HOLA! AL FIN VUELVO! Dios me costo bastante sacar este capitulo.

Pero bueno, sin perder mas tiempo... Que lo disfruten!

PD: Los excéntricos gestos de Petelguese serán las mismas que en el anime RE:Zero.

- Hablar –

- 'Pensar'-

- Sueño / Recuerdo / Fantasías (Imaginaciones)

- *Onomatopeya de sonido* -

.

Capítulo 03: One Step Closer

.

TREN HACIA LA FRONTERA FIORE-SEVEN (07:40 pm)

- ¿Natsu-san se enfadara cuando se dé cuenta de que lo estamos siguiendo? – aunque la oración era una pregunta, la voz de Wendy deba a entender que la pequeña y timida DS estaba segura que ese sería el resultado final.

- Bueno, conociendo a Natsu seguro que estará molesto, pero no te preocupes en un par de días seguro se le pasara – le respondió Lucy. En su regazo, Happy se encontraba extrañamente callado aun si estaba comiendo su infaltable pescado, su mente parecía estar divagando desde que su compañero pelirosa había salido junto a aquella extraña mujer.

Mio.

¿De donde había salido esa mujer?

Happy podía enorgullecerse de conocer todo del hombre que consideraba su mejor amigo y familia.

Eso hasta que llego ella. Una mujer de corto cabello negro que nunca antes había visto en su corta pero emocionante vida, insinuando conocer a su amigo desde mucho antes que él, pues Mio decía tener una confianza de años con el pelirosa, pero él jamás la vio ni nunca cruzo palabra con ella antes de que apareciese frente a las puertas de Fairy Tail.

Pero aun así Natsu le hablaba como si fuese un conocido. Un conocido desearías no volver a ver en lo resta de tu vida.

Pero aun así el pelirosa había aceptado el acompañarla, sin saber cuánto tiempo tardarían.

Todo era demasiado extraño.

.

.

.

IGLESIA DE JUNIST / JUNIST (08:00 pm)

- Vaya vista que tenemos aquí, una muy muy muy muy muy interesante vista realmente realmente una increíble vista – comento el hombre de piel blanca mirando a la mujer de cabello negro que mantenía sus manos sobre su regazo y al hombre pelirosa de brazos cruzados frente a él – ¿Una reunión de viejas amistades? –

- A decir verdad nunca creí que tendría que volverte a ver la cara, y creo que "Natsu" piensa igual que yo – respondió Mio haciendo énfasis en el nombre del mencionado, quien solo se mantuvo estoico, sin siquiera mirar al recién llegado.

– ¡Que digan eso es realmente triste! - El extraño hombre arqueo su espalda hacia atrás lo más que pudo mientras tapaba su cara con sus manos para luego revolver su cabello de forma frenética - ¡Yo que los quiero mucho y aun así ustedededededededeees…! –

Los visitantes de la iglesia solo rodaron los ojos ante el comportamiento del hombre, el pelirosa comenzó a golpear su bíceps derecho con su dedo índice de forma un tanto frenética, indicando que su paciencia comenzaba a acabarse de forma rápida.

- Cállate – ordeno secamente Mio, asombrado ligeramente al pelirosa, pues no pensó que ella perdería los estribos primero que él – Deberías saber que si estamos aquí es porque algo importante está pasando –

- Ya veo… Que mal, creí que al fin se habían vuelto creyentes del amor - soltó Petelguese en un suspiro mientras sus hombros caían y su cabeza colgaba de su cuello, en menos de un segundo volver a tener su extraña sonrisa en su pálido rostro – Bien! bien bien bien bien bien…Adelante, adelante, díganmelo –

- Ara ara, por supuesto, pero ¿estás seguro que quieres que lo diga aquí? ¿Acaso quieres que tus amados seguidores se enteren de lo somos, de lo que eres? – la sonrisa del hombre desapareció al momento que la mujer de cabello negro dijo tan indiscreta pregunta mientras la mujer sonrió ligeramente y de forma maliciosa.

