¡LO SIENTO! Pero el martes 2 de este mes ocurrió un fenómeno astrológico increíble en Chile (el eclipse total de Sol) y me pase 5 días (29/06-03/07) en La Serena (ciudad que está a 12 horas de viaje de mi ciudad) y no me lo quize perder, además se me olvido llevar mi computador. PD: El eclipse fue magnifico.
Desde Caprichos del Destino saben que soy malo para describir vestimentas (si es que lo han leído, si no es así SPAM: Leanlo por favor!) así que, si no las digo solo googleenlos, tendrán las mismas vestimentas que en el manga/anime.
- Hablar –
- 'Pensar'-
- Sueño / Recuerdo / Fantasías (Imaginaciones) –
- *Onomatopeya de sonido* -
LOCALIZACIÓN
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Capítulo 09: Abriendo las puertas del Tartaro
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- Hey! hey! hey! hey! – exclamo reiteradamente Petelguese agitando sus manos para llamar la atención de los recién llegados.
El peliverde amplio su siempre presente sonrisa al ver a sus compañeros, aunque cierto pelirosa parecía más distante que de costumbre.
- Así que… eso es lo que estábamos buscando – comento Mio en un murmullo viendo el cielo.
- Por supuesto, yo siempre culpo con mi trabajo a la perfección – respondió el obispo, inflando su pecho con orgullo.
- Dijeron que era un cubo, pero jamás pensé que sería un cubo real~ - agrego Ban burlonamente.
En el cielo, a varios metros de ellos se encontraba una estructura flotante de 6 caras, un enorme cubo, y cuando se decía enorme no era exageración, pues llegaba a sus propios
- ¿Y era una base secreta por…? – pregunto la mujer de kimono viendo a sus compañeros, pero solo recibió una sonrisa y unos hombros levantados de parte del hombre religioso, un gesto multiversal de "ni idea".
- ¿Y bien? ¿Algún plan? – interrogo Solaris, apoyando su mejilla derecha con su mano derecha y dejando su brazo izquierdo debajo de su prominente pecho.
- Entramos, matamos y nos largamos– respondió el pelirosa, abriendo la boca por primera vez desde que llego.
- Un plan simple, me gusta~ - comento el peliblanco con una sonrisa zorruna.
- ¿Y una idea para llegar ahí? –consulto esta vez Mio, abanicándose suavemente.
- Hai Hai Hai! – clamo rápidamente el peliverde, alzando su mano derecha - Por favor dejen que yo me encargue –
Todos se miraron un momento, se encogieron de hombros y dieron un pequeño salto, sin decir otra palabra todos comenzaron a elevarse a una buena velocidad al gran cubo flotante, sin necesidad de mover un musculo… Aunque Petelguese se encontraba sentado abrazando sus rodillas.
- Sate, veamos que tan bien los hizo ese tonto – comento Mio con una sonrisa predatoria. Aunque esa sonrisa se convirtió en una cara de confusión al ver como el pelirosa se lanzó hacia el enorme cubo, dirigiéndose hacia un gran castillo en este - *suspiro* Supongo que resistió bastante desu wa –
- ¿Y bien~? ¿Qué hacemos~? – pregunto Ban viendo como el mago de fuego se acercaba más a la gran edificación.
- Supongo que también debemos ir más rápido también – comento Solaris llevando su mano derecha a su mejilla.
- De acuerdo, por mí no hay problema! – respondió Petelguese con una sonrisa – sujétense –
Ante esa pequeña advertencia, el grupo completo fue lanzado contra el gran castillo, cayendo todos en diferentes direcciones.
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La pared lateral del edificio cedió con gran facilidad ante la fuerte patada que Natsu le propino. Dio solo un par de pasos hasta que se encontró a alguien frente a él.
- Oh, jamás creí ver a un humano en el Cubo – comento en un monologo el hombre de cabello negro y armadura con el grabado "Absolute Zero" en el lado izquierdo de su pecho – Lo siento, pero no puedo dejarte avanzar más –
Sin más, y de forma sorpresiva, el pelirosa fue convertido en una estatua de hielo en menos de un segundo.
