y el nuevo curso. Llevaba el mapa en sus manos, firmemente doblado, pero pasó desapercibida por la tripulación, quienes se cuestionaban el funcionamiento de la brújula.

— ¿Funciona en mar abierto?

—Está funcionando ahora.

— ¿Cómo te diste cuenta de que de verdad estaba indicando al norte?

—Digamos que..., salgo de viaje algunas veces.

Eret se rio, sin creerle.

— ¿Hiccup Haddock de viaje? En la mayoría de las historias que me contaban, siempre se encontraba encerrado en la fragua de su pueblo y luego aparecía de la nada— relató Eret, mientras Snotlout miraba a Hiccup de arriba a abajo— No había explicación...

— ¿Cómo lo hacías?— cuestionó Tuffnut con la boca abierta de la impresión, Hiccup dio un paso atrás— ¿Eres una especie de mago? ¿Haces magia?

Hiccup negó con el cabeza, nervioso. Siempre lo abrumaban las preguntas, en especial si tenían que ver con sus sorpresivas apariciones.

—Claro que no hace magia— espetó Ruffnut antes de que Hiccup pudiese decir algo— Es más que obvio que es un maestro del disfraz...

Todos le miraron con atención, salvo Fishlegs, quien seguía con la mirada fija hacia adelante y Astrid, quien estaba mirando el mapa, con Stormfly revoloteando a su alrededor.

—Toda esta... en la estrategia— sonó como una pregunta.

Snotlout caminó hacia él.

—No te ves muy heroico— comentó casi con desprecio. Hiccup se encogió de hombros, la verdad era que no, aunque siendo un dragón las cosas cambiaban drásticamente. — O fuerte, o con algo de músculos para protegerte.

—Hazme un favor, linda— le susurró Astrid a su dragón, Stormfly le presto toda su atención— Quiero que me digas si esta isla— señaló Astrid a la isla del mapa llamada Nepenthe— Se parece a la que está en frente, ¿de acuerdo? Asiente con la cabeza, si sí.

La dragón observó el mapa y memorizo la forma de la isla, a continuación, voló con rapidez hasta la proa, no conforme con eso, desapareció en el cielo, perdiéndose entre las nubes.

Atrás, seguían hablando.

—Sí, bueno, no es que sea el más fuerte...

—Bueno, creí que eras más... no sé, impresionante. — respondió Snotlout.

— ¿A qué te refieres?

—A que para ser el hombre que destruyó el imperio de Viggo Grimborn, derrotó a Drago Manodura y a cualquier cazador de dragones en todo el archipiélago, no eres te ves tan genial— explicó Snotlout.

—Seh, no te ofendas, Gran Amo de Dragones— coincidió Tuffnut— Esos brazos necesitan un par de músculos extras— señaló, cruzándose de brazos.

—Disculpa, ¿cómo me llamaste?— cuestionó Hiccup.

—Gran Amo de Dragones, así te conocen en todos lados— respondió Ruffnut, le tocó con la punta de los dedos el pecho— Pero para mí, eres el sujeto más sexy del mundo.

— ¿¡Q-q-que!?

—Claro, estas empatado con Eret.

—Ya hablamos de esto, Ruff— advirtió Eret.

Stormfly bajo rápidamente, graznando. Astrid le ofreció su brazo para que la nadder se posará en ella; la dragón asintió con la cabeza, la chica miró hacia atrás, en dirección al timón.

¿Cómo lo sabían? No creía que fuese una trampa, sonaría muy complicado, pero, ¿a dónde estaban yendo? ¿Y por qué seguían la dirección del mapa? Era demasiado confuso.

Era eso, o estaba siendo paranoica. Podía ser simple casualidad que la tripulación haya decidido ir a Nepenthe por provisiones (si no había oído mal), sin embargo, ella sentía que debía decirle a Hiccup.

Claro, cuando estuviese menos ocupado.

