Esta historia es una traducción autorizada de Motherofbulls
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Mientras Scorpius entraba al Gran Comedor, paso por el lado de Rose Weasley y sus miradas se encontraron por un momento antes de que ella se sonrojara y retirara la mirada. No estaba seguro de porqué, pero se sentía orgulloso de sí mismo en ese momento y no pudo evitar la sonrisa que se asomaba por sus labios.
Simon ensancho los ojos mientras Scorpius tomaba asiento.
- ¿Qué te tiene de tan buen humor?
- Ninguna razón en particular. Es solo un buen día. – dijo Scorpius felizmente mientras se servía un plato de salchichas y huevos revueltos.
Albus rodo los ojos. No se perdió el intercambio entre su prima Rose y Scorpius. Honestamente, ambos eran absolutamente ridículos. Ambos sabían que se gustaban y aun así insistían en decir que eran pseudo enemigos. Solo esperaba que les dieran un respiro a todos con sus peleas estúpidas e hicieran algo al respecto pronto. Igual de aquí a veinte años terminaban como su tía Hermione y el papá de Scorpius. Hablando de ellos…
- Hey, Scorp. Vi algo esta mañana que creo que debo decirte. – dijo en un tono de voz lo suficientemente bajo para que solo Scorpius lo escuchara. Scorpius enderezo su postura e intento evitar la mirada de Albus
- Albus, - suspiro. – si es sobre esas Sneezing Flytraps te puedo garantizar, que eres el único que realmente…
- No es sobre eso. Es sobre tu papá y la profesora Granger. – la respiración de Scorpius se detuvo.
- Sé lo que vas a decir Al, pero ellos no están follando. Le pregunté a papá justo anoche y me lo dijo.
- Entonces quizá deberías preguntarle nuevamente hoy porque apuesto a que su respuesta cambió. – Scorpius trató de controlar su agitación. Sabía que Albus trataba de ser un buen amigo, pero tenía que estar equivocado. Su padre nunca le mentiría.
- ¿Qué fue lo que viste? – Albus se puso pálido.
- A tu padre saliendo por la ventana de la habitación de la profesora Granger luciendo como si hubiese follado con cada centímetro de su cuerpo. – las reacciones de Scorpius ante esa declaración vinieron en olas.
No sintió nada por veinte segundos. Aunque había tenido tiempo para prepararse para la posibilidad de que esto pasara, seguía en shock.
Después se sintió sorprendido. Sorprendido de que no estaba para nada celoso de su padre. Quizá su crush con la profesora Granger realmente había terminado. ¿Cómo ocurrió eso?, se preguntó mientras imágenes de un cabello pelirrojo y ojos azules llegaban a su mente.
Finalmente, se sintió herido. Herido porque su padre, que siempre había sido completamete honesto con él, de repente sintiera la necesidad de mentir. ¿Había mentido la noche anterior? ¿O era tan reciente el hecho, que si le había dicho la verdad en ese momento? Quizá era la última, pero de todas formas, desearía que su padre sintiera la confianza de decírselo.
- ¿Se veía feliz? – preguntó finalmente. Albus encaró una ceja.
- Eso sería infravalorarlo, pero sí. – Scorpius suspiró.
- Entonces supongo que eso es todo. Mi padre realmente está follando con la profesora Granger. – Scorpius habló con una indiferencia característica de los Slytherin. Simon alzó las cejas.
- ¿En serio? ¿Qué significa eso Scorp? ¿Ahora ella es la novia de tu padre? ¿Tendrás un trato especial o algo? – Scorpius rodó los ojos.
- Para contestar tus preguntas, Simon: No lo sé. Quizá. Y definitivamente no. – Albus empujó a Scorpius
- ¿Estás bien, compañero? – Scorpius asintió.
