Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
Cambio desenfrenado.
-Ka-go-me –el hanyou se abalanzo en dirección a la miko.
Kagome cerró los ojos fuertemente esperando el impacto de Inuyasha sobre ella, pero este nunca llego. En cambio, pudo escuchar un gruñido de dolor por lo que abrió inmediatamente sus ojos temerosa.
-Inuyasha…
Kagome observo como el peli-plata se levantaba del suelo de madera con pesar y se sacudía la cabeza tratando de recuperar la razón. La azabache desvió la mirada en dirección a la anciana Kaede en busca de respuestas a lo cual al sentirse observada solo suspiro pesadamente.
-No puedes salir Inuyasha –comenzó la anciana –Estas rodeado por un campo espiritual y no podrás salir a menos que yo lo quiera así –le confirmo la mujer de gran edad mientras se dirigía nuevamente a la salida de la cabaña para ir a recoger más plantas medicinales –Y si lo intentas solo te lastimaras…
La mujer finalmente salió de la cabaña en una dirección que desconocían los viajeros.
Sango giro su vista a Miroku para que ambos giraran sus vistas a Kagome. La joven parecía triste… No le gustaba la idea de ver a la persona que más amaba encerrada en un campo espiritual que encima lo lastimaba cada vez que intentaba salir.
-Kagome –susurro el ambarino mientras observaba con intensidad a la azabache –No creo que quieras dejarme aquí… Quiero salir y estar junto a ti… Junto a ti y tu embriagante olor… -hablo roncamente causando que se erizara ante cada palabra.
-No juegues Inuyasha, no sabemos que clase de hechizo te lanzo aquella bruja, pero si es alguno para matar y destruir, es preferible que te quedes en ese lugar –hablo firme Miroku alejando a Kagome considerablemente del campo.
-Oh ¡Vamos! Esa bruja no se atrevió a lanzarme esa clase de hechizo –mascullo acostándose nuevamente en el suelo de madera mirando al techo.
-¿Entonces? ¿Qué clase de hechizo te lanzo? –pregunto un poco molesta Sango mirando a su amigo hanyou.
-Averígüenlo –hablo sugerentemente, colocando ambas manos tras su nuca dándose un toque sensual.
Kagome trato de no tragar saliva.
-Yo… -Kagome se sentía muy nerviosa… Ver al peli-plata actuar de esa forma la ponía muy nerviosa ¡Y no era para menos con tremendo hombre frente suyo!
-Kagome-sama, no se deje engañar, pude que lo que este haciendo sea parte de su hechizo –Miroku miro a su amigo y este al sentirse observado rio de una manera en la cual nunca había hecho… Kagome lo miro embobada ante su encantadora risa.
-No lo sabrán hasta que me dejen salir… Es agobiante estar aquí sin poder salir ¿Saben? –El ambarino giro su vista concentrándola en la figura de la miko futurista, sacándole un sonrojo.
-No sé si sea buena idea dejarlo libre… Su actitud no es la de siempre… -Sango se cruzo de brazos y miro a la entrada de la cabaña. Tal vez la respuesta no entraría por ahí, pero por lo menos la dejarían pensar…
-Sango tiene razón, lo mejor sería ir y consultarlo con Kaede-sama –aconsejo Miroku mientras e levantaba de su lugar –Acompáñeme Kagome-sama.
-¿No irá con Sango-chan? –pregunto desconcertada la joven… Algo le decía que debía quedarse con Inuyasha.
-No esta en condiciones de caminar aun –respondió triste –Además, esto creo que es una decisión que usted y Kaede-sama deben tomar.
Sango estaba totalmente de acuerdo, pero para su plan debía quedarse a solas con Inuyasha.
-Tú también ve Shippo –animo la taijiya con una sonrisa.
-¡De acuerdo! –dijo animadamente saliendo antes de la cabaña.
Kagome miro a Inuyasha el cual seguía mirándola atentamente con un semblante divertido.
La joven desvió su mirada con un leve sonrojo y asintió siguiéndole el paso a Miroku… Inuyasha soltó un gruñido de inconformidad ¿Cómo se le ocurría ir con ese monje? Esa hembra lo iba a pagar muy caro cuando fuese a salir de ese campo.
-Ahora que estamos solos ¿Qué te parece si me cuentas que clase de hechizo te lanzo esa bruja? –pregunto la taijiya molesta observándolo.
-Bueno… Yo tampoco lo sé, pero créeme que se siente genial… Nunca había sentido tanto placer cuando veía a Kagome –le contesto con emoción, el deseo corría por todo su cuerpo al tener en sus fosas nasales el olor de la bella miko.
-¿Qué quieres decir?... –la mujer estaba asustada y un escalofrió le recorrió la espalda al ver la mirada dorada llena de deseo… Quizá estaba pensando en Kagome… ¿Pero en que modo?... –No se te ocurra hacerle algo ¡Kagome-chan aun es muy joven! –la mujer casi cae en la histeria al decir eso.