Por lo mientras camino hasta la proa del barco, donde se podía escuchar perfectamente como el barco rompía las olas para hacerse paso. Sintiendo la adrenalina de caerse, pero sin moverse de la punta, observó si el collar que le había dado la anciana brillaba o no; quizá la mujer le había dado una especie de indicio, tal vez una especie de guía.

El medallón brillo con suavidad, casi imperceptible. Volvió a colocarlo en su cuello, cuidando no soltarlo al mar, debía revisar si en el libro de su madre había algo respecto a eso.

—Oye, tú— gritó alguien desde atrás— Te caerás y es difícil detenerse con este viento.

Había sido el muchacho pelinegro, no lo había pedido en un tono precisamente malo, pero tampoco en uno tan amable, de igual forma, la muchacha caminó hacia al centro del barco, sosteniéndose de los cabos.

—Ya puedes bajar, Fishlegs— avisó Eret mirando hacia arriba. El sujeto asintió y empezó a bajar hábilmente (hábil para una persona de su complexión) de la plataforma. —Muy bien, chicos, creo que por ser el primer día, a nuestros invitados les encantaría comer algo de lo que comemos aquí, ¿no es así?— se dirigió a Hiccup, para después buscar a Astrid con la mirada.

—Yo supongo.

Astrid solo se encogió de hombros.

—Oh bueno, Fishlegs también cocina, les encantará su especialidad "Pescado al aceite".

—También lo llamamos pescado frito.

— ¡Le quitas la elegancia!

Hiccup se acercó a Astrid, ella sacó el mapa, dejando que los demás se adelantarán.

—Creo que después de todo, si iremos a Nepenthe—susurró Astrid, pasándole el mapa al castaño— ¿Los habías visto antes?— le preguntó a Hiccup.

—No, son nuevos, al parecer— Hiccup desdoblo el mapa, echó un vistazo a su brújula, dándose cuenta de que estaban yendo de lleno a Nepenthe.

— ¿Están siguiendo nuestra ruta?

Hiccup analizó el mapa, tratando de encontrarle una solución pacífica a todo esto. Vio la isla de los Defensores, no había demasiadas islas después de Nepenthe y ninguna se veía lo suficientemente grande como para albergar una población; tal vez era una simple coincidencia.

—Vamos a la Isla de los Defensores. No se están desviando ni nada por el estilo— murmuró Hiccup— ¡Oigan, chicos!— llamó la atención de la tripulación— ¿Han estado en Nepenthe alguna vez?

Todos fruncieron el ceño, Fishlegs se unió a la pandilla, bajando del mástil. Miro confundido a los invitados.

— ¿Donde esta Nepenthe?— preguntó Snotlout.

—He oído de ella— respondió Fishlegs— Es una isla pequeña, donde tienen una especie de agua que duerme a las personas. Es ideal para marineros cansados que no pueden dormir— informó Fishlegs a Hiccup—Nunca habíamos parado en ella antes.

— ¡Ah, la isla de los terremotos!— reconoció Eret— Sí, sus aguas te noquean tanto que no puedes ni sentir los temblores. No. Jamás hemos ido. — negó con la cabeza. —Pero tranquilos, la ruta que tomamos los llevará mucho más rápido a su destino. Sólo será una parada rápida.

Astrid se cruzó de brazos.


El caldero iluminaba la habitación de un tenue color plata, bañaba de plata todos los objetos de Valka, desde sus ropas, algunas joyas a las que tenía acceso por ser la esposa del jefe, dibujos variados, cobijas, una que otra cesta, y demás cosas.

Del tocador colgaba un medallón de plata, algo sucio, viejo también. Era un medallón de compromiso y brillaba tenuemente con la luz; Mørke lo examinaba desde la cama de la habitación, como si esperará que este se moviera o hiciera algo interesante.

Sonrió cuando encontró en él lo que estaba buscando.