Natsu solo negó con la cabeza ante lo dicho por la mujer – 'Tan desagradable como siempre' –

- Síganme por aquí – dejando atrás su sonrisa y su alegre carácter, Petelgeuse salió rápidamente de su oficina y sin decir una palabra salió por la puerta trasera de la Iglesia.

.

- ¿Y bien? ¿Qué querían decirme con tanta prisa? – pregunto con una sonrisa renovada el peliverde - ¿Es que acaso ambos están saliendo? –

Tanto Natsu como Mio le lanzaron una mirada llena de ira.

- Pride ha muerto – dijo la mujer, sin rodeos ni tapujos – tengo la sospecha de saber quién fue, pero necesito que estés alerta, sería una pérdida de tiempo que otro de nosotros se muriera desu wa –

Natsu miro de reojo a la pelinegra por un momento antes de volver a ver al otro hombre.

- Ya veo, es una verdadera pena – respondió el peliverde sin dejar su sonrisa – ¿eso era todo? -

- Hm, aunque no lo creas tu eres el que más me preocupaba – aclaro la mujer, asombrando a ambos hombres - eres incluso más volátil que este cuando pasa algo que no te gusta desu, así que creí que para esta fecha ya nos habrías delatado a todos, así que me alegre al ver que no habías cometido tal tontería –

Toda la sorpresa anterior se esfumo con aquella frase, esa era la "Mio" que ellos conocían.

Los oídos de Natsu se movieron de una forma casi imperceptible para la mayoría, rápidamente se alejó por un instante de ambos, para segundos después de salir de los arbustos con una persona sobre sus hombros.

- Este tipo nos estaba espiando – dijo con simpleza dejándolo caer bruscamente frente a sus "compañeros",

- Ara ara~ ¿Qué fue lo que escuchaste? – pregunto Mio, con una seriedad que contrastaba con la voz ligeramente juguetona que uso al principio.

- N-n-nada s-señorita - tartamudeo temeroso el hombre, sus ojos se movían de manera intermitente entre la mujer frente a él y el peliverde.

- Sabes, una de las cosas que más odio son las mentiras, así que será mejor que no me mientas – mucho más seria que antes, la pelinegra lanzo una mirada aún más intimidante.

- a-ah e…escuche algo sobre de que murió alguien y-y-y como ustedes estaba preocupada por nuestro señor Petelgeuse – respondió el hombre con miedo.

La mujer continúo mirándolo de forma penetrante, hasta que pareció hartarse y simplemente comenzó a caminar de regreso al convento seguida por el hombre de cabello rosa. Aunque más aliviado, el fisgón aún tenía otro problema al cual enfrentarse.

- Por favor señor, lo lamento mucho, no quería espiar. Es solo que lo vi salir con esas personas y antes de darme cuenta yo… - se excusó el hombre agachando su cabeza una y otra vez frente al Arzobispo.

- Realmente no me importa hermano Herry, porque si estás aquí significa que ya terminaste tus deberes ¿verdad? – comento Petelgeuse con una sonrisa serena, pero al no oír respuesta de su subordinado y ver como el rostro de este se tornaba blanco su expresión comenzó a cambiar lentamente mientras acercaba su rostro y ladeaba su cabeza hasta dejarla en forma horizontal– Los terminaste ¿verdad?... tus deberes –

Pregunto una segunda vez, pero la respuesta nuevamente no llego, se acercó de manera lenta y amenazante hasta quedar al lado de su cara.