- No lo tomes como algo personal chico, pero deberías aprender a entrar con un plan de antemano – dijo Silver dándose media vuelta, levantando su mano perezosamente a modo de despedida.
3 pasos, solo logro dar 3 pasos antes de sentir como su espalda era atravesada y del centro de la placa de su pecho salía una mano cubierta de fuego.
- Y tú deberías aprender a no menospreciar a tu enemigo dándoles la espalda, hijo de perra – aquella voz a su espalda le hizo reaccionar.
El hombro en armadura miro incrédulo por sobre su hombro, aquella cabellera de color rosado se encontraba mojada y caía sobre la cara de su portador ocultándola completamente - ¿Q-q-que demon…nios? –
Natsu empujo al hombre hacia adelante retirando su puño del cuerpo del usuario de hielo sin la menos sutileza, enviando al pelinegro directamente al suelo.
Silver se alejó del antiguo miembro de Fairy Tail arrastrándose solo unos pasos - ¿Co-como lograste… descongelarte? –
- ¿Por qué aun no te mueres? – pregunto el pelirosa, desordenando su cabello con ambas manos para que volviera a su peinado usual.
- Es inútil… sin importar que… me levantare, una y otra vez – comenzó a mover sus brazos lentamente, levantándose con dificultad.
- ¿Tú… eres un Berserker? – aquello causo que el mago de fuego levantara una ceja.
- No… yo soy… ¿eh? – el "hombre" mayor soltó un pequeño sonido de sorpresa al sentir como su cara golpeaba el suelo – 'Mis brazos… no puedo sentirlos… ¿Acaso ya no soy necesario? ¿Al fin podre… descansar? ...' –
El pelirosa solo se mantuvo expectante ante su rival, había tratado de levantarse hace un momento solo para caer al siguiente. Al ver que el pelinegro no volvería a levantarse simplemente se dio media vuelta y siguió su camino.
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- Oya oya~ estos calabozos parecen estar bastante vacíos - comento a nadie en específico Petelguese con su sonrisa, moviendo la cabeza de un lado al otro con su mano en su frente a modo de visera, e incluso, de vez en cuando acercaba su cabeza a los barrotes de hierro de las celdas para apreciar el interior.
Incluso al sentir los pasos acercarse, su sonrisa se mantuvo.
- Hm, un humano a llegado hasta aquí – varios metros frente al peliverde, una persona con aspecto semejante a un monstruo marino, poseyendo escamas, púas y también una placa negra sobre su cabeza con la apariencia de la aleta dorsal de un tiburón.
- Vaya, buenas tardes, mi nombre es *glup* *glup* - Antes de poder terminar su presentación el peliverde, un extraño liquido negro comenzó a llenar todo el calabozo.
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Mio dejo caer un casco semicerrado ornamentado con una especie de abanico metálico sobre su cabeza casi como una corona y el símbolo de Tártaros mientras entraba tranquilamente a una enorme habitación con grandes tubos de cristal llenos de un extraño líquido.
- Estas cosas… es la primera vez que veo algo como esto – comento tranquilamente la mujer de kimono, pasando su mano tranquilamente por un extraño pilar hecho de cristal relleno de líquido.
- Arerere ¿qué es lo que hace un humano por aquí? – escucho de pronto detrás de ella, una joven mujer de cabello negro cortado de forma recta tanto los bordes, atrás y el fleco, con unas orejas de conejo y vestida con una bata de laboratorio apareció frente a ella - ¿Acaso es otro aspirante a una transmutación demoniaca? –
- … ¿Puedo preguntar que son estas cosas? – Mio no contesto, en cambio, evadió la pregunta con otra pregunta, pues a ella no le gustaba mentir, pero por sobre todo, no le interesaba el responderle.
Lamy simplemente ignoro el hecho de que la mujer no le respondiera y todo aquello como una afirmación, pues hace solo un par de días otro humano había venido a modificar su cuerpo para volverse un demonio ¿Para qué más un humano estaría en la base de Tartaros?