Se encontraba en la misma posición que la bruja, nervioso, no sabía si simplemente tomarlo o no. Su madre había dicho que podía hacerlo, pero jamás se lo dio en la mano; es más, no sabía lo que su padre pensaba al respecto.

Había una situación extraña con Kaira y su padre. Su padre jamás había hecho un comentario o cara rara cuando Kaira era mencionada. Claro, estaba feliz de que su hijo háyase encontrado a alguien con quien estar, que mejor con una de las islas cercanas, y claro que le gustaba que Kaira fuera más una chica de casa (en especial por la comida, las galletas de Kaira eran lo mejor del archipiélago, en serio), y le gustaba bastante que la chica fuera comprensiva, dulce y todo eso con Hiccup. A él le parecía del todo correcto que ella fuera la que Hiccup había elegido.

Pero había algo que no le cuadraba, y no hacía mucho por ocultarlo.

"Sí, Kaira es muy linda, pero...", "Sí, cocina de forma excelente, pero..." "¡Claro que puedes ir a verla, pero...!", "pero, pero, pero". Cuando algo le gustaba a Stoick The Vast, no era capaz de ponerle pero a algo. Y con Kaira...

"¿Estás seguro de que quieres casarte tan pronto?"

¿¡En serio le había preguntado eso Stoick!? ¡Stoick The Vast! ¡El hombre que no paraba de pedirle nietos! Hiccup estaba confundido, ¿por qué a su padre no le gustaba Kaira como su esposa? ¿No le bastaba ver a su hijo feliz, como a los otros padres normales? ¿Por qué siempre le ponía un pero a todo, en especial, con él? Si el problema era con él, entonces Stoick tenía que tener la bronca con él y no con Kaira.

¿Por qué?

Escucho pasos pesados (más pesados que los suaves pasos de su madre), así como el tintineo característico del cinturón de jefe siendo desabrochado después de un largo día de trabajo. Hiccup respiró hondo, usualmente se tragaba todo lo que le molestaba de su padre, y se evitaba la mayoría de los problemas que conllevaría contestarle, pero sabía que esta vez no podía hacer lo mismo. Esto ya no se trataba de él solamente (y de Toothless), sino de Kaira.

La puerta se abrió y Stoick miro a Hiccup casi al instante. Sacó el aire por la nariz, a la par que colgaba el cinturón en un perchero en una esquina de la habitación.

Hiccup le miró expectante, luego alterno la mirada con el medallón.

Bueno, uno de los dos tenía que hablar, su padre no se veía en la disposición.

— ¿Cómo estuvo el día... de... eh... hoy?— vaciló Hiccup, sin saber cómo empezar la conversación, usualmente era su madre la que empezaba una conversación entre ellos.

Stoick apenas y le miró.

—Tranquilo, desde que cuidas la aldea.

Hiccup sonrió, luego se encogió de hombros. Era algo que su padre siempre le decía, "todo está bien gracias a ti", todos los dragones se portaban bien gracias a él, la aldea se llevaba bien con ellos y después de lo de Drago, hasta el momento no ha habido ni un solo intento de batalla en la isla.

—No es nada— intentó alardear. Era más fácil hacerlo con Gobber. — Ah, eh, papá... necesito que... bueno, quiero ir a la Isla Berserker...

— ¿A qué? ¿No ibas a acompañarnos a deshacernos de esas plantas de Dragonvine?— repuso el padre, girándose ligeramente, Hiccup titubeó antes de contestar.

— ¡Claro que sí!— tartamudeo, rascándose la nuca— Pero, eh, cuando volvamos..., quiero decir.

—Ah.

—Sí.

—Bueno, ya sabes que una vez que me ayudes puedes hacer lo que quieras. Ya veré como Gobber, tu madre y yo te cubrimos. — Stoick se giró de lleno, sabía que había más, Hiccup no le avisaba nunca cuando se iba a menos que se trate de un viaje de días— ¿Y bien?

Hiccup dio un salto por la pregunta.

— ¿Eh?

— ¿Qué es lo que quieres decirme?