- Tú... de verdad eres pereza – susurro con calma, antes de que el joven pudiese replicar algo, el peliverde tomo la parte trasera de su cabeza y lo estampo duramente contra el suelo, luego sin piedad lo levanto del cuello y comenzó a golpear con sus puños al joven una y otra vez – ¡Y TE ATREVES A VENIR ANTE MI SIN HABER CUMPLIDO CON TUS OBLIGACIONES PARA CON NUESTRA IGLESIA! ¡¿ACASO ES ESA LA FIDELIDAD QUE LE MUESTRAS AL SAGRADO EVANGELIO!? ¡¿EH?! –

Mientras el Arzobispo reprendía con brutalidad a su feligrés, el mago de Fairy Tail y la "representante" de la compañía Kuzunoha caminaban con tranquilidad hacia la iglesia, ignorando el hecho que incluso desde donde estaban aún se escuchaba cada golpe que el subordinado de Petelguese recibía de este.

- "Tienes la sospecha", es raro en ti decir algo tan vago – comentó de pronto Natsu, llegando a la puerta trasera del convento, se detuvo un momento al ahora escuchar los lloriqueos del peliverde junto con las repetidas palabra pereza y amor mientras rogaba por perdón.

- Creo habértelo dicho antes, son solo conjeturas, pero mientras más lo pienso más me lo confirma algo dentro de mí – respondió Mio quedándose parada en frente de la puerta mientras veía la espalda del pelirosa con cierta expectación.

- Así que tu instinto te lo dice ¿eh? Que yo recuerde nunca te ha fallado así que lo más seguro es que estés en lo correcto - - Después de todo yo también creo que son ell… ¿qué rayos esperas? –

- A que abras la puerta – contesto con simpleza mientras con su mano hacia un gesto para que el pelirosa girara la perilla.

- ¿AH? ¿Es que crees que soy tu maldito mayordomo o qué? – pregunto enfadado el aludido.

- Cálmate, solo era una broma, Pete ya viene así que lo estoy esperando – respondió la pelinegra, restándole importancia al enfado de su compañero.

Natsu agudizo sus sentidos y se dio cuenta que efectivamente los pasos del hombre de piel blanco enfermizo se acercaban a ambos, pero… - ¿Pete? –

- Petelguese es demasiado largo – ante tal explicación, el pelirosa solo encogió sus hombros, realmente no le importaba mucho los nombres, tal vez era por eso que a la mayoría de las personas las trataba con apodos.

El encargado del convento llego unos segundos después con una sonrisa más tranquila.

- Perdón, perdón, tuve que reprender a un mal creyente – excuso el recién llegado limpiando un poco de polvo de su traje antes de tomar el pomo de la puerta.

- Ahora vamos a terminar de una vez por todas – declaro Mio de forma calmada.

Nuevamente adentro de la oficina de Petelguese, la mujer metió su mano izquierda en la manga derecha de su kimono.

- Para concluir nuestra visita, dejare 300 monedas de oro y el contenido de la carreta aquí, dile a tus lacayos que bajen todos los leños de la carreta – informo la pelinegra sacando una bolsa de color marrón de la manga de su kimono – espero que eso nos ayude a cubrir nuestra fachada –

Mientras susurraba eso último, el hombre de cabello verde tomo la bolsa de oro y comenzó a guardarlo en una caja de seguridad que se encontraba debajo de su escritorio.

- Le pagaste al tipo de la carreta 60 monedas, pagaste la comida, el tren, al cruzar la frontera, y ahora das 300 monedas a esta iglesia… ¿Qué tanto dinero traes contigo? – pregunto el pelirosa viendo a la mujer de pies a cabeza.

- fufufu el suficiente, el suficiente – contesto Mio cubriendo su sonrisa con su abanico cerrado.

- Bien, supongo que ahora hay que buscar a los otros dos – comento con desgano Natsu, al pensar en que faltaba verle la cara a los restantes.

- Se dónde se encuentra uno, pero ella… solo sé que se encuentra en el país de Bosco – el mago de fuego y el Arzobispo mostraron sorpresa ante la declaración de la mujer, Mio era del tipo que parecía siempre tener la respuesta de todo, de una forma u otra, aunque al cabo de unos segundos el ceño del miembro de FT se frunció al pensar en que la pelinegra le haría acompañarla por todo un país para encontrar a uno de sus "compañeros", el rostro del segundo hombre cambio a una pensativa.