- Sip. Solo molesto porque Padre no haya podido decirme que ella le gustaba. No estoy seguro de que realmente me hubiera importado. – Simon habló
- Definitivamente has cambiado tu pensamiento sobre ello. Hubo un tiempo en el que te hubieses ido a duelo con él por ella. – Albus se intervino,
- Razón por la cual probablemente no te dijo nada, Scorp. – el rubio se encogió de hombros.
- Las cosas cambian. – se puso de pie para irse. – Obviamente, muchas cosas.
Draco sabía que se veía como un idiota caminando a través de Hogsmade. Las personas lo observaban, lo que era entendible considerando que nunca había sonreído tanto en su vida. Como un Malfoy, era alguien conocido por todos y las personas debían estar pensando que era otra persona utilizando poción multijugos. No le podía importar menos.
Hermione Granger.
Nunca espero que fuera ella. Ella fue una completa sorpresa, la mejor sorpresa que ha tenido en mucho tiempo. Él simplemente se sentía…malditamente feliz.
Él podría haberse quedado feliz en su cama durante todo el día, hablando con ella. Amaba escucharla hablar. No le sorprendía que todos sus estudiantes masculinos tuvieran un enamoramiento con ella. Ella sabía tantas cosas, y su curiosidad sobre las cosas que no conocía era contagiosa. Ella era desafiante y atractiva. Ella lo hacía reír.
Era Hermosa. Tanto que le quitaba la respiración.
Entonces estaba el sexo. Era, probablemente, lo mejor que le había pasado. Era más fuerte y flexible que cualquier mujer con la que haya estado antes, sin embargo, sus suaves curvas y los pequeños suspiros que soltaba eran devastadoramente femeninos. El efecto que tenía en él era innegable. Era como si su libido hubiese estado dormido por años bajo capas de responsabilidad y la represión sexual de en la que los británicos se destacaban. Pero después de la noche pasada, estaba de regreso y solo tenía ojos para Hermione Granger.
Él también disfrutaba observarla interactuar con sus amigos. Aunque había sido incomodo en el momento, ahora no podía luchar contra la sonrisa que se le formaba cuando pensaba en la discusión que tuvo con Potter sobre los derechos de los elfos. Después de todo ese tiempo -después de años como auror- debajo de todo, seguía teniendo un corazón enorme. Su "yo adolescente" se hubiera reído de su compasión y buen corazón. Pero como hombre, Draco encontraba eso completamente atractivo.
Habiendo sido un Slytherin, él no era el tipo de persona que llevaba su corazón a la vista. Los Gryffindor luchaban, los Slytherin se escondían. Esa era la dinámica. Ahora que había crecido Draco podía conceder que hubo un tiempo para luchar, también para esconderse, aunque él personalmente nunca tuvo que pelear realmente por algo. Él había nacido entre privilegios y riqueza. Había sido criado para creer que el mundo era su patio personal. Cuando el conflicto surgió, tomó el camino a la autopreservación en lugar de enfrentarlo.
Hermione no era así. Ella era una guerrera, completamente. Desde que era una estudiante en Hogwarts, luchó por todo-ya fueran sus calificaciones, sus amistades, los derechos de los elfos domésticos. Sin mencionar su rol instrumental derrotando al mago más oscuro de la historia de Inglaterra. Entonces a Draco se le ocurrió que posiblemente su relación con él era la primera cosa en su vida que tenía que esconder. Y se sintió un poco molesto de que él fuera la razón por la que la gran Hermione Granger se viera forzada a mantenerse entre las sombras.
La cosa era que él no quería esconder lo que estaba sucediendo entre ellos. Se sentía grandemente orgulloso de que ella quisiera tener algo con él considerando su historia. En lo que a él le concernía, ella era un tesoro. Ella era todo lo que una vez pudo desear en una mujer. Ella lo hacía sentir como un hombre con la manera en que gemía su nombre en medio de la pasión. Ella lo hacía sentir como un niño cuando se sonrojaba y tartamudeaba a su alrededor.