Hiccup enrojeció y se encogió en su asiento.

No seas gallina Hiccup. Hazlo de una buena vez, ¿qué es lo peor que podría decirte? Que no.

No lo entiendes, eso es de verdad lo peor que puede decirme.

— ¿Hiccup?

¡Dile!

¡Espera...! Es que no estoy listo.

Lo haré yo entonces.

Hiccup sintió que la piel le ardía, como cada que se transformaba. Se empezó a preocupar. Toothless realmente iba a hacerlo.

— ¡Bueno ya!— se levantó, hablando con la voz en su mente, Hiccup miró a su padre, quien ahora fruncía el ceño, sintió que las mejillas le empalidecían— ¡No, no te lo decía a ti, es que...!— suspiró, estaba bastante tenso. —Él quería transformarse... para decirte.

— ¿Él?

Hiccup asintió.

—Hiccup...— le reprochó su padre— Tenemos que encontrar una forma de separarlos, lo sabes, ¿verdad?

Hiccup hizo un mohín.

—Creo que estamos bien así— opinó Hiccup, Toothless estuvo de acuerdo. — A veces sólo se me va el rollo, pero estaremos bien... eh, nadie se ha dado cuenta.

— ¿Nadie se ha dado cuenta de que el hijo del jefe balbucea solo, se ríe solo, y discute consigo mismo?— medio reprochó el padre— Hiccup, estoy tratando de que no te quemen por loco... Y me preocupo por ti y por él. No es sano que ambos estén en el mismo cuerpo.

—Ya me lo has dicho.

—Se los he dicho— corrigió Stoick— No lo digo porque los odie, sino porque me preocupan, Hiccup. De verdad, estos días ha sido mucho más evidente...

—De todas formas, ya me ven como el loco del pueblo, papá— zanjó Hiccup, un tanto harto. Su padre si se veía preocupado, lo sentía y Toothless también, pero era francamente molesto. — ¿Sabes cómo me dicen todos?

—El loco de los dragones.

— ¡Exacto! ¡El loco de los dragones!— repitió Hiccup, indignado— Y no has escuchado los otros, los niños me llaman "fenómeno", y "Hiccup el Fenómeno".

—Lo sé. — Stoick asintió con la cabeza— ¿Por eso ves a lo que me refiero?

—Quiero que me acepten como soy. Como somos— se señaló a sí mismo. Stoick estiró la comisura de su labio, comprendiéndolo— Sé que al principio no será fácil pero... De verdad. Quiero dejar de esconderme.

— ¿Y Kaira lo sabe?

Hiccup paro en seco.

No.

— ¿No tiene idea, verdad?

Hiccup trago saliva, para luego negar con la cabeza.

—Se lo voy a decir después de la expedición, y luego, si me acepta, me casaré con ella.

Lo dijo en un tono tan decidido como la vez que decidió defender a los dragones. Stoick asintió, pero no se le veía demasiado convencido; hecho un vistazo al medallón colgado cerca del tocador, era el medallón de compromiso de los Haddock, llevaba varias generaciones en la familia, no se le podía dar a cualquiera.

Era símbolo de amor y compañía eternos, si lo aceptabas, quería decir que aceptabas al que te lo dio con todo lo que conlleva, hábitos, forma de ser, humor, físico...

— ¿Y si no?

Hiccup no se había pensado eso (no, claro que no), había supuesto que con lo último que había dicho su padre determinaría que el medallón podía ser suyo. Frunció el ceño, tratando de pensar en una respuesta, pero no halló alguna lo suficientemente buena.

No podía dar por sentado a Kaira, pero no creía que después de todo lo que habían pasado ella simplemente decidiera irse por Toothless. Además, a Toothless le gustaba muchísimo Kaira, era dulce y tierna. Toothless no podía estar más de acuerdo con ella.

—No creo que eso pase.

—Hiccup...