-¿Te parece joven con 16 años? Para alguien de su edad ya esta muy grande, comúnmente las mujeres tienen hijos a los 14 años –gruño el ambarino retando con la mirada a la castaña.
-Sabes perfectamente que en su época no es así –le contesto mordazmente al recordar una vez que la muchacha les había comentado sobre las raras costumbres de su época, pero a pesar de ser raras, todos las respetaban a su modo.
-Tú misma lo acabas de decir querida Sango. En SU época, debe acoplarse a la nuestra –el hombre dejo mostrar uno de sus afilados colmillos ante la furiosa mirada de su compañera de viaje.
-No es una broma Inuyasha, si se te ocurre hacerle algo que ella no quiere, te arrepentirás del día en que llegaste al mundo –finalizo la mujer con una amenaza cuando la anciana miko entraba junto a Miroku y Kagome a la cabaña.
-Escuchamos voces ¿Hablaban de algo interesante, Sango? –cuestiono curioso el monje al ver como su amigo les daba la espalda.
-Cosas sin importancia houshi-sama –respondió levantando sus hombros despreocupadamente mientras tomaba un sorbo de su ya frio té -¿Y ustedes? ¿Ya decidieron algo con respecto a Inuyasha y su encierro? –pregunto alejando la taza de sus labios.
-Bueno… Sobre eso… -Miroku desvió su mirada a la anciana miko la cual suspiro.
-Kagome decidió dejarloi libre –contesto mirando a la joven futurista.
-¡¿Qué?! –Sango alterada trato de pararse, pero aun su dolor en las noches con viento como esa era demasiado persistente, causando que cayera nuevamente al suelo de madera con un dolor agudo y unos quejidos de dolor.
Inuyasha bufo al escuchar el melodioso quejido de dolor.
-No te esfuerces tanto –regaño suavemente Miroku a la mujer.
-¡¿Por qué decidiste eso Kagome-chan?! –pregunto alterada.
No era para menos la actitud actual de Sango, después de la conversación que tuvo con Inuyasha, esa decisión se le hacía muy difícil de digerir al saber de lo que Inuyasha podía ser capaz de hacer con tal de conseguir su meta…
-B-bueno… -la azabache comenzó a jugar con sus dedos muy apenada –No podemos dejarlo encerrado toda la vida ¿Verdad?
-¡Claro que no! ¡Solo era hasta que encontráramos el hechizo que tiene y su cura! –le respondió exaltada.
Kagome se sentía como una niña pequeña al ser regañada, por lo que simplemente ante las palabras de su amiga se iba encogiendo en su lugar.
-Sanguito, cálmate –trato de tranquilizarla Miroku, pero en su gran intento, su mano se le fue "accidentalmente" al trasero de la taijiya, causando que se tensara y la vena en su frente fuera mucho más notable que antes –Un masaje te calmara.
Una bofetada resonó por todo el lugar y Sango suspiro con un rubor en sus mejillas. Desvió su mirada al hanyou y a pesar de que no estaba de frente, sabía que estaba muriéndose de risa… Ese desgraciado… Suspiro hondo tratando de tranquilizarse y ya no asustar más a su amiga.
-Lo lamento Kagome-chan… Respetare tu decisión y no te cuestionare por ello –aseguro acomodándose mejor en su asiento en la madera -Sin embargo necesito que me digas el porque esa decisión.
-Yo… No creo que encontremos la cura rápido –comenzó tratando de ya no sonar tan nerviosa, pero Sango seguía observándola fijamente –Y no creo que incluso Inuyasha en su estado actual, quiera renunciar a la búsqueda de los fragmentos de la perla… -se justifico la azabache mirando fijamente la silueta del hanyou.
-Kagome –el ambarino giro su cuerpo y nuevamente otra batalla de miradas empezó, pero esta vez siendo perdida por la miko siendo incapaz de sostener la mirada dorada –Es muy lindo que te preocupes por mi y no niego que jugando con tus dedos de alguna forma te hace ver más sexy –Inuyasha la recorrió con la mirada todo el cuerpo femenino con placer.
Kagome se sonrojo por las palabras del hombre y su posterior mirada.
-Inuyasha, por favor –pidió la anciana miko interviniendo por fin después de haber sido la espectadora por un buen tiempo –No son comentarios para una miko –informo con su usual tono rasposo y tranquilo de voz.
-Pero a ella no le molestan ¿Verdad Kag? –pregunto con una sonrisa ensanchada en su rostro.
-Kagome-chan, solo te digo que suficiente tengo con un pervertido en el grupo –susurro en el oído de la miko la castaña, haciendo referencia a Miroku –Realmente no tengo ilusiones de tener otro en el grupo…
El fino oído de Inuyasha le hizo enterarse de la plática por lo que sonrió de lado.