¿Siempre había sido ella así de perfecta? No podía creer que conociera a esa mujer desde los 11 años y que no se hubiera dado la oportunidad de apreciar lo enorme que Hermione Granger era. Estaba firmemente convencido, ahora más que nunca, que su yo adolescente era un imbécil por no haber visto lo que estaba justo frente a él.
No es como si se arrepintiera completamente de sus decisiones. Conoció y se enamoró de Astoria Greengrass después de la guerra. Nunca se arrepentiría de eso, incluso con el poco tiempo que tuvieron juntos. Él era joven y estaba roto; ella era dulce y tierna y le perdonó cada falla. Ella era todo lo que su yo de dieciocho años podía desear. Así que sin pensarlo dos veces se casó con ella en el momento que sus padres dieron el consentimiento.
Su matrimonio se sentía como una vida pasada. No podía recordar pequeñas cosas sobre ella como el color preciso de sus ojos o como su cabello olía. A los dos se los negó la oportunidad de construir recuerdos duraderos, de tener una vida juntos. Pero tuvieron a Scorpius. Draco siempre amaría a Astoria por haberle dado eso.
Scorpius tenía que ser siempre lo primero. Era la única familia que Draco tenía ahora. Su padre murió en Azkaban poco después de la guerra, Astoria murió tres años después y su madre la siguió poco después de eso. Pero tenía a su hijo. Y Merlín sabía que no podía pedir por uno mejor. Era esa la razón del secretismo. Draco tenía que asegurarse de que lo que sentía por Hermione era real, que era algo que podía ser duradero, antes de introducirla en la vida de su hijo como un elemento permanente.
Draco Malfoy ya no tenía dieciocho años. No tenía idea de cómo proceder cuando se trataba de una mujer. Pero Hermione significaba algo para él y quería hacer las cosas bien. Realmente bien.
¿Luchar o esconderse? Esas eran las opciones para todo cuando todo se viene abajo. Había pasado su vida entera escondiéndose y estuvo bien. Pero quizá "bien" ya no era suficiente.
Hermione Granger.
Suspiró tranquilamente mientras enfocaba el punto de aparición. Hay una mujer por la que vale la pena luchar.
Hermione se preparó para su primera clase-Gryffindor y Slytherin de tercer año. Necesitaba compostura si no quería mirar accidentalmente a Scorpius Malfoy y gritarle: "¡ME FOLLE ANOCHE A TU PADRE!" Posiblemente esa sería una mala manera de decirlo.
Pero no podía dejar de pensar en todas las cosas deliciosas que el hombre le había hecho a su cuerpo. Y había sido jodidamente tierno. No era justo.
Puedes hacer esto, Hermione. Echaste abajo el Cuartel Sullivan. Entrenaste a un jodido ejército de aurores para reemplazar los dementores en Azkaban. Acabaste con .Voldemort. Seguro que puedes pasar esta clase sin pensar en Draco y su…maldito tesoro llamado lengua y su enorme…
La llegada de los jóvenes de 13 años a su salón interrumpió sus pensamientos. Los enfrentó con una sonrisa forzada.
- Buenos días.
Buenos días mocosos. Si no fuera por ustedes, estaría retorciéndome de placer debajo de un hermoso hombre rubio que tiene un conocimiento casi sobrenatural de mi cuerpo ahora mismo.
Se animó un poco cuando su ahijada, Rose Weasley, la saludó. Ella la saludó de vuelta.
- Felicidades por la victoria de ayer, Rose. – Rose se veía radiante.
- ¿Viste esa caída de Wronski que hice con Flavin? Quizá lo hice un poco pronto, pero creo que funcionó muy bien porque… - Hermione la dejó hablar. Ella no tenía idea de que era "la caída de Ronski", pero sonaba como algo que iba más allá de su nivel de comprensión. Lo que sea que fuera, Rose parecía emocionada por ello.
- ¿Verdad? – Hermione parpadeó. Rose le había hecho una pregunta. Habla mujer.