— ¿Qué es lo que te molesta de ella?— espetó Hiccup, Stoick le miró sorprendido— Siempre actúas como si ella te agradará pero al mismo tiempo creo que algo te molesta de ella o no te convence... quiero saber.

Stoick respiró fuerte y luego le miró de pies a cabeza, se apoyó en el tocador y miro el medallón.

—Ella me agrada, no es el tipo de chica que a tu madre o a mi nos hubiera gustado... pero no es la razón por la que no me agrada del todo— Hiccup le miró confundido una vez escucho esas palabras de su padre. Stoick continuo— Siempre pensamos en que algún día, encontrarías a una vikinga fuerte, hábil. Pero Kaira... Bueno, ella es como tú. Y nos agrada para ti, no tenemos ningún problema con eso.

"Pero aunque fuera la chica que esperábamos o la misma Freyja, no me convencería del todo porque no sabe tu historia. No sabe lo que realmente eres— hizo una pausa, buscando las palabras que transmitían lo que quería decir— No sabe lo que realmente son ustedes. Kaira solo ama a Hiccup... y creo que también tiene que conocer y respetar al dragón. No sólo a él. Es fácil sobrellevarlo ahora, que viven en Islas diferentes y que cree todo lo que dices pero, ¿qué pasará cuando vivan juntos? Y en caso de que se lo digas, ¿que pasara con Toothless? Tendrás otra vida, estarás casado, tendrás a tus hijos... Quieras o no, vas a privar a Toothless de eso. De tener una familia. Hijos. De pertenecer a algo, hijo.

"Al final del día, Hiccup, ustedes dos pueden ser el mismo cuerpo, pero no son uno solo. No son la misma alma. Si quieres casarte, debes pensarlo bien.

"No hay mejor regalo que el amor...


Mørke volvió del recuerdo, abrió los ojos, sorprendida de la actitud de Stoick, creía que ese hombre lo único que tenia de sensibilidad era la de su esposa... Y eso demasiado poca.

Así que aquel lindo padre solo quería proteger a su retoño. Lástima. Tal vez si Stoick no se hubiera metido en sus cosas...

Bueno, si no se hubiera metido, ese retoño no hubiera nacido. Y no hubieran tenido este problema. Stoick no sabía que criar a su hijo desataría el fin de Berk, del archipiélago entero, de todos...

Tenía que recuperar a Astrid.

Ese retoño iba a causarle más dolores de cabeza de los que creyó. Tendría que jugar sucio, no le gustaba demasiado, pero ese pequeño bastardo ya había jugado sucio al llevarse a su sobrina, peor aún, Stoick había enchuecado el juego cuando alteró lo que sería Hiccup.

Miró el mapa que tenía frente a ella, sobre el suave papel estaba un pequeño barco de madera. Este se movía lentamente, imitando el curso del barco de Eret, Mørke no había quitado un ojo de Hiccup y Astrid desde el principio, supo lo del Mercado, pero perdió conexión por alguna razón cuando ambos salieron de este la primera vez. Ahora todo estaba mucho más claro.

La isla Nepenthe era famosa por sus aguas relajantes, sus mujeres hermosas, el clima cálido y los terremotos, cada vez eran más intensos estos días. Mørke no se iba a quedar de brazos cruzados, iba a ayudar.

—Toothless... que nombre tan ridículo para un alfa— murmuró Mørke, mirando la trayectoria del barco— El rey de los dragones, huh, vaya estafa. Bien, veamos de que estas hecho...

La isla en el mapa que representaba Nepenthe empezó a temblar en el dibujo.

—Hora de despertar, niños. — Sonrió, para luego extender su mano, el medallón de los Haddock voló hasta su mano, lo tomó con firmeza— Tienes un punto débil. Veremos si podemos darle una cálida visita a esa dulce chica...— se mofo— Tú lo has dicho, Stoick, no hay mejor regalo que el amor.