-¡Vamos Sango! No soy igual de pervertido que Miroku –reprocho sin quitar su hermosa sonrisa.
Soy mucho peor… -completo su frase entre pensamientos maliciosos el ambarino.
-Respeto la decisión de Kagome-chan… -le respondió en un susurro antes de tumbarse en el piso y cubrirse con alguna frazada para tratar de dormir.
Shippo llego en ese momento después de haber jugado con algunos niños de la aldea.
-Niña –hablo la anciana miko –Le quitare mañana por la mañana ese campo a Inuyasha para que puedan continuar con su viaje –informo la mujer antes de irse a otro rincón de la cabaña y tratar de dormir.
-Gracias Kaede-obachan… -agradeció dulcemente la mujer.
-Creo que lo mejor será imitarlas y tratar de dormir –el oji-azul se recargo en una pared cercana a Sango y cerró los ojos.
-¡Vamos Kagome! –animo el pequeño zorrito.
-Yo… -la joven miro unos momentos a Inuyasha.
-Si Kagome, no quiero que para las actividades de mañana estés tan agotada que no puedas jugar conmigo –le hablo con tono juguetón causando otro furioso rubor en la joven miko.
-¿Juegos? ¿Jugaras mañana con el perro tonto Kagome? –pregunto inocentemente el pequeño niño zorro.
-Claro que si, te aseguro que terminara tan cansada, que incluso las piernas le temblaran –la mirada cargada de deseo que él le ofrecía hicieron que se erizara de pensar en… ¡¿En qué clase de tonterías divagaba su mente?!
-¿Van a correr o algo así? –pregunto interesado el pequeño ¡A él le gustaba mucho correr!
-No, pero si terminaremos agitados y con…
-¡Abajo! –grito la palabra mágica con el rostro totalmente rojo y con su voz un poco temblorosa.
El cuerpo del albino se estampo de lleno con la madera de la cabaña. Kagome furiosa, se acostó cerca a Sango y acomodo a Shippo en medio de las dos para poder dormir.
-¿Dijo algo malo el perro tonto? –pregunto con inocencia el pequeño niño.
-Ignóralo –ordeno Kagome cerrando los ojos y tratando de no pensar en las palabras dichas por Inuyasha momentos atrás.
-De acuerdo… -obedeció el zorrito e imito lo que sus compañeros de viaje: trato de dormir.
Cuando por fin el odioso conjuro termino, se reincorporo con un ligero dolor en el cuerpo. Se acostó de lado en su pequeño espacio de cabaña y trato de formular un plan… Deseaba de una manera prácticamente desquiciada a la miko y eso que solo llevaba un día despierto… Era un poco de esperarse tomando en cuenta todo el tiempo que llevaba con ella de viaje…
Es decir ¿Cómo no desearla? A pesar de tener 16 años, tenía un muy buen formado cuerpo. No lo negaba, es más, aceptaba el hecho de que adoraba cuando iba ella en su espalda y sentía como a veces sus pechos se aplastaban contra su espalda, incluso cuando hacia frio sentía casi a la perfección esos botines erectos rozarse deliciosamente contra él. Y cuando sus garras estaban en sus muslos… Al sentirlos tan suaves y firmes a su tacto, le hacían tener deseos de lamerlos y morderlos…
Diablos… Si sigo pensando en ella me será más difícil tratar de contenerme…
Suspiro frustrado mientras miraba la silueta de la azabache.
-No es una broma Inuyasha, si se te ocurre hacerle algo que ella no quiere, te arrepentirás del día en que llegaste al mundo.
Recordó la amenaza de la castaña e invento un plan en su mente. Una sonrisa adorno su rostro.
Ella dijo: "Si se te ocurre hacerle algo que ella no quiere"… Entonces, no habrá ningún problema si ella lo desea tanto como yo ¿Verdad?…
Ante su mirada lasciva las piernas de Kagome se movían entre sueños, logrando que su deseo creciera aun más… Esa mujer lo dejaba embobado…
Continuara…
¡Holiwis moffins!
Sé que no ha pasado ni un mes desde que subí el primer capítulo, pero al ver su apoyo me dieron ganas de subir el próximo pronto.
Si, es corto y no tiene casi nada de zukulencia, pero sean pacientes, en el próximo no se decepcionaran (?) 7w7
¿Qué les pareció? Creo que debí empezar con esa pregunta :3
Bueno, como es la primera vez que me dejan tantos reviws :") (*Toca el violín más pequeño del mundo*) Solo les mandare saluditos con moffins gratis, pero no se desanimen, cuando pueda les responderé (si quieren :v)
Saludos con moffins gratis a:
StarryNightMusic1315, Camoni, serena tsukino chiba, Angel Sangriento, Rossy y KnL
¡Gracias!
?: Creo que solo lo hacen por lastima…
?: Ese sujeto no me cae bien, pero concuerdo en él.
Amgd12: Una palabra más y juro que a ambos los castro.
¡ADIOS!