- Hm… conozco a alguien que puede ayudarlos a encontrarla – comento el Arzobispo volviendo a salir de su oficina – Vamos, vamos, síganme –

Mio y Natsu comenzaron a seguir al peliverde por el interior del convento. El hombre de tez pálida hablo con la mujer que había recibido a la pelinegra y al pelirosa al llegar, dándole las instrucciones que Mio explico dentro de la oficina.

Al salir al jardín decorado Petelguese diviso a un hombre de cerca de 25 años, cabello rubio y ojos color avellana haciendo una ronda de vigilancia, y rápidamente comenzó a hacerle señales para que se acercara al trio.

- Hermano Philips, estas personas están interesados en tu historia – pidió el peliverde.

- Si claro señor Arzobispo, como ya lo mencionó antes el señor Petelguese mi nombre es Philips, hace mucho tiempo conocí a una bella mujer, una piel blanca y tersa como la de un recién nacido, su cabello era negro, largo y tan suave como la seda más fina, sus ojos eran rojos como el rubí más hermoso de Earthland… - comenzó a relatar el hombre rubio.

- *carraspeo** carraspeo* señor Philips por favor – interrumpió Mio, ligeramente irritada al ver como el hombre casi se pierde embobado con sus memorias.

- Perdóneme señorita – se disculpó el hombre de ojos color avellana, carraspeo un momento y luego continuo - Como iba diciendo, cuando la conocí creí que era un ángel caído del cielo. Al principio estaba muy nervioso, pero cuando comencé a hablar con ella sentí que ella me entendía, que era mi alma gemela. Me obsesione con ella, llegue a robar joyas y otras cosas para darle todo a ella, a meterme en peleas por ella, por el simple hecho de creer que así me vería como un hombre fuerte y capaz de protegerla –

- 'Si, suena a que este chico fue uno de las víctimas de ella' – pensaron de inmediato la pelinegra y el pelirosa.

- Cuando llegue a lo más bajo el Arzobispo me salvo, me hizo ver que el amor que tenía hacia ella era mal sano, pero que el problema no era ella, era yo – Natsu y Mio miraron de reojo al hombre de tez pálida, quien se secaba unas pequeñas lagrimas mientras asentía de forma orgullosa, si no conocieran al hombre podrían haber dicho que aquella acción fue demasiado sobreactuado - yo fui quien se obsesiono de aquella forma, fui yo quien mancho el nombre del verdadero amor, y ahora estoy mucho mejor gracias a sir Petelgeuse –

- Por supuesto que si hermano Philips, solo el verdadero amor es lo que salvara el mundo – afirmo el Arzobispo apoyando sus manos en los hombros del rubio – Amor Fraternal, amor de padre, amor de madre, amor de pareja, solo el amor puro es lo importante! -

- Amor! Amor! Amor! Amor!- exclamaron ambos acólitos abrazándose por sobre sus hombros fraternalmente y levantando su otro brazo al aire.

- Muchas gracias por sus emotivas palabras, pero… - interrumpió la pelinegra, irritándose por el comportamiento de ambos hombre.

- ¿Crees que podrías decirnos donde la viste por última vez? – continuo Natsu, con un tono un tanto brusco.

- La conocí en Bosco, una ciudad un tanto alejada de la frontera entre Seven y Bosco llamada Jairen, se le conoce de muchas formas, pero he oído que responde más al nombre de Solaris – respondió Philips.

- 'Aunque nosotros la conocemos por otro nombre'– pensaron las otras 3 personas dentro de la habitación.

Después de aquellas palabras el hombre de cabello rubio se retiró para continuar con sus labores en el jardín.

- Al menos ya sabemos dónde ir – murmuro Mio.

- ¿Qué tal si se van mañana? Ya es bastante tarde y la única otra opción que tienen es dormir en la intemperie –

- Supongo que esta bien, nunca he despreciado la comida gratis antes ni tampoco lo hare ahora – aceptó gustosa la pelinegra, mientras Natsu asintió con la cabeza.