Despertó de golpe. Una luz le estaba molestando de sobremanera, vio una luz verde salir de su pecho y sintió que el corazón se le salía de este. En realidad, era el collar en forma de luna que no paraba de brillar con intensidad; lo sostuvo entre sus manos, la cosa no paraba de brillar. Miró a Hiccup, quien dormía en una parte de la habitación, encogido entre algunas cobijas; se pensó en despertarlo, pero no vio el motivo de hacerlo.

Se levantó de la cama, con sigilo, cuidado de no despertar a Stormfly o a Hiccup y caminó de puntitas hasta la puerta. Salió de la habitación y volvió a ver el brillo verde que emanaba el collar; busco como salir del pasillo, escuchando ronquidos, así como respiraciones profundas. Subió las escaleras hacia la cubierta y escuchó voces.

Claro, el barco no se podía quedar solo en altamar. Pero ella tenía que subir.

Estaba segura de que ese collar había empezado a brillar a medida de que se acercaban a Nepenthe. Había algo en Nepenthe, algo extraño; claro, debía haber una buena razón para que todos los viajeros la llamarán "la isla de los terremotos". Hizo una mueca y cubriendo el collar regresó a su cuarto.

Busco en su bolso, encontrando el libro de hechizos que su madre había escrito. En él, se encontraban todos los hechizos y datos que una bruja debía saber; una vez se quedó sin profesora (esa mujer la había echado), lo encontró entre las cosas de su tía y lo leyó casi todo en una noche. Recordaba haber visto una cosa así como la piedra de su collar en algún lado, solo tenía que buscar la página.

La cama vibró, así como el resto de la habitación, Astrid miró a su alrededor, el barco volvió a vibrar, esta vez dando una pequeña sacudida. La acción se repitió dos veces, aumentando la un intensidad en las sacudidas.

Hiccup se removió entre sueños, respirando como un animal inquieto. Stormfly despertó abriendo solo un ojo, analizando el entorno; Astrid se aferró a la cama, tratando de no caer una vez el barco se movía con demasiada brusquedad.

Hiccup despertó dando un salto, jadeando. Miró directamente a la heks, preocupado, para luego aferrarse a la pared.

— ¿Qué pasa?— exclamó Hiccup, Astrid no tuvo tiempo de responder, puesto que casi se cae de la cama. Hiccup logro ponerse en pie y abrir la puerta— ¡Hey!

— ¡Maremoto, maremoto!— gritó alguien, tal vez uno de los gemelos— ¡Maremotooooo!

— ¿Qué?

—Es como un terremoto, pero en el agua— explico Hiccup— No son muy comunes, y son bastante mortales— Hiccup buscó como salir sin caerse— Tenemos que salir, si el barco se hunde, habrá más forma de salir si estamos en la cubierta.

Astrid sintió que el corazón se le aceleraba al grado que cada palpitar le dolía en el pecho. Jadeo, asustada.

— ¡¿El barco se va a hundir?!

Hiccup logró mantener la puerta abierta.

—Eso no importa, tenemos que ir arriba.

Astrid llamó a su capa y esta voló hasta ella, se la puso y Stormfly se colocó en su hombro. Tambaleándose, Astrid y Hiccup lograron salir e ir directo a las escaleras; la rubia se lamentó no haberse quedado ahí.

—Sube a cuatro patas— recomendó Hiccup, puso el ejemplo mientras subía. Astrid le imitó, Stormfly decidió volar.

Hiccup sintió que su piel picaba, haciendo que sus heridas en la espalda, las cuales seguían abiertas, lanzó un grito de dolor al sentir que la molestia se incrementaba en esa área.

— ¿Qué pasa?— cuestionó Astrid, temiendo que Hiccup se desplomara por las escaleras.

¡Puedo volar, podemos...!

— ¡No podemos!— espetó Hiccup con dolor, Astrid lo miro confundida— Yo me encargo. No lo sigas haciendo... ¡Me duele!

El picor bajo y Hiccup pudo continuar.