- Oh ho ¿te interesan? Son interesantes ¿verdad? – pregunto alegremente el demonio de bata – son capsulas regenerativas, ayudan a nuestras fuerzas principales a volver a la vida, además de que permite transmutar a casi cualquier criatura viva en un demonio implantándole células demoniacas, incluso podemos modificar al experimento en lo que desee… –
- 'Esta chica habla más de la cuenta' – pensó la mujer de kimono viendo la espalda de la mujer de orejas de conejo que seguía hablando, pero francamente, ya poco le interesaba a la visitante – 'Pero bueno, mientras me sea de utilidad… Me pregunto a qué sabrá' –
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- HAHAHA! Jamás pensé que habría un humano tan estúpido como para infiltrarse en el Cubo, pero aquí encontré a uno – una creatura humanoide con los aspectos de un hombre y al mismo tiempo una criatura felina, rubio y de piel clara, pero con dientes afilados, ojos un poco rasgados, manchas oscuras en los lados de la cara como las de un guepardo y dos orejas peludas largas sobresalen de su cabello.
- Are~, eres bastante raro ¿Qué pasa con esas orejas de animal? ¿Acaso hacen cosplays~? – pregunto Ban sonriente y burlesca.
El rubio con orejas de felino gruño molesto ante la burla del peliblanco y sin contenerse corrió hacia él con su mano derecha extendida – ¡No te hagas el gracioso conmigo basura humana! –
- ¿Qué pasa? ¿Quieres un concurso de fuerza~? – pregunto de forma tranquila con una pequeña, extendiendo su mano izquierda para atrapar la del demonio de aspecto felino.
- ¡Te tengo! – exclamo Jackal con una sonrisa psicópata, explotando la mano del peliblanco, quien antes de poder siquiera cambiar la expresión de su cara, el demonio había puesto su mano izquierda en la cara del invasor del Cubo - ¡Aun no termino! –
*Boom*
Fragmentos de piel, huesos, materia gris cerebral y varios litros de sangre adornaron la pared y el suelo abruptamente, mientras el cuerpo del intruso caía pesadamente al suelo
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Solaris camino tranquilamente mientras limpiaba sus manos con un pañuelo manchado con una gran cantidad de líquido rojo, los tacos altos en sus pies resonaban por el pasillo mientras caminaba, moviendo sus caderas en un hipnótico vaivén que los cuerpos tras ella no pudieron apreciar. Se detuvo frente a una gran puerta y debido a la curiosidad que le produjo, la abrió con tranquilidad sin vacilar.
- Me alegra ver que uno de ustedes llegara a mis aposentos – comento la figura femenina, con un largo cabello negro, sentada en una pequeña mesa circular de forma tranquila donde se encontraba leyendo, casi como si estuviese aburrida, vestida con un kimono corto sin hombros y exageradamente escotado, aun mas que el vestido de la mujer que entraba en la habitación, pero la característica que más resaltaba de la dueña de la habitación eran los cuernos que apuntaban hacia el cielo que poseía en la cabeza, suavemente movió su mano derecha, apuntando a la silla frente a ella – Toma asiento –
Seilah se mantuvo estoica al ver como la mujer de largo vestido siguió su orden caminando a paso sereno hasta donde se encontraba tranquilamente tomando su taza de té y finalmente tomo asiento cruzándose de piernas inmediatamente, cosa que extraña ligeramente a la demonio, aunque no era raro que alguna de las personas que controlaba mantenían ciertas costumbres.
Cerro con ligera fuerza el libro que sostenía en su mano derecha para que fuese audible y con cierta delicadeza lo dejo sobre la mesa, miro fijamente a la mujer que había entrado en su habitación.
– Se que no son humanos normales, ninguno sería tan tonto como para entrar en Tartaros, pero aun así estoy intrigada – la mujer frente a ella solo mantenía una sonrisa serena, que irrito un poco a la demonio - Responde ¿Qué son ustedes? –
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Sinceramente no recuerdo que tipo de personalidad tenía la chica conejo de Tartaros (de hecho, tuve que investigar para ver cómo se llamaba), ni la de muchos de los demonios de ese arco, pero creo que eran muy arrogantes para lo que duraron; así que iré con eso.
Esta parte es algo corta, pero créanme, lo mejor está por llegar.