- Um, estuviste maravillosa. – Rose sonrió.
- Gracias, tía Hermione. Escuché que fuiste el héroe del día. Salvaste al padre de Malfoy.
Hermione se puso roja ante la mención de Draco. No perdió de vista como Scorpius se sentaba en su asiento usual en la primera fila, tratando y fallando en el intento disimular que no estaba escuchando la conversación.
- No fue nada. – comenzó a juguetear con su túnica y alisar su cabello. Mujer, contrólate. Él ni siquiera está en la jodida habitación y entras en tu papel de Scarlett O'Hara solo pensando en él. – Si todos tomaran asiento, por favor, lo pondré en parejas para la clase de hoy que será práctica. Lo tomaremos desde la clase del viernes, que practicamos tecinas defensivas físicas.
Scorpius les escribió a Albus y Simon una nota por medio de un pergamino que había encantado para poder comunicarse entre los tres. Esto era raro en él, quien normalmente no haría algo así durante una clase. Si estuviera distraído en su clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, típicamente preferiría observar las maravillosas tetas y culo de la profesora. Pero hoy haría una excepción.
Se ve aturdida, ¿no es así? Albus le respondió.
No hay manera.
Ella sabe que tú sabes. Pero nunca la había visto de esta forma. Casi se ve como una adolescente. Debo decir, se ve bien así.
Simon agregó. Piénsalo amigo. Todos nos hemos preguntado cómo se ve sin ropa hace años. Y tu padre lo sabe. Él lo ha visto todo, hombre. Estaría jodidamente orgulloso de él si fuera mi padre.
Scorpius frunció el ceño. Bien. Preséntasela a tu padre entonces y quizá también se lo folle.
La mirada de la profesora se posó en el trio de Slytherin's. Por suerte, era Slytherin's y no Hufflepuff's o Gryffindor's. Lo que significaba que era lo suficientemente listo para utilizar un pergamino encantado en vez de pasarse notas literalmente. Rápidamente los tres ajustaron a su modo "super interesados en lo que la profesora dice". Al parecer lo hicieron bien. Su sospecha parecía haber bajado.
- Hoy creo que voy a emparejar al Sr. Malfoy con…
Que no diga Weasley. Que no diga Weasley. Que no diga Weasley.
- La Srta. Weasley.
Mierda.
Scorpius no podía soportar que lo emparejaran en clase con Rose Weasley. Ella hablaba en voz baja como si él no estuviera justo a su lado. Y era una jodida sabelotodo. Eso casi anulaba el hecho de que su cabello olía a canela.
Scorpius rodó los ojos mientras Rose enderezaba la postura y le dirigía una mirada indignada. Ella no hizo ningún movimiento para reubicarse. Ella esperaba que él fuera hasta donde ella. Tal cual una princesa.
Se acercó a ella con expresión aburrida.
- Bueno, Su Alteza. ¿Dónde prefieres acabar conmigo? – ella resopló.
- No se supone que acabemos el uno con el otro, Malfoy. Se supone que practiquemos técnicas defensivas. – Scorpius resopló. Esta era la cereza de su espectacular día de mierda. Miró al otro lado del salón para ver a Albus emparejado con Monica Flint. Sonrió de medio lado mientras notaba la actitud falsa de Albus en el entrenamiento mientras "instruía" a Monica. La hizo recostar su cuerpo contra su pecho mientras movía los brazos de un lado a otro.
- La primera cosa que querrás hacer tener control de la muñeca de tu oponente. ¿Puedes sentir eso? Soy yo tomando control de tu muñeca. Y puedo hacer lo que quiera ahora mismo, ¿verdad? Es porque tengo ese control. Tienes que tener siempre ese control. – Monica se veía confundida.
- La profesora Granger no dijo nada de eso. ¿Estas seguro de que lo estas haciendo bien? – Albus arqueó una ceja.