Ambos llegaron hasta la cubierta, viendo como los gemelos jalaban una cuerda. Fishlegs estaba aferrado al poste unos cuantos metros del suelo; Eret trataba de que el barco no se volcará, y Snotlout desataba y ataba cabos, todos tambaleándose incontrolablemente.

— ¡Quédense ahí, no se muevan!— Gritó Eret, Astrid le devolvió la mirada— Solo es un suave tambaleo.

— ¡¿Suave tambaleo?! ¡Es como decir que los gemelos son sensatos!— gritó Snotlout, alterado.

Fishlegs giro la mirada en dirección estribor, topándose con algo bastante preocupante.

—Eh, chicos...— dijo en voz baja, tanto que nadie le escuchó.

—Eret, es un maremoto, el barco se hundirá— habló Hiccup, jadeando, el barco volvió a dar una sacudida, esta vez casi volcándose.

—Chicos...

—Escucha, Hiccup, he lidiado con esto todo el tiempo, y si algo sé es que si sabes maniobrar un barco, no hay fuerza en el mundo...

— ¡Esta parando!— grito uno de los gemelos.

Snotlout se asomó fuera del barco, viendo más de lo que debía ver de la parte inferior de este.

—El nivel de agua está bajando también— informó el joven— Por lo menos...

— ¡Chicos!

— ¿¡Qué!?— cuestionaron todos al unísono. Fishlegs señaló un punto adelante de él, los demás giraron la cabeza, para luego abrir los ojos al grado que parecía que iban a salir de sus cuencas.

— ¿Qué eso?— susurró Astrid, viendo como una extraña pared se alzaba frente a ellos, la pared ya llevaba diez metros de alto y subía peligrosamente rápido. Hiccup se colocó a su lado, y contesto:

—Agua.

Astrid tragó saliva. Si eso caía...


Una pequeña pared de agua se alzaba en el mapa del archipiélago sobre la alfombra de piel en la habitación del matrimonio Haddock. Se podía observar que iba a sepultar el pequeño barco en breves, y mientras eso pasaba, Mørke cepillaba su cabello, mirándose al espejo.

La piel quemada seguía ahí, sin ganas de irse muy pronto. Al parecer, los menjurjes simples no curaban las heridas de plasma de furia nocturna.

—Una ola gigante en medio del mar, una pena. Con solo un sobreviviente— murmuró Mørke, para luego girarse y ver el mapa, la ola seguía creciendo. Sonrió— Al momento de caer al mar estará aquí, eso es seguro.


La rubia tembló mientras sentía que el barco poco a poco iba volcándose hacia adelante, así como hundiéndose en la proa. Los demás, trataban de aferrarse a algo, los gemelos colgaban por los aires, sostenidos de las cuerdas, Hiccup se aferraba a un escalón, Eret al timón, Snotlout al borde de la cubierta y Fishlegs estaba a punto de soltarse del poste.

Como pudo, Astrid se puso de pie y con gran agilidad llegó hasta el poste. Busco la forma de subir, sin molestar a Fishlegs.

— ¡Hey! ¡¿Qué estás haciendo?!— Gritó Eret— ¡Te caerás!

— ¡Astrid!

Siguió subiendo, con Stormfly volando cerca de ella, llegó a la canastilla, sabiendo que aquello no era solo mala suerte.

— ¡Mørke!— gritó, sintiéndose tonta después, ¿esperaba que su tía le escuchará?— Mierda. — Suspiró y vio la corriente de agua alzarse cada vez más— ¡Detente!— le grito, algo de agua salpicó al bote y ella tuvo que aferrarse al poste.

— ¡WOW!— gritó Tuffnut, volando por los aires, sujeto por la cuerda— ¡¿Este es el fin?!

— ¡Astrid!— vocifero Hiccup, tratando de levantarse, pero el barco se había inclinado tanto que ya era casi imposible hacerlo— ¡Astrid, regresa!

— ¡Oigan, si este es el fin...!