.

.

.

LIMITES FRONTERIZOS FIORE-SEVEN (10:25 pm)

- ¿Han visto ustedes a una mujer de cabello negro y a un hombre con el pelo rosa? – pregunto Erza con su siempre demandante voz.

- Mujer con el cabello negro y un hombre de pelo rosa… serán las personas que estuvieron a medio día… - con duda en su voz, prefirió revisar los datos - … aquí están, la señorita Mio de la compañía Kuzunoha y su acompañante Natsu de Fairy Tail –

- Así que si pasaron por aquí – comento Gray en voz baja.

- Así parece – murmuro Charle junto a Wendy.

- ¿de casualidad no saben hacia donde se dirigían? – pregunto Lucy mientras Happy se esperanzaba de que la respuesta que recibieran fuese satisfactoria.

- En realidad no, no nos corresponde hacer ese tipo de preguntas – respondió un segundo guardián, desilusionando bastante no solo a Happy sino también a Lucy.

- Deberían ir a descansar por esta noche, podrán preguntar mañana en Junist si alguien los ha visto, es la ciudad más cercana -

- Esperen por favor! – exclamo uno de los guardias con un pequeño cuaderno entre sus manos - Mi hijo es un gran fan de Fairy Tail ¿creen que podrían darme sus autógrafos para él? –

Después de un pequeño cruce de miradas todos los magos accedieron sin chistar, tanto a firmar el cuaderno del guardia como a descansar antes de volver a seguir los pasos de Natsu.

.

.

.

IGLESIA DE JUNIST / JUNIST (07:30 am)

El sol había salido hace no mucho ya y Mio y su acompañante de cabello rosado se preparaban para dejar el pueblo en la carreta en la que llegaron.

-Nuestro siguiente destino es Seven – comento a nadie Natsu, para luego encarar al peliverde y hablar con él por primera vez desde que llego – espero nunca volver a verte la cara –

- Cuídate, espero que no nos volvamos a ver nunca – se despidió Mio, quien a diferencia del pelirosa tenía una sonrisa en su rostro.

- No no no no – repitió Petelgeuse meneando su cabeza completamente de izquierda a derecha en lugar de negar con un simple movimiento – Yo también iré –

- No! – exclamaron de manera rápida ambos viajeros.

- ¿Para que quieres venir con nosotros? No te necesitamos – increpo el pelirosa.

- Agradezco que me hayas dado información que no poseía pero me niego rotundamente a que nos acompañes – aclaro la mujer de kimono haciendo gran énfasis en la última parte.

- Como les dije, yo también iré, no puedo quedarme de brazos cruzados ante lo que paso, eso sería pereza – refuto el hombre de piel blanca.

Natsu y Mio se miraron mutuamente y se acercaron para hablar.

- ¿tú que crees? – susurro el mago de FT.

- Aunque le digamos que no nos seguirá de todas formas – comento con cierta derrota la mujer.

Natsu maldijo su suerte una vez más.

Ahora resultaba que tenía que aguantar a Petelgeuse.

Menuda mierda de viaje estaba siendo este.

.

.

.

GINTAMA VOLVIO AL AIRE! Y literalmente en 15 segundos empezaron una vez más el mame con sus parodias. Fue increíble la verdad, sobre todo el monstruo tipo lente Shinpacchu.

Aunque probablemente ya hayan sacad capítulos cuando estén leyendo esto.

No es lo que esperaba (el arco de la batalla final contra Utsuro) pero estoy realmente satisfecho que no sea un relleno creado por la emisora como en otros animes (*cofcof*NARUTO!*cofcof*), este es "relleno canónico" ya que salió en el manga, aunque cronológicamente paso mucho antes de la temporada pasada del anime, porque el Shogun Shigeshige aún estaba vivo. (Sho-chan :'c)

Pero por el Gorila (Hideaki Sorachi) se le perdona porque no hay desperdicio.