- ¿Realmente quieres cuestionar a la persona que tiene control de tu muñeca ahora mismo? – Scorpius soltó una carcajada. Albus era una bola de tonterias. Sacó eso de una porquería que encontró en internet. Scorpius sospechaba que el chico solo quería una oportunidad para estar mas cerca de Monica.
- Bien. ¿Estas lista para comenzar? – Rose tenia sus manos en las caderas en una perfecta imitación de la profesora Granger. Scorpius sonrió ante eso. Rose se enderezó y entrecerró los ojos peligrosamente.
- ¿Qué es tan divertido ahora? ¿Es mi túnica de Gryffindor? Sé que es roja. Y sé que el rojo no es mi color. Así que puedes borrar esa sonrisa de tu rostro ahora mismo porque no vas a interferir con mi nota solo porque no puedes evitar ser un idiota e insultar mis colores siempre que estas cerca. – las cejas de Scorpius se arquearon.
- Tranquilízate, Weasley. No estaba pensando en tu atroz túnica. Estaba pensando en que me recuerdas a la profesora Granger. – Rose tragó saliva mientras se sonrojaba hasta el cuello.
- ¿De verdad? – Scorpius sonrió.
- Sí. Excepto, ya sabes…sin las tetas. – Rose lo golpeó en el brazo. – Ouch. Solo estaba bromeando. Estoy segura de que en un par de años tendrás un muy buen par de tetas. – Otro golpe. – Ouch. De verdad, Weasley. Deja de hacer eso. ¿No se supone que debes estar superándome físicamente o algo así? – Rose arqueó una ceja.
- Siempre te supero, Malfoy. – el chico ensanchó los ojos e invadió su espacio personal.
- No siempre, princesa. – tuvo el efecto deseado. Ella se sonrojo ante su proximidad. Él sonrió, dándose cuenta de que antes de dejar su habitación en la mañana había recordado ponerse colonia. Por la manera en que ella inhalaba ligeramente, apostaba que ella lo había notado. Ella dio un paso hacia atrás y volvió a ponerse en posición.
- ¿Por qué no voy yo primero, para que tu puedas practicar defensa? – él asintió. Ella se abalanzó sobre él y él rápidamente la agarró por la muñeca y la hizo girar alrededor de su espalda. El chico pudo oler la canela en su cabello y el olor a limón de su jabón. Sonrió cuando se dio cuenta de que ella lucia la expresión de un ratón atrapado por el gato. O una serpiente.
- B-bien. Realmente pareces tener el truco de esto. – ella no lo miró a los ojos mientras se apresuraba a poner distancia entre ellos. Scorpius, cuyo Slytherin interior había despertado por la presencia de la chica, notó el cambio en el lenguaje corporal de la chica.
Ella esta nerviosa. Debes ser amable con ella.
- Gracias. ¿Mi turno ahora? – le lanzó la sonrisa marca Malfoy-menos desprecio, más sonrisa-que había visto a su padre utilizar tantas veces con las mujeres. Ella sonrió tímidamente.
- Ven a por mí, Malfoy.
…
Hola. ¿Queda alguien por aquí o todos se fueron después de todo este tiempo que llevo sin actualizar? Sé que hace semanas dije que iba a actualizar y no lo hice, me declaro culpable. La universidad es una pesadilla, ya quiero terminar. : (
Bueno, ¿Qué creen del capítulo? A mí, como siempre, me ha gustado mucho. Sobre todo, el intercambio entre Rose y Scorpius. La tensión de esos dos se siente hasta Puerto Rico y sigue, jajaja. Ya quedan pocos capítulos para terminar esta historia, 9 específicamente, pero lo que se viene esta muy bueno. Luego, comienzo con la traducción de An Indefinite Amount of Forever, que es la segunda parte de esta fabulosa historia. Por cierto, hace poco fue culminada, así que eso es bueno porque las actualizaciones dependerían solo de mí.
Nos leemos pequeñas saltamontes.
Mucho love,
Nat
¿Un review?