— ¡Tuffnut, cállate!— gritó a su vez Snotlout, pero casi no se escuchó.

— ¡... fue un honor ser su triplabrghhujb...!

Tuffnut atravesó parte de la ola, Eret y la tripulación restante se quedó a la expectativa.

— ¡Tuff!— gritó Ruffnut con preocupación.

La cuerda iba de regreso, todavía tensa.

— ¡Detente!— le volvió a gritar a la ola, esta vez, Astrid estaba más decidida que antes. Puso una mano frente a ella para hacer énfasis en aquello, pero nada paso. — ¡Detente ahora!

— ¡Tuff! ¡No!

Hiccup bajo la cabeza, Tuffnut no iba a regresar a menos...

— ¡ARGGGGGGG!

Era Tuffnut, todavía sostenido de la cuerda, los demás le miraron asombrados. Este solo sacudió la cabeza.

— ¡Ustedes no quieren entrar ahí!— aseguró.

La ola estaba a punto de pegarles, Astrid cerró los ojos y sostuvo a Stormfly.

Los demás solo agacharon la cabeza.

—Ha sido un honor ser su capitán, chicos—aseguró Eret.

—Todos ustedes me agradaban en secreto, en serio, hasta me gusta Ruff— dijo Snotlout, con voz arrepentida.

— ¡Siempre le tuve miedo a las alturas, siempre, por eso subía antes que todos, para que no vieran lo patético que era!— ¡Y también me gusta Ruff!

— ¡A mí me gustan los dos!— exclamó Ruffnut, sostenida de la cuerda— ¡Y también Eret, y creo que también Hiccup, aunque tenga esposa!

— ¡Eret, yo fui el que se comió tus pasteles especiales!— confesó Tuffnut— ¡Tenía hambre y se veían tan deliciosos!

— ¡Dijiste que no habías sido tú!

— ¡Te mentí, lo siento!

—Lo siento, Toothless— murmuró Hiccup para sí. — Te quiero, amigo.

Yo también.

Astrid tenía la ola en la cara, cuando gritó:

¡Stoppe!

La ola golpeó el barco…


No me gustan los capítulos cortos, pero lo hice mas corto debido a que tome un consejo de uno de ustedes. Ademas, tengo que hacer bien el episodio de Nepenthe... Nepenthe es una isla del cómic "el heredero de la serpiente", la cual tiene... un ligero problema de temblores xd

Y es importante.

¿Podrá Woody saltar el gran cañón? ¡Descubranlo en el siguiente episodio! xdd

Respondo sus bellos y hermosos Reviews:

Guest: JAJAJAJA xD Ya no se salten capítulos, no es sano, niños xd

Supongo que a eso se refieren al no hacer capítulos largos, perdón xd

Bere o Nade: ¡Hola! Todo va bien por acá, por el momento, con un poco de estrés, pero nada que no se pueda resolver. Es que si es muy joven, en este fic, Astrid tiene la apariencia de Race To The Edge, mientras que Hiccup, la apariencia de la segunda película. Se llevan por 3 años, aproximadamente.

A Hiccup no le gusta demasiado, pero siente que tiene que hacerlo xd, Astrid... no tanto xd

Esa información no puede ser revelada aun xd, aunque si tienen el tiempo medido.

Mud-chan: ¡TE EXTRAÑE! ¿a donde fuiste? Debo admitir que fue genial cuando volviste a aparecerte por aquí xd

Hiccup esta muy malherido y debe descansar, pero eso Mørke no lo va a permitir xd respecto a lo de Toothless, es algo que Hiccup explicara en el momento e incluso Astrid va a ayudar al respecto. Pero si, Toothless existe y puede transformarse en dragón siempre que el quiera.

Lo cual, a Hiccup no le parece.

Fue una escena dulce, me alegro que te haya gustado.

A ti, ¡espero leer mas reviews tuyos!

¡Y de todos en general!

Mil gracias por llegar hasta acá, son maravillosos ^